Lunares en las Areolas: Causas y Cambios en los Pezones Durante el Embarazo

Los cambios en los pezones pueden ser producidos por causas benignas o malignas. Es común padecer dolor en el pezón en la pubertad, los días antes de la regla, en el embarazo y en la lactancia. La secreción en el pezón y el dolor en el pezón son los cambios que se presentan con más frecuencia en el pezón.

Cuando se abordan los problemas estéticos del pecho, lo primero en lo que se piensa es en los casos de aumento de pecho, de elevación o de reducción. Sin embargo, existen otras alteraciones como:

  • Pezón invertido, deprimido o plano.
  • Areola grande y dilatada.
  • Areola pequeña.
  • Areola Tuberosa o cónica.
  • Politelia.
  • Hipertrofia de pezón.

En lo que a moda y tendencias se refiere, el año se ha caracterizado por la transparencia en muchos de los atuendos de las celebrities, dejando ver sus pechos y, por ende, sus pezones. Numerosos estudios avalan que cada vez existe un mayor número de jóvenes que deciden pasar por quirófano para que sus pezones estén perfectos, emulando así a esta parte del cuerpo de sus ídolas.

Cambios en la Pigmentación Durante el Embarazo

Durante el embarazo se producen una serie de cambios hormonales que pueden derivar en un incremento de la pigmentación de la piel. Veamos qué tipo de manchas son las más frecuentes durante la gestación.

Cloasma gravídico en el rostro de una embarazada. Fuente: Reproducción Asistida ORG

¿Qué es la melanina?

La melanina es un pigmento natural responsable del color de la piel y el cabello. En función de la cantidad y tipo de melanina que tenga cada tipo de piel será más clara o más oscura, de manera que las personas con albinismo, por ejemplo, carecen de ella. Pero también puede haber oscilaciones temporales de la cantidad de melanina en determinadas circunstancias como, por ejemplo, la exposición a radiaciones ultravioletas o a determinadas hormonas.

El papel de la exposición solar y de las hormonas

La luz solar tiene la capacidad de dañar el ADN de los cromosomas que tenemos en los núcleos de todas nuestras células, pudiendo provocar una mutación en este material tan valioso. Para evitar daños en las células expuestas al sol, unas células llamadas melanocitos segregan una sustancia, la melanina oscura, que se coloca a modo de “sombrilla” delante del núcleo celular para que no le dé el sol, y esto explica que algunos tipos de piel se pongan “morenas” cuando se exponen al sol.

De la misma manera, determinados estados hormonales pueden favorecer la acumulación de más melanina en determinadas zonas cutáneas, y esto es lo que sucede durante el embarazo.

¿Qué sucede durante el embarazo?

A lo largo del embarazo se producen una serie de cambios hormonales: aumento de los estrógenos y los gestágenos, y probable aumento de la hormona melanocito-estimulante, que a nivel cutáneo tiene como consecuencia la sobreproducción de melanina, que tiene como resultado un aumento de la pigmentación cutánea, sobre todo en determinadas zonas que ya son originalmente más oscuras. Hacia el tercer mes de gestación, los pezones, areolas y la vulva toman un color marrón más oscuro. Lo mismo ocurre en la línea media abdominal entre el monte de Venus y el ombligo, llamada “línea alba”, que se oscurece pasando a llamarse “línea nigra o nera” durante la gestación, algo que se observa en el 90% de las embarazadas.

Hacia el quinto mes, aparece un halo de color alrededor de la areola que se llama areola secundaria. Esta hiperpigmentación puede afectar, dependiendo de qué tipo de piel, al periné, el ano y las zonas de roce como la cara interna de los muslos o las axilas. Y pueden también pigmentarse los lunares (nevus melanocíticos) que ya tenía la mujer antes del embarazo.

Todos estos cambios de pigmentación desaparecen progresivamente después del parto y la lactancia por completo.

Bajo la acción de la luz solar, durante el embarazo, también pueden aparecer otro tipo de manchas sin ninguna consecuencia sobre el curso del embarazo, ni la salud de la gestante, que tienen únicamente una repercusión estética, el melasma. Afecta a partir del segundo trimestre a un porcentaje variable entre el 13 y el 75% de gestantes según su piel, mucho más frecuente en mujeres de piel oscura. Y se manifiesta también en el 10-20% de las usuarias de anticonceptivos orales.

Se trata de una mancha irregular, simétrica y bien delimitada, color café con leche en la zona de la frente, mejillas, bigote o barbilla. Hay una predisposición genética manifestándose en varios miembros de una familia y en determinadas razas, sobre todo en piel morena y es indispensable la acción de los rayos ultravioleta para que se produzca. Suele desaparecer progresivamente después del parto, pero a veces puede persistir. La pigmentación puede afectar a distintos estratos de la piel, y si afecta más profundamente es más difícil de eliminar. Se trata con medicamentos blanqueantes, exfoliaciones químicas o mecánicas o láser, pero lo más importante es la prevención con cremas fotoprotectoras solares y evitar la exposición a los rayos solares cubriendo las zonas de mayor riesgo con un sombrero o gorra.

La piel es el órgano más grande del cuerpo, y está sometido a cambios durante el embarazo como todo el organismo, lo que incluye la aparición de manchas como hemos estado comentando, pero también estrías, arañas vasculares, edema… Quizás se trata del órgano más olvidado en esta etapa pues las repercusiones en cuanto a salud son menores, pero tiene un gran impacto estético, así que vale la pena dedicarle la atención necesaria siempre y, sobre todo, durante el embarazo.

Hacia el tercer mes de gestación, los pezones, areolas y la vulva toman un color marrón más oscuro, al igual que la línea media abdominal entre el monte de Venus y el ombligo, llamada “línea alba” que se oscurece. Hacia el quinto mes aparece un halo de color alrededor de la areola que se llama areola secundaria.

Cloasma Gravídico o Máscara del Embarazo

La aparición de manchas color café en la piel de la cara de las embarazadas es una situación bastante común (alrededor de un 70% de las embarazadas). El nombre que recibe es melasma o cloasma gravídico. Sin embargo, también se conoce popularmente como paño o máscara del embarazo.

A pesar de que el melasma no produce ningún otro síntoma ni riesgo para la salud de la madre o el feto, la preocupación por estas manchas responde principalmente a un problema estético.

El cloasma, melasma o también conocido como paño o máscara del embarazo es la aparición de unas manchitas de color amarronado o café en el rostro de la gestante. Estas manchas suelen aparecer a partir del segundo trimestre y pueden ir oscureciéndose con el avance de la gestación.

El melasma en la piel de la embarazada no supone riesgos para la madre o el bebé y no significa que algo vaya mal en el embarazo. Sin embargo, puede surgir preocupación relacionada con la estética cuando estas manchas se hacen visibles en el rostro.

Una vez que la mujer ha dado a luz, el melasma tiende a perder intensidad y a reducirse e, incluso, a desaparecer progresivamente. No obstante, esto no ocurre siempre y, en ocasiones, las manchas persisten durante mucho tiempo después del embarazo.

Ejemplo de melasma o máscara del embarazo. Fuente: Mapfre Salud

Los cambios hormonales típicos de la gestación son los responsables de gran cantidad de síntomas y efectos, entre los que también se encuentran los cambios en la piel de la mujer. El aumento de los niveles hormonales va a producir un aumento en la producción de melanina, el pigmento que da color a nuestra piel. De este modo, se produce una hiperpigmentación que lleva a que la piel se oscurezca y, por tanto, a la aparición de las manchas de color amarronado o café.

Sin embargo, aunque las manchas en la cara son de las más conocidas, lo cierto es que también se produce cierto oscurecimiento de otras áreas como areolas mamarias y pezones, vulva, periné, axilas, cara interna de muslos y una línea desde el ombligo al pubis. En la cara, las zonas más comunes en las que aparece el melasma son la frente, los pómulos y el labio superior.

Factores de Riesgo

Además de los cambios hormonales mencionados anteriormente, existen algunos factores que podrían aumentar el riesgo de aparición de melasma. Entre ellos, se encuentra:

  • Predisposición genética, por ejemplo, si la madre tuvo melasma en el embarazo.
  • Exposición solar.
  • Tez oscura.

No obstante, se desconocen todos los posibles mecanismos que pueden llevar a la aparición del cloasma gravídico.

Cuidados en la Piel de la Embarazada

Para prevenir el melasma, o que las posibles manchas en la piel se oscurezcan más, será conveniente moderar la exposición solar y evitarla, especialmente, en las horas centrales del día, aproximadamente entre las 11 y las 16 horas. Además, es importante utilizar protector solar cuando la embarazada vaya a exponerse al sol, aunque sea invierno. Es importante tener en cuenta que una exposición al sol se produce, por ejemplo, simplemente caminando al aire libre o, incluso, conduciendo, y no solo cuando se toma el sol a propósito.

El protector solar debe proteger de los rayos UVA y UVB y contar con un factor de protección solar (FPS) alto (al menos de 50). Por otro lado, se debe reaplicar cada dos horas si aún se está expuesta al sol y, por supuesto, su uso debe ser apto durante el embarazo. Finalmente, es una buena idea que la embarazada utilice gorra, sombrero o pamela, así como gafas de sol, para no exponer la cara de forma directa a la radiación solar.

La protección solar es fundamental durante el embarazo. Fuente: Twitter

Tratamiento

El melasma suele ir atenuándose poco a poco una vez que la mujer ha dado a luz y protegiéndose de la exposición solar. Sin embargo, es posible que el melasma persista hasta en un 30% de las ocasiones. En este caso, para tratar de eliminar las manchas en la piel o, al menos, atenuarlas, hay algunas opciones de tratamiento: las cremas despigmentantes, el peeling químico o el láser.

No obstante, se debe consultar con el dermatólogo, quien aconsejará a la mujer de manera específica qué tratamiento es el más adecuado para su caso particular. Finalmente, es importante no llevar a cabo ningún tipo de tratamiento para el melasma sin consultarlo antes con el especialista y, especialmente, durante el embarazo, ya que puede que no sea seguro para el bebé.

Melasma causas y tratamientos

Preguntas Frecuentes

  • ¿Las manchas en la cara durante el embarazo indican que será niño o niña? No hay evidencia científica que respalde esta creencia popular.
  • ¿Las manchas en la piel durante el embarazo causan otros síntomas? No.
  • ¿Se van las manchas de la cara después del embarazo? En la mayoría de los casos, sí, pero en un 30% pueden persistir.

Cambios en los Nevos Melanocíticos (Lunares) Durante el Embarazo

Los nevos melanocíticos, conocidos comúnmente como lunares, suelen experimentar cambios durante el embarazo debido a las variaciones hormonales que se producen. Así, es frecuente experimentar crecimiento y cambio de coloración en los lunares, incluso con aumento del número de lesiones.

Otros Cambios en la Piel Durante el Embarazo

Durante el embarazo la mayoría de los folículos pilosos de la mujer pasan a fase de crecimiento, debido sobre todo a cambios hormonales. Además, se puede presentar aumento del vello localizado o hirsutismo.

Durante el embarazo se producen cambios en el sistema inmunitario que condicionan un cambio en el patrón de respuesta del mismo. Así, determinadas enfermedades de causa inmune pueden mejorar o empeorar durante la gestación. Un ejemplo típico es la dermatitis atópica, muy frecuente en nuestro medio, que puede presentar un empeoramiento transitorio que requiera ajustes en el tratamiento habitual. Otro caso muy frecuente es el acné, que puede mejorar o empeorar en el embarazo.

La mujer embarazada puede presentar en su piel alteraciones que son específicas del embarazo y que requieren de un abordaje diagnóstico y terapéutico concreto, como por ejemplo la erupción polimorfa del embarazo, la más frecuente, también conocida como PUPES (pápulas urticariales pruriginosas del embarazo) u otras.

Tratamiento y Productos Compatibles con el Embarazo

Si, a pesar de seguir todas las medidas de prevención mencionadas anteriormente, la máscara del embarazo acaba apareciendo, existen soluciones para tratarla eficazmente. En el mejor de los casos, el melasma se puede revertir progresivamente y desaparecer después del parto, sin requerir ningún tratamiento especial.

Sin embargo, es bastante frecuente que las manchas no desaparezcan del todo, sobre todo las del rostro, por lo que la tez adquiere un aspecto desigual. Puede ser necesario recurrir a un tratamiento.

A diferencia de lo que se suele pensar, el tratamiento de la máscara del embarazo puede iniciarse antes del parto, utilizando cremas contra el melasma que sean compatibles con el embarazo. El maquillaje para manchas oscuras también puede usarse durante el embarazo. También en este caso se recomienda elegir productos no comedogénicos, aptos para pieles sensibles y compatibles con el embarazo y/o la lactancia.

Algunos tratamientos de la máscara del embarazo se realizan después del parto. Es el caso, por ejemplo, del peeling o el láser. Lo mismo ocurre con muchas cremas despigmentantes. El dermatólogo es el profesional sanitario más competente en la materia. Sabrá proponer unos cuidados adaptados a cada paciente.

Cambios en las Mamas Durante el Embarazo y la Lactancia

Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato. Siempre es mejor exagerar en la precaución y hacerse examinar.

Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar. Esta prueba puede ayudarle al médico a diferenciar entre un quiste (que tiene líquido en su interior) y un nódulo con alguna parte sólida. Es posible que el quiste deba aspirarse (drenarse con una aguja fina) y que la masa sólida requiera ser analizada mediante una biopsia con aguja gruesa para descartar cáncer.

Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. Esta es una forma agresiva, pero rara, de cáncer de mama, que aparece primero como un zona de enrojecimiento e irritación de la piel en lugar de un bulto distinguible. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.

En la mayoría de las mujeres, los cambios en las mamas durante el embarazo y la lactancia resultan ser benignos. Cualquiera de las afecciones benignas incluidas en esta sección puede aparecer en mujeres embarazadas. Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.

Adenoma de la Lactancia

El adenoma de la lactancia es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).

Galactoceles

Los galactoceles son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste. En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar. Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.

Secreciones de Sangre por el Pezón

Durante el embarazo o la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar. Es posible que el médico tome una muestra de la secreción para analizarla con el microscopio y registre qué conducto es el afectado. No se suele encontrar nada anormal, y el médico puede continuar controlándote durante las consultas de seguimiento. Si se detectan células anormales en la muestra, o hay una masa en la mama, se pueden indicar más pruebas por imágenes o una biopsia. El médico y tú decidirán lo mejor para tu caso.

Irritación y Grietas en los Pezones (Mastitis)

No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Se pueden multiplicar bacterias en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, lo que causa una infección conocida como “mastitis”. A medida que el cuerpo intenta combatir la infección, la mama se puede poner roja o sensible e inflamarse. Otros síntomas posibles:

  • fiebre
  • dolor de cabeza
  • sensación de malestar general
  • un bulto en la zona
  • secreción blanquecina y espesa por el pezón
  • un absceso o una acumulación de pus en la zona

La mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol (marca comercial: Tylenol) o ibuprofeno (marcas comerciales: Advil, Motrin) pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.

Cambios en la Piel Debido al Aumento del Volumen y Hormonas

Ten en cuenta que la piel es el órgano más grande de tu cuerpo. Y en el embarazo a medida que tu bebé crece dentro de ti y hasta el parto, tu dermis y epidermis se tienen que estirar y estirar. Además, la piel es muy sensible a los cambios hormonales. Vamos a responder a tus dudas más frecuentes sobre la piel en el embarazo y sus cuidados con la ayuda de la Dra.

El aumento del volumen, sobre todo la que rodea el abdomen, se dilata medida que el útero aumenta su volumen y el bebé se desarrolla. La dermis y la epidermis son muy receptivas al aumento de las hormonas que siempre se produce con el embarazo. Por este motivo, muchas embarazadas lucen una tez resplandeciente y más hidratada.

Los cambios hormonales. ¿Recuerdas como en la adolescencia tu piel se veía muy diferente a la infancia? Entonces todo era culpa de la revolución hormonal que se estaba produciendo en tu organismo al finalizar la infancia. Con el embarazo sucede algo similar: para que el bebé pueda desarrollarse y el embarazo siga adelante, tu cuerpo produce grandes cantidades de algunas hormonas, que provocan varios síntomas. “Durante el embarazo aumentan los niveles de estrógenos, progesterona y otras hormonas, como la hormona melanocitoestimulante. Estas influyen directamente sobre la pigmentación, la producción de sebo y el crecimiento del pelo”, nos explica la Dra. Montserrat Fernández Guarino.

La predisposición genética puede influir en que tu piel experimente más o menos cambios o que estas modificaciones sean más o menos acentuadas. Por ejemplo, en la aparición de las estrías tiene mucho que ver el aumento excesivo de peso, pero también influye los factores genéticos. Y lo mismo ocurre con las manchas pueden aparecer en el rostro, el cloasma, más conocido como paño del embarazo, “Son machas marrones irregulares que aparecen sobre todo en mejillas frente o labio superior”, afirma la Dra. Montserrat Fernández Guarino. La aparición de estas manchas se debe al aumento de las hormonas que estimulan la pigmentación y tomar el sol sin protección, pero los antecedentes familiares de cloasma aumentan la susceptibilidad a padecerlo. Por eso, las embarazadas con predisposición genética deben ser especialmente cuidadosas y aplicarse una crema con un factor de protección solar muy alto cada vez que salgan a la calle.

Como bien sabes, en el embarazo no se pueden tomar algunos medicamentos porque pueden llegar a la placenta, atravesarla, alcanzar al feto y causar problemas en su desarrollo. A través de la piel también pueden llegar sustancias que pueden perjudicar el embarazo y el bebé. Por eso, hay algunos productos y tratamientos cosméticos que no se deben usar. “Hay que evitar los retinoides (como el retinol), el ácido salicílico en altas concentraciones, la hidroquinona y los aceites esenciales en ciertas dosis. Tampoco es el momento de hacer peelings agresivos ni usar dispositivos que emiten energía sin supervisión médica. Siempre conviene revisar las etiquetas de los productos dermatológicos y, ante la duda, consultar con el médico”, afirma la doctora Montserrat Fernández Guarino.

Protección solar cada mañana. "En el cuerpo, es fundamental hidratar bien la piel con productos ricos en ceramidas, glicerol, urea o aceites como el de argán o la manteca de karité”, comenta la Dra.

Puntos Blancos y Ampollas en los Pezones Durante la Lactancia

Ya sean ampollas transparentes o puntos blancos, tener alguna de estas molestas situaciones indica que algo podemos evitar o mejorar. Este tipo de puntos suelen aparecer antes o después de una obstrucción o una mastitis. Suelen ser la punta del iceberg que nos indica que hay algo más en los conductos.

Los puntos por tracción son diferentes a los anteriores. Los llamamos perlas por tracción porque suelen coincidir con que el bebé ha cerrado la boca con el pezón en su interior o ha dado un tirón para ver qué pasa más allá sin desengancharse del pecho. Este tipo de perlas se producen a causa de una pequeña inflamación en los conductos, justo detrás del pezón, donde se retiene un poco de leche.

La primera opción es esperar. Cuando la piel se regenera y cae, la perla también cae y se acaba el problema. Esta opción tiene el inconveniente que requiere tiempo, de 2 a 4 semanas. Para la segunda opción necesitas la ayuda de tu matrona. Otra opción casera es sumergir el pecho en un recipiente con agua o aceite calentito (tiene que ser un calor agradable), después de unos minutos cuando se haya ablandado un poco, restregar una toalla limpia y seca que sea un poco tosca para intentar deshacer el punto blanco.

Recuerda que los días posteriores deberás limpiar varias veces al día el pezón con agua y jabón neutro, y secarlo con papel o gasas de un solo uso a fin de evitar que la zona se infecte. Ambos puntos, rojo y negro, son las dos caras de la misma moneda. Si no duele, no hay razón para que la toques. Ya irá desapareciendo sola.

Las ampollas transparentes son como las ampollas que nos salen en los pies cuando estrenamos zapatos. Estas ampollas se producen cuando el bebé succiona de manera débil. Suele ocurrir por la noche y se agarra sólo a la punta del pezón.

Para las posibles molestias o dificultades durante la lactancia, no dudes en visitar a tu matrona, que es la profesional de referencia para la lactancia. Ella te ayudará a valorar vuestra lactancia, el estado de tu pecho y la evolución de tu bebé. Y esto siempre es complementario a acudir a tu grupo de apoyo a la lactancia más cercano donde podrás compartir experiencias con otras madres.

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