El impétigo es una infección cutánea común y altamente contagiosa que requiere diagnóstico temprano y tratamiento adecuado. La prevención a través de medidas de higiene adecuadas y el tratamiento oportuno son fundamentales para evitar complicaciones y controlar la propagación de la infección.
Como dermatóloga con años de experiencia en el cuidado de la piel, he atendido numerosos casos de impétigo y sé lo importante que es un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado para evitar complicaciones y acelerar la recuperación.
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel causada por estafilococos o estreptococos, que se caracteriza por la aparición de ampollas o costras amarillentas, es altamente contagiosa, afecta principalmente a niños entre 2 y 5 años, y aunque puede resultar alarmante, se trata fácilmente siempre que se realice un diagnóstico adecuado.
Entender qué es y cómo se trata te ayudará a manejar la situación con confianza y a proteger a otros miembros de la familia. El impétigo es una de las infecciones bacterianas de la piel más comunes en los niños, y con el tratamiento adecuado, desaparece rápidamente. Es contagioso por lo que hay que tomar medidas higiénicas. Es importante tratarlo, pero no es una enfermedad grave.
El impétigo es una infección cutánea bacteriana altamente contagiosa que afecta principalmente a niños menores de 10 años, aunque también puede presentarse en adultos.
El impétigo es una infección cutánea superficial causada por bacterias que penetran en la piel a través de pequeñas lesiones, cortes o abrasiones.
El impétigo es una infección de la piel altamente contagiosa causada por bacterias del tipo estafilococo o estreptococo. En la mayoría de los casos, se manifiesta con úlceras superficiales de color rojizo alrededor de la boca y la nariz, que pueden extenderse a través del exudado a las manos y los pies. Tras aproximadamente una semana, las lesiones se abren, supuran durante unos días y, finalmente, se cubren con costras de color miel.
El impétigo está causado por bacterias de tipo estafilococo, aunque también pueden ser estreptococos. El contagio se produce tanto por el contacto directo con otras personas con impétigo como por compartir objetos o ropa.
El impétigo es causado por las bacterias estreptococos o estafilococos. El Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM) se está convirtiendo en una causa en aumento.
El impétigo suele aparecer a causa de dos bacterias: el Staphylococcus aureus y los estreptococos del grupo A (que también causan faringoamigdalitis estreptocócica). El Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (o SARM) también se está convirtiendo en una causa importante de impétigo.
Las bacterias más comunes son el Staphylococcus Aureus y el Streptococcus Pyogenes. Estas bacterias se multiplican en la capa externa de la piel, provocando pequeñas lesiones con base roja y que pueden tener en la superficie ampollas o costras amarillentas.
Los niños son más propensos a desarrollar impétigo si ya tienen la piel irritada por otros problemas cutáneos, como el eccema, la hiedra venenosa, las picaduras de insectos y los cortes o rasguños. Las bacterias que viven habitualmente en la piel sin causar problemas pueden entrar en el cuerpo a través de una herida en la piel y causar síntomas de impétigo. Una causa frecuente de impétigo es rascarse una ampolla o una erupción.
En los adultos, puede ocurrir después de otro problema de la piel. También se puede desarrollar después de un resfriado u otro virus.
Los niños pequeños tienen una piel más delicada, son más propensos a tener rasguños y heridas pequeñas. Además, están constantemente en contacto con otros niños, lo que facilita la transmisión de las bacterias.
Clima: El calor y la humedad facilitan la infección.
La edad más frecuente de aparición es entre los 2 y los 5 años, aunque puede ocurrir en niños mayores y en adultos. En adultos, es menos común, pero cuando ocurre, suele ser en personas con sistemas inmunitarios debilitados o con heridas previas en la piel.
El impétigo es más común en climas cálidos y húmedos, y durante los meses de verano.
Síntomas del impétigo
El impétigo presenta signos visibles en la piel que permiten identificarlo con facilidad.
El impétigo puede afectar a la piel de cualquier parte del cuerpo, pero es más frecuente alrededor de la nariz y de la boca, en las manos y los antebrazos y, en los niños pequeños, en la zona del pañal.
El impétigo puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero por lo general se desarrolla más fácilmente en las zonas expuestas, como la boca, la nariz, las piernas o los brazos.
Los síntomas del impétigo son muy fáciles de reconocer, aunque varían ligeramente dependiendo de la variante que se contraiga. Ligero picor en la zona afectada.
Los síntomas del impétigo son:
- Una o más ampollas que están llenas de pus y son fáciles de reventar.
- Lesiones cutáneas en la cara, los labios, los brazos o las piernas que se propagan a otras zonas.
- Ganglios linfáticos inflamados cerca de la infección.
- Parches de impétigo en el cuerpo (en niños).
Entre los más frecuentes se encuentran:
Lesiones rojas y húmedas: Pequeñas zonas inflamadas que pueden supurar líquido. Suelen aparecer en la cara, alrededor de la nariz y la boca, aunque también pueden afectar brazos, manos o piernas.
Costras amarillentas: Tras romperse las ampollas o lesiones, se forman costras características que dan al impétigo su aspecto distintivo.
Ampollas llenas de líquido: (en el impétigo ampolloso): Son ampollas de contenido claro que se rompen con facilidad.
Picor o sensación de molestia: Aunque el impétigo rara vez provoca dolor intenso, puede generar picor o escozor, lo que aumenta el riesgo de rascarse y propagar la infección.
Inflamación y enrojecimiento alrededor de la lesión: La piel circundante puede aparecer irritada e inflamada, señal de la reacción del organismo frente a la infección.
En algunos casos, síntomas generales: Fiebre leve, malestar o inflamación de ganglios cercanos, especialmente si la infección es extensa.
Los primeros síntomas que aparecen son unas llagas rojas que además provocan picazón. Con el tiempo, las llagas se abren y pueden supurar durante días un líquido transparente.
A continuación se forma una costra de color amarillo que, al cabo de unos días, sana sin dejar ninguna cicatriz.
El más común es el impétigo no ampolloso o con costras. Empieza como pequeñas ampollas que acaban reventando y dejan pequeñas áreas húmedas de piel roja que suelen supurar líquido. Lentamente, se va formando una costra entre amarillenta y amarronada que cubre la zona afectada, como si estuviera cubierta de miel o azúcar morena.
El impétigo ampolloso provoca ampollas de mayor tamaño, llenas de un líquido transparente que luego se vuelve turbio. Estas ampollas tienen más probabilidades de permanecer más tiempo en la piel sin llegar a reventar.
El impétigo tipo ectima tiene el aspecto de úlceras perforadas con costras amarillas y bordes rojos.
Reconocer los síntomas a tiempo es fundamental para acudir al dermatólogo y recibir un tratamiento adecuado, evitando que la infección se extienda a otras zonas del cuerpo o a otras personas.

Impétigo en la cara de un niño
Causas y factores de riesgo del impétigo
El impétigo aparece cuando las bacterias Staphylococcus Aureus o Streptococcus Pyogenes consiguen penetrar en la piel y multiplicarse.
Contacto directo con personas infectadas: El impétigo es altamente contagioso, y tocar lesiones de otra persona o compartir objetos personales, como toallas o ropa, facilita la transmisión.
Pequeñas heridas o irritaciones en la piel: Rasguños, cortes o dermatitis previa actúan como puertas de entrada para las bacterias.
Sistema inmunológico en desarrollo o debilitado: Los niños tienen defensas aún inmaduras, y los adultos con inmunidad comprometida presentan mayor riesgo de infección.
Ambientes con alta concentración de personas: Guarderías, colegios y actividades grupales favorecen la propagación de la bacteria.
Higiene insuficiente de la piel: La limpieza regular ayuda a eliminar bacterias superficiales; su ausencia facilita la colonización y el desarrollo de infecciones.
Condiciones de la piel preexistentes: Enfermedades como eczema o piel muy seca pueden aumentar la vulnerabilidad frente a bacterias.
El impétigo también puede contagiarse por quien lo padece entre distintas zonas de su cuerpo, simplemente tocándose la lesión y luego cualquier otra área corporal, sin haberse limpiado correctamente antes.
Para evitar este contagio, lo más importante es mantener la piel limpia y evitar el contacto directo con otras personas o a través de objetos cotidianos que se usen.
El impétigo es altamente contagioso. Esto significa que es particularmente eficiente al propagarse de persona en persona.
El impétigo se puede propagar a otras personas. Usted puede contraer esta infección a través de alguien que la tenga si el líquido que supura de las ampollas en la piel entra en contacto con una zona abierta de la piel.
El impétigo se puede contagiar a cualquier persona que toque piel infectada o artículos (como prendas de vestir, toallas y sábanas) que hayan estado en contacto con piel infectada. Puede causar picazón; por eso, los niños se pueden extender la infección a otras partes del cuerpo al rascarse el impétigo y luego tocarse esas partes del cuerpo.
Dado que la bacteria que causa el impétigo ingresa a través de las heridas en la piel, la mejor manera de evitar esta infección es prevenir las heridas en la piel. Si se desarrolla una herida en la piel, límpiela con agua y jabón y aplique una crema o pomada antibiótica hasta que sane. Anime a su hijo a no rascarse las llagas o las costras para evitar que entren las bacterias.

Impétigo en diferentes partes del cuerpo
Tratamiento del impétigo
El diagnóstico del impétigo es principalmente clínico. El aspecto característico de las lesiones es suficiente para diagnosticar en la mayoría de los casos.
Para diagnosticar el impétigo, el médico puede buscar llagas en la cara o el cuerpo. En general, no es necesario hacer análisis de laboratorio.
En la mayoría de los casos, los médicos pueden diagnosticar el impétigo basándose solo en el aspecto de la erupción. En ciertos casos, pueden tener que tomar una muestra del líquido que contienen las ampollas para analizarlo.
La mayoría de las veces, el médico de su hijo puede diagnosticar el impétigo simplemente observando la erupción. En algunos casos, es posible que se recolecte una muestra de la erupción y se envíe al laboratorio para verificar si es posible cultivar bacterias.
Si las llagas no desaparecen, incluso con un tratamiento con antibióticos, el médico podría tomar una muestra del líquido producido por una llaga y analizarlo para determinar qué tipo de antibiótico funcionaría mejor en ella. Muchas de las bacterias que causan impétigo se han vuelto resistentes a determinados tipos de antibióticos.
El tratamiento del impétigo se realiza con antibiótico, y la elección depende de la severidad y la extensión de la infección.
Para las infecciones menores que no se han propagado a otras áreas, puedes intentar tratar las llagas con cremas o ungüentos con antibióticos de venta libre.
El impétigo se trata con cremas o ungüentos con mupirocina, un antibiótico recetado, que se aplican directamente sobre las llagas dos o tres veces por día durante 10 días.
Para el ectima o si hay muchas llagas como consecuencia del impétigo, el médico podría recetar antibióticos para tomar por vía oral. Debes completar todo el tratamiento aunque las llagas hayan cicatrizado.
Cuando afecta solo un área reducida de la piel (sobre todo si se trata de la forma no ampollosa), el impétigo se trata con una crema antibiótica durante 5 días.
Si la infección se ha extendido a otras partes del cuerpo o si la crema no está surtiendo efecto, es posible que el médico recete un antibiótico en forma de jarabe o de pastilla, que se debe tomar durante 7 a 10 días.
El objetivo del tratamiento es eliminar la infección y aliviar los síntomas.
Su proveedor le recetará una crema antibacteriana. Puede necesitar antibióticos por vía oral si la infección es grave.
Hay dos formas de antibióticos que ayudan: los tópicos (que se colocan sobre la piel afectada) y los orales (que se ingieren por boca). Los antibióticos tópicos se usan para casos menos graves o si solo hay una pequeña zona de piel afectada, mientras que los antibióticos orales se usan para casos en los que se ve afectada una zona más grande.
Antes de aplicar el medicamento, sumerge el área en agua tibia o aplica compresas con un paño húmedo durante algunos minutos. Luego, seca dando golpecitos suaves y retira con cuidado las costras para que el antibiótico pueda penetrar en la piel. Coloca un vendaje antiadherente sobre el área para ayudar a evitar que las llagas se propaguen.
Colocar un vendaje antiadherente sobre el área puede ayudar a evitar que las llagas se propaguen.
Después de iniciar el tratamiento antibiótico, la curación debería comenzar al cabo de pocos días. Es importante asegurarse de que su hijo tome el medicamento tal como se lo hayan recetado. De lo contrario, se podría desarrollar una infección cutánea más profunda y más grave.
Mientras la infección se esté curando, lave la piel con delicadeza, usando gasa limpia y jabón antiséptico todos los días. Use agua tibia con jabón para remojar las zonas de la piel que estén cubiertas por costras. De este modo, ayudará a eliminar capas de costra (no es necesario quitar las costras por completo).
Para impedir que el impétigo se extienda a otras partes del cuerpo, es posible que el médico o el enfermero recomiende cubrir las áreas de piel infectadas con gasa y cinta adhesiva o bien con un apósito que quede holgado.
Mantenga las uñas de su hijo bien cortas y limpias para evitar que se rasque, lo que podría empeorar la infección.
Lave suavemente (no frote) la piel varias veces al día. Use un jabón antibacterial para remover las costras y la secreción.
Las úlceras del impétigo se curan lentamente. Las cicatrices son raras.
Los signos de mejoría comienzan a surgir entre 3 a 4 días después del inicio del tratamiento, con la disminución del tamaño de las heridas.
Tipos de tratamiento:
- Tratamiento tópico: Para casos leves y localizados, se aplican antibióticos en crema directamente sobre las lesiones, generalmente durante 10 días. Este enfoque ayuda a eliminar la infección de manera eficaz y limita la propagación. Es el tratamiento de primera línea y la mayor parte de las veces es suficiente.
- Tratamiento oral: En infecciones más extensas puede ser necesario un antibiótico oral prescrito por un médico, además de los cuidados tópicos.
- Cuidados de la piel durante el tratamiento:
- Limpiar suavemente las lesiones con agua y jabón neutro, o hacer fomentos con líquidos antisépticos que permitan levantar las costras, para que el antibiótico en crema pueda penetrar en la piel.
- Evitar rascarse para prevenir la propagación y la aparición de cicatrices.
- Mantener la higiene de ropa, toallas y objetos personales que hayan estado en contacto con la piel afectada.
Es fundamental que un dermatólogo supervise la evolución de la infección, ajuste el tratamiento si es necesario y detecte posibles complicaciones, como infecciones secundarias o recurrencias.
Lo más importante es tratarlo rápidamente, completar el curso completo de antibióticos, y tomar precauciones para evitar la transmisión a otros miembros de la familia.
Si tu hijo tiene lesiones que sospechas podrían ser impétigo, o si has notado costras amarillentas alrededor de la boca o la nariz, la valoración dermatológica es importante para confirmar el diagnóstico y establecer el tratamiento adecuado.
En Dermaniac, contamos con la experiencia necesaria para diagnosticar correctamente el impétigo, diferenciarla de otras infecciones de piel, y diseñar un plan de tratamiento personalizado.
Realizamos una evaluación completa para determinar la extensión de la infección y la mejor opción de tratamiento. También te damos consejos prácticos sobre cómo prevenir la propagación a otros miembros de la familia y cómo cuidar las lesiones en casa. Podemos ser presenciales en Madrid o virtuales si lo prefieres.
Lave bien con agua y jabón las raspaduras y cortaduras menores. Puede usar jabón antibacterial suave.
Para evitar tener impétigo nuevamente, se debe seguir el tratamiento indicado por el médico hasta que las heridas estén totalmente curadas.
El tratamiento debe realizarse por el período indicado por el médico, esto permitirá combatir las bacterias que allí se encuentran y evitar el impétigo recurrente.
Un problema añadido del impétigo es que su desarrollo es lento. Las llagas rojizas suelen aparecer unos 10 días después de haber entrado en contacto con estreptococos del grupo A.
¿Cómo curar el impétigo en adultos con un tratamiento natural?
Al tratarse de un problema que se desarrolla en la piel, tenemos tratamientos naturales con los que podemos remitir la presencia y acción de las bacterias que lo causan.
El aloe vera es uno de los mejores aliados naturales que podemos aprovechar para ello. Esto se debe a que la planta cuenta con propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antisépticas.
Gracias a ellas, puede actuar de una forma efectiva contra las bacterias que causan el impétigo y hacer que sus síntomas en la piel desaparezcan con mayor rapidez.
Si identificamos las llagas rojas a tiempo, el aloe vera puede ayudarnos a reducir las molestias de la picazón, gracias a que también calma, refresca y alivia problemas de este tipo.
Tenemos muchos productos con aloe vera que pueden sernos de utilidad contra el impétigo, pero hay dos especialmente recomendados. El primero de ellos es el gel puro de aloe vera, que podemos adquirir en distintos envases de 100 ml, 250 ml y 1 litro, así como también en su versión ecológica.
Podemos aplicar el gel de aloe sobre las zonas afectadas, para aprovechar de forma directa sus propiedades.
Para prevenir la transmisión a otras personas cuando se tiene impétigo, se pueden incluir algunas acciones en la rutina diaria.
Para prevenir el contagio de una infección por impétigo a otros miembros de la familia, asegúrese de que todos usen sus propias prendas de vestir, sábanas, maquinillas de afeitar, jabones y toallas. Separe las sábanas, las toallas y la ropa de vestir de cualquier persona que tenga impétigo de las del resto de la familia y lávelas con agua caliente. Mantenga limpias las superficies de la cocina y las de toda la casa.
En general, los niños pueden regresar a la escuela o la guardería 24 horas después de comenzar el tratamiento.
Mantener la piel limpia puede ayudar a prevenir el impétigo. Los niños deben lavarse las manos bien y con frecuencia, así como darse baños o duchas con regularidad. Preste especial atención a las heridas en la piel (cortes, rasguños, picaduras de insectos, etc.), las áreas con eccema y las erupciones, como las provocadas por la hiedra venenosa. Mantenga esas zonas limpias y cubiertas.
Cualquier persona de su familia que tenga impétigo debe llevar las uñas bien cortas y cubrirse las ampollas causadas por el impétigo con gasa y cinta adhesiva.
Una vez que se inicia un antibiótico, la curación debe comenzar en unos pocos días. Es importante completar el ciclo entero de antibióticos, incluso si parece que la infección está mejorando antes de que termine.
Mientras el área infectada se está curando, debe limpiarse con agua y jabón todos los días para eliminar suavemente las costras amarillas. Dado que el impétigo es muy contagioso, su hijo debe evitar el contacto cercano con otros niños hasta que el sarpullido desaparezca o mejore después de dos días de antibióticos. Si usted entra en contacto con la erupción, asegúrese de lavarse bien las manos y la piel expuesta con agua y jabón. Además, mantenga los paños y toallas de su hijo separados de los de otros miembros de la familia.
| Pregunta | Respuesta |
|---|---|
| ¿Cuál podría ser la causa de las llagas? | El impétigo es causado por bacterias que penetran en la piel a través de pequeñas lesiones, cortes o abrasiones. |
| ¿Necesito hacerme pruebas para confirmar el diagnóstico? | En la mayoría de los casos, los médicos pueden diagnosticar el impétigo basándose solo en el aspecto de la erupción. |
| ¿Cuál es el mejor modo de proceder? | El impétigo debe tratarse con antibióticos, ya sean tópicos u orales, según la gravedad de la infección. |
| ¿Qué puedo hacer para evitar que la infección se expanda? | Mantener la piel limpia, evitar rascarse las llagas y cubrir las áreas infectadas con gasa y cinta adhesiva. |
| ¿Qué rutinas de cuidado de la piel me recomienda mientras se cura la afección? | Lavar suavemente la piel con agua y jabón todos los días para eliminar las costras amarillas. |
| ¿Cuándo comenzaron las úlceras? | Las llagas rojizas suelen aparecer unos 10 días después de haber entrado en contacto con estreptococos del grupo A. |
| ¿Qué aspecto tenían las úlceras cuando aparecieron? | Los primeros síntomas que aparecen son unas llagas rojas que además provocan picazón. |
| ¿Has tenido cortes, raspaduras o picaduras de insectos de forma reciente en la zona afectada? | Pequeñas heridas o irritaciones en la piel: Rasguños, cortes o dermatitis previa actúan como puertas de entrada para las bacterias. |
| ¿Las úlceras te causan picazón o dolor? | Aunque el impétigo rara vez provoca dolor intenso, puede generar picor o escozor. |
| ¿Existe algo que, al parecer, mejore o empeore las úlceras? | El aloe vera puede ayudar a reducir las molestias de la picazón. |
| ¿Alguien de tu familia ya tiene impétigo? | El impétigo es altamente contagioso, y tocar lesiones de otra persona o compartir objetos personales, como toallas o ropa, facilita la transmisión. |
| ¿Te ha ocurrido este problema en el pasado? | Para evitar tener impétigo nuevamente, se debe seguir el tratamiento indicado por el médico hasta que las heridas estén totalmente curadas. |