Los lunares, también llamados nevus, son muy frecuentes y en la mayoría de los casos no representan un problema de salud. Sin embargo, es crucial conocer las características de un lunar sano y las señales de alerta que podrían indicar un melanoma. Dedicar unos minutos a observar tu piel frente al espejo puede salvar vidas.

Regla ABCDE del Melanoma
Características de un Lunar Sano
Un lunar sano suele ser simétrico. Si trazamos una línea imaginaria por la mitad, ambas partes deberían parecerse. Los bordes regulares y bien definidos son normales. Un lunar habitual suele tener un único tono marrón.
Señales de Alerta: La Regla ABCDE
Existen algunos cambios que indican que un lunar se está convirtiendo en un melanoma. Si detectas alguna de las señales del ABCDE, o simplemente tienes dudas sobre un lunar nuevo o diferente, solicita cita con tu dermatólogo. El cáncer de piel detectado a tiempo tiene un alto porcentaje de curación.
- A (Asimetría): La forma de una mitad no es igual a la de la otra mitad.
- B (Bordes irregulares): Los bordes son desiguales, escalonados o borrosos. La pigmentación (color) a veces continúa en la piel que lo rodea.
- C (Color desigual): El color incluye tonos de color negro o marrón claro u oscuro. A veces también hay áreas de color blanco, gris, rojo, rosado o azul.
- D (Diámetro): Hay un cambio de tamaño; en general se agranda. Los melanomas suelen superar los 6 mm (aproximadamente el tamaño de la goma de un lápiz). Este es uno de los factores más importantes.
- E (Evolución): El lunar cambia a lo largo de algunas semanas o meses.
Tipos de Lunares
Además de los lunares comunes, existen otros tipos que pueden presentar características particulares:
- Nevo azul: Se clasifican en “nevo azul común” o “nevo azul celular”. El nevo azul común suele ser plano o en forma de cúpula con una superficie lisa y su tamaño varía de 0.5 a 1 cm. Estos nevos se encuentran con mayor frecuencia en la cabeza y el cuello, la zona sacra (encima del coxis), el dorso de las manos y los pies. La mayoría de los nevos azules son benignos, aunque existe la posibilidad de que un nevo azul celular se vuelva canceroso.
- Nevos congénitos: Son lunares con los que se nace o que aparecen en la primera infancia. Los estudios que han investigado el riesgo de que un nevo congénito pequeño o mediano se convierta en un melanoma han estimado el riesgo a lo largo de la vida entre el 0% y el 5%. El riesgo de nevos congénitos gigantes (también conocidos como nevos de la prenda), que cubren áreas importantes de la cabeza o el cuerpo, es menos claro.
- Nevo displásico: Un nevo displásico es un tipo de lunar que se ve distinto de un lunar común. (Algunos médicos usan el término "lunar atípico" para referirse al nevo displásico). Un nevo displásico a veces es más grande que un lunar común, y el color, la superficie y el borde son diferentes. En general, tiene más de 5 milímetros de ancho. Un nevo displásico puede tener una mezcla de varios colores, de rosado a marrón oscuro. Suele ser chato, con una superficie lisa, algo escamosa o pedregosa. El borde es irregular y quizás se funde con la piel que lo rodea. Un nevo displásico podría surgir en cualquier parte del cuerpo, pero suele aparecer en las áreas expuestas al sol, como la espalda. Un nevo displásico también podría aparecer en las áreas que no están expuestas al sol, como las mamas y la zona por debajo de la cintura. Algunas personas solo tienen un par de nevos displásicos, otras tienen más de 10. Es raro que un nevo displásico se convierta en melanoma. Pero los nevos displásicos son un factor de riesgo del melanoma. Mientras más nevos displásicos tenga una persona, más alto es el riesgo de melanoma.
Melanoma: qué es y cómo realizar un autoexamen de forma correcta
Diagnóstico y Tratamiento
La única forma de diagnosticar un melanoma es extirpar el tejido para comprobar si hay células cancerosas. El médico extirpará toda la piel o parte de la piel que se ve anormal. En general, este procedimiento solo tarda unos minutos y se hace en el consultorio médico, la clínica o el hospital.
Tratamiento para melanomas en estadios I, II y III
El melanoma que se encuentra localizado y sin extenderse a los ganglios linfáticos se le clasifica en el estadio I o II. Si el melanoma se encuentra en un estadio III, esto quiere decir que ya ha alcanzado los ganglios linfáticos y se realizará una cirugía amplia del tumor primario y se diseccionará los ganglios linfáticos.
Tratamiento para melanomas en estadio IV
Los melanomas se clasifican en el estadio IV cuando se han extendido más allá de los ganglios linfáticos regionales o a distintos órganos del cuerpo como hígado, pulmón o cerebro. En las personas que tienen una metástasis única, la cirugía es una opción cuando el estado de salud es bueno. Asimismo, cuando la metástasis es múltiple, la cirugía ya deja de ser una opción válida en casi todos los casos.
Factores de Riesgo
Aunque cualquier persona podría tener melanoma, las personas con los siguientes factores de riesgo presentan un aumento del riesgo de melanoma:
- Un nevo displásico
- Muchos lunares pequeños o varios lunares grandes
- Piel que se quema con facilidad: las personas que tienen piel clara que se quema con facilidad al sol, ojos azules o grises, cabello pelirrojo o rubio, o muchas pecas presentan un aumento del riesgo de melanoma.
- Luz solar: la luz del sol es una fuente de radiación ultravioleta (UV), que causa daños en la piel que pueden causar un melanoma y otros cánceres de la piel.
- Quemaduras de sol graves y con ampollas: las personas que tuvieron al menos una quemadura de sol con ampollas presentan un aumento del riesgo de melanoma.
- Exposición al sol a lo largo de la vida: mientras mayor sea la exposición al sol durante toda la vida, mayor es el riesgo de melanoma.
- Bronceado: aunque tener piel que se broncea con facilidad disminuye el riesgo de quemaduras, quienes se broncean sin quemarse también tienen un aumento del riesgo de melanoma si no se protegen cuando están al sol.
- Uso de lámparas o cabinas de bronceado: la radiación UV de fuentes artificiales, como las lámparas o cabinas de bronceado, causan daños a la piel y melanoma.
- Antecedentes personales de melanoma: las personas que tuvieron un melanoma presentan un aumento del riesgo de otros melanomas.
- Antecedentes familiares de lunares anormales o melanoma: a veces las personas de la misma familia tienen melanoma.
Prevención
Además del autodiagnóstico de lunares, la mejor prevención es proteger tu piel del sol. Todas las personas deben protegerse la piel del sol y no usar lámparas solares ni camas o cabinas de bronceado. Pero si tienen nevos displásicos, es aún más importante que se protejan la piel y eviten broncearse o quemarse la piel. La mejor forma de prevenir el melanoma es limitar la exposición al sol.
Para protegerse la piel del sol, siga estos consejos:
- Evita el sol durante el mediodía.
- Usa ropa protectora.
- No olvides los anteojos de sol.
- Usa protector solar durante todo el año.
- Evita las lámparas de bronceado y las camas solares.
Diferencias entre Lunares Comunes, Nevos Displásicos y Melanoma
Los lunares comunes, los nevos displásicos y el melanoma varían según el tamaño, la forma y la textura de la superficie. En el cuadro a continuación se resumen las diferencias entre los lunares y el cáncer. Otra diferencia importante es que el lunar común o el nevo displásico no vuelve después de que se extirpa mediante una biopsia por escisión completa; sin embargo, el melanoma a veces vuelve.
| Característica | Lunar Común | Nevo Displásico | Melanoma |
|---|---|---|---|
| Tamaño | Menos de 5 mm | Generalmente mayor de 5 mm | Variable, a menudo mayor de 6 mm |
| Forma | Redondo u ovalado, simétrico | Irregular, asimétrico | Irregular, asimétrico |
| Bordes | Definidos | Irregulares, borrosos | Irregulares, borrosos |
| Color | Uniforme, rosado, marrón claro u oscuro | Mezcla de colores, rosado a marrón oscuro | Múltiples colores, negro, marrón, rojo, blanco, azul |
| Textura | Superficie lisa | Superficie lisa, algo escamosa o pedregosa | Puede cambiar, piel rota, dura o abultada |
Avise al médico si tiene un lunar nuevo o nota un cambio en un lunar existente. Un médico de cabecera quizás lo envíe a consultar con un dermatólogo si tiene un lunar anormal o alguna otra preocupación relacionada con la piel. Un dermatólogo es un médico especialista en enfermedades de la piel.