Los lunares, también conocidos como nevos, son crecimientos cutáneos, generalmente oscuros, que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel, llamadas melanocitos.
Casi todas las personas tienen algunos lunares y muchas pueden tener gran cantidad de ellos. En algunos casos, siguen desarrollándose durante toda la vida y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.
En personas de tez clara, se producen con más frecuencia en las zonas de la piel expuestas al sol. Una vez formados, permanecen durante toda la vida y se pigmentan menos y abultan más con el tiempo (se vuelven más carnosos).
Los lunares pueden ser planos o abultados, lisos o rugosos (verrugosos), y en algunos de ellos crecen pelos. Los lunares suelen ser de color carne, amarillo, marrón, gris azulado, o casi negro. Algunos son rojos al principio, pero suelen oscurecerse.
Los lunares pueden aparecer cerca del ojo. En la foto de la izquierda se puede observar un lunar en ambos párpados superior e inferior.

Ejemplo de un lunar en la piel.
Diagnóstico de Lunares
Por lo general, se reconocen fácilmente debido a su aspecto característico. Son simétricos y redondos u ovalados, con bordes regulares.
No pican ni duelen y no son un tipo de cáncer. Sin embargo, a veces los lunares pueden convertirse en un melanoma o parecerse a él. De hecho, muchos melanomas comienzan en los lunares.
Un lunar o nevo que tenga un aspecto sospechoso se debe extraer y examinar al microscopio (biopsia).
COMO CONTROLAR TUS LUNARES : ¿Es un LUNAR MALIGNO? Como saberlo - Recomendaciones de un dermatologo
ABCDE del Melanoma
Los siguientes cambios en un lunar son signos de alarma de melanoma (conocidos como el ABCDE del melanoma):
- A: Asimetría; apariencia asimétrica (es decir, una mitad no parece igual que la otra).
- B: Bordes; bordes irregulares (es decir, bordes borrosos o dentados, que no están bien definidos ni son lisos).
- C: Color; cambios de color en el interior del lunar, colores inusuales, o color significativamente distinto o más oscuro que en otros lunares del cuerpo.
- D: Diámetro; más de 6 mm de ancho, más o menos el tamaño de la mayoría de las gomas de borrar de los lápices.
- E: Evolución; lunar nuevo en alguien mayor de 30 años o un lunar que cambia de aspecto.
Si un lunar ocasiona dolor, pica, sangra, produce piel seca o si tiene cualquier signo que advierta de melanoma, se debe realizar una biopsia. Si el lunar resulta ser canceroso, es posible que se necesite una segunda operación para extirpar la piel que lo rodea.

Infografía del ABCDE del melanoma.
Tratamiento de los Lunares
La mayoría de los lunares son inocuos y no hace falta que sean extirpados quirúrgicamente.
Los lunares normales que resultan poco atractivos o están localizados en zonas donde las prendas de vestir los irritan pueden ser extirpados con un bisturí y anestesia local.
Lunares Atípicos (Nevus Displásicos; Nevus Atípicos)
Los lunares atípicos son lunares no cancerosos (benignos) con un aspecto anómalo en comparación con los lunares normales.
Las personas con lunares atípicos tienen un mayor riesgo de desarrollar melanoma, que es el cáncer de las células cutáneas productoras de pigmento llamadas melanocitos. El riesgo de desarrollar un melanoma aumenta al aumentar el número de lunares.
El riesgo también aumenta en las personas que pasan mucho tiempo expuestas al sol.
La tendencia a tener lunares atípicos puede ser hereditaria, como en un trastorno llamado síndrome familiar de lunares múltiples atípicos-melanoma. En este trastorno, se desarrollan muchos lunares atípicos y melanoma en 2 o más familiares de primer grado (como un padre, hermano o hijo), y los miembros de la familia tienen un riesgo 25 veces superior de desarrollar melanoma.
Síntomas de los lunares atípicos
Los lunares atípicos tienden a ser multicolor (por lo general tienen tonos marrones y tostados con un fondo más claro) y asimétricos. También tienden a tener formas y bordes irregulares. A menudo, son más grandes que la mayoría de lunares normales (unos 6 mm de ancho).
Los lunares atípicos aparecen más comúnmente en la piel expuesta al sol, pero pueden aparecer en áreas no expuestas (como las nalgas, los pechos, o el cuero cabelludo).
Diagnóstico de los lunares atípicos
Las personas con antecedentes familiares de melanoma deben hacerse revisar la piel por un dermatólogo (un médico especializado en trastornos cutáneos) e informarse acerca de los signos de melanoma.
Las personas que han sufrido un melanoma deben hacerse revisar la piel regularmente por un dermatólogo.
Algunos dermatólogos inspeccionan de cerca la piel con un instrumento de mano (un procedimiento llamado dermatoscopia) para ver las estructuras del lunar que no son visibles a simple vista y que pueden indicar que el melanoma es más o menos probable.
Los dermatólogos pueden extraer algunos lunares atípicos y examinarlos al microscopio (biopsia).
Prevención de los lunares atípicos
Las personas con lunares atípicos deben estar pendientes de la aparición de cualquier lunar o de cualquier cambio en un lunar ya existente que pudiera ser indicio de un melanoma. Para ayudar a controlar tales cambios, ellos y sus dermatólogos pueden utilizar fotografías a color de todo el cuerpo con el tiempo.
En algunos casos, los lunares atípicos que experimentan cambios pueden extirparse. Los médicos pueden recomendar a las personas con antecedentes familiares de melanoma u otros cánceres de piel que se sometan a un examen exhaustivo que incluya toda la superficie de la piel.
El daño en la piel causado por los rayos ultravioleta (UV) del Sol es una de las causas del melanoma, especialmente la exposición al sol por motivos recreativos y quemaduras. Para limitar el daño causado por la radiación UV, las personas deben evitar el sol durante las horas de mayor intensidad (de las 10 de la mañana a las 4 de la tarde) siempre que sea posible; deben usar ropa protectora contra el sol, así como aplicar con frecuencia un protector solar de amplio espectro (por ejemplo, uno que contenga óxido de zinc u dióxido de titanio). Las personas que limitan en gran medida su exposición al sol pueden necesitar tomar suplementos de vitamina D, especialmente a medida que envejecen.
Tratamiento de los lunares atípicos
Las personas con un lunar atípico o un lunar de nueva aparición o cambiante deben ser evaluadas por un dermatólogo, que determinará si dicho lunar debe ser extirpado.
Lunares "Verdaderos" (Nevus Melanocíticos)
Los lunares “verdaderos” (por decirlo así), son también conocidos como nevus melanocíticos.
Éstos se encuentran formados por acúmulos de células que le dan pigmento a nuestra piel, conocidos como melanocitos.
Cuando estas células se agrupan en las capas profundas de la piel suelen ser sobreelevados y tener relieve, mientras que cuando se agrupan en las capas superficiales suelen ser planos.
Los nevus melanocíticos pueden ser congénitos o adquiridos.
Los nevos congénitos suelen estar presentes al nacer o aparecer dentro de los primeros meses de vida. En su mayoría son de tamaño pequeño o mediano y ser solitarios. Pueden aparecer en el transcurso de la vida. En general, este tipo de nevos no requieren extracción, a menos por supuesto, que el dermatólogo observara alguna característica atípica.
Manchas de la Vejez (Léntigo Solar)
Las manchas de la vejez, también llamadas manchas de la edad o léntigo solar, son muy comunes. Generalmente no deben ser motivo de preocupación.
Normalmente se desarrollan en personas con tez clara, pero las personas con piel más oscura también pueden presentarlas. Ellas no indican que usted tiene enfermedad hepática.
Las manchas de la vejez son marcas planas, ovaladas y de color marrón, café o negro. Aparecen en la piel que ha estado más expuesta al sol a través de los años, como el dorso de las manos, el empeine de los pies, cara, hombros y la parte superior de la espalda.
Coméntele siempre a su proveedor de atención médica si tiene manchas inusuales o nuevas y pídale que las revise. Los cánceres de piel pueden tener muchas apariencias diferentes.
Las manchas o úlceras relacionadas con cánceres de piel pueden ser:
- Pequeñas, brillantes o cerosas
- Escamosas y ásperas
- Firmes y rojas
- Con costra o sangrantes
Los cánceres de piel también pueden tener otras características.
¿Cuándo Acudir al Dermatólogo?
Siempre es mejor acudir al dermatólogo ante cualquier problema de la piel, es el médico especialista mejor cualificado para valorarlo. Muchas veces los pacientes llegan tras haber probado múltiples productos o tras consultar fuentes no médicas, y eso retrasa el tratamiento adecuado.
Antes de acudir al dermatólogo, es recomendable venir con la piel limpia, sin maquillaje ni cremas, sobre todo si se trata de una consulta facial. Si es posible, trae apuntados los tratamientos que has usado, informes previos o analíticas recientes.
Sí, vale la pena acudir al dermatólogo por una alopecia. La caída del cabello puede tener muchas causas, y puede no resolverse con champús, lociones genéricas o consejos.
El dermatólogo es el único especialista capacitado para valorar la piel del cuero cabelludo, siempre implicada en las alopecias, ya que el folículo piloso forma parte de la piel.
Características de un Lunar Común
Un lunar común es una lesión en la piel que se forma cuando se agrupan melanocitos, que son las células que producen melanina (el pigmento de la piel).
La mayoría de los adultos tienen entre 10 y 40 lunares comunes. Estas lesiones suelen aparecer en partes del cuerpo arriba de la cintura expuestas al sol.
Raras veces, se encuentran en el cuero cabelludo, el pecho o las nalgas.
Aunque es posible que alguien tenga lunares comunes al nacer, en general aparecen más tarde, durante la infancia. A la mayoría de las personas les salen lunares nuevos hasta cerca de los 40 años. En las personas mayores, los lunares comunes tienden a desaparecer.
Otro nombre del lunar común es nevo (a veces se lo llama nevus). Por lo habitual, un lunar común es de menos de 5 milímetros de ancho (cerca de un 1/4 de pulgada, que es el ancho del borrador en la punta de un lápiz). Es redondo u ovalado, con superficie lisa y borde definido, y forma de cúpula.
Un lunar común en general tiene un color uniforme que es rosado, marrón claro u oscuro. Las personas de piel o cabello más oscuro suelen tener lunares más oscuros que las personas de piel clara o cabello rubio.
Es muy raro que un lunar común se convierta en melanoma, que es el tipo de cáncer de piel más grave.
Nevos Displásicos
Aunque los lunares comunes no son cancerosos, las personas con muchos lunares pequeños o varios lunares grandes tienen un aumento del riesgo de melanoma (1).
Hay algunos cambios que indican que un lunar se está convirtiendo en un melanoma (2).
Un nevo displásico es un tipo de lunar que se ve distinto de un lunar común. (Algunos médicos usan el término "lunar atípico" para referirse al nevo displásico).
Un nevo displásico a veces es más grande que un lunar común, y el color, la superficie y el borde son diferentes. En general, tiene más de 5 milímetros de ancho (1, 3).
Un nevo displásico puede tener una mezcla de varios colores, de rosado a marrón oscuro. Suele ser chato, con una superficie lisa, algo escamosa o pedregosa. El borde es irregular y quizás se funde con la piel que lo rodea.
Un nevo displásico podría surgir en cualquier parte del cuerpo, pero suele aparecer en las áreas expuestas al sol, como la espalda. Un nevo displásico también podría aparecer en las áreas que no están expuestas al sol, como las mamas y la zona por debajo de la cintura (1, 3). Algunas personas solo tienen un par de nevos displásicos, otras tienen más de 10.
Es raro que un nevo displásico se convierta en melanoma (1, 3). Pero los nevos displásicos son un factor de riesgo del melanoma. Mientras más nevos displásicos tenga una persona, más alto es el riesgo de melanoma (1, 3).
Todas las personas deben protegerse la piel del sol y no usar lámparas solares ni camas o cabinas de bronceado. Pero si tienen nevos displásicos, es aún más importante que se protejan la piel y eviten broncearse o quemarse la piel.
Además, los médicos recomiendan que las personas con nevos displásicos se revisen la piel una vez al mes (2, 4). Es importante que avisen al médico si observan alguno de los siguientes cambios en un nevo displásico (2):
- El nevo displásico cambió de color.
- El nevo displásico se achicó o se agrandó.
- La forma, la textura o la altura del nevo displásico cambiaron.
- La piel en la superficie del nevo displásico está seca o escamosa.
- El nevo displásico se pone duro o se siente abultado.
- El nevo displásico causa picazón.
- El nevo displásico sangra o larga líquido.
Es importante que las personas con nevos displásicos se hagan exámenes médicos de la piel en forma periódica (2, 4). A veces, los médicos fotografían los nevos displásicos para que sea más fácil observar los cambios a lo largo del tiempo (2). En el caso de las personas con más de 5 nevos displásicos, es posible que los médicos les examinen la piel una vez al año porque hay un aumento moderado del riesgo de melanoma.
No. Por lo normal, no es necesario extirpar un nevo displásico o un lunar común. Esto es porque muy pocos nevos displásicos o lunares comunes se convierten en melanoma (1, 3). Además, la mayoría de los melanomas no empiezan como lunares comunes o nevos displásicos (2).
Melanoma
El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se inicia en los melanocitos. Es peligroso porque podría invadir los tejidos cercanos y diseminarse a otras partes del cuerpo, como los pulmones, el hígado, los huesos o el encéfalo. Mientras más temprano se detecte y se extirpe el melanoma, mayor es la probabilidad de que el tratamiento sea exitoso.
La mayoría de los melanocitos están en la piel y el melanoma aparece en cualquier superficie de la piel. Podría surgir de un lunar común o un nevo displásico, pero es más frecuente que aparezca en un área de la piel de aspecto normal.
El melanoma también aparece en el ojo (se llama melanoma uveal), debajo de las uñas, en el tubo digestivo y en otras partes del cuerpo.
En los hombres, el melanoma se suele encontrar en la cabeza, el cuello o la espalda. En las mujeres, el melanoma se suele encontrar en la espalda o la parte inferior de las piernas.
Es menos probable que las personas de piel oscura tengan melanoma, en comparación con las personas de piel clara.
Sin embargo, las personas de piel oscura suelen recibir un diagnóstico de melanoma más avanzado que las personas de piel clara. Los melanomas avanzados son más difíciles de controlar y, en general, tienen un pronóstico peor que los melanomas diagnosticados en estadios más tempranos. Por eso es muy importante que las personas de piel oscura estén atentas a los signos de alerta del melanoma.
El primer signo más frecuente de un melanoma es un cambio en la forma, el color, el tamaño o la sensación al tacto de un lunar que ya existe. El melanoma a veces aparece también como un área en la piel de un color diferente o de aspecto anormal.
Estas características del melanoma inicial se describen con la regla "ABCDE":
- Asimetría. La forma de una mitad no es igual a la de la otra mitad.
- Borde irregular. Los bordes son desiguales, escalonados o borrosos. La pigmentación (color) a veces continúa en la piel que lo rodea.
- Color desigual. El color incluye tonos de color negro o marrón claro u oscuro. A veces también hay áreas de color blanco, gris, rojo, rosado o azul.
- Diámetro (ancho). Hay un cambio de tamaño; en general se agranda. Los melanomas a veces son diminutos, pero la mayoría tienen más de 6 milímetros de ancho (cerca de 1/4 de pulgada de ancho).
- Evolución. El lunar cambia a lo largo de algunas semanas o meses.
Los melanomas tienen formas muy variadas. La mayoría de los melanomas tienen todas las características de ABCDE. Sin embargo, algunos quizás tengan una o dos de las características de ABCDE (6).
En el melanoma avanzado, la textura del lunar a veces cambia. La piel en la superficie quizás se rompa y se vea rasgada. Es posible que el lunar se ponga duro o se abulte, y quizás la superficie largue líquido o sangre.
La única forma de diagnosticar un melanoma es extirpar el tejido para comprobar si hay células cancerosas.
El médico extirpará toda la piel o parte de la piel que se ve anormal. En general, este procedimiento solo tarda unos minutos y se hace en el consultorio médico, la clínica o el hospital.
Diferencias entre Lunares Comunes, Nevos Displásicos y Melanoma
Los lunares comunes, los nevos displásicos y el melanoma varían según el tamaño, la forma y la textura de la superficie. A continuación se resumen las diferencias entre los lunares y el cáncer.
| Característica | Lunar Común | Nevo Displásico | Melanoma |
|---|---|---|---|
| Tamaño | Menos de 6 mm | Más de 6 mm | Variable, a menudo más de 6 mm |
| Forma | Redondo u ovalado, simétrico | Asimétrico, bordes irregulares | Asimétrico, bordes irregulares |
| Color | Uniforme, rosado, marrón claro u oscuro | Mezcla de colores, rosado a marrón oscuro | Múltiples colores, incluyendo negro, marrón, rojo, blanco y azul |
| Superficie | Lisa | Lisa, escamosa o pedregosa | Puede cambiar, puede estar rasgada o sangrar |
Otra diferencia importante es que el lunar común o el nevo displásico no vuelve después de que se extirpa mediante una biopsia por escisión completa; sin embargo, el melanoma a veces vuelve.
Avise al médico si tiene un lunar nuevo o nota un cambio en un lunar existente. Un médico de cabecera quizás lo envíe a consultar con un dermatólogo si tiene un lunar anormal o alguna otra preocupación relacionada con la piel. Un dermatólogo es un médico especialista en enfermedades de la piel.
Factores de Riesgo del Melanoma
Aunque cualquier persona podría tener melanoma, las personas con los siguientes factores de riesgo presentan un aumento del riesgo de melanoma:
- Un nevo displásico
- Muchos lunares pequeños o varios lunares grandes
- Piel que se quema con facilidad: las personas que tienen piel clara que se quema con facilidad al sol, ojos azules o grises, cabello pelirrojo o rubio, o muchas pecas presentan un aumento del riesgo de melanoma.
- Luz solar: la luz del sol es una fuente de radiación ultravioleta (UV), que causa daños en la piel que pueden causar un melanoma y otros cánceres de la piel.
- Quemaduras de sol graves y con ampollas: las personas que tuvieron al menos una quemadura de sol con ampollas presentan un aumento del riesgo de melanoma. Aunque es probable que las personas cuya piel se quema con facilidad hayan tenido quemaduras durante la infancia, las quemaduras durante la edad adulta también aumentan el riesgo de melanoma.
- Exposición al sol a lo largo de la vida: mientras mayor sea la exposición al sol durante toda la vida, mayor es el riesgo de melanoma.
- Bronceado: aunque tener piel que se broncea con facilidad disminuye el riesgo de quemaduras, quienes se broncean sin quemarse también tienen un aumento del riesgo de melanoma si no se protegen cuando están al sol.
- Uso de lámparas o cabinas de bronceado: la radiación UV de fuentes artificiales, como las lámparas o cabinas de bronceado, causan daños a la piel y melanoma.
- Antecedentes personales de melanoma: las personas que tuvieron un melanoma presentan un aumento del riesgo de otros melanomas.
- Antecedentes familiares de lunares anormales o melanoma: a veces las personas de la misma familia tienen melanoma. Si tienen dos o más familiares (madre, padre, hermano/a, hijo/a) con melanoma, presentan un aumento del riesgo de melanoma. En raras ocasiones, los miembros de una familia tienen una enfermedad hereditaria que aumenta mucho el riesgo de melanoma. Por ejemplo, en las personas con xerodermia pigmentosa, la piel es muy sensible al sol por un defecto en la reparación del ADN que aumenta mucho el riesgo de melanoma.

La protección solar es clave para prevenir el melanoma.
Prevención del Melanoma
Para protegerse la piel del sol, lea los consejos en la página sobre el factor de riesgo Luz solar. La mejor forma de prevenir el melanoma es limitar la exposición al sol.
- Familiarízate con la ubicación y el patrón de tus lunares. Obsérvate la piel con regularidad para detectar cambios que puedan ser indicios de melanoma. Examínate la piel una vez al mes.
Protégete la piel
- Toma medidas para proteger la piel de la radiación ultravioleta (UV), como la del sol o la de las camas solares. La radiación UV se ha vinculado con un mayor riesgo para melanoma.
- No te expongas al sol en las horas pico. Para muchas personas en Norteamérica, los rayos solares son más fuertes entre las 10:00 y las 14:00. Intenta programar actividades al aire libre para otros momentos del día, incluso cuando está nublado o en invierno.
- Usa protector solar todo el año. Aplícate protector solar sobre la piel seca unos 15 minutos antes de salir al aire libre, incluso los días nublados. Usa un protector solar de amplio espectro, resistente al agua, con un factor de protección solar 30 como mínimo.
- Usa ropa de protección. Las gafas de sol, los sombreros de ala ancha, las mangas largas y otros tipos de ropa pueden protegerte de los nocivos rayos UV.
- No utilices lámparas de bronceado ni camas solares.