Las verrugas son proliferaciones benignas de la piel o mucosas producidas por la infección de los papilomavirus. Constituyen una causa muy frecuente de consulta al médico de atención primaria. La prevalencia de las verrugas cutáneas ha sido estimada en un 0,8-22% de la población adolescente.
El médico generalista debe estar preparado para diagnosticarlas adecuadamente y, además, debe conocer las diversas modalidades terapéuticas disponibles. Asimismo, debe saber aplicar aquellas terapias sencillas, que no requieren aparatos costosos y que, por tanto, son susceptibles de ser aplicadas dentro del primer escalón del marco sanitario público.
Antes de considerar el diagnóstico y el tratamiento de las verrugas conviene conocer su etiopatogenia. Existen innumerables remedios caseros para las verrugas, que se diferencian de los aplicados por la medicina académica, por el sustento científico de los últimos.
Cuanto mayor sea el conocimiento de ésta, tanto más científico será el tratamiento de esta infección.
Etiopatogenia de las verrugas
Las verrugas son producidas por la infección cutaneomucosa de los papilomavirus. Estos virus contienen ADN de doble cadena dispuesto de forma circular. Su genoma está compuesto de unos 8.000 pares de bases, lo que supone un doceavo del tamaño del genoma de un herpesvirus. Los papilomavirus son específicos de especie. Se han secuenciado, total o parcialmente, 80 tipos de papilomavirus humanos (PVH) aunque el número real debe de oscilar entre 100-150.
Los tipos de PVH más importantes son los que tienen capacidad oncogénica. PVH 16 y 18 son los hallados con más frecuencia en el carcinoma del cuello uterino; PVH 5 y 8 son los que predisponen al carcinoma epidermoide en los pacientes afectados de epidermodisplasia verruciforme, una genodermatosis en la que hay una inmunodeficiencia selectiva para los PVH y que suele ser heredada de forma autosómica recesiva.
Al ser los PVH selectivos de especie, su fuente de infección sólo puede ser humana. En estudios experimentales se ha observado que el período de latencia tras la inoculación es de 2-9 meses. Por otra parte, análisis con la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) han demostrado la presencia de PVH en piel de aspecto normal.
La defensa frente la infección por PVH está mediada por la inmunidad humoral y celular. Por ello, esta infección es más frecuente y grave en pacientes inmunodeprimidos y más común en niños que no han desarrollado defensas inmunitarias frente a estos virus.
Manifestaciones clínicas
Las verrugas se clasifican según su aspecto clínico y según su localización en la piel o en las mucosas.
Tipos de Verrugas.
Verruga común
Pápulas redondas u ovaladas de bordes netos, superficie rasposa y color grisáceo. Pueden aparecer en cualquier área cutánea, aunque las manos constituyen la zona más común. Habitualmente son lesiones múltiples o de gran tamaño, sobre todo en pacientes que padecen inmunodeficiencias.
Verrugas vulgares múltiples.
Verrugas planas
Pápulas aplanadas del color de la piel normal o rosadas y con una superficie ligeramente descamativa. Son causadas, más frecuentemente, por los PVH de tipo 3, 10, 28 y 49. La zona corporal más comúnmente afectada es la cara y la cara anterior de las piernas.
Verrugas planas.
Verrugas palmoplantares
El tipo de HPV más común es el I. Se caracterizan por pápulas endofíticas con una superficie queratósica que suelen ser dolorosas. Un dato clínico muy característico es la presencia de puntos negros en la superficie de las lesiones que corresponden a capilares dérmicos trombosados. Cuando aparecen múltiples verrugas plantares agrupadas se llaman "verrugas en mosaico" y plantean una dificultad terapéutica importante.
Las callosidades, que son el diagnóstico diferencial más importante, se caracterizan por un engrosamiento de la piel, con acentuación de los dermatoglifos y a usencia de esos "puntos negros". Cuando una verruga plantar crece de forma indefinida o no responde a los tratamiento habituales, hay que plantear el diagnóstico diferencial con un tipo especial de carcinoma epidermoide llamado carcinoma cuniculatum.
Verruga plantar (obsérvense los puntos negros centrales).
Verrugas periungueales
Esta localización tiene la particularidad de su resistencia a las terapéuticas habituales, pues la lesión se introduce por debajo de los pliegues ungueales e impide el contacto del PVH con el agente terapéutico.
Verrugas periungueales.
Verrugas filiformes
La importancia clínica de este tipo de verruga estriba en su diagnóstico diferencial con los carcinomas cutáneos o las queratosis actínicas que adoptan, también, esta disposición. En personas mayores y con daño actínico deben ser extirpadas con un pedículo de dermis para estudio anatomopatológico.
Verruga filiforme.
Condilomas acuminados
Son pápulas filiformes o sesiles de color rosado o marrón que se localizan en la piel de los genitales, ano y periné o en la mucosa del glande, labios, vagina o meato uretral. Las verrugas que aparecen en la mucosa oral pueden haber sido contagiadas por relaciones sexuales orogenitales o por contacto con verrugas de otro origen. El tumor de Bushe-Lowenstein es un carcinoma epidermoide propio del área genital que se puede confundir con condilomas acuminados de gran tamaño.
Papulosis bowenoide
Clínicamente es muy similar a los condilomas acuminados, pues son pápulas de 2-3 mm de diámetro que se localizan en los genitales externos. Su particulari dad estriba en que son producidos por el PVH 16, uno de los que tienen mayor capacidad oncogénica, y porque histopatológicamente se asemeja a una carcinoma in situ. Sin embargo, la transición a carcinoma epidermoide invasivo es mucho menor que en las displasias del cuello uterino causadas por el mismo PVH.
Diagnóstico diferencial
Para el público en general, y para muchos médicos, toda lesión cutánea que cuelga o que crece es una "verruga". Así, bajo este nombre, se engloban fibromas blandos, lipomas, nevos melanocíticos adquiridos pediculados, queratosis seborreicas, nevos epidérmicos e, incluso, tumores malignos. Ante la duda de si la lesión es o no una verruga, lo correcto es extirparla y analizarla al microscopio óptico. Esta actitud, además de diagnóstica, es terapéutica.
Tratamiento
Una revisión del tratamiento de las verrugas pone de manifiesto que existen hasta 48 procedimientos diferentes. Ello indica que no hay ningún tratamiento particularmente eficaz para todas las formas clínicas de infección cutaneomucosa por PVH.
Un elemento que se debe considerar en el tratamiento de las verrugas es su importante tasa de curación espontánea. Globalmente, se puede considerar que un 65% los casos se curan espontáneamente, sobre todo en los primeros 2 años tras la infección. A partir de los 2 años la tasa de regresión espontánea desciende al 10-20%. En la curación espontánea no parecen intervenir ni la edad del paciente, ni el tamaño de la lesión ni su número, pero sí el estado inmunitario del mismo.
Otra consideración de importancia es que, a pesar de que los PVH son contagiosos entre humanos, las verrugas son una infección habitualmente banal pues no compromete la vida y, sólo en circunstancias excepcionales, degeneran en un carcinoma epidermoide.
Tratamientos de tipo psicológico
Se han descrito infinidad de remedios "caseros" para el tratamiento de las verrugas. La mayoría de ellos basan su poder curativo en la capacidad de sugestión de quien los administra.
Existen pocos estudios realizados con una metodología adecuada para poder comparar el efecto de la hipnosis o la sugestión frente al placebo. No obstante, a favor de los tratamientos de índole psicológico cabe apuntar el que son inocuos para el paciente, siempre que no impliquen la aplicación de sustancias corrosivas sobre la piel, y que podrían acelerar la curación espontánea de las verrugas.
Tratamientos inmunomoduladores
El fundamento de esta terapia es producir una reacción eccematosa en la zona de aplicación de la sustancia sensibilizante. Esa reacción inflamatoria actuaría de forma secundaria contra los antígenos virales. El procedimiento requiere la sensibilización previa del paciente y el uso de sustancias no carcinogénicas, altamente sensibilizantes y que no estén presentes en el medio industrial ni en otros fármacos.
Tras la sensibilización, el paciente se aplica el producto una vez por semana hasta la resolución lesional. Es fundamental la producción de una reacción eccematosa, con picor, para obtener la curación. Cuando ésta no se produce, conviene subir la concentración a que se aplica la sustancia.
Con este fin se han utilizado tres moléculas: dinitroclorobenceno (DNCB), dibutiléster del ácido escuárico y difenciprona. No se han podido realizar estudio doble ciego con ningún producto por la razón obvia del efecto eccematizante que tiene la medicación en los pacientes tratados. La capacidad mutagénica del DNCB hace que, en la actualidad, haya caído en desuso.
El más usado es la difenciprona que se diluye en acetona y se aplica, inicialmente al 0,001%. Las molestias que implica su uso y la necesidad de un servicio de farmacia hospitalaria para su dispensación, hacen de la difenciprona un tratamiento alternativo para verrugas particularmente rebeldes.
Locorregionales y generales
El acitretino es el único fármaco prometedor para el tratamiento de la infección por PVH. El resto son fármacos con una supuesta, o real como en el caso del interferón, capacidad inmunoestimuladora, pero que son claramente ineficaces o poseen una eficacia similar al placebo.
El acitretino es un derivado de la vitamina A de larga vida media (al menos 2 años) que basa su capacidad terapéutica en su actividad sobre la maduración de la queratinización. Es un fármaco teratógeno, caro, no aprobado por el Ministerio de Sanidad español para el tratamiento de la infección por PVH y que produce una gran sequedad cutaneomucosa.
Por tanto, su uso queda reservado para estudios clinicoterapéuticos en el ámbito hospitalario.
Tratamientos antivirales
La idoxiuridina al 20% en crema, en aplicación diaria, resultó eficaz (un 76% de curación, 10/13 pacientes) en el único estudio serio realizado. Sería preciso un estudio más amplio, aleatorizado y doble ciego para conocer su utilidad real.
Tratamientos destructivos químicos
Los principales son:
- Bleomicina: Es un citostático cuya eficacia para el tratamiento de las verrugas cutáneas ha sido plenamente demostrada. Tiene los inconvenientes de no poder ser utilizado en mujeres en edad fértil, pues parte del producto inyectado pasa a la sangre, que su aplicación es bastante dolorosa y que no conviene aplicarlo en los dedos pues puede desencadenar un fenómeno de Raynaud muy invalidante. A su favor está la alta tasa de curaciones que se consigue con el tratamiento intralesional clásico en verrugas de más de 2 años de duración.
- Queratolíticos: Los ácidos láctico y salicílico se han usado, durante décadas, como sustancias destructoras de la queratina en procesos diversos como la psoriasis, callosidades, verrugas y otras dermatosis caracterizadas por una hiperproliferación epidérmica. Los medicamentos en cuya composición hay queratolíticos son, probablemente, los más usados para tratar la infección cutánea por PVH.
- 5-fluorouracilo: Este antimetabolito se usa en asociación con queratolíticos en diversas fórmulas magistrales. Hay muy poca experiencia con este fármaco en monoterapia para tratar la infección por PVH. En España está comercializado para el tratamiento de las queratosis actínicas. Algunos autores lo han aconsejado para tratar las verrugas periungueales. Hay que tener la prudencia de aplicarlo cada 2-3 días pues puede originar una onicólisis grave, por su alta capacidad irritante.
Remedios herbales para eliminar verrugas
Además de seguir una alimentación y estilo de vida saludables, hacer ejercicio físico regular y evitar tóxicos, para fortalecer nuestro sistema inmune recomendamos la Equinácea. No deben tomarla niños menores de tres años y también hay que tener en cuenta que la Equinácea interacciona con la cafeína y otros excitantes, y los medicamentos inmunosupresores.
Como sabemos, muchos de estos remedios naturales llegan hasta nosotros a través de nuestros mayores y su eficacia, lejos de estar demostrada científicamente, se sustenta en la mera experiencia y tradición.
- Leche de higo verde: Al cortar el tallo de la higuera brota una especie de leche blanca y cremosa. Esta sustancia es muy irritante, pero según parece, aplicada directamente sobre la verruga nos ayuda a «quemarla».
- Ajo: El ajo es un remedio para muchísimos problemas de salud.
- Celidonia majus: Esta planta tiene la propiedad de eliminar verrugas y pequeñas acumulaciones de sebo. Para utilizarla, debe picarse en el mortero, aplicarla sobre la verruga y cubrirla con esparadrapo durante media hora aproximadamente, que es lo que tarda en secarse.
ESTO ELIMINA LAS VERRUGAS O MEZQUINOS RÁPIDO: Efectivo Remedio Casero Para Las Verrugas
Celidonia majus.
La celidonia es muy eficaz para cauterizar verrugas. Aseguran que su poder cáustico puede superar al del ácido salicílico y al del ácido nítrico. Sin embargo, hay que ser precavidos: es muy corrosiva y puede causar ampollas e irritación en la piel sana.
Existe una forma más segura de usar la celidonia. Preparar una decocción de dos cucharadas por cada 250 ml de agua. Se debe hervir durante 5 minutos, dejar reposar y colar antes de aplicarla en la verruga. También sirve para ablandar callos y durezas.
En Galicia, donde se bautizó a esta hierba como cirigüeña, se dice que “de todos los males es dueña”. Se usaba como desinfectante para las manos antes de intervenir en los partos del ganado. Hay escritos que describen su uso para la bronquitis, el asma y la tos. Incluso tiene fama de curar el dolor de dientes.
Como remedio tópico, también tiene muchos usos. Como cataplasmas, no resulta tan corrosiva. En la cultura gitana, incluso, se usaba para los pediluvios o baños de pies para las mujeres embarazadas.
Es una planta muy fácil de encontrar, ya que brota en muros, en ruinas o en peñascos. Tiene raíces gruesas, tallos ramificados y con nudos y hojas grandes con abundantes pelos. Las flores son amarillas y tienen cuatro pétalos en forma de cruz. Tiene un olor desagradable y encontrarás el látex en sus ramas, hojas y raíces. Este es de color amarillo anaranjado y se recomienda recolectarlo al atardecer, particularmente en verano, ya que es cuando alcanza la máxima producción de alcaloide.
Además, hay que guardarlo con cuidado: expuesto al aire, este látex se oxida rápidamente, se oscurece y pierde propiedades. Por eso, hay que estar listos para ponerlas a secar.
Prevención de verrugas plantares
Con la llegada del verano y el aumento de actividades al aire libre, es esencial estar informados sobre cómo evitar el contagio y cómo combatir estas molestas verrugas, especialmente con productos naturales y efectivos.
Verrugas plantares.
Las verrugas plantares son crecimientos pequeños y ásperos en la planta del pie causados por el virus del papiloma humano (VPH). Este tipo de verrugas puede ser doloroso debido a la presión ejercida sobre ellas al caminar o estar de pie.
- Usa calzado en áreas públicas: No camines descalzo en piscinas, vestuarios o duchas públicas.
- Mantén tus pies secos: El VPH prospera en ambientes húmedos.
- No compartas objetos personales: Evita compartir toallas, calcetines o zapatos.
Lava y seca bien la zona afectada: Antes de aplicar el producto, asegúrate de que la piel esté limpia y seca.