Ya sea en casa o practicando algún deporte, todos hemos sufrido alguna vez un golpe que derivó en un hematoma. Según la Real Academia Española, una contusión es el daño que recibe alguna parte del cuerpo por golpe que no causa herida exterior. Hoy vamos a hablar de una patología común entre los deportistas, especialmente los bailarines y los corredores: la periostitis tibial.
¿Has tenido dolor en la tibia al hacer deporte? ¿Y dolor en la espinilla al andar? ¿Eres corredor, bailarín, trabajas con calzado pesado o haces ejercicio físico intenso? ¿Quieres saber más sobre la periostitis tibial y cómo remediarla?
En función de la gravedad de esta contusión, pueden aparecer diferentes síntomas y muchas veces es necesario iniciar un tratamiento para recuperar la movilidad corriente. Las contusiones en el cuerpo son causadas por golpes (directos o repetidos) contra una superficie dura. Si bien se habla de contusiones musculares, debemos tener en cuenta que este daño también puede afectar a otros órganos y/o a los huesos.
Es importante destacar la importancia de una atención temprana. Como decíamos antes, la periostitis tibial es una patología común entre aquellos que participan en actividades físicas específicas, repetitivas e intensas.
La clave es no ignorar los bultos que crecen, duelen o se endurecen. Distinguir un bulto benigno de un posible sarcoma puede ser difícil sin pruebas médicas.
¿Qué es la periostitis tibial?
Cuando hablamos de una periostitis, hablamos de la presencia de inflamación en el periostio, de su membrana, normalmente propiciada por la tracción repetitiva de la musculatura y los tendones. Por tanto, la periostitis tibial hace referencia a la inflamación del periostio de la tibia, generada por tracciones o traumatismos repetitivos del periostio. El periostio es una membrana que encontramos rodeando a todos los huesos.
Se trata de la capa externa que rodea a todos los huesos del cuerpo humano y cumple la función de contener vasos sanguíneos y nervios para nutrir y dar sensibilidad al hueso.

Causas de la aparición de esta patología
La aparición de esta patología, por lo general, suele estar relacionada con diversos factores. Se trata de una condición multifactorial entre la que destacan la combinación de sobrecargas repetitivas, con factores biomecánicos y entrenamientos inadecuados, principalmente.
La periostitis tibial es una lesión producida por diversas causas. Tanto en los deportistas como en aquellas personas que pasan muchas horas de pie, la periostitis tibial es una lesión bastante conocida. Del mismo modo que otras muchas lesiones, no hay una causa única que la provoque.
Entre todas estas técnicas preventivas y de solución de la periostitis tibial, es altamente recomendable realizar un estudio de la pisada. Dicho estudio permite localizar y diagnosticar aquellos defectos biomecánicos (como mala postura a la hora de caminar, correr o estar de pie) que suelen ser causa de problemas en el aparato locomotor. En Ergodinámica somos expertos en estudios biomecánicos con más de 45 años de experiencia. Estudiamos las inestabilidades producidas en marcha o carrera que puedan provocar dolores o lesiones con el objetivo de averiguar las causas de las mismas.
Factores que contribuyen a la periostitis tibial:
- Debilidad muscular - especialmente de los músculos de la pantorrilla y del tibial anterior, que son importantes para la estabilidad y el soporte de la tibia.
- Militares - por el calzado tipo bota, que muchas veces impide una correcta flexión dorsal del tobillo al realizar las actividades físicas de alta demanda que ellos practican.
Síntomas de una contusión en la espinilla
Según la intensidad y localización del golpe, la lesión puede adoptar distintos aspectos.
- Dolor: Al principio, el dolor puede ser leve y solo estar presente durante o después de la actividad física intensa. Sin embargo, si la actividad física continúa sin realizar el tratamiento adecuado, el dolor puede volverse más constante y severo.
- Dolor que disminuye con el descanso: el dolor tiende a disminuir con el reposo y puede reaparecer al retomar la actividad física.
- Hinchazón: puede presentarse una ligera hinchazón en la zona dolorida, debida a la inflamación.
- Rigidez en la espinilla: sensación de rigidez en la parte frontal de la pierna, con falta de flexibilidad al mover el tobillo o en la recepción de las cargas, o al andar.
La equimosis se produce cuando se rompen los pequeños vasos sanguíneos de la piel a consecuencia del impacto. Los glóbulos rojos de la sangre se acumulan en los tejidos adyacentes y forman una mancha de color (o moratón) en la superficie de la piel. El color de la equimosis va cambiando con el tiempo, a medida que la piel reabsorbe la hemoglobina que contienen los glóbulos rojos. Primero es roja, luego negra y azulada y, por último, verde. Al acabar el proceso de reparación de los capilares, la equimosis tendrá una tonalidad amarilla parda.
El edema es la inflamación de la piel que aparece causada por un impacto, es decir, el bulto, que puede aparecer inmediatamente después del golpe. En un hematoma se dan una equimosis (un "cardenal") y un edema (un bulto).
Podemos diferenciar cuatro tipos de contusiones musculares según la gravedad de la lesión: simple, de primer grado, de segundo grado y de tercer grado.
Tipos de contusiones:
- Contusión simple: es ligera, enrojece la piel levemente y no produce grandes daños.
- Contusión de tercer grado: los vasos sanguíneos sufren daños más profundos y por ende puede afectar a los órganos internos y/o a los huesos.
Hay algunas partes del cuerpo que son más propensas a sufrir contusiones que otras. Las rodillas, por ejemplo, son prominentes y están poco protegidas, por lo que es fácil impactarlas. Lo mismo sucede con las manos, que sirven de apoyo cuando estamos por sufrir una caída. Aunque cualquier parte de nuestro cuerpo puede sufrir una contusión en cualquier circunstancia, no hay duda de que las contusiones musculares más frecuentes se dan en las rodillas, las manos y la cabeza.
Otro de los factores que son causantes de contusiones en zonas puntuales del cuerpo es la práctica de deportiva, principalmente los de contacto. En el caso de los futbolistas, la mayoría de las contusiones se dan en los tobillos, rodillas y en el resto de las piernas. A su vez, los boxeadores son más propensos a sufrir hematomas en la cara y en las manos.
La evidencia más clara es que gran parte de las fracturas implican deformidad ósea visible y las contusiones no.
Tratamiento y prevención
Periostitis Tibial- cómo tratar el dolor de espinillas en casa
La prevención de la periostitis tibial implica reducir el estrés repetitivo y la inflamación del periostio que envuelve a la tibia.
Antes de aprender a aliviar los síntomas, primero debemos tomar los recaudos necesarios y aprender cómo evitar la aparición de contusiones. Los golpes siempre pueden suceder y en esos casos (salvo los más leves), lo mejor es iniciar un tratamiento. En el caso de contusiones simples, no es tan necesario tratarlas ya que el organismo humano por sí mismo hará que el hematoma desaparezca en cuestión de días.
Pero si el enrojecimiento es un poco mayor y hay presencia de un dolor leve, se puede emplear un tratamiento para aliviar contusiones a través de la aplicación de hielo o compresas frías para mejorar la inflamación. En casos más extremos, cuando la contusión es generada por un golpe fuerte y genera un hematoma mayor (contusiones de tercer y cuarto grado), lo recomendable esa acudir a un especialista para que pueda hacer un diagnóstico clínico e indicar el tratamiento más adecuado.
En ningún caso los hematomas deben pincharse o abrirse. Lo más importante es evitar la rigidez y realizar ejercicios de fuerza progresiva, sin forzar y sin dolor, para recuperar la función muscular.
Medidas preventivas y de tratamiento:
- Descanso activo: es decir, no se trata de parar en seco la actividad deportiva, ni de estar en reposo absoluto; salvo en algunas ocasiones en las que el profesional sanitario lo aconseje.
- Progresión gradual del ejercicio: aumentar gradualmente la intensidad y la duración de los entrenamientos, y alternar las actividades, combinando ejercicios de alto impacto con actividades de bajo impacto, por ejemplo.
- Técnica de ejercicio adecuada: invertir tiempo en adoptar y lograr una técnica de entrenamiento y de cada ejercicio adecuada, especialmente en la carrera, para minimizar el impacto sobre la superficie tibial.
Ejercicios recomendados:
Misma posición que antes, pero lo realizaremos con la rodilla extendida, sin despegar la planta del pie del suelo. Colocaremos el dorso de uno de nuestros pies en contacto con el suelo y nos sentaremos sobre ese talón. Realizaremos flexiones dorsales de tobillo, llevando nuestro empeine y dedos hacia arriba todo lo que podamos, lentamente. Primero lo haremos con un lado y luego con el otro.
Las pomadas con harpagofito, árnica o mentol reducen el hematoma y además mejoran la circulación local. Si has sufrido un impacto fuerte o presentas síntomas relacionados a una lesión traumatológica, te recomendamos pedir una cita con un especialista.
En caso de dudas o dolor persistente, siempre es recomendable buscar atención médica para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Referencias
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