Diferencia entre Podólogo y Dermatólogo: ¿Quién Trata Qué?

Los pies son una de las partes más importantes del cuerpo humano, por tanto, su cuidado adquiere gran importancia. De esta forma, se evitarán patologías que afecten a la calidad de vida del paciente. Las consultas por lesiones en los pies, como los callos, son relativamente frecuentes. En este terreno nos solapamos con el trabajo del podólogo: ¿quién trata qué?

Los pies presentan con frecuencia múltiples lesiones: rozaduras, eccemas o ampollas, que convierten esta localización en una zona diana para la consulta.

¿Qué es un callo?

Ahora bien, el término “callo” no es un término médico; es el término del vulgo. Los dermatólogos lo llamamos heloma o hiperqueratosis reactiva, y hace referencia a que la queratina -la capa más externa de la piel- se ha engrosado como mecanismo de defensa frente a un aumento de presión en la zona.

Para bajar la hiperqueratosis, para tratar la piel dura, los dermatólogos somos buenos. El dermatólogo trata la piel. Esto es nuestro fuerte, claro.

Callos vs. Verrugas Plantares

No es infrecuente confundir callos en los pies con verrugas plantares. La principal diferencia es que el callo respeta los dermatoglifos, las líneas de la piel, para mejor comprensión, lo que sería la huella dactilar. La verruga o el papiloma los rompe y, además, tiene puntos en su interior, papilas, que son vasos sanguíneos. De ahí su nombre de papiloma. Además, el papiloma es más frecuente en niños o jóvenes, mientras que el callo aparece en mayores.

Tratamiento de los Callos

Digamos que tratar la piel es tratar la punta del iceberg. Como anécdota, durante mi residencia de Dermatología, las enfermeras clásicas del servicio, en sus curas, recomendaban meter los pies en agua con sal, fueran callos en los pies o papilomas, para después limar la piel. No he encontrado referencias en la literatura de esto, pero supongo que se consigue una hiperhidratación de la piel engrosada por la sal y se puede limar mejor después.

Ahora, de forma más moderna, se sigue pudiendo recomendar eliminar la piel sobrante. También es frecuente usar queratolíticos para tratar los callos en los pies. Normalmente el que más se usa es el ácido salicílico, en diferentes formatos. En concentraciones, recomendaría superiores al 15%, entre el 15 y el 30%. El salicílico deja la piel blanquecina en esa reducción de la queratina de la capa córnea.

Además del salicílico, se puede trabajar -aunque es menos frecuente- con la urea al 40%. A mí me gusta más en piel sensible. El salicílico, a altas concentraciones, puede producir picor.

Otra de las opciones, especialmente cuando la piel no está tan engrosada pero está inflamada o erosionada, son los parches hidrocoloides. En estos casos, el dolor puede deberse más a la presión directa o a la erosión de la piel, no tanto al grosor del callo. Estos apósitos ayudan a aliviar el dolor y proteger la zona mientras cicatriza.

Estas combinaciones se adquieren sin receta en el mercado; es cuestión de buscar una crema adecuada que lo contenga.

¿Se pueden operar los callos?

Normalmente no se operan, aunque sean callos profundos, lo que comúnmente se llama “ojo de gallo”. Y el motivo es claro: suelen estar en zonas de apoyo o presión, lo que dificulta que la piel cicatrice bien. La piel en esa zona está tensa y cuesta que se aproxime. Además, la propia cicatriz que quedaría puede llegar a molestar más que el callo original durante el apoyo.

El Rol del Podólogo

La podología es la especialidad médica que estudia y trata las enfermedades y alteraciones de los pies. El podólogo trata distintas afectaciones del pie, especialmente, aquellas relacionadas con la piel y las uñas. Ante la aparición de síntomas tales como dolor o mal olor el paciente debe acudir al podólogo, para que evalúe la sintomatología y aplique el tratamiento adecuado, en caso de ser necesario.

Como se ha visto, el podólogo trata patologías infecciosas, en su mayoría, relacionadas con la piel y las uñas del pie.

Algunas de las lesiones más tratadas por los traumatólogos podológicos, son esguinces y fracturas o fisuras óseas. Una vez que el paciente ha acudido a la consulta del traumatólogo podológico, se llevará a cabo una evaluación de la lesión. En primer lugar, se realizará una palpación física, en la que se estudiarán aquellos puntos en los que el paciente experimenta más dolor.

Una vez realizado el diagnóstico, se aplicará el tratamiento más adecuado a la patología del paciente. En los casos más severos, en los que el paciente precise de cirugía, se podrá llevar a cabo una microcirugía del pie, en la que se aplica anestesia local y el paciente es dado de alta pocas horas después de la intervención.

En algunos casos las patologías de los pies son inevitables, sin embargo, es importante seguir ciertas pautas que pueden ayudar a prevenir lesiones en los pies. Adquiere especial importancia la calidad del calzado, es importante usar zapatos de materiales transpirables, y con anchura suficiente.

Como se ha visto, cuidar la salud de los pies es fundamental para prevenir la aparición de patologías que puedan afectar a la calidad de vida.

Suele ser habitual que cuando una persona sufre dolor de pies, acuda a un médico especialista en el tratamiento de las patologías del pie, es decir, a un podólogo.

El podólogo profesional o “médico del pie” se centra en las dolencias que afectan directamente a los pies (juanete, papiloma o verruga plantar, callosidades, fascitis plantar, tendinitis en el pie, uña encarnada, etc.).

En dePie Clínicas Podológicas siempre insistimos en la importancia de complementar el diagnóstico de otros profesionales con el de un podólogo (como pueden ser los ortopedistas, fisioterapeutas, traumatólogos, dermatólogos, osteópatas…).

La podología en dePie Clínicas podológicas, por tanto, cuenta con tres ejes de análisis principales: la quiropodia, la cirugía podológica y la ortopedia del pie, centrada este caso en tratar deformaciones y prevenir lesiones a través del estudio biomecánico del pie y el diseño de plantillas personalizadas.

El Dr. José Carlos Poyatos Vega es un destacado podólogo con consulta en Málaga y Marbella, comprometido con la salud y el bienestar de sus pacientes.

Desde 2015, el Dr. Poyatos ha acumulado una valiosa experiencia laboral en clínica privada, donde atiende a pacientes de todas las edades y con diversas patologías podológicas.

Cuando se trata de los pies, mejor prevenir que curar. Desde nuestra Clínica Podológica no pretendemos meterte miedo; simplemente queremos exponer cuáles son las patologías más comunes que trata un podólogo y cómo prevenirlas para ahorrarnos disgustos.

Puedes infectarte si caminas descalzo en estas zonas. La onicocriptosis es también conocida vulgarmente como uña encarnada. Esta patología se produce en los pies cuando el borde lateral de una uña se clava en la carne del dedo. Seguro que sabes a qué nos referimos.

Es muy común y causa mucho dolor, enrojecimiento e inflamación en la zona; y hay que evitar que se infecte, porque si no se complica mucho la dolencia.

Para evitar que se encarnen las uñas es importante llevar siempre un calzado adecuado y un corte de uñas correcto.

Si ves que la uña va cambiando poco a poco de dolor, tornándose violácea, que se deteriora o que se engrosa; es bastante probable que tengas hongos en las uñas.

Si te decimos helomas probablemente no sepas a qué nos estamos refiriendo, pero si te decimos callos, la cosa cambia ¿verdad? Si la lesión es muy profunda puede provocar mucho dolor e incluso cojera.

Las verrugas plantares también tienen un apodo más conocido por el grueso de la población: los papilomas. Esta causada, como su nombre indica, por el virus del papiloma humano o VPH. En el interior se ven puntos negros y al deslaminarlos produce sangrado.

Produce molestias y dolor al pellizcar la zona o presionarla, por lo que caminar se vuelve un reto.

La piel seca de los pies, también conocida como anhidrosis, se trata de una disminución, o incluso ausencia, de la sudoración de los pies.

Los pies planos se caracterizan por la ausencia del arco longitudinal del pie.

Esperamos que, tras haber leído este artículo, sepas un poquito más sobre qué enfermedades puede tratar un podólogo en Marbella o Málaga; así podrás identificarlas rápidamente si padeces alguna de ellas.

La piel de la zona podal no es igual que la del resto del cuerpo, motivo por el cuál necesita unos cuidados específicos. Mimarla es importante, ya que los pies soportan diariamente el peso de todo el cuerpo. Aun así, suelen ser una parte olvidada en las rutinas de cuidados corporales.

Las uñas del pie mal cuidadas pueden causar muchas molestias y ser un foco de infecciones, sobretodo si se producen heridas al cortarlas. Es importante llevarlas limpias y recortarlas de forma recta pero evitando dejar esquinas muy puntiagudas y no dejarlas demasiado largas ni demasiado cerca de la piel.

El mal cuidado de las uñas también puede ser una causa de la aparición de hongos.

En verano los pies se dejan al aire cuando usamos chanclas, sandalias o vamos descalzos. Después de estar todo el año cubiertos con los zapatos, en la época estival están mucho más expuestos a la radiación solar y podrían quemarse.

Las grietas que aparecen en la piel de los pies se deben a la deshidratación de la piel. Se dan sobretodo en el talón, ya que es la zona que soporta mayor presión del cuerpo.

Las fisuras cutáneas son más frecuentes en verano, ya que los pies están mucho más desprotegidos frente a las agresiones, debido a que están mucho más en contacto con el entorno, con la suciedad del suelo, la arena de la playa, el cloro de la piscina...

En casos muy graves pueden doler, sangrar e incluso infectarse. En caso de sufrir este problema, es importante nutrir los pies con un tratamiento reparador y nutritivo que corrija y cure las grietas producidas por la sequedad.

Podría ser una crema o bálsamo de hidratación intensiva, para aliviar la sensación de tirantez y dolor.

Se recomienda no ducharse con agua demasiado caliente ni durante demasiado rato, ya que podría dañar la hidratación natural de la piel de los pies. Secarlos bien y tenerlos diariamente limpios puede mejorar los síntomas del exceso de sudor.

La sudoración, además de incómoda, puede producir mal olor. El olor es producido por la fermentación de las bacterias de los pies.

La piel varía su grosor según la zona. El recubrimiento del talón puede llegar a ser 50 veces más grueso que en la mejilla, por ejemplo.

Tabla Comparativa: Podólogo vs. Dermatólogo

Característica Podólogo Dermatólogo
Especialidad Enfermedades y alteraciones de los pies. Enfermedades de la piel, uñas y cabello.
Tratamientos comunes Quiropodia, cirugía podológica, ortopedia del pie. Tratamiento de hiperqueratosis, verrugas, eccemas.
Enfoque Salud integral del pie. Salud de la piel en general, incluyendo la de los pies.

Cuidados de los pies en verano. Consejos de su podólogo en Málaga

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