La Luna, además de ser nuestro satélite natural, es también uno de los fenómenos naturales más interesantes y llamativos que se pueden observar en el cielo nocturno. Las fases de la Luna constituyen, posiblemente, el ciclo natural que con más facilidad puede seguirse en el cielo. Entender estas y su movimiento nos ayudará a orientarnos en la naturaleza y a planificar nuestras actividades.
Representación de las fases lunares.
Origen de la Luna
Hace aproximadamente 4.500 millones de años, el Sistema Solar era muy distinto a lo que conocemos en la actualidad. En vez de los 8 planetas que orbitan el Sol, un enorme número de planetesimales y rocas espaciales se apelotonaban chocando uno con otros en el disco de acreción que rodeaba nuestra estrella. Según la teoría del gran impacto, la más aceptada por la comunidad científica, en esta época, un cuerpo celeste del tamaño de Marte denominado Theia golpeó el planetesimal que se estaba convirtiendo en la Tierra.
La gigantesca colisión eyectó una enorme cantidad de material al espacio. Parte de ese material volvió a caer al planeta, pero la otra quedó en la órbita. Transcurridos varios millones de años, el resto de los pedazos acabaron por unificarse en el único satélite natural que orbita nuestro planeta: La Luna.
La Luna tiene un diámetro de 3.476 km, lo que la convierte en el quinto satélite más grande del Sistema Solar y en el más grande en relación con el tamaño de su planeta. En la actualidad orbita a una distancia media de 384.400 kilómetros de la Tierra, aunque esta distancia varía entre 363.000 km como mínimo y de 405.500 km como máximo. Ahora bien, según han podido demostrar los astrónomos se va alejando a razón de unos 3,78 centímetros cada año.
Además, nuestro satélite se encuentra en un estado de acoplamiento de marea o rotación sincrónica. Esto quiere decir que el tiempo que tarda en realizar una órbita a la Tierra (movimiento de traslación) y en rotar sobre sí misma (movimiento de rotación) es el mismo. Por ello, siempre vemos el mismo hemisferio lunar apuntando hacia nuestro planeta. La parte que no podemos ver se denomina la cara oculta de la Luna.
El ciclo lunar tiene una duración de 29,5 días, y este sería el tiempo que transcurre entre dos fases iguales.
¿Cómo Explicar las Fases Lunares a los Niños?
Antes de lanzarse a explicar a los niños cómo funcionan las fases de la Luna, es importante que tengan un mapa mental de qué es la Luna y cómo se relaciona con el resto de cuerpos celestes del Sistema Solar. En este sentido, es importante que los niños entiendan la estructura del Sistema Solar, además de entender qué cuerpos son los que emiten luz y cuáles no. Para explicar esto, lo más eficiente es hacerlo a través de un diorama o maqueta del Sistema Solar, ya que permite entender perfectamente, no solo los cuerpos celestes, sino también las órbitas de unos respecto a otros.
Una vez que los niños hayan comprendido la estructura básica del Sistema Solar se estará en condiciones de explicarles cuál es la estructura que hace que la Luna unas veces se vea completa y otras no. Para ello, lo más fácil es explicar este funcionamiento a partir de una lámpara y una pieza de fruta redonda, por ejemplo, una naranja. Para ello, bastará con colocar la lámpara, la naranja y al niño al que se le va a explicar en línea recta uno respecto al otro. A continuación, el adulto, que será quien sostenga la naranja, la hará "orbitar" alrededor del niño. De esta forma, el niño observará cómo la iluminación que se percibe sobre la naranja cambiará dependiendo del ángulo en el que se encuentre. Es decir, que sucede lo mismo que con la Luna.
Ahora sí, una vez que el niño haya comprendido la estructura del Sistema Solar y el funcionamiento que está detrás de la iluminación o no de la superficie de la Luna, se estará en condiciones de explicarle los nombres de cada una de las fases de la Luna.
Fases Lunares Principales
Los movimientos de traslación y rotación también dan lugar a las distintas fases lunares. Como la Luna no emite su propia luz, sino que la refleja del Sol, dependiendo de la posición en la que se encuentre podremos ver una mayor o menor superficie de la Luna desde la Tierra. Cada ciclo dura aproximadamente 29,5 días, es decir, alrededor de un mes.
Aunque se pueden explicar cada una de ellas, lo más sencillo será empezar con las cuatro principales, que el niño podrá identificarlas perfectamente:
- Luna Nueva o Novilunio: Cuando la Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol, la cara iluminada mira hacia nuestra estrella, por lo que es prácticamente invisible. En esta fase, la Luna se encuentra en la misma parte del cielo que el Sol y sale y se pone con él. En esta fase, la superficie está muy oscura porque prácticamente la totalidad de la superficie de la Luna que vemos desde la Tierra está en sombra. La otra cara de la Luna es la que está iluminada, pero no es visible para nosotros. La parte visible de la Luna es entre el 0-2% de su superficie.
- Luna Creciente: Tras la Luna Nueva cada noche podremos ir viendo cada vez una mayor parte del satélite iluminado, de derecha a izquierda. Un pequeño truco mnemotécnico para saber si la luna está creciendo o menguando es recordar que cuando Crece (palabra que comienza por C) su forma es de C invertida, por lo que está al revés. Mientras que, cuando mengua, sí que tiene forma de C. En el hemisferio norte comienza a visibilizarse del lado derecho, mientras que en el hemisferio sur lo hace desde el lado izquierdo. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 3-34% de su superficie.
- Cuarto Creciente o Primer Cuarto: Poco a poco la Luna sigue creciendo hasta que se ve la mitad del hemisferio iluminada. Técnicamente, en este momento únicamente estamos viendo un cuarto de la Luna, el lado derecho. En esta fase está iluminada la mitad de la Luna, en concreto, el lado derecho en el hemisferio norte y el lado izquierdo en el hemisferio sur. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 35-65% de su superficie.
- Luna Gibosa Creciente: Poco a poco, la luna sigue llenándose y viéndose cada vez más brillante. La superficie iluminada es superior a la mitad. En el hemisferio norte solo se observa una parte oscura en su lado izquierdo, mientras que en el hemisferio sur solo se observa una parte oscura en su lado derecho. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 66-96% de su superficie.
- Luna Llena o Plenilunio: Los días de Luna Llena podemos observar todo el hemisferio que apunta hacia nosotros. Esta luna sale durante los atardeceres, por lo que los aficionados a la fotografía espacial pueden obtener imágenes espectaculares de la Luna apareciendo por distintos monumentos. Normalmente podemos percibir la Luna Llena durante un par de días antes de que se empieza a notar que mengua su tamaño. La cara de la Luna que vemos desde la Tierra está iluminada por completo, pues la Tierra se sitúa en línea justo entre el Sol y la Luna. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 97-100% de su superficie.
- Luna Gibosa Menguante: Poco a poco parece que empieza a encogerse y cada día va saliendo cada vez más tarde durante la noche. La superficie iluminada comienza a mermar. Por eso, en el hemisferio norte comienza a formarse una curva oscura en el lado derecho, y en el hemisferio sur se observa esa curva oscura en el lado izquierdo. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 96-66% de su superficie.
- Cuarto Menguante o Último Cuarto: En este caso podemos la mitad izquierda del hemisferio observable de La Luna está iluminado. Es la fase contraria al cuarto creciente. En este caso, está iluminada la mitad izquierda en el hemisferio norte y la mitad derecha en el hemisferio sur. La parte visible de la Luna en esta fase es entre el 65-35% de su superficie.
- Luna Menguante: En este caso solo un pequeño segmento está iluminado. La Luna Menguante sólo es posible verla de madrugada, hacía el Este, justo por encima de la Aurora o Alba y antes de que salga el Sol. Tiene apariencia de pequeña guadaña.
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Nombres Tradicionales de las Lunas Llenas
Como este ciclo ocurre cada 29,5 días, a la Luna Llena se le ha puesto un nombre concreto relacionado con alguna característica de ese mes. Aquí te dejamos los más habituales para el hemisferio norte:
- Luna llena de enero: luna del lobo, luna vieja o luna de hielo. Aparentemente obtiene su nombre de tiempos medievales, ya que se creía que en esta época los lobos aullaban a la luna debido al hambre que pasaban durante estas fechas.
- Luna llena de febrero: luna de nieves, luna de tormenta o luna de hambre. Obtiene su nombre del tiempo característico de este mes. El frío también solía estar relacionado con la escasez de alimento.
- Luna llena de marzo: luna del gusano, luna casta, luna del cuervo, luna de muerte, luna de corteza o luna de savia. Una vez empiezan a subir las temperaturas, los gusanos y otros insectos comienzan a despertar. Además, se empiezan a ver mayor actividad en los cuervos, lo que en ocasiones era signo de mal fario. En Nortamérica también se la conoce como luna de savia, porque en este momento es el óptimo para la recogida de su salvia, con la que se hace el sirope.
- Luna llena de abril: luna rosada, luna de los brotes de hierba, luna de huevo o luna de pescado. Las temperaturas cada vez más suaves permiten el crecimiento de un mayor número de las plantas. También comienza la época de reproducción de muchas aves y peces, de ahí los otros nombres.
- Luna llena de mayo: luna de flores, luna de la liebre, luna de la siembra, luna del maíz o luna de la leche. La llegada de la primavera suele venir acompañada de una explosión de color en los campos debido a las flores. Además, es la época de reproducción de muchos mamíferos, como las liebres y cuando se suele realizar la siembra de algunas cosechas.
- Luna llena de junio: luna de fresa, luna de la rosa, luna caliente. En los días alrededor de la luna de fresa comienza la cosecha de este fruto delicioso. En sentido estrictamente botánico, se trata de un eterio o conocarpo, es decir, de una región de la flor que se ha engrosado y donde se pueden encontrar las pepitas, que se conocen como aquenios. En Europa también se la conoce como luna de la rosa, por las flores, y en otras culturas del hemisferio norte como luna caliente por el comienzo del calor.
- Luna llena de julio: luna del ciervo, luna del trueno, luna del heno. En julio, las astas de los ciervos comienzan su fase de crecimiento, lo que por lo general significaba el inicio de un nuevo ciclo en la naturaleza. En otras zonas, su nombre proviene de las tormentas de verano o de la cosecha del heno.
- Luna llena de agosto: luna del esturión, luna del maíz verde, luna del grano, luna roja o luna de la sangre. La luna del esturión recibe su nombre de la gran abundancia de estos peces durante el mes en Norteamérica. Otros nombres están relacionados con las cosechas, aunque el origen de la luna roja o de sangre es algo más curioso. En esta época, la copiosa bruma puede bloquear la luz azul que refleja la luna durante los primeros minutos tras su salida, por lo que adopta un todo más rojizo, de donde recibe su nombre.
- Luna llena de septiembre: luna de la cosecha, luna del maíz o luna del centeno. Los nombres de las lunas de septiembre están relacionados con la recogida de las distintas cosechas. Solía ser una época de comida abundante.
- Luna llena de octubre: luna del cazador, luna del viaje o la luna de la hierba que muere. Con la bajada de las temperaturas, la hierba muere y los pájaros emprenden sus viajes migratorios hacia tierras más cálidas, de ahí dos de sus nombres. Aunque se la suele conocer como la luna del cazador, puesto que en este momento las astas de los ciervos se encuentran en su mayor esplendor, y los zorros ya no pueden esconderse en los campos. Por ello, suele ser el momento preferido para los cazadores.
- Luna llena de noviembre: luna del castor o luna gélida. En noviembre las temperaturas ya son mucho más bajas, por lo que se la conoce como luna gélida. Respecto al nombre de luna del castor, no existe un claro consenso sobre porqué ese nombre. Se suele achacar a las trampas que colocaban los nativos americanos para cazar estos animales.
- Luna llena de diciembre: luna fría, luna de la noche larga o luna del roble. En diciembre se dan las noches más largas, y este mes se caracteriza por su tiempo frío, por ello se la conoce con estos nombres. El nombre del roble proviene de las tribus norteamericanas, ya que este árbol era vital para sobrevivir durante el invierno por los usos que se le daba a su madera.
La Influencia de la Luna en las Mareas
Una de las manifestaciones más evidentes de esta relación es su impacto sobre los océanos. Las fases de la Luna tienen un efecto profundo en el mar, particularmente en las mareas, y este fenómeno ha sido objeto de estudio durante siglos.
Representación de la influencia lunar en las mareas.
Las mareas son los movimientos regulares de ascenso y descenso del nivel del mar, causados principalmente por las fuerzas gravitacionales que ejercen la Luna y, en menor medida, el Sol.
Las mareas se producen debido a la interacción gravitacional entre la Luna y la Tierra. La fuerza gravitacional de la Luna tira del agua del océano hacia ella, creando lo que se conoce como una «marea alta» en la zona más cercana. Al mismo tiempo, el lado opuesto de la Tierra experimenta una marea alta debido a la fuerza centrífuga generada por la rotación del sistema Tierra-Luna.
El ciclo lunar, que dura aproximadamente 29,5 días, consta de varias fases que afectan la magnitud de las mareas. Durante cada fase, la posición relativa de la Luna, la Tierra y el Sol cambia, lo que provoca variaciones en la intensidad de las mareas.
Marea Viva
Durante las fases de Luna nueva y Luna llena, la Tierra, la Luna y el Sol están alineados. Esta alineación amplifica las fuerzas gravitacionales, lo que da lugar a mareas más extremas. Esto provoca una disminución en la fuerza gravitacional combinada de ambos cuerpos celestes, dando lugar a mareas más suaves.
Impacto de las Mareas en los Ecosistemas
El comportamiento de las mareas tiene un impacto directo en los ecosistemas costeros y marinos. Las mareas afectan la cantidad de agua que cubre las zonas intermareales (el área entre las mareas altas y bajas), influyendo en la distribución de organismos marinos que habitan en estas áreas, como mejillones, percebes y cangrejos. Estos organismos están adaptados para sobrevivir en condiciones cambiantes, pero su vida depende de los ciclos de las mareas.
Por otro lado, las mareas extremas durante las fases de Luna nueva o llena pueden exponer o inundar áreas que normalmente no están bajo agua, lo que puede alterar el hábitat de muchas especies.
Aplicaciones Prácticas del Conocimiento de las Mareas
- Pesca: Los pescadores, especialmente aquellos que practican la pesca en zonas costeras y estuarias, deben tener en cuenta las fases de la Luna para planificar sus actividades. En las mareas vivas, cuando el agua se mueve más rápidamente, se puede observar un aumento de la captura de ciertos tipos de peces y mariscos.
- Navegación: Los barcos y las embarcaciones en general deben ajustar sus horarios de salida y entrada en función de las mareas. En las mareas vivas, la profundidad de los puertos y canales puede cambiar considerablemente, lo que afecta la seguridad de la navegación.
- Turismo: En las zonas costeras, el turismo se ve influenciado por las mareas, ya que la disponibilidad de playas para actividades recreativas depende del nivel del agua.
- Ingeniería costera: Las infraestructuras como puertos, muelles, diques y presas deben tener en cuenta las variaciones de las mareas para garantizar su funcionamiento adecuado.
La Influencia de la Luna en la Agricultura
Desde hace muchos años, se ha creído que existe una relación entre la luna y la agricultura, debido a la influencia de los ciclos lunares en el crecimiento y desarrollo de las plantas. El efecto principal que se conoce afecta a la savia de las plantas, comenzando en las partes más altas y descendiendo gradualmente por el tallo hasta las raíces. Similar a las mareas en los océanos, la atracción gravitacional de la luna también afecta al movimiento del agua en el suelo.
Durante la luna creciente y llena, se cree que la humedad del suelo aumenta, favoreciendo la germinación y el crecimiento de las plantas. Además, se ha comprobado que la luz de la luna tiene una fuerte influencia en la germinación de las plantas y en la fotosíntesis. La intensidad de esta última aumenta significativamente en todas las plantas desde la fase de luna creciente hasta el plenilunio.
En cuanto a la influencia de la luminosidad lunar en las plantas, se estima que al menos un 50% de la maduración de muchos granos y una gran parte de frutos se ve afectada por la luz lunar. Asimismo, se ha relacionado la influencia de la luna con la actividad y calidad de la formación de azúcares en los vegetales.
Fases Lunares y su Impacto en la Agricultura
A continuación, se describe cómo cada fase lunar influye en las prácticas agrícolas:
- Luna Nueva: Se cree que la energía de la luna es mínima, lo que significa un bajo movimiento de savia en las plantas. Se considera un buen momento para preparar el suelo, hacer compost y podar árboles y arbustos. Sin embargo, no se recomienda plantar ni sembrar durante esta fase.
- Luna Creciente: Su luz y energía aumentan y se promueve el crecimiento de las hojas y el tallo de las plantas. Esta fase es ideal para sembrar y plantar vegetales de hoja, como lechuga, espinaca y col. Además, es un buen momento para injertar plantas y trasplantar.
- Luna Llena: Se asocia con el pico de energía lunar. Se cree que durante esta fase, la savia de las plantas está en su punto más alto, lo que favorece la absorción de nutrientes. Es un momento óptimo para cosechar frutas y vegetales. También es una buena fase para regar, ya que se considera que las plantas absorben mejor el agua.
- Luna Menguante: La luz y la energía de la luna disminuyen. Esta fase se asocia con el fortalecimiento de las raíces y la estructura de la planta. Es un buen momento para plantar vegetales de raíz, como zanahorias, remolachas y patatas.