Impacto de las Cremas Solares en el Océano: Alternativas y Soluciones

El uso de protección solar resulta imprescindible para defender nuestra piel de los rayos ultravioletas, especialmente en los meses de verano cuando podemos pasar largos periodos de exposición al sol. Los protectores solares se han convertido en un elemento imprescindible en cualquier plan al aire libre, especialmente en verano. En verano, la crema solar se convierte en un gran aliado del viajero gracias a la gran protección que brinda ante la radiación solar.

Para que las cremas protectoras sean totalmente eficaces hay que seguir las pautas de aplicación que recomiendan los especialistas: elegir un factor de protección que se adapte a nuestro tipo de piel y a la intensidad de los rayos UVA; aplicar la crema con unos 20-30 minutos antes de la exposición al sol y usar el protector solar repetidamente, ya que el agua, el sudor o el roce con la arena, el bañador y la toalla, van eliminándolo.

Ahora que llega el buen tiempo y se acerca el verano todo el mundo tiene ganas de ir a la playa para hacer frente a las altas temperaturas. Es en esta época del año cuando algunos productos ven aumentado su uso, como es el caso de las cremas solares. Estos nos protegen de los rayos solares, evitando la aparición de quemaduras e incluso ayudando a cuidar nuestra piel. Normalmente se escogen aquellas marcas más adecuadas según las necesidades de cada persona. No obstante, a la hora de decidirse por una u otra, también es muy importante fijarse en su composición, ya que algunas contienen compuestos químicos que pueden tener un impacto ambiental.

Arrecifes de coral son hogar de numerosas especies marinas.

El Problema de la Contaminación por Cremas Solares

Precisamente durante el baño, partículas de esta crema solar queda depositada en el fondo del mar en forma de residuos contaminantes para el agua y algunas especies marinas. Esto supone millones de moléculas de estos químicos que acaban en el mar. Miles de toneladas de cremas solares llegan anualmente al océano procedentes, en gran medida de las playas, donde una parte de lo que las personas se aplican en la piel acaba en el mar.

Las cremas solares forman parte de los contaminantes emergentes, un grupo muy diverso de contaminantes que pueden tener efectos perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente, pero que hasta ahora eran desconocidos. Por este motivo, todavía no han sido suficientemente estudiados y están fuera de las legislaciones ambientales. No hay que olvidar que se trata de un contaminante emergente de cual hoy en día de desconocen todos los posibles efectos adversos asociados con su uso.

Pero ¿por qué se consideran contaminantes emergentes? Al aplicar protector solar y entrar en contacto con el agua, hay una parte de la crema que se desprende de la piel. Aproximadamente, se libera al medio un 25% de los compuestos químicos que forman las cremas. Recientemente, se ha calculado que, en una playa con capacidad para unas 3.000 personas, se podrían depositar unos 68 kg de crema al día, el equivalente a unas 2,2 T durante el verano.

Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) reveló que «estos productos liberan una cantidad importante de sus componentes al mar, los cuales tienen consecuencias ecológicas sobre el ecosistema costero marino». El Instituto Mediterráneo de Estudios avanzados realizó un estudio para evaluar el impacto de los protectores solares en el ecosistema marino. Además, determinaron que estas sustancias tienen efectos tóxicos sobre el fitoplancton marino, crustáceos, algas y peces.

En el Mediterráneo, un estudio reciente ha detectado cómo los compuestos derivados de las cremas solares se están acumulando en la posidonia.

Cada año, se estima que alrededor de 14.000 toneladas de crema solar terminan en los océanos.

La creciente preocupación por la salud de los ecosistemas marinos ha llevado a un foco de atención en un problema menos conocido pero igualmente crítico: el impacto de las cremas solares en los océanos. Los ecosistemas marinos son extremadamente sensibles a cambios en su entorno. Factores como el pH, la temperatura y la composición química del agua pueden afectar gravemente a organismos que no tienen la capacidad de adaptarse rápidamente.


Estructura química de la oxibenzona.

Sustancias Nocivas Presentes en las Cremas Solares

Algunos de los compuestos químicos que contienen las cremas solares y que deberían evitarse ya que perjudican la vida marina. De los componentes numerados, se pueden destacar el dióxido de titanio (TiO2) y la oxibenzona, que se liberan en cantidades significativas y con un gran potencial de perjudicar a la vida marina.

Se ha descubierto que algunos químicos que actúan como bloqueadores solares, son tóxicos para la vida que habita bajo los océanos, los ríos y los lagos. El octilmetoxicinamato y la oxibenzona son los más nocivos, especialmente para los corales. Estas sustancias afectan a su reproducción, su salud y provocan blanqueamiento.

En este contexto, se ha descubierto que ciertos ingredientes en las cremas solares, como la oxibenzona y el octinoxato, son altamente tóxicos para los corales. El resultado de esta toxicidad es alarmante: el blanqueamiento de los corales y una mayor vulnerabilidad al cambio climático, lo que puede llevar a su muerte. Los arrecifes de coral son fundamentales para la biodiversidad marina, al ser el hogar de numerosas especies.

Sin embargo, algunos de estos químicos y los efectos que provocan en el medio marino, concretamente en los corales, sí que se conoce mucho mejor. Es el caso de la oxibenzona, octinoxato, los cuales han sido asociados al blanqueamiento de corales según diferentes estudios.

Según el State of the Ocean Report 2024 realizado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO y United Nations Decade of Ocean Science for Sustainable Development, el rápido decrecimiento de las barreras de coral se ha convertido en un problema global.

Aunque los corales no son los únicos animales afectados.

Ponerse crema solar antes de sumergirse puede ser un acto especialmente dañino para los habitantes marinos.

Alternativas y Soluciones

Tal es el impacto ambiental de las cremas solares convencionales en el mar que algunos países ya han prohibido su uso. Es el caso de México. Otros lugares como Hawái o Palaos están estudiando medidas para prohibir el uso de este tipo de cremas. El mes de mayo de 2018, el Parlamento hawaiano aprobó una ley para prohibir la oxibenzona y el octinoxate, dos productos habituales en las cremas solares cuya agresividad con el medioambiente ha sido demostrada. Después de la decisión tomada por el Parlamento hawaiano, el Gobierno de Palaos, un archipiélago del Pacífico occidental, aprobó una ley para restringir la venta y el uso de protectores solares con productos tóxicos para salvaguardar sus barreras de coral. Determinados países ya están comenzando a prohibir la venta y distribución de las cremas solares que contengan oxibenzona (también conocida como BP-3 o benzofenona-3) y octinoxato. Palau, un país insular compuesto por cerca de 340 islas de origen volcánico y coralino en el mar de Filipinas, será el primer país del mundo que prohiba por completo la venta y uso de los protectores solares en 2020.

Una manera de contribuir a la reducción de este impacto ambiental es usar protectores solares naturales. «Un protector solar es aquel producto capaz de evitar que los rayos UV solares penetren en nuestra piel. Estos actúan neutralizando la energía de los rayos (protectores químicos) o reflejándola (protectores físicos). Cada fabricante utiliza materias primas diferentes y realiza su propia formulación, detalles a tener en cuenta a la hora de elegir un protector solar que no contamine el agua.

«Se debe diferenciar entre los protectores solares fabricados con óxidos con tamaños de nanopartículas y los fabricados con partículas no nano. Debido al pequeño tamaño de las nanopartículas, cuando estas pasan al mar, pueden ser consumidas o absorbidas por la vida marina. Aunque la presencia de estos protectores todavía es minoritaria, su uso va en aumento.

«Este tipo de cremas son cada vez más demandadas por personas que buscan una alternativa natural, evitando el uso de químicos. Para reforzar la acción del protector solar, la ropa y complementos son de gran ayuda.

Dentro de las alternativas ecológicas para combatir esta problemática, varios destinos turísticos, como Hawái y Palaos, han tomado medidas al prohibir el uso de cremas solares que contienen oxibenzona y octinoxato en sus aguas territoriales.

Al elegir cremas solares, los consumidores pueden hacer una diferencia significativa. Optar por productos etiquetados como «Sea Friendly» o similares puede ayudar a preservar nuestros océanos. La compra consciente de productos de protección solar es un paso que cada uno de nosotros puede dar para ayudar a proteger nuestros océanos. En definitiva, la elección de cremas solares «Sea Friendly» no solamente protege nuestra piel de los dañinos rayos solares, sino que también contribuye a la conservación de los frágiles ecosistemas marinos.

Por este motivo, se debe evitar comprar cremas solares que estén compuestas por nano partículas.

¿Es posible proteger a la vez nuestra salud y la de los mares? La ecotoxicóloga Araceli Rodríguez Romero del ICMAN-CSIC responde así a esta cuestión: “Por el momento, no existe una crema solar totalmente inocua o biodegradable porque no se puede prescindir de los filtros UV en su formulación. Además, la matriz compleja de ingredientes dificulta identificar con exactitud los que son responsables del impacto ambiental. Para lograrlo, considera fundamental que la propia industria cuente con herramientas que permitan evaluar ambientalmente el producto desde su diseño. Ese es el objetivo del proyecto Sunscreen-Index dirigido por el grupo de Ecotoxicología del ICMAN-CSIC.

“La ciencia, por sí sola, no puede responder a la demanda de la sociedad de productos más respetuosos con el medio ambiente que, a su vez, sigan protegiendo la piel. Necesitamos tender puentes con la industria, que también busca atender a esa demanda, pero no es sencillo. Para seguir recabando evidencia sobre el daño ambiental de los protectores solares, Sunscreen-Index analiza los efectos de diversas cremas comerciales, y no solo de algunos de sus componentes, como han hecho la mayoría de los estudios hasta ahora. Sin embargo, la falta de colaboración con la industria cosmética supone un obstáculo para la investigación. “Desconocemos muchos aspectos del proceso de elaboración de estos productos, que son esenciales para determinar su toxicidad. Además, cada compañía tiene su propia formulación y, dentro de ella, varias líneas de protectores con composiciones distintas. A ello se suma que la normativa europea de etiquetado dificulta descifrar la composición.

“No es obligatorio especificar cuáles son los ingredientes activos del producto porque en Europa los protectores solares se consideran cosméticos y no medicamentos, como sí ocurre en Estados Unidos”, añade Rodríguez. Por ahora, están comprobando que es difícil generalizar. No todas las cremas muestran los mismos efectos y, además, se ven influidas por variables ambientales, que tratan de recrear en el laboratorio. “La toxicidad de algunos ingredientes varía con la temperatura o los cambios de radiación UV, como los que se producen entre el día y la noche”, apunta la investigadora. Tampoco el daño de los fotoprotectores es el mismo en todas las etapas de la vida de los organismos marinos. Como relata Rodríguez, “la mayoría de los estudios se centran en un momento concreto del desarrollo, la fase adulta o la larvaria, sin contemplar el ciclo completo. Con Sunscreen-Index estamos dando ese paso”.

Esta unidad ya ha puesto sus equipos a disposición del Grupo de Asesoramiento en Desastres y Emergencias del CSIC (GADE) ante eventos como la erupción volcánica de La Palma, en 2021, las inundaciones por la dana en la Comunidad Valenciana en 2024, o el incendio en Las Médulas (León) el pasado mes de agosto. Una de las variables que integrarán dicho índice es precisamente la presencia y cantidad de crema solar en las aguas costeras. “Primero, comprobamos en laboratorio que este sensor era capaz de detectar diferentes concentraciones de crema gracias a los filtros UV de su composición. Hasta la fecha, no existe ningún dispositivo de teledetección capaz de detectar filtros solares. Por tanto, el que ha desarrollado el ICMAN-CSIC abre muchas posibilidades al mercado y a las administraciones públicas. La idea es que el índice “permita a los gestores ambientales de los ayuntamientos, por ejemplo, saber si una playa ha rebasado un límite que requiera tomar medidas”, explica Antonio Tovar Sánchez, investigador principal del proyecto.

“Por eso, las herramientas que diseñamos están preparadas para que puedan utilizarlas directamente las personas encargadas de gestionar estos espacios. Lo que hagan las administraciones con la información que les proporcione el índice dependerá de muchos otros factores, pero los investigadores esperan que les sirva para gestionar de alguna manera el uso de las playas “de manera que, al menos, puedan mantener su calidad ecológica en niveles aceptables”, concluye Tovar. El proyecto TurisDron es un ejemplo de cómo el desarrollo tecnológico de un dispositivo sencillo, transferido a unos experimentos de detección de contaminantes inicialmente aislados, puede contribuir al objetivo, mucho más ambicioso, de mejorar la salud del océano para cuidar nuestra propia salud, y viceversa.

¡Atención a la crema solar! Aunque, a priori, cumple una misión muy beneficiosa para los seres humanos, contiene productos químicos y microplásticos que están alterando los ecosistemas. Según la organización, la crema solar que nos aplicamos no se queda en nuestra piel. Se acumula en los tejidos del coral.

Además de los impactos para los ecosistemas marinos, algunos agentes químicos también afectan a nuestra salud. En el blog libresdecontaminanteshormonales.org, impulsado por Ecologistas en Acción, advierten sobre un estudio realizado por el Consejo de Consumo KEMI. En este se analizaron 54 marcas de cremas solares. El blog libresdecontaminanteshormonales.org también se hace eco de los daños relacionados con los contaminantes hormonales, como “la disminución del número de espermatozoides, la pubertad precoz en niñas, la diabetes tipo 2, la obesidad, los daños al desarrollo cerebral infantil o el cáncer de mama y próstata”, según informa la Sociedad Internacional de Endocrinología. También señala dos temas importantes a tener en cuenta. Por una parte, evitar los disruptores endocrinos en caso de embarazo y durante la infancia y, por otra, “no entrar en pánico”. El uso del protector por si solo no causa estos problemas.

Reducir la exposición al sol, sobre todo en las horas centrales. Usa sombrero y manga larga para protegerte.

Tanto si tienen filtros químicos como minerales, sabemos que los protectores solares tienen un impacto en los ecosistemas, incluidos los corales. Se necesitan más investigaciones para comprender todos sus efectos sobre el medio ambiente y nuestra salud. para mejorar la calidad del agua y su contaminación, Surfrider Foundation ha estudiado las repercusiones de los productos de protección solar. El 16 de junio de 2022 en Biarritz, Surfrider Foundation organizó una conferencia sobre los protectores solares, con el fin de debatir sobre los riesgos y los impactos sobre el medio ambiente y la salud humana, así como sobre las posibles soluciones para limitar estos impactos. Los retos sanitarios y medioambientales a los que nos enfrentamos nos obligan a estar atentos a los productos que utilizamos. Consciente de que el uso de protectores solares es un importante problema de salud pública, Surfrider no se opone al uso de protectores solares ni de filtros químicos o minerales.

Si hace unos días nos preguntabais por los aceleradores de bronceado, ahora es el turno de las cremas de protección solar. ¿Es verdad que contaminan el agua? Pues sí. Pese a que son fundamentales para cuidar la piel y prevenir el cáncer cutáneo, algunos componentes de las cremas pueden contaminar el agua y dañar la fauna marina. Por eso es importante fijarse en el etiquetado de las que compremos, optar por las que se destaquen como "respetuosas con los océanos" y no echárselas justo antes de bañarnos para reducir la cantidad que se liberará en el agua.

Araceli Rodríguez Romero, investigadora de la Universidad de Cádiz experta en ecotoxicología y contaminación marina, explica a Maldita.es que la crema solar contamina los ecosistemas marinos. Se trata de “un cóctel químico” compuesto entre el 10% y el 15% por los llamados filtros ultravioleta (UV) que, según la experta, “garantizan una completa protección de la piel”. El resto de ingredientes de estas cremas incluyen “conservantes, agentes colorantes, controladores de la viscosidad, fragancias, etc”.

El químico Miguel Ángel Muñecas Vidal, maldito que nos ha prestado sus superpoderes, explica que “los productos químicos que contienen las cremas no se quedan en nuestra piel y una parte son lavados por la acción del agua mientras nadamos o nos bañamos, pasando así al medioambiente marino”. Una vez en el agua, “acaban por afectar en mayor o menor grado a todos los seres vivos que habitan en los mares y océanos del planeta, siendo especialmente sensibles los corales”.

Cada vez que nos bañamos una gran cantidad de crema se libera directamente al mar, según confirma Rodríguez: “Se estima que entre 6.000 y 14.000 toneladas de crema solar se liberan cada año en áreas de arrecife de coral potenciando su blanqueamiento y consecuentemente, la muerte del coral”. Más del 25% de las especies marinas dependen de los arrecifes de coral durante al menos una parte de su vida, según indica a El País Mark Eakin, investigador de la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos.

“Una de las principales consecuencias de la presencia de filtros UV orgánicos en el medio marino es su potencial para acumularse en los organismos (por ejemplo, mejillones o incluso delfines)”, comenta Rodríguez. El problema es que no solo se acumulan estos filtros en los organismos, sino que “se biomagnifican a lo largo de la cadena trófica (proceso de transferencia de energía alimenticia a través de una serie de organismos)”. Algunos estudios han constatado la presencia de filtros UV en diferentes organismos marinos. “Para que nos hagamos una idea del alcance de los filtros UV, su presencia ha sido detectada en los huevos de aves del Espacio Natural Protegido de Doñana”, comenta Rodríguez y recoge un estudio publicado en 2017 en la revista Environmental Science and Technology.

Otros efectos nocivos producidos por las cremas solares o por algunos de sus ingredientes son “la inhibición del crecimiento de algunas especies de fitoplancton, genotoxicidad (capacidad relativa de un agente de ocasionar daño en el material genético) en mejillones, malformaciones larvarias en erizos de mar o mortalidad y cambios en el comportamiento de distintas especies marinas”.

“La presencia de filtros UV se ha detectado tanto en lugares tan cercanos y conocidos como en playas de Mallorca como en sitios tan remotos como la Antártida”, indica Rodríguez, que participa en una investigación para valorar el impacto de las cremas solares en zonas costeras de Andalucía.

Sarah Montesdeoca Esponda, investigadora postdoctoral en Análisis Químico Medioambiental en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, indica a Maldita.es que hasta ahora no se han descrito efectos perjudiciales para las personas relacionados con la presencia de crema solar en las piscinas. “Lo que sí hay que tener en cuenta es que la descarga del agua de esas piscinas puede suponer una vía de entrada de estos productos al mar si previamente no se aplica un tratamiento eficaz para su eliminación”, comenta. No hay que olvidar que usar protector solar durante todo el año es importante para disminuir la posibilidad de carcinomas y el fotoenvejecimiento a largo plazo.

Montesdeoca aconseja buscar productos libres de oxibenzona y octinoxato, “dos de las sustancias más dañinas en el medio ambiente y que han comenzado a prohibirse en algunos países”. También puede resultar útil no aplicarnos la crema justo antes de bañarnos, ya que se liberará en el mar más fácilmente, según Rodríguez.

Actualmente, hay compañías cosméticas que han lanzado nuevas gamas de protectores solares catalogados como “respetuosos con los océanos”. Aunque determinar la veracidad de esta etiqueta “es difícil”, Rodríguez aconseja optar por este tipo de cremas para fomentar que la industria cosmética siga invirtiendo en la búsqueda de un protector solar lo más respetuoso posible con el medio marino.

Aquí hay una tabla que resume los efectos de algunos componentes de las cremas solares en el ecosistema marino:

Componente Efectos en el Ecosistema Marino
Oxibenzona Blanqueamiento de corales, daño al ADN de los corales, disrupción endocrina en peces.
Octinoxato Similar a la oxibenzona, contribuye al blanqueamiento de corales.
Dióxido de Titanio (Nanopartículas) Potencialmente tóxico para algunas especies marinas si se absorbe.
Octilmetoxicinamato Nocivo para los corales, afecta su reproducción y salud.

En este artículo ha colaborado con sus superpoderes Miguel Ángel Muñecas Vidal. Gracias a vuestros superpoderes, conocimientos y experiencia podemos luchar más y mejor contra la mentira. La comunidad de Maldita.es sois imprescindibles para parar la desinformación.

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