Impétigo Contagioso en Niños: Causas, Síntomas y Tratamiento

El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel que afecta más comúnmente a niños, aunque también puede darse en adultos. Es una de las infecciones cutáneas más comunes en la infancia y, aunque no presenta complicaciones particularmente graves, se contagia con facilidad. El impétigo en niños, aunque común, no debe ser tomado a la ligera. Un tratamiento rápido y efectivo, acompañado de buenas prácticas de higiene, puede ayudar a prevenir complicaciones y la propagación de la infección.

¿Qué es el Impétigo?

El impétigo es una infección superficial y localizada de la piel, producida por bacterias que son habituales en el exterior de la misma: Streptococcus pyogenes y Staphylococcus aureus principalmente. El impétigo es una infección bacteriana de la piel que afecta principalmente a los niños pequeños. Las bacterias responsables de esta infección suelen ser Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes. Es muy común en niños pequeños, aunque los adultos también pueden contagiarse si están en contacto con otra persona que padezca la enfermedad.

Además, esta enfermedad se diagnostica en 2 niveles:

  • Impétigo no ampolloso: Que es el más frecuente y se caracteriza por la aparición de pequeñas llagas que explotan y forman costras.
  • Impétigo ampolloso: Que es menos común que el anterior. Y consiste en la aparición de ampollas que están llenas de líquido que explotan con mucha facilidad.

Las ampollas y llagas suelen aparecer en la cara y en las manos, aunque algunos pacientes las pueden tener por todo el cuerpo.

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Causas y Factores de Riesgo del Impétigo

El impétigo está provocado por bacterias que suelen estar en la superficie de nuestra piel, como el Streptococcus pyogenes y el Staphylococcus aureus. Suele producirse por excoriaciones o pequeñas heridas de la piel que, al romper la barrera cutánea, permiten a las bacterias introducirse en ella. En condiciones normales, estas bacterias no causan ningún problema, sin embargo, si hay una pequeña herida, como una picadura de insecto, un arañazo o una rozadura, se abre una “puerta de entrada” para que estas bacterias penetren en la piel y causen una infección. El impétigo generalmente aparece cuando las bacterias ingresan en el cuerpo a través de una herida o lesión en la piel, como un corte, raspadura, picadura de insecto o erupción cutánea.

Las principales causas del impétigo es la aparición de bacterias en una zona donde se ha producido un corte, ha habido una lesión o un insecto ha picado. Pero la aparición de la infección depende de varios factores de riesgo que hay que tener en cuenta:

  • Niños de entre los 2 y 5 años.
  • Vivir en zonas con climas cálidos y húmedos.
  • Contacto con otros niños que estén infectados.
  • Mala higiene personal.

Aunque es más común en niños, los adultos también pueden contraer la enfermedad si están en contacto con otras personas infectadas, tienen algún tipo de lesión en la piel y no llevan a cabo las protecciones adecuadas.

Síntomas del Impétigo

El impétigo se manifiesta como una costra que adquiere un tono amarillento sobre una herida que inicialmente no parecía tener mayor importancia. Afecta con más frecuencia a las zonas descubiertas que son las más expuestas a abrasiones, roces, etc. Se manifiesta en forma de costras amarillentas, de aspecto similar a la miel (Costra melicérica). Empieza con una mancha o un “granito” rojo que se transforma en una ampolla que al romperse deja finalmente la costra. A veces, en lugar de la costra, puede aparecer una ampolla llena de líquido.

Los síntomas del impétigo varían en función del tipo de impétigo que tenga el paciente infectado y del propio estado de salud del mismo. Los más comunes son:

  • Manchas rojas que acaban derivando en ampollas o llagas.
  • Formación de costras de color amarillo una vez se explotan.
  • Picazón en la zona.
  • Leve dolor en el área afectada.
  • En casos más graves, inflamación de los ganglios linfáticos cercanos e incluso aparición de fiebre leve.

Las lesiones pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, siendo comunes alrededor de la nariz, la barbilla, los muslos, rodillas o glúteos. Por lo general, el impétigo no suele causar fiebre, pero es común que los ganglios linfáticos cercanos a la zona afectada aumenten de tamaño debido a la respuesta inflamatoria del cuerpo ante la infección. Los ganglios funcionan como los guardianes de nuestro cuerpo, que se activan para combatir el agente extraño. Normalmente es común en niños de entre 2 y 6 años debido a que tienen más tendencia a rascarse y es que, dichas lesiones, son bastante incómodas ya que pueden producir picor, ardor e incluso dolor.

¿Es Contagioso el Impétigo?

Sí, el impétigo es muy contagioso y se transmite por contacto directo con las lesiones. Es una enfermedad muy contagiosa, por lo que es prioritario tomar las medidas que sean necesarias para prevenir el contagio. El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que entre en contacto directo con piel infectada o con objetos como prendas de vestir, toallas y sábanas, que hayan estado en contacto con esa piel. Los niños suelen tocarse las lesiones por lo que pueden extender la infección a otras partes de su cuerpo. Es muy frecuente que se contagie entre hermanos.

Especial cuidado con objetos que han sido contaminados por impétigo, ya que son transmisores de la bacteria. Esto incluye elementos de uso personal como toallas, sábanas, ropa y otros enseres que puedan haber estado en contacto con la piel infectada.

Es fundamental enfatizar la importancia de mantener una higiene rigurosa para prevenir la propagación de la infección, especialmente en entornos donde hay convivencia cercana, como dentro del núcleo familiar o en instituciones educativas como escuelas y guarderías. Medidas como el lavado frecuente de manos, evitar compartir objetos personales y limpiar y desinfectar superficies regularmente son cruciales para controlar la diseminación de la enfermedad entre los miembros de la comunidad.

Tratamiento del Impétigo

El tratamiento del impétigo se basa en prevenir que la enfermedad se contagie y eliminarla del paciente, además de aliviar los síntomas que ésta provoca. El tratamiento del impétigo depende de la extensión y la gravedad de la infección.

Para ello, se suelen utilizar como tratamiento:

  • Antibióticos tópicos: Los ungüentos antibióticos son la primera línea de tratamiento para casos leves. Para aquellos casos en que los síntomas son leves. Su médico pautará además una crema antibiótica tópica que se suele aplicar sobre la región afecta entre 2-3 veces al día durante 7 días. Las más empleadas son la mupirocina o el ácido fusídico.
  • Antibióticos orales: Si la infección se ha propagado. En casos más extensos, con fiebre o sin mejoría tras el tratamiento local, se puede recurrir a antibióticos orales.
  • Higiene adecuada: Es fundamental lavar las áreas afectadas con agua y jabón, además de cubrirlas para evitar el contagio. Limpieza de las zonas afectadas, con agua y jabón, entre 2 y 3 veces al día. Además del tratamiento médico, las lesiones se deben lavar con agua y jabón y hay que evitar rascarlas. Se recomienda que no compartir toallas ni ropa.
  • Evitar rascarse para no propagar más la infección.

En todo caso, el médico especialista será quien determine cuál es el tratamiento a seguir y durante cuánto tiempo. Factores como la higiene deficiente, el clima cálido y húmedo, y la cercanía con personas infectadas pueden aumentar el riesgo de contagio. El impétigo en la cara, el cuero cabelludo o cualquier otra parte del cuerpo requiere atención rápida para evitar complicaciones y favorecer la recuperación rápida.

Cómo Calmar el Picor del Impétigo

Los picores que pueden ocasionar las lesiones por impétigo pueden ser muy molestas en niños. Algunos consejos que pueden aliviar esos picores son:

  • Es fundamental evitar rascarse las lesiones de impétigo, ya que el rascado puede empeorar la infección, extenderla a otras áreas del cuerpo y provocar nuevas lesiones o cicatrices. Mantener las uñas cortas puede ayudar a prevenir el daño accidental.
  • Aplicar compresas frías sobre la zona afectada puede proporcionar un alivio inmediato del picor y la irritación. La frescura ayuda a adormecer las terminaciones nerviosas y a reducir la inflamación. Es importante usar compresas limpias y cambiarlas regularmente para evitar la contaminación.
  • En casos de picor intenso que afecte el sueño o el bienestar del niño, es crucial consultar con el pediatra. Un dermatólogo podrá evaluar la situación y determinar si es apropiado el uso de antihistamínicos orales. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la sensación de picor al bloquear la acción de la histamina, una sustancia que el cuerpo libera en respuesta a una irritación. El doctor indicará la dosis y el tipo de antihistamínico más adecuado para la edad y el peso del niño.

Prevención del Impétigo

Prevenir el impétigo es clave, sobre todo en entornos escolares o familiares donde el contagio puede ser rápido. Tal y como nos explica la Dra. Kirchschläger al inicio del post, el impétigo aparece, generalmente cuando, tras una herida o picadura, las bacterias ‘aprovechan’ para penetrar en nuestra piel traspasando la barrera cutánea y produciendo la infección. Por este motivo, la mejor medida preventiva, sin lugar a dudas, es mantener una higiene adecuada. Es importante un lavado de manos frecuente y cualquier herida superficial debe lavarse inmediatamente con agua y jabón y, posteriormente, aplicar alguna solución antiséptica (como, por ejemplo, clorhexidina). Mantener la piel de los niños limpia es una medida de prevención para las infecciones cutáneas.

Los niños que padecen dermatitis atópica tienen una mayor predisposición a este tipo de infección, por ello, la principal recomendación será “mantener una hidratación adecuada de la piel con emolientes y las uñas cortas y limpias en estos pacientes”.

Además, es importante tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Mantener una higiene adecuada.
  • Lavar las manos frecuentemente.
  • Evitar compartir objetos personales.
  • Limpiar y cubrir heridas.

En resumen, el impétigo es una infección cutánea común y molesta, pero fácilmente tratable si se detecta a tiempo. Las enfermedades contagiosas deben ser detectadas a tiempo para poder aplicar el tratamiento correspondiente antes de que vaya a más. Algunas son más graves que otras, pero todas necesitan atención médica urgente.

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