El parasitismo es una relación entre seres vivos tan ancestral como la vida misma. En este tipo de interacción, uno de los participantes (el parásito) obtiene beneficios de otro ser vivo (el hospedador), a expensas de éste, el cual se ve perjudicado con el paso del tiempo. Aunque los parásitos se consideren “malos” para el animal que los alberga, es necesario tener en cuenta que son un motor evolutivo excelente.
En el ser humano, cada vez más desvinculado del entorno natural, los parásitos solo traen efectos negativos a nivel tanto de especie como de individuo. Esto es especialmente evidente en las regiones de bajo ingreso, pues muchas parasitosis comunes se detectan en fases demasiado tardía y causan complicaciones graves. En primer lugar, es necesario dejar claro que en el ámbito de la parasitología se incluyen organismos como protozoos, cestodos, trematodos, nemátodos o artrópodos.
Las enfermedades parasitarias están presentes en todo el mundo, pero pueden llegar a causar verdaderos estragos en regiones tropicales y subtropicales de bajo ingreso. Sin ir más lejos, las parasitosis intestinales provocan más de 200 000 muertes anuales, sin contar todas las provocadas por la afectación a otros órganos y sistemas.
A día de hoy, la malaria es la reina indiscutible de las enfermedades causadas por parásitos. Los agentes causales de la condición pertenecen al género Plasmodium, un grupo de protistas apicomplejos que se transmiten entre personas a través de la picadura de mosquitos hembra. Los síntomas más habituales de la malaria son fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dolor muscular, malestar abdominal, respiración rápida, fatiga, frecuencia cardiaca acelerada y tos.
Esta infección se trata con medicamentos específicos que acaban con el parásito, como fosfato de cloroquina, terapias combinadas con artemisinina y más. La leishmaniosis (o leishmaniasis) es una enfermedad provocada por protozoos del género Leishmania. Diversos animales son portadores del parásito asintomáticos (libres, coatíes y más), pero en nuestra sociedad es de mayor relevancia clínica en perros y humanos.
De todas formas, cabe destacar que la infección solo se produce cuando el agente se transmite a través de la picadura por un mosquito flebotomo. Por eso, estar en contacto con un animal infectado no es un riesgo directo. Esta infección está presente en 88 países e infecta a 1-2 millones de personas anualmente. Se presenta en 2 formas; una cutánea que se circunscribe a la piel y a las membranas mucosas, y una visceral que compromete a todo el cuerpo.
Infecciones Parasitarias Comunes
Las infecciones de la piel se pueden clasificar en varias categorías según el agente causante. A continuación, se describen algunas de las infecciones parasitarias más comunes:
Pediculosis (Infestación por Piojos)
La pediculosis es una infestación causada por piojos, pequeños insectos que se alimentan de sangre humana. El piojo por lo general Pediculus humano o Pediculus corporis. Se localiza fundamentalmente en el cuero cabelludo.
La infestación por ladillas se denomina ftiriasis. El contagio se produce por contacto directo con una persona infestada o al compartir objetos personales como peines, cepillos o ropa de cama. El diagnóstico se basa en la visualización de los piojos o sus liendres (huevos) en el cabello. El tratamiento incluye el uso de champús o lociones pediculicidas, así como la eliminación manual de las liendres.
Síntomas: Prurito intenso en el cuero cabelludo, sensación de cosquilleo, y la presencia visible de piojos o liendres.
Prevención: Evitar compartir objetos personales, revisar regularmente el cabello de los niños, y mantener una buena higiene personal.
Sarna (Escabiosis)
La sarna es una ectoparasitosis de distribución mundial en todas las razas, causada por el parásito Sarcoptes scabiei, llamado comúnmente arador de la sarna. Es altamente contagiosa y difícil de tratar.
Se transmite por contacto directo y prolongado con la piel de una persona infectada, y es más común en condiciones de hacinamiento. El síntoma principal es el prurito intenso, especialmente por la noche, junto con la aparición de pequeñas pápulas y túneles en la piel, sobre todo en las manos, muñecas, codos, axilas, y genitales. Los pacientes inmunodeprimidos que en la población general sufren formas más severas de sarna, en los cuales el prurito no es intenso o está ausente.
Síntomas: Prurito intenso, erupciones cutáneas con pequeñas ampollas o surcos, y mayor picazón durante la noche.
Prevención: Evitar el contacto directo con personas infectadas, lavar la ropa y la ropa de cama a altas temperaturas, y tratar a todos los miembros del hogar si alguien es diagnosticado.
Tungiasis
La tungiasis es causada por la pulga de arena Tunga penetrans, perteneciente a la familia Hectopsyllidae. Es un tipo de pulga que ataca la piel. produce prurito intenso con grandes lesiones subyacentes. Es conocida popularmente como "pique" y parasitológicamente como tungiasis.
Las pulgas son sifonápteros, popularmente conocidos como pulgas, insectos externos que viven de la sangre de los mamíferos. Esta pulga se encuentra comúnmente en zonas tropicales y subtropicales, donde las personas caminan descalzas sobre suelos contaminados. La hembra de la pulga se introduce en la piel, generalmente en los pies, causando inflamación, dolor y picazón. El tratamiento consiste en la extracción quirúrgica de la pulga, seguida de la aplicación de antisépticos y antibióticos para prevenir infecciones secundarias.
Síntomas: Inflamación dolorosa con un punto negro en el centro, picazón intensa, y dificultad para caminar.
Prevención: Usar calzado en áreas endémicas, evitar el contacto con suelos contaminados, y aplicar repelentes de insectos.
PICADURA DE PULGA, ¿Cómo son? ¿Qué síntomas producen? ¿Cómo hay que actuar? ¿Cómo Prevenirlas?
Larva Migrans Cutánea
“Hoy quiero hablaros de una parasitosis cutánea muy característica: la larva migrans cutánea”. Esta afección está causada por la entrada en la piel de larvas procedentes de parásitos intestinales que habitualmente infectan a perros y gatos. Las larvas, continúa, “se encuentran en la arena o en el suelo contaminado con heces de animales infectados”, por lo que actividades tan comunes como caminar descalzo por la playa o tumbarse directamente sobre superficies arenosas pueden suponer un riesgo.
Una vez que entran en contacto con la piel humana, “las larvas atraviesan la piel e intentan avanzar aunque en el ser humano no pueden completar su ciclo vital”. Este intento frustrado de progresión provoca que se desplacen muy lentamente por la epidermis, creando los característicos caminos rojizos. El diagnóstico, asegura, suele ser inmediato gracias al aspecto tan distintivo de las lesiones. De hecho, afirma que “el diagnóstico está claro, es clínico: basta con ver la lesión”.
En cuanto al tratamiento, ofrece un mensaje de tranquilidad: “el tratamiento, además, también es muy sencillo y eficaz. La prevención, como en muchas enfermedades parasitarias, es clave. La especialista insiste en “evitar caminar descalzo en playas o suelos donde hay animales y mantener una correcta desparasitación de las mascotas”, medidas simples pero fundamentales para reducir la exposición a larvas infectantes.
Provoca trayectos rojizos que avanzan lentamente y pican mucho. Se trata fácilmente con medicación oral como ivermectina o albendazol, y lo más importante es prevenir: no andar descalzo y mantener a las mascotas desparasitadas.
PICADURA DE PULGA, ¿Cómo son? ¿Qué síntomas producen? ¿Cómo hay que actuar? ¿Cómo Prevenirlas?
Filariasis
La filariasis engloba un conjunto de enfermedades infecciosas parasitarias tropicales que afectan, fundamentalmente, al tejido linfático y la piel de los enfermos. Las filariasis están clasificadas como “enfermedad desatendida” (neglected tropical disease) por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en gran parte, debido a la escasa inversión de las empresas farmacéuticas en la investigación de nuevos tratamientos, entre otros aspectos.
Constituyen un serio problema de salud pública en los países de renta baja, causando baja mortalidad, pero una gran repercusión social y económica (secuelas de gran discapacidad). En los últimos años se han diagnosticado casos en España, fundamentalmente en inmigrantes, y, más raramente en viajeros, debido al fenómeno migratorio y al aumento de los viajes a países exóticos.
Pero para tranquilidad de los viajeros, diremos que es una enfermedad endémica (propia de determinadas regiones) que suele precisar de la permanencia en la zona tropical en cuestión durante largos periodos de tiempo, por lo que son infrecuentemente diagnosticadas en viajeros de corta estancia.
Las filariasis están causadas por distintas especies de nemátodos (gusanos) y son transmitidas por la picadura de insectos (mosquitos de los géneros Anopheles, Culex, Aedes, Mansonia). La filaria más común en la afectación al hombre es la Wuchereria Bancrofti. Otras son la Brugia Malay, el Onchocerca volvulus, el Loa Loa… Hay otras filarias zoonóticas (que afectan a animales) que muy infrecuentemente afectan al hombre.
Tras la picadura del insecto vector, las larvas infectivas se depositan en la piel para migrar, a través de la dermis, hacia los vasos linfáticos locales. En los siguientes 6-12 meses, la larva madura hasta convertirse en gusano adulto y alcanza los ganglios linfáticos, donde puede vivir durante periodos que oscilan entre 5 y 12 años. Tras la cópula de los adultos, se producen microfilarias que se liberan a la sangre. La captación desde la sangre de las microfilarias por el insecto vector, cierra el ciclo biológico.
Signos y síntomas:
- Manifestaciones cutáneas (linfangitis, edema -encharcamiento de agua- , picor…): Bancrofti, B. Malayi…
- Manifestaciones oculares: (lagrimeo, conjuntivitis, queratitis, pérdida de visión…): Volvulus, L. Loa…
- Afectación genitourinaria: (adenopatías -ganglios inflamados- inguinales, hidrocele, orquitis o epididimitis -inflamación testicular- …): W. Bancrofti, Malayi, O. Volvulus…
- Afectación respiratoria: (asma, disnea -sensación subjetiva de falta de aire-): Bancrofti, B. Malayi…
- Afectación del Sistema Nervioso Central (SNC): meningitis eosinofílica: L.Loa.
- Afectación cardíaca: (miocarditis, pericarditis) y articular (artralgias -dolores-): Mansonella spp.
La visualización de las microfilarias en sangre o en piel es la manera más frecuente de diagnóstico y permite la identificación de las distintas especies. En los análisis de sangre, la eosinofília (aumento de los leucocitos eosinófilos) será importante.
El tratamiento de elección para un caso de W. Bancrofti/B. Malayi es la dietilcarbamazina, 6mg/kg/día repartidos en tres tomas al día, durante 12 días. En los pacientes muy sintomáticos se puede asociar otro antibiótico llamado doxiciclina (100-200 mg/día), durante 4-6 semanas y siempre bajo la supervisión del médico especialista.
Tabla Resumen de Enfermedades Parasitarias de la Piel
| Enfermedad | Agente Causal | Síntomas Principales | Prevención | Tratamiento |
|---|---|---|---|---|
| Pediculosis | Piojos (Pediculus humanus) | Prurito intenso, liendres en el cabello | No compartir objetos personales, higiene regular | Champús pediculicidas |
| Sarna | Ácaro Sarcoptes scabiei | Prurito nocturno, erupciones en la piel | Evitar contacto directo, lavar la ropa a altas temperaturas | Cremas con permetrina o ivermectina |
| Tungiasis | Pulga de arena Tunga penetrans | Inflamación dolorosa, punto negro en la piel | Usar calzado en áreas endémicas | Extracción quirúrgica de la pulga |
| Larva Migrans Cutánea | Larvas de parásitos intestinales de animales | Trayectos rojizos que avanzan lentamente y pican mucho | No andar descalzo y mantener a las mascotas desparasitadas | Medicamentos orales como ivermectina o albendazol |
| Filariasis | Nemátodos transmitidas por picaduras de mosquitos | Linfangitis, edema, picor, manifestaciones oculares y genitourinarias | Evitar picaduras de mosquitos en zonas endémicas | Dietilcarbamazina y doxiciclina |
En los últimos años, diversas enfermedades cutáneas tradicionalmente asociadas a climas tropicales han comenzado a aparecer con mayor frecuencia en zonas donde antes eran poco habituales. El aumento de los viajes internacionales, el contacto frecuente con mascotas y la exposición a suelos contaminados han favorecido la aparición de casos que, aunque no suelen ser graves, sí generan alarma entre la población por su apariencia llamativa y la intensa sintomatología que provocan.
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