Cada mes de julio, el Tour de Francia inunda las carreteras con emoción, esfuerzo y colores. Pero, ¿por qué son de esos colores? ¿Qué representan y cuándo surgieron?
Desde hace exactamente 50 años, unos puntos rojos lucen cada verano en las carreteras francesas. El ojo del espectador ya está plenamente acostumbrado, pero en 1975, el impacto entre los aficionados debió de ser bastante notable.
Este maillot, que identifica al mejor escalador del Tour, está dirigido a los ciclistas que pasan primero por los puertos de montaña. Gana quien acumula más puntos en las cimas, no necesariamente quien gana etapas.
Origen e Inspiración del Maillot de Lunares
Su origen está también ligado a un patrocinador: una marca de chocolates que usaba ese mismo patrón en su envoltorio. Poulain tenía como logotipo un círculo azul sobre fondo naranja, pero desde 1975 pasó a identificarse con el fondo blanco y los puntos rojos.
Lévitan creía que Lemoine merecía un reconocimiento mayor que el que había tenido. Lemoine quería que el público le distinguiera bien de otros corredores y por eso eligió esa combinación tan llamativa. Curiosamente, Lemoine se había inspirado en las chaquetillas de los jockeys de las carreras de caballos.
Es, en cierto modo, un anticipo del futuro del ciclismo.
Un siglo de maillot amarillo en el Tour de Francia
Campeones Emblemáticos del Maillot de Lunares
Un ciclista francés, Richard Virenque, ostenta el récord de títulos de rey de la montaña. Durante un tiempo, Virenque fue la gran esperanza del ciclismo francés para ganar el Tour, pero tuvo que conformarse con la montaña. Además, se vio directamente salpicado por el ‘escándalo Festina’ en 1998.
Otro francés, Thomas Voeckler, fue el rey de la montaña en 2012: los buenos aficionados recordarán sus gestos sobre la bicicleta. Siempre histriónico, Voeckler llegó a llevar el amarillo del Tour en 2004 y 2011. Era uno de los preferidos por la afición francesa, por sus gestos de sufrimiento sobre la bicicleta; nada que ver con su plácida infancia en Martinica, donde creció porque su padre era un enamorado de los barcos y del mar.
Uno de los más peculiares ganadores de la montaña del Tour fue Charly Gaul, ganador del Tour en 1958. Apodado ‘el ángel de las montañas’, el luxemburgués era un excelente escalador, pero también funcionaba muy bien en las cronos. Pequeño, compacto y muy reservado, especialista en días de lluvia y frío, su estilo recordaba al que año después tendría Marco Pantani.
Van Impe no parecía belga: era muy menudo (1,67 metros; 67 kilos) y nadie contaba con él cuando arrancó el Tour de 1976, que acabaría ganando contra todo pronóstico. "Sobre la bici me tomé revancha de mi estatura, de todas las burlas que sufrí de pequeño. Les cerré el pico a todos los altos de mi pueblo: ellos jamás han ganado el Tour", dijo después.
El Maillot Amarillo: Otro Símbolo del Tour
Lo viste el líder de la clasificación general, es decir, el corredor con el menor tiempo acumulado a lo largo de todas las etapas. Se introdujo en 1919, y su color no fue casual: Henri Desgrange, director del Tour y fundador del periódico L'Auto, eligió ese tono porque era el color del papel en el que se imprimía su diario que, además, patrocinaba la competición.