La piel, el órgano más extenso del cuerpo humano, puede verse afectada por diversas condiciones que alteran su apariencia y función. Algunas de estas afecciones se manifiestan con patrones de agujeros o alteraciones que pueden generar incomodidad o incluso miedo en quienes las observan o las padecen. En este artículo, exploraremos dos de estas condiciones: la tripofobia y la ictiosis, así como otras patologías relacionadas.
¿Qué es la tripofobia? Definición y significado

La tripofobia hace referencia a una sensación de incomodidad, miedo o repulsión al ver patrones geométricos repetitivos, generalmente de agujeros, como los de una esponja, un panal de abejas o ciertas plantas. No obstante, esta reacción no es siempre la misma. Algunas personas solo sienten incomodidad, quizás porque parece que el propio cerebro necesita más oxigenación para procesar dichas imágenes.
La comunidad científica aún debate si la tripofobia es real en humanos. Es decir, si es una fobia legítima o simplemente una aversión intensa. No está reconocida como un trastorno en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5). A pesar de ello, algunos estudios sugieren que la reacción ante ciertos patrones puede estar relacionada con una respuesta evolutiva.
Se ha planteado la hipótesis de que estos patrones recuerdan a organismos peligrosos. Por ejemplo, animales venenosos y enfermedades cutáneas o parasitarias, como la miasis.
Tipos de tripofobia
La tripofobia humana no se manifiesta de la misma manera en todas las personas. Por eso, se habla de diferentes tipos:
- Tripofobia en la piel.
- Tripofobia ocular.
- Tripofobia en plantas.
- Tripofobia en dientes. Aunque es menos común, hay quienes experimentan repulsión ante imágenes de dientes con formas o patrones irregulares.
Síntomas de la tripofobia
Los síntomas de la tripofobia en la piel tienen lugar cuando una persona con este miedo ve una imagen con esos patrones simétricos en su piel o, incluso, por pensar simplemente en ello.
Estos síntomas son:
- Malestar general
- Ansiedad
- Náuseas
- Escalofríos
- Sudoración
- Reacciones físicas intensas como la picazón o la piel de gallina
En ocasiones, los síntomas que genera la tripofobia en la piel son tan intensos que puede llegar a provocar ataques de pánico, lo cual resulta tan perturbador para la persona afectada que evita cualquier tipo de exposición a estos patrones repetitivos.
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Causas de la tripofobia o fobia a los agujeros
Las causas de la tripofobia son múltiples. Algunas teorías sugieren que podría ser una respuesta evolutiva para evitar organismos peligrosos, que podrían poner en riesgo nuestra vida. Ya sean animales como reptiles o agentes patógenos infecciosos.
Otras explicaciones incluyen factores psicológicos y experiencias personales negativas relacionadas con patrones de agujeros. No obstante, la mayoría de personas que la padecen no han sufrido ningún evento traumático que haya desencadenado la fobia.
Este sería el caso de otras fobias como la acrofobia o miedo a las alturas. También se ha propuesto que podría estar relacionada con asociaciones inconscientes con enfermedades cutáneas. De ahí que se diga que la tripofobia en la piel es real.
Diagnóstico de la tripofobia ¿Cómo se detecta?
Dado que la tripofobia no está reconocida como una enfermedad en los manuales de psiquiatría, no hay un diagnóstico oficial. De hecho, se la considera una fobia simple.
En algunos casos, se pueden realizar pruebas de exposición a imágenes tripofóbicas para medir la reacción del paciente. Hay que diferenciar también a la tripofobia como fobia a los agujeros de la dermatofobia. Esta última también tiene presentes a los hoyos en la piel o los patrones por llagas.
¿Cómo curar o superar la tripofobia?
Aunque no se considera una enfermedad oficial, existen estrategias para reducir la sintomatología. Uno de los tratamientos más efectivos. Igual que sucede con otras fobias, como la fobia social, la tripofobia puede generar ansiedad significativa en quienes la padecen.
No está reconocida oficialmente como una fobia, pero muchas personas experimentan síntomas reales y verdaderamente angustiantes. No se conoce cómo curar la tripofobia. No hay evidencia clara de que sea hereditaria.
El tratamiento que se aplica para curar la tripofobia depende de la severidad o del nivel de perturbación. Las técnicas de exposición o la práctica de ejercicios de relajación suelen ser efectivas.
En cuanto al tratamiento psicológico de la tripofobia, generalmente se incluyen diferentes tipos de psicoterapia, como las cognitivo-conductual (TCC). Estas ayudan a los pacientes a identificar y cambiar patrones de comportamiento que incluyen pensamientos negativos relacionados con la fobia.
Además, existen técnicas específicas, como la desensibilización sistemática, donde la persona con tripofobia en la piel se expone al objeto de su fobia y aprende a reducir la respuesta a ese miedo.
A su vez, pueden servir las técnicas de relajación o las terapias de mindfulness para manejar esos síntomas que generan ansiedad y nerviosismo.
Ictiosis: Enfermedades genéticas de la piel
De la mano de la doctora Ángela Hernández Martín, dermatóloga del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología, analizamos que son las ictiosis, sus causas, síntomas y diagnóstico, así como su posible tratamiento y complicaciones.
¿Qué son las ictiosis?

Las ictiosis se dividen en función de si afectan sólo a la piel (ictiosis no sindrómicas) o si además afectan a otros tejidos (ictiosis sindrómicas) y dentro de estos dos grandes grupos, se subdividen en función de la apariencia de las escamas, la severidad de la afectación de la piel y las causas genéticas que las ocasionan.
Tipos de ictiosis
Sí, hay distintos tipos, que dependen de la alteración genética que las provoca. En función del patrón hereditario de la alteración genética, estas se dividen en autosómicas dominantes, autosómicas recesivas y ligadas al cromosoma X.
Dentro de las ictiosis no sindrómicas, uno de los subgrupos son las ictiosis congénitas autosómicas recesivas (ICAR) que se caracterizan por que los pacientes suelen nacer recubiertos de una membrana brillante (bebé colodión) que con el paso del tiempo desaparece, mostrando una piel con escamas grandes y poligonales (ictiosis laminar) o escamas pequeñas y eritema (eritrodermia ictiosiforme congénita). La ictiosis arlequín es la forma más grave de las ICAR, y, por tanto, la que tiene más repercusión en la apariencia externa y en la alteración de la calidad de vida del paciente que las padece.
Causas de la ictiosis
Las ictiosis se producen debido a una alteración en cualquiera de los genes que participan en el proceso de la queratinización, un proceso fisiológico responsable de la diferenciación de la epidermis desde las capas inferiores (capa basal) de la misma hasta los estratos más superficiales (capa córnea).
La epidermis tiene la función de actuar como barrera entre el organismo y el medio, evitando la entrada de bacterias y otros elementos dañinos, y la pérdida de agua desde el interior del cuerpo a través de la piel. Alteraciones en algunos de los genes encargados de establecer esta barrera dan lugar a una epidermis ineficaz que no es capaz de prevenir la pérdida de agua. Para compensar esta situación, el organismo aumenta la producción de epidermis, lo que causa el engrosamiento y la descamación excesiva
Para el establecimiento de esta barrera, es necesaria la formación de una capa de lípidos que se localizan entre las células que forman la epidermis. Estos lípidos, que sellan el espacio entre las células evitando la pérdida de agua, se sintetizan dentro de las células de la epidermis y tienen que transportarse fuera de ellas para poder ejercer su función. Esta secreción de lípidos la lleva a cabo un transportador codificado por el gen ABCA12 y las alteraciones que causan una pérdida completa de la función de este gen son las responsables de la ictiosis arlequín.
Síntomas de la ictiosis
Las ictiosis provocan una alteración del aspecto normal de toda la piel. Además del aspecto seco (descamación), el color rojizo (eritema), y el tacto áspero, algunos pacientes tienen:
- Zonas engrosadas (hiperqueratosis).
- Fisuras dolorosas
- Ampollas
- Infecciones cutáneas de repetición.
- Picor
- Dificultades para sudar (hipohidrosis).
Las ictiosis pueden afectar sólo a la piel (ictiosis no sindrómicas), o asociar otras manifestaciones sistémicas de tipo neurológico, alergológico, gastrointestinal, u óseo, entre otras (ictiosis sindrómicas).
Los pacientes nacen como bebé colodión, es decir, con una película transparente parecida al pegamento, muy rígida y engrosada que limita el movimiento, incluyendo chupar y respirar. Esta ictiosis se denomina así porque los bebés presentan unas grietas profundas en la piel con forma de rombos que recuerdan al vestido de los arlequines.
Como la piel es tan rígida, tracciona de los ojos y la boca los pacientes exponiendo la cara interna de párpados y labios (ectropión y eclabium, respectivamente). Los pacientes que sobreviven las primeras semanas de vida desarrollan escamas blancas y pequeñas sobre un trasfondo de piel enrojecida (es decir, una forma grave de eritrodermia ictiosiforme).
A lo largo de la vida, la rojez intensa y la descamación en toda la piel se mantienen. Algunos pacientes tienen picor y dolor a causa de la inflamación crónica, y la mayoría de ellos desarrollan alopecia en el cuero cabelludo, las cejas y las pestañas. Además, sufren problemas importantes en las articulaciones, que les duelen y se les deforman impidiéndoles caminar bien y tener una buena movilidad de las manos. Y, como ocurre en el resto de las ictiosis graves, pueden tener problemas oculares, auditivos y nutricionales.
Diagnóstico de la ictiosis
En el diagnóstico de las ictiosis es importante tener en cuenta los antecedentes familiares, es decir, si existen otros miembros de la familia afectados o si existe una potencial consanguinidad.
Estos datos, junto con los antecedentes obstétricos y neonatales y el aspecto clínico del paciente suelen orientar el diagnóstico, que precisa confirmación mediante estudios genéticos orientados a la detección del gen potencialmente alterado.
La ictiosis arlequín se puede diagnosticar durante la gestación mediante la detección de alguno de los síntomas característicos como el ectropión y el eclabium en las ecografías prenatales. Tras el nacimiento, el aspecto de los bebés es muy característico y se diagnostica con facilidad. El diagnóstico genético de mutaciones en el gen ABCA12 puede confirmar el diagnóstico clínico y ser de utilidad a la hora de realizar consejo genético que permiten dar información a los padres del bebé sobre futuros hijos que deseen tener.
Tratamiento de la ictiosis
De momento no existe ningún tratamiento que cure definitivamente las ictiosis, sólo tratamientos paliativos que mejoran los signos y síntomas de la enfermedad.
La ictiosis arlequín, al igual que el resto de las ictiosis, no tiene tratamiento curativo por el momento. Actualmente el tratamiento está dirigido a controlar los síntomas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
La alteración de la piel cuando nacen los bebés es tan importante que hay un alto riesgo de muerte en los primeros momentos de la vida y por ello es necesario trasladar al paciente a una unidad de cuidados intensivos neonatal. El tratamiento de la piel es prioritario, ya que requiere de hidratación constante para evitar la deshidratación y reducir el grosor de las escamas. Las grietas de la piel aumentan el riesgo de infecciones, necesitando en muchos casos el uso de antibióticos. Además, el engrosamiento de la piel dificulta la alimentación y es necesario un control nutricional para prevenir la malnutrición. El ectropión aumenta el riesgo de complicaciones oculares y den algunos casos necesita intervención quirúrgica.
Una vez superado el periodo neonatal, el tratamiento es de por vida. Principalmente se centra en mantener la piel hidratada con los baños diarios y la aplicación frecuente de cremas hidratantes, así como facilitar la descamación mediante la exfoliación para evitar la aparición de grietas y heridas. El riesgo de infecciones, complicaciones oculares, auditivas y nutricionales disminuye con el paso de los años, pero no desaparece, por lo que es necesario realizar revisiones periódicas para controlar el estado de salud del paciente.
Los pacientes necesitan:
- Aplicar cremas hidratantes en todo el cuerpo varias veces al día para mejorar el aspecto de la piel y aliviar la tirantez y el picor: existen productos tópicos que incorporan sustancias queratolíticas que disminuyen la hiperqueratosis.
- Realizar baños prolongados (de entre media y una hora de duración) al menos una vez al día para facilitar la exfoliación mecánica de las escamas en el transcurso de la inmersión.
- Poner atención en el cuidado del cuero cabelludo para evitar la aparición de alopecia cicatricial permanente.
En los casos más graves o cuando los tratamientos tópicos son insuficientes, se puede recurrir al tratamiento oral con retinoides orales o incluso valorar otros fármacos sistémicos más novedosos.
Complicaciones de la ictiosis
Independientemente del tipo de ictiosis, todos los pacientes pueden tener un grado variable de afectación:
- Ocular (conjuntivitis, queratitis -inflamación de la córnea-, ojo seco, inflamación de los párpados).
- Otoauditiva (tapones obstructivos que dificultan la audición, picor, otitis, hipoacusia- incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos-)
- Nutricional (déficit de vitamina D y otros micronutrientes, y retraso del crecimiento en los niños).
Es imprescindible que los pacientes sean valorados periódicamente por los especialistas responsables de detectar y tratar las potenciales complicaciones.
La ictiosis arlequín solía tener una alta tasa de mortalidad durante el período neonatal, pero en la actualidad los cuidados neonatales logran la supervivencia de la mayoría de los pacientes.
Desafortunadamente, los pacientes se enfrentan a una enfermedad grave y crónica que afecta a la calidad de vida por los síntomas físicos (como el picor, el dolor y las infecciones repetidas), el tiempo empleado en el tratamiento (que requiere de baños diarios de hasta dos horas y una enorme dedicación al cuidado personal) y el rechazo social debido a la visibilidad de la piel afectada.
Prevalencia de la ictiosis arlequín
Se calcula que la ictiosis arlequín aparecerá en aproximadamente 1 de cada 300.000 niños que nacen.
Grietas Anales o Perianales
Las Grietas Anales o Perianales son hendiduras o heridas superficiales y alargadas que se localizan en la piel que rodea al ano. No se deben confundir con las Fisuras Anales, que son pequeñas heridas superficiales, localizadas en el límite entre la piel perianal y la mucosa anal, ocasionado una clínica muy diferente de dolor y sangrado en las deposiciones. A diferencia, las Grietas anales o perianales son desgarros que se producen en la piel que rodea el ano, causando dolor, escozor y picor.
La Dermatitis o Eccema Perianal es la inflamación o enrojecimiento de la piel que rodea al ano. Suele ir acompañada de picor, escozor, quemazón y ardor. Cuando se agrava, se producen grietas espontáneamente. Otras veces es el paciente el que se produce erosiones o pequeñas lesiones de rascado, que finalmente, terminan produciendo heridas o grietas que se cronifican y en su evolución ocasionan sangrado. Es pues, una de las patologías más frecuentes del ano, ocasionada fundamentalmente, por la humedad propia de la zona.
Con frecuencia, encontramos que la Dermatitis o Eccema Perianal viene acompañado de otra u otras patologías anales y perianales asociadas; como fisuras anales, fístulas perianales, hemorroides, condilomas, colgajos cutáneos, etc. que para el paciente habían pasado desapercibidas, o no las había relacionado con su sensación de picor, pero que se deben de tratar y solucionar, ya que de lo contrario se fracasará en el tratamiento.
Las Grietas perianales afectan a personas de ambos sexos de todas las edades, y suelen ser extremadamente incómodas, de manera que el estar sentado se convierte en una situación molesta, incluso dolorosa. La principal causa que produce la piel agrietada de la zona anal y perianal es la humedad, y todos aquellos factores que la mantienen y la aumentan o exacerban.
La zona anal y/o perianal son zonas que de forma natural son húmedas. La sudoración de la zona, junto con la disminución de la transpiración y aireación, sobre todo cuando se tiene una vida sedentaria, hacen aumentar, sin duda, el grado de humedad. Aquellos colectivos profesionales que pasan excesivo tiempo sentados, como ocurre en conductores, oficinistas, etc., suelen ser los más afectados por esta afección. También lo padecen, personas con avanzada edad o aquellas que padecen cualquier enfermedad que les incapacita para tener una movilidad normal.
La humedad habitual de la zona frecuentemente se la agrava el propio paciente por los excesivos lavados de la zona, baños de asiento, uso de toallitas húmedas, pomadas, cremas hidratantes, situaciones laborales con excesivo tiempo sentado, exceso de sudoración de la zona por climatología con altas temperaturas, cambios hormonales, etc.
Sobre todo, disminuir o no acrecentar el grado de humedad. Por ello, se debe mantener la zona limpia y seca. Por esta misma razón, no utilice pomadas indiscriminadamente, por mucho que le alivien. Y sobre todo, sin prescripción facultativa. Si lo hace, a buen seguro, le empeorarán el problema. Utilice ropa interior de fibras naturales, como por ejemplo algodón. Evite el rascado de la zona, ya que el rascado excita las terminaciones nerviosas sensitivas de la zona y provocan aún más sensación de rascado. Y desde luego siempre, debe pedir la ayuda de profesionales médicos expertos en el tratamiento de estas afecciones.
Las grietas perianales, rara vez suelen desaparecer solas. Curar una grieta en el ano requiere una combinación de cuidados del paciente en su hogar, así como cambios de alguno de sus hábitos, ayudados por tratamientos médicos que huyan de las pomadas y cremas. En ocasiones, se requieren ayudas inestimables como es la utilización de láser o incluso la cirugía, previa anestesia local.
Sin duda, en el tratamiento es importante combatir la humedad, evitando todas las causas anteriormente citadas (lavados de la zona, baños de asiento, uso de toallitas húmedas, pomadas, cremas, lociones, etc.). En las Clínicas Proctológicas del Dr. Tomás Paco llevamos casi 40 años tratando con éxito, este tipo de afección. Nos hemos propuesto dar a nuestros pacientes la mejor atención médica en el diagnóstico y tratamiento de las Grietas Perianales.
Por último, recordar que cuando se detecte un picor o prurito anal intenso y continuado, se debe acudir a un médico proctólogo. Porque es el primer síntoma de que se puede padecer un eccema perianal acompañado o no de grietas.
Otras Afecciones Cutáneas
Además de las condiciones mencionadas, existen otras afecciones que pueden manifestarse con alteraciones en la piel, como:
- Quiste sebáceo: Es una bolsa que se forma bajo la piel y contiene una sustancia viscosa y grasa (sebo) rica en queratina.
- Lipoatrofia: Es una disminución del tejido adiposo (grasa) situada bajo la piel, que se ha descrito en diferentes partes del cuerpo.
- Osteomielitis: Es una infección del hueso que puede manifestarse con un pequeño agujero en la piel que supura.
- Sarna: Es una enfermedad de la piel que se propaga con facilidad y que es causada por un ácaro muy pequeño.
Es importante recordar que, ante cualquier alteración en la piel, es fundamental consultar a un médico especialista para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.
