El Botox es el nombre comercial de una de las marcas de toxina botulínica. Esa neurotoxina, producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum y responsable de la enfermedad del botulismo, “produce una interrupción temporal de la comunicación que hay entre un nervio y su músculo diana”, pero sin lesionar las estructuras nerviosas.
Aunque normalmente se asocia el uso de Botox a motivos puramente estéticos, lo cierto es que también tiene aplicaciones terapéuticas. Actualmente, la toxina botulínica se utiliza más en Neurología, concretamente en distonías en las que se producen contracciones involuntarias de algunos músculos.
Es el caso, por ejemplo, de personas con enfermedades congénitas y degenerativas que provocan un estímulo anormal en músculos que están contraídos siempre. La toxina botulínica se emplea también para tratar casos de estrabismo, de acuerdo con el experto: “Estos pacientes tienen un músculo con un estímulo anormal, por alguna alteración genética o del desarrollo, que está tirando del ojo en una dirección que no es la que el órgano necesita.
En el caso de la Dermatología, el Botox se usa en casos de hiperhidrosis, también provocado por un “estímulo involuntario del sistema nervioso hacia las glándulas sudoríparas”. Existen siete tipos de toxina botulínica, individualizados de la A a la G. Las toxinas A, B y F son las más potentes.
Músculos faciales y puntos de inyección de Botox
Usos Estéticos y Terapéuticos del Botox
A pesar de que es común usar Botox para eliminar las arrugas de la cara, su uso facial no solo responde a motivos estéticos. Además de para tratar el estrabismo y los blefaroespasmos, también se emplea para el bruxismo: “El hecho de apretar mucho la mandíbula provoca con el tiempo una artrosis en la articulación que conlleva dolores crónicos y un desgaste en los dientes.
Sánchez Viera explica que esta variante terapéutica del Botox sólo está probada en algunos países. “El empleo de toxina botulínica para estética es muy llamativo. Se usa en músculos que no necesitamos que estén contrayéndose porque sólo tienen la función de gesticular. En tal sentido, pone de ejemplo las arrugas del entrecejo y las patas de gallo: “En esas situaciones, lo que se hace es inyectar pequeñas cantidades de Botox, menores que en los usos terapéuticos, y con ello se consigue que el músculo se relaje, se contraiga menos al reír o fruncir el ceño y dé un aspecto más sereno a la cara, más tranquilo y, en el fondo, más joven.
La musculatura facial es responsable de la expresión de nuestro rostro. Con el tiempo los movimientos repetidos producen una serie de líneas permanentes que la toxina botulínica puede suavizar, produciendo una parálisis temporal del músculo estriado. Aunque su efecto es transitorio, su aplicación es poco traumática, lo que permite prolongar sus efectos indefinidamente a través de inyecciones seriadas.
Aunque su indicación inicial es el tratamiento de las arrugas de expresión de la glabela o entrecejo, y por extensión de la mitad superior del rostro, cada vez adquiere un mayor interés su empleo para “suavizar” las expresiones inestéticas, y por tanto las arrugas relacionadas con envejecimiento, mal humor, estrés y tristeza, y “potenciar” las expresiones estéticas. Recientemente ha adquirido un gran interés su aplicación para conseguir el denominado “efecto lifting” mediante la debilitación de toda la musculatura depresora facial, con la consiguiente potenciación de la musculatura elevadora.
La acción de la toxina solo tiene efecto sobre las que se encuentran en el tercio superior del rostro y que se conocen como arrugas dinámicas porque son las que se forman al realizar gestos con los músculos faciales, por ejemplo, al sonreír. El tratamiento se realiza habitualmente en la misma consulta. El especialista en estética oculofacial aplica una pomada anestésica antes de proceder para evitar posibles molestias al paciente.
Los resultados definitivos pueden apreciarse aproximadamente 4 días después y los efectos duran entre 5 y 6 meses, desapareciendo de forma progresiva. Pasado este tiempo se puede repetir el tratamiento.
Arrugas dinámicas
Duración y Efectos del Tratamiento
La parálisis muscular aparece al segundo o tercer día de la inyección de toxina botulínica y se intensifica progresivamente hasta finalizar la segunda semana. Este plazo varía según el músculo tratado. Suele durar de cuatro a seis meses, aunque la respuesta varía de un paciente a otro y, en el mismo paciente, de un lugar a otro y de una sesión a otra.
Pueden aparecer resistencias tras varios ciclos de tratamiento en un pequeño porcentaje de pacientes. El procedimiento de inyección de la toxina botulínica no es molesto y no precisa anestesia.
Posibles Complicaciones y Efectos Secundarios
Las complicaciones del procedimiento de inyección de toxina botulínica son raras, leves y transitorias, aunque dependen del número de dosis que se usen. En estos dos últimos casos, esa situación puede corregirse fácilmente.
Según Sánchez Viera, “existen fármacos que neutralizan el efecto, pero también se corrigen solo, con el paso del tiempo”. De acuerdo al experto, la mortalidad derivada del uso de la toxina botulínica es “baja”: “En estética se usan entre 40 y 50 unidades por tratamiento, y en indicaciones médicas, entre 200 y 400 unidades. En los lugares de inyección puede aparecer una leve inflamación fugaz o un hematoma (moratón), siendo la reincorporación social inmediata.
ESTO es lo que hace EL BOTOX! El gran secreto de la piel joven| DrPoloGuerrero
Los efectos secundarios del bótox son una de las principales preocupaciones de muchos pacientes. Es cierto que si buscas por Internet, encontrarás que la toxina botulínica puede ser empleada como arma biológica, sin embargo las cantidades usadas en medicina estética son una milésima parte de la dosis necesaria para causar daño. El envenenamiento mediante altas dosis de esta neurotoxina provoca una parálisis muscular generalizada, incluida la pulmonar, pudiendo tener un desenlace fatal.
El principal efecto secundario del bótox a nivel médico que puedes sufrir es que, a causa de la difusión del producto a regiones próximas a su inyección, se paralice un músculo no deseado. Esto suele conllevar una alteración estética que durará el tiempo que dure el efecto de la sustancia, que suele ser de unos cuatro meses.
Otro posible efecto secundario es que no se alcance el objetivo en la zona deseada al no conseguir paralizar por completo la musculatura (persistiendo en dicha zona pequeñas arrugas). Un miedo habitual es que el uso continuado del bótox acabe por tener un efecto sobre el organismo, algo que no ocurre, ya que la toxina es neutralizada por completo por nuestro cuerpo al cabo de un tiempo.
Para algunos este argumento les sirve para postularse en contra del uso crónico del bótox, ya que consideran que generar un músculo débil provoca a la larga flacidez cutánea. Otro aspecto a tener en cuenta, es que el uso continuado de este tratamiento puede acabar causando que el cuerpo desarrolle anticuerpos, que hace que el efecto del tratamiento sea cada vez menor.
En el Centenario y 37º Congreso Nacional de la AEDV celebrado del 17 al 20 de junio en Madrid, el Dr. Pedro Jaén nos revela todas las novedades relacionadas con la toxina botulínica. ¿Es segura? ¿Qué hay de nuevo en las de reciente aparición?
Si la aplicación de la toxina botulínica la realiza un médico oftalmólogo especializado en estética oculofacial, como el Dr. El principal problema de una mala aplicación es que se produzca, por ejemplo, la caída del párpado o del músculo facial donde se ha aplicado la inyección.
Llegamos al punto que probablemente más os interese, la probabilidad de que surjan problemas y efectos secundarios. Pues bien, ya podéis tranquilizaros porque las contraindicaciones son mínimas. En cuanto a los efectos secundarios, también son mínimos y leves. Pueden ser locales, como eritemas o hematomas. Y si no se cumplen bien las instrucciones posteriores al tratamiento se puede producir una difusión no deseada, afectando a grupos musculares no tratados. Lo que puede producir una caída reversible del párpado superior.
Además de los efectos deseados, el Botox puede producir efectos no deseados o adversos, como la gran mayoría de medicamentos. Estos efectos son en general poco frecuentes, y dependen de la zona de infiltración. Pueden producirse pequeños moretones en las zonas de punción, que desaparecen espontáneamente en 2-5 días.
Ejemplo del antes y después de un tratamiento con botox
Recomendaciones y Precauciones
Las inyecciones de toxina botulínica no deben ponerse durante el embarazo, la lactancia o en pacientes con miastenia gravis. Se debe informar al médico si se están tomando antibióticos o si se tienen problemas neurológicos o musculares.
“Es importante, en primer lugar, que el tratamiento lo aplique personal preparado que conozca qué dosis tiene que aplicar y en qué músculo concreto hacerlo. Si el fármaco se ha obtenido en canales no legales, que no están sujetos a controles sanitarios, y se inyecta de forma masiva sí puede provocar la muerte”, dice Sánchez Viera, que también destaca que el Botox no puede emplearse para tratar la miastenia.
Después de una sesión de infiltración de Botox no son necesarias grandes precauciones, y la vuelta a la vida diaria completamente normal es casi inmediata. Uno de los efectos secundarios más conocidos y temidos del Botox es la ptosis o caída del párpado. Se produce porque la toxina que se infiltra en la frente o el entrecejo difunde hasta el párpado superior y paraliza el músculo que lo eleva, produciendo su caída.
La gran mayoría de estos efectos aparecen en las primeras 24-48h de la infiltración. Y también lo más habitual es que sean efectos a corto plazo, que desaparecen en los primeros días, como la inflamación, los hematomas, la cefalea, o los síntomas de tipo gripal. La ptosis o caída del párpado puede tratarse, pero aún así puede durar hasta 2-3 semanas.
Es importante saber que los efectos adversos más graves del Botox se deben en muchos casos a una infiltración inadecuada, de manera que la toxina difunde a músculos en los que no debería actuar. Por lo tanto, es muy importante que el tratamiento lo realice un médico especialista con formación adecuada.
Errores Comunes en la Aplicación
- Es una de las alteraciones más comunes. El Botox se difunde desde la zona tratada hasta los músculos elevadores del párpado, lo que provoca una caída de los mismos. Esta alteración suele darse con más frecuencia en pacientes mayores de 50 años y puede durar varias semanas.
- Algunas mujeres poseen unas cejas muy elevadas en su parte central (cejas en pico). El especialista debe abstenerse de infiltrar botox en la parte central de la frente para evitar una elevación generalizada de la ceja.
- El error está en inyectar una cantidad excesiva de toxina botulínica o realizar infiltraciones a nivel muy profundo. Otras, al inyectar mucha cantidad de toxina en las patas de gallo quedan afectados los músculos que hay bajo el pómulo, ocasionando una pérdida de volumen en la mejilla y una sonrisa poco natural.
- Los pacientes que toman anticoagulantes, aspirina o preparados de herbolario pueden presentar pequeños hematomas en las zonas tratadas. Surgen por la rotura de pequeños vasos sanguíneos y desaparecen espontáneamente en cuatro o cinco días.
Seguridad y Alternativas
Botox es el nombre comercial de la toxina botulínica. Es cierto que en España la toxina botulínica está aprobada para su uso en el entrecejo. Otro ejemplo similar sería la aspirina. Su uso está aprobado como analgésico, pero muchos médicos la utilizan también para prevenir coágulos en la sangre, aunque no esté autorizada para ello.
La toxina botulínica que usamos en nuestras consultas es una proteína que ha sido refinada y purificada, y se usa en mínima dosis y solo en el músculo que queremos relajar. Estas cantidades son tan mínimas que no existe ningún riesgo de posibles efectos adversos. Se dice que se podría multiplicar la dosis que usamos en estética por más de 60 sin que exista el mínimo efecto secundario. Esto sería impensable con fármacos con la aspirina o los antibióticos, por lo que la toxina botulínica es uno de los fármacos más seguros que existen.
En la actualidad, se encuentran comercializados en nuestro país varios preparados diferentes de toxina botulínica, y de ellos sólo dos con indicación estética: Vistabel® y Azzalure®. Las dos preparaciones con indicación estética aprobada de momento en nuestro país no deben considerarse equivalentes, sino más bien fármacos diferentes, tanto por su proceso de fabricación como por sus características.
Existen diferencias en el perfil terapéutico en cuanto a dosis, duración, seguridad, propiedades químicas, actividad biológica, peso, antigenicidad y dosis-eficacia. La actividad de las distintas preparaciones de toxina botulínica se mide en “unidades ratón”, no comparables entre los distintos productos.
Azzalure es el nombre comercial de la nueva toxina botulínica que comercializará Galderma en los próximos meses en España. Antes se llamaba Dysport. Parece que los efectos que produce en el músculo son similares a los del Botox/Vistabel, aunque se sospecha que su rapidez de acción es algo mayor.
La toxina botulínica es el procedimiento estético más satisfactorio para nuestros pacientes.