Las infecciones bacterianas de la piel son quizás el motivo más frecuente de consulta dermatológica en Pediatría. El impétigo es una infección cutánea superficial, relativamente frecuente y contagiosa que afecta sobre todo a niños y adolescentes. Aunque puede parecer alarmante al ver las lesiones, ¡no hay que entrar en pánico! En la mayoría de los casos, es tratable con cuidados adecuados y antibióticos.
A continuación te explicamos todo lo que debes saber sobre esta infección y qué tratamiento natural es eficaz en adultos, para eliminar su presencia.
¿Qué es el impétigo?
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel. Es muy frecuente en niños. La causa son bacterias. Estreptococo Pyogenes y Estafilococo Aureus son las más habituales. Pasan a través de pequeñas heridas o escoriaciones de la piel y causan la infección. Son mas frecuentes en zonas peribucales, nasales o en zonas de heridas frecuentes. Los niños con dermatitis atópica tienen mayor riesgo de presentarlo.
Causas del impétigo
El impétigo está provocado por bacterias que suelen estar en la superficie de nuestra piel, como el Streptococcus pyogenes y el Staphylococcus aureus. En condiciones normales, estas bacterias no causan ningún problema, sin embargo, si hay una pequeña herida, como una picadura de insecto, un arañazo o una rozadura, se abre una “puerta de entrada” para que estas bacterias penetren en la piel y causen una infección.
El impétigo consiste en una infección de la piel, con un alto índice de contagio, que puede ser causada por Streptococcus del grupo A y Staphylococcus aureus.
La infección se produce cuando sufrimos alguna herida o excoriación (rascones en la piel), y las bacterias aprovechan para invadir esa zona previamente sana”, explica la Dra. Silke Bianca Kirchschläger Nieto, pediatra del Equipo de la Dra. Ordovás.
¿Cómo se contrae el impétigo?
El impétigo se contagia por contacto con el líquido que sale de las lesiones que se provocan en la piel. Tanto si es contacto directo como indirecto. Por ejemplo, si una persona con impétigo usa una toalla en la zona afectada y luego es utilizada por otra persona.
El impétigo también puede contagiarse por quien lo padece entre distintas zonas de su cuerpo, simplemente tocándose la lesión y luego cualquier otra área corporal, sin haberse limpiado correctamente antes.
Para evitar este contagio, lo más importante es mantener la piel limpia y evitar el contacto directo con otras personas o a través de objetos cotidianos que se usen.
El impétigo es altamente contagioso y se propaga fácilmente por contacto directo con las lesiones de la piel. Especial cuidado con objetos que han sido contaminados por impétigo, ya que son transmisores de la bacteria. Esto incluye elementos de uso personal como toallas, sábanas, ropa y otros enseres que puedan haber estado en contacto con la piel infectada.
Es fundamental enfatizar la importancia de mantener una higiene rigurosa para prevenir la propagación de la infección, especialmente en entornos donde hay convivencia cercana, como dentro del núcleo familiar o en instituciones educativas como escuelas y guarderías. Medidas como el lavado frecuente de manos, evitar compartir objetos personales y limpiar y desinfectar superficies regularmente son cruciales para controlar la diseminación de la enfermedad entre los miembros de la comunidad.
Síntomas del impétigo
Clínicamente son lesiones superficiales, irregulares de 1-2 cm de eje mayor, cubiertas por costras amarillentas.
El impétigo puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero por lo general se desarrolla más fácilmente en las zonas expuestas, como la boca, la nariz, las piernas o los brazos. Los primeros síntomas que aparecen son unas llagas rojas que además provocan picazón. Con el tiempo, las llagas se abren y pueden supurar durante días un líquido transparente. A continuación se forma una costra de color amarillo que, al cabo de unos días, sana sin dejar ninguna cicatriz.
El impétigo se manifiesta como una costra que adquiere un tono amarillento sobre una herida que inicialmente no parecía tener mayor importancia. A veces, en lugar de la costra, puede aparecer una ampolla llena de líquido. Las lesiones pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, siendo comunes alrededor de la nariz, la barbilla, los muslos, rodillas o glúteos.
Por lo general, el impétigo no suele causar fiebre, pero es común que los ganglios linfáticos cercanos a la zona afectada aumenten de tamaño debido a la respuesta inflamatoria del cuerpo ante la infección. Los ganglios funcionan como los guardianes de nuestro cuerpo, que se activan para combatir el agente extraño.
Puede empezar como un punto enrojecido que se convierte en una ampolla llena de líquido y finalmente se rompe, formándose una costra amarillenta característica llamada “costra melicérica”, porque recuerda a la miel. En raras ocasiones, si la lesión es muy extensa, puede aparecer fiebre.
Un problema añadido del impétigo es que su desarrollo es lento. Las llagas rojizas suelen aparecer unos 10 días después de haber entrado en contacto con estreptococos del grupo A.
Existen 2 formas clínicas: ampolloso y no ampolloso, aunque a la hora del tratamiento no se establecen diferencias. El no ampolloso supone la mayoría de los casos (70 %) y en su mayor parte es debido a estreptococos. El ampolloso, está causado habitualmente por estafilococos (S. Aureus).
Tipos de impétigo
- Impétigo no ampolloso: Comienza con pequeñas manchas rojas en la piel que se convierten en llagas y luego en costras de color miel.
- Impétigo ampolloso: Se forman ampollas llenas de líquido claro que al romperse dejan una superficie húmeda, brillante y enrojecida.
A continuación se muestra una tabla comparativa de los diferentes tipos de impétigo:
| Tipo de Impétigo | Agente Causal Principal | Características Clínicas |
|---|---|---|
| No Ampolloso | Estreptococos (principalmente) | Lesiones superficiales con costras amarillentas. |
| Ampolloso | Estafilococos (S. Aureus) | Ampollas grandes con base enrojecida y húmeda. |
Tratamiento del impétigo
Dermatólogo relata lo que debes conocer sobre el impétigo
Responden bien al tratamiento con fomentos fríos de sulfato de cobre o zinc al 1:1000 (5’, 2 veces al día), frotando suavemente al retirarlos para eliminar las costras y aplicando a continuación una crema o pomada antibiótica (ac. fusídico, mupirocina, etc.), durante 5-10 días.
La infección por impétigo se trata con una buena higiene y la posterior aplicación de alguna pomada antibiótica. Las más utilizadas son la mupirocina y el ácido fusídico.
Su médico pautará además una crema antibiótica tópica que se suele aplicar sobre la región afecta entre 2-3 veces al día durante 7 días. Las más empleadas son la mupirocina o el ácido fusídico. Ocasionalmente, si las lesiones son muy extensas, no evolucionan de forma adecuada con el tratamiento en crema o aparecen síntomas generales como la fiebre, podría ser necesario iniciar tratamiento antibiótico tomado por vía oral. La curación debería comenzar al cabo de 2-3 días de iniciar el tratamiento antibiótico
Si son pocas y localizadas, se usanantibióticos tópicos. En casos más extensos, con fiebre o sin mejoría tras el tratamiento local, se puede recurrir a antibióticos orales. Además del tratamiento médico, las lesiones se deben lavar con agua y jabón y hay que evitar rascarlas. Se recomienda que no compartir toallas ni ropa.
Tratamiento natural
Al tratarse de un problema que se desarrolla en la piel, tenemos tratamientos naturales con los que podemos remitir la presencia y acción de las bacterias que lo causan. El aloe vera es uno de los mejores aliados naturales que podemos aprovechar para ello. Esto se debe a que la planta cuenta con propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antisépticas. Gracias a ellas, puede actuar de una forma efectiva contra las bacterias que causan el impétigo y hacer que sus síntomas en la piel desaparezcan con mayor rapidez.
Si identificamos las llagas rojas a tiempo, el aloe vera puede ayudarnos a reducir las molestias de la picazón, gracias a que también calma, refresca y alivia problemas de este tipo. Podemos aplicar el gel de aloe sobre las zonas afectadas, para aprovechar de forma directa sus propiedades.
¿Cuánto dura el impétigo?
La duración de los efectos del impétigo en la piel puede variar significativamente dependiendo de si se recibe tratamiento médico o no. El impétigo suele curarse en pocos días con tratamiento antibiótico, generalmente en unos 7 a 10 días con cremas o ungüentos tópicos, o en unos pocos días con antibióticos orales si es necesario. Sin tratamiento, el impétigo puede tardar de 2 a 4 semanas en curarse por sí solo.
Si el impétigo no se trata, pueden surgir complicaciones más graves, incluyendo infecciones cutáneas más profundas.
El impétigo suele mejorar en pocos días con el tratamiento adecuado. En general, las lesiones dejan de ser contagiosas entre 24 y 48 horas después de iniciar el antibiótico.
¿Se puede prevenir el impétigo?
Tal y como nos explica la Dra. Kirchschläger al inicio del post, el impétigo aparece, generalmente cuando, tras una herida o picadura, las bacterias ‘aprovechan’ para penetrar en nuestra piel traspasando la barrera cutánea y produciendo la infección. “Por este motivo, la mejor medida preventiva, sin lugar a dudas, es mantener una higiene adecuada. Es importante un lavado de manos frecuente y cualquier herida superficial debe lavarse inmediatamente con agua y jabón y, posteriormente, aplicar alguna solución antiséptica (como, por ejemplo, clorhexidina)”, indica.
Los niños que padecen dermatitis atópica tienen una mayor predisposición a este tipo de infección, por ello, la principal recomendación será “mantener una hidratación adecuada de la piel con emolientes y las uñas cortas y limpias en estos pacientes”, dice la doctora.
Consejos para calmar el picor
Los picores que pueden ocasionar las lesiones por impétigo pueden ser muy molestas en niños. Algunos consejos que pueden aliviar esos picores son:
- Es fundamental evitar rascarse las lesiones de impétigo, ya que el rascado puede empeorar la infección, extenderla a otras áreas del cuerpo y provocar nuevas lesiones o cicatrices. Mantener las uñas cortas puede ayudar a prevenir el daño accidental.
- Aplicar compresas frías sobre la zona afectada puede proporcionar un alivio inmediato del picor y la irritación. La frescura ayuda a adormecer las terminaciones nerviosas y a reducir la inflamación. Es importante usar compresas limpias y cambiarlas regularmente para evitar la contaminación.
- En casos de picor intenso que afecte el sueño o el bienestar del niño, es crucial consultar con el pediatra. Un dermatólogo podrá evaluar la situación y determinar si es apropiado el uso de antihistamínicos orales. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la sensación de picor al bloquear la acción de la histamina, una sustancia que el cuerpo libera en respuesta a una irritación. El doctor indicará la dosis y el tipo de antihistamínico más adecuado para la edad y el peso del niño.