Pitiriasis Rosada: Causas, Síntomas y Tratamiento

La pitiriasis rosada (PR) es una erupción de la piel benigna y bastante frecuente, que desaparece por sí solo en 10 semanas. Aparece sobre todo en adolescentes y adultos jóvenes, afectando por igual a ambos sexos, siendo un 75 % de los casos diagnosticados entre los 10 y los 35 años. Su aparición es más frecuente en primavera y otoño.

Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica.

La pitiriasis rosada generalmente comienza con un parche grande, escamoso y ligeramente elevado, llamado parche heraldo, en la espalda, el pecho o el abdomen. Se dice que la pitiriasis rosada es atípica cuando el diagnóstico ha sido difícil.

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Causas de la Pitiriasis Rosada

La causa de la pitiriasis rosada es desconocida, aunque se sospecha que se trata de una infección por un virus y se ha sugerido una causa infecciosa. Se piensa que pueda estar desencadenada por un virus de la familia del herpes simple. Los microorganismos sospechosos de estar implicados en la etiología son el virus herpes humano 6 y 7.

Algunos dermatólogos han sugerido que un virus pueda causar la pitiriasis rosada. Esto está basado en el hecho de que la enfermedad normalmente ocurre sólo una vez, y de vez en cuando, hace que el paciente pueda sentirse ligeramente enfermo. Esta teoría no ha sido probada.

En algunos casos se ha encontrado relación con el uso de determinados medicamentos.

La reactivación del herpes 6/7 se informa en algunos casos, pero no en todos, de pitiriasis rosada inducida por fármacos. Se han descrito erupciones similares a la pitiriasis rosada después de las vacunas contra la influenza H1N1, el VPH, la difteria, la poliomielitis, la viruela, el neumococo, la hepatitis B y la BCG.

Últimamente, hemos sido testigos de informes esporádicos de pitiriasis rosada y erupciones similares a PR asociadas con el SARS ‐ CoV ‐ 2. Tal relación ha suscitado un debate sobre el posible mecanismo etiopatogénico subyacente a esta enfermedad exantematosa. Junto con la pandemia COVID-19, se piensa que la reactivación del HHV -6 podría explicar este evidente aumento de casos de pitiriasis rosada.

Factores de riesgo y epidemiología

  • La pitiriasis rosada puede ocurrir a cualquier edad pero es más común en personas entre los 10 y 35 años.
  • Se observa que esta dermatosis tiene un patrón estacional, siendo más común durante los períodos de otoño y primavera.
  • Es una enfermedad bastante frecuente en climas templados.

Síntomas de la Pitiriasis Rosada

La primera manifestación de la pitiriasis rosada es una lesión de mayor tamaño, la llamada lesión madre, de entre 2 y 6 cm de diámetro, que puede tener forma de anillo y un color rosado, con algunas escamas en su superficie. La primera lesión que aparece, la mancha precursora, es una placa ovalada, rosada, con forma de anillo y borde elevado; al tacto puede ser escamosa. Su tamaño varía entre 1 y 10 cm. Inicia con una sola placa eritematosa, generalmente de al menos 2 a 3 centímetros de diámetro, con un borde escamoso y un color salmonado característico, se denomina «Placa Heráldica» o «Mancha en heraldo».

Un par de semanas después aparecen múltiples máculo-pápulas eritematoescamosas, distribuidas de forma simétrica en tronco y raíces de las extremidades. En la semana posterior aparecen más lesiones en el cuerpo y en los brazos y piernas. También pueden aparecer en el cuello y rara vez en la cara.

Durante los días o semanas posteriores aparecen lesiones parecidas, ovaladas, pero de menor tamaño, que pueden distribuirse alrededor de la lesión madre y extenderse por todo el cuerpo, afectando principalmente al tronco, el abdomen, la espalda, las piernas y los brazos. Estas lesiones aparecen en forma de pequeñas protuberancias (pápulas) que tienden a distribuirse principalmente en el tronco, sin extenderse hacia el cuello, la raíz de los brazos o las piernas.

Estas lesiones secundarias de la pitiriasis rosada tienden a ser más pequeñas que el parche heraldo. También tienen forma ovalada con una superficie seca. Al igual que el parche de heraldo, pueden tener un collar interior de escamas. Algunas placas pueden ser anulares (en forma de anillo). La mayoría de las personas tiene muchos parches en el pecho, la espalda, el abdomen, el cuello, la parte superior de los brazos y la parte superior de los muslos. En las personas de piel clara, las manchas suelen ser de un color rojo rosado.

Las lesiones suelen picar, sobre todo en ambientes cálidos, aunque en ocasiones no lo hacen. Sobre la mitad de los pacientes con esta enfermedad tienen picor que puede ser severo, sobre todo cuando el paciente se acalora.

Es poco común que esta afección aparezca en la infancia, pero puede ocurrir y producir una Pitiriasis Rosada de la Infancia. Además, existen formas atípicas donde el patrón de la erupción difiere de lo convencional. Por ejemplo, hay presentaciones de predominio en palmas, plantas, brazos y piernas, contrario al patrón típico. También se han observado formas que afectan el cuero cabelludo, pueden presentarse de manera asimétrica o tener manifestaciones purpúricas. Incluso se han descrito formas asociadas al embarazo, entre otras variantes.

No suele afectar a la cara, ni a las palmas de las manos, ni a las plantas de los pies.

La duración de la erupción varía de 2 a 12 semanas. Algunas veces pueden persisti durante meses, que desaparecerán por completo con el tiempo.

La actividad física y el agua caliente pueden empeorar temporalmente o hacer que reaparezcan las lesiones.

Diagnóstico de la Pitiriasis Rosada

El diagnóstico de la pitiriasis rosada es un diagnóstico clínico. El diagnóstico de la forma típica es clínico y fácilmente reconocible. Se basa en el antecedente de una primera lesión, su morfología, coloración y tamaño, seguidos de la aparición brusca del resto de las placas y la distribución típica.

El diagnóstico normalmente se realiza fácilmente por un dermatólogo. Las lesiones pueden diferir de persona a persona, haciendo el diagnóstico más difícil. El número y tamaño de las manchas también. Ciertas infecciones superficiales por hongos pueden parecerse a esta enfermedad.

Es importante distinguirla de otros tipos de erupciones cutáneas, como la sífilis, la dermatitis seborreica, la psoriasis en placa pequeña, las infecciones por hongos y la pitiriasis versicolor. En situaciones poco comunes donde el diagnóstico diferencial no es claro y existen dudas, el dermatólogo puede considerar la realización de una biopsia para obtener más información.

Las pruebas de laboratorio no son necesarias, ya que no muestran alteraciones, incluso en las formas atípicas. En las presentaciones atípicas (según tamaño, morfología, extensión y localización de las lesiones) hay que hacer diagnóstico diferencial con distintas patologías dérmicas, incluidas todas las dermatosis y exantemas que cursan con placas anulares y descamación fina.

Tratamiento de la Pitiriasis Rosada

Al ser una enfermedad autolimitada, y en general con escasos-nulos síntomas, tanto la forma típica como las atípicas no requieren tratamiento.

El tratamiento puede incluir lociones tópicas o antihistamínicos para aliviar el picor. Algunas medidas generales pueden ser de utilidad como mantener la temperatura del agua tibia en lugar de caliente o limitar la actividad física.

En algunos casos donde las lesiones causan picor o malestar, se puede considerar el uso de cremas hidratantes calmantes o antiinflamatorias. Es importante tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, la pitiriasis rosada desaparece espontáneamente sin necesidad de intervención médica, y el enfoque principal es proporcionar alivio sintomático en caso de picazón o malestar.

Raramente es necesario utilizar corticoides en forma de crema sobre las lesiones, o fototerapia mediante rayos ultravioleta-B en casos de picor importante. La exposición solar moderada o el tratamiento con rayos ultravioleta dados bajo la vigilancia de un dermatólogo pueden ser útiles. Recientemente se han empleado tratamientos antibióticos con eritromicina o antivirales como el aciclovir con éxito.

Recuerde que ésta es una enfermedad superficial común con pocos síntomas.

La pitiriasis rosada suele tardar más en curar de lo que los pacientes desearían. Generalmente, durante las primeras 2 a 3 semanas e incluso hasta 4 semanas, las lesiones cutáneas continúan surgiendo, lo que implica una progresión de la erupción en lugar de una mejoría. Luego, hacia la sexta semana, las lesiones comienzan a desaparecer gradualmente. Mi consejo es mantener la calma. Siempre les transmitimos a los pacientes que la pitiriasis rosada es una de las enfermedades cutáneas más benignas, ya que tiende a resolverse por sí sola. Solemos compararla con un resfriado de la piel.

Los cuidados de la piel durante la pitiriasis rosada no son especialmente complicados, a pesar de la aparición de lesiones que pueden causar cierta preocupación estética en el paciente. Es recomendable mantener una higiene diaria, incluyendo duchas regulares. Hidratar la piel después de la ducha puede ayudar a aliviar la sensación de picazón y descamación. En cuanto a la vestimenta, se puede continuar con la ropa habitual y llevar a cabo las actividades diarias sin restricciones. No es necesario suspender el uso de ningún cosmético que el paciente utilice de manera habitual. Sin embargo, es importante considerar tres puntos. En primer lugar, se ha asociado la pitiriasis rosada con virus de la familia herpes, los cuales pueden activarse con la exposición solar. En segundo lugar, la piel afectada por la pitiriasis rosada tiende a enrojecerse e inflamarse más con la exposición al calor. Además, cuando la piel está inflamada, puede haber diferencias en la pigmentación.

Si alguien padece pitiriasis rosada, puede llevar una vida completamente normal. Sin embargo, es comprensible que debido a la presencia de las lesiones, es posible que la persona prefiera evitar ciertos eventos sociales o momentos específicos donde se sienta incómoda o insegura por la apariencia de la piel.

Es cierto que no existen documentos de consenso específicos que detallen cómo manejar la pitiriasis rosada durante el embarazo. Sin embargo, el criterio final sobre el manejo de la pitiriasis rosada durante el embarazo suele depender del obstetra. En casos específicos, el obstetra puede decidir si es necesario instaurar algún tratamiento particular.

Es cierto que en ninguna guía de práctica clínica dermatológica se recomienda aislar a los pacientes que padecen pitiriasis rosada. Históricamente, no se ha llevado a cabo ningún protocolo de aislamiento para quienes sufren esta afección cutánea. Esta perspectiva lleva a suponer que la pitiriasis rosada está más relacionada con reactivaciones de virus previamente adquiridos que con infecciones primarias.

Se estima que esta capacidad de reaparecer se presenta en hasta el 50 % de los pacientes y suele ocurrir generalmente en los primeros 2 a 3 años posteriores a la primera aparición. Sin embargo, estas recurrencias suelen ser de menor intensidad y menor duración, a veces limitándose a 2 a 3 semanas.

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