¿Por qué no siempre deberías usar crema facial? Razones y alternativas

En la era de la imagen, el uso de cremas faciales se ha convertido en una práctica común para hidratar, revitalizar y ocultar imperfecciones. Sin embargo, no siempre es necesario o beneficioso utilizar estos productos de forma indiscriminada.

Aunque no lo hagas a propósito, quizás has llegado tarde a casa, agotada, y toca desmaquillar la piel y aplicar los cosméticos de acción nocturna de tu rutina facial. El cansancio manda y te ves limpiando la piel y los ojos frotando y arrastrando para acabar cuanto antes y poder ganarle horas de sueño al reloj. Este ritual de aplicación cosmética mal llevado, podría, según los expertos, hacer que te salgan más arrugas en lugar de estar luchando contra ellas, como pretendemos con una rutina facial antiaging de esas que se recomiendan a partir de los 35-40 años. A ver, si esta aplicación al buen tuntún se hace de pascuas a ramos, no pasa nada, pero hay que tener bien presente que una fricción mal llevada continuada en el tiempo puede ser "fuente de aparición de arrugas por repetición".

Aplicar mal la crema: ¿razón de futuras arrugas?

Mucho se habla de yoga facial o de los rodillos de jade, amén de masajes faciales de otra índole, como los que realizan los esteticistas profesionales en los centros de belleza. Todo tiene su razón de ser, y es que la firmeza facial y la falta de arrugas no dependen solamente de qué cosméticos usemos, sino de cómo lo hagamos, fundamental.

No apretar, frotar ni desplazar, es el mandamiento general número uno a tener en cuenta a la hora de aplicar cualquier cosmético. ¿Por qué? "Si desplazamos, aparecen arrugas mecánicas que, al soltar la piel, desaparecen. Sin embargo, si este gesto lo repetimos en cada rutina de cuidado, podemos incentivar arrugas que aparecerán por costumbre; igual que se forman arrugas por cómo nos reímos o si fumamos, podemos potenciarlas según cómo apliquemos nuestros cosméticos".

¿Más acné por aplicar mal una crema?

Atención, que según las fuentes consultadas, masajear con demasiada presión, a la fuerza, a la hora de aplicar un cosmético, también podría ser contraproducente en las pieles con acné. "Al masajear en exceso la piel, se podría fomentar la actividad de las glándulas sebáceas. Al hiperactivarse, podrán producir más sebo. Es por ello que el contacto se debe reducir al mínimo siempre y, especialmente, en pieles grasas o con tendencia al acné".

Otras pieles especialmente reactivas a una errónea y demasiado enérgica aplicación serían las sensibles o sensibilizadas -con rosácea, eccemas o psoriasis, por ejemplo-, que deberían evitar un contacto manual excesivo al máximo, ya que cuando se presiona de más, se puede alterar el ritmo circulatorio fomentando ciertos procesos inflamatorios.

Cómo se aplica bien una crema para que no te salgan arrugas

Dado que es inevitable tener que 'desplazar' un cosmético para aplicarlo por todo el rostro, más nos vale hacerlo de manera correcta para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.

Si hablamos de las cremas faciales, sean hidratantes o antiedad, se deben aplicar desplazando, pero de manera leve. "Los gestos tienen que ser ascendentes y acariciando la cara, sin apretar jamás". ¿Cómo notamos que la presión en la aplicación se nos está yendo de las manos? "En cuanto notemos que estamos moviendo el tejido, ahí hay que parar".

¿Y qué conseguimos, por el contrario, al aplicar de manera suave, pero correcta, hacia arriba? "Al hacerlo con una ligera caricia, permitiremos que los activos de las cremas penetren o traten, pudiendo eliminar impurezas o hidratar según el cosmético del que se trate".

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El sérum y su correcto manual de aplicación

Al igual que las cremas, los sérums también tiene su propia idiosincrasia de aplicación. Prohibido terminantemente queda masajearlos como si fuéramos a descontracturar el pómulo.

"Aunque depende de cada firma, con los sérums aplicaremos o bien una dosificación o de tres a seis gotas. Las masajearemos con las yemas de los dedos juntando las dos manos y, cuando esté uniforme, las llevaremos al rostro, sellando". Sellar consiste en "llevar el interior de los dedos al rostro en paralelo a la piel y presionar, pero sin hacer ningún tipo de masaje, círculo ni nada similar".

Estos movimientos serían el estándar fundamental para que los sérums penetren en la piel y se queden en ella sin potenciar ninguna hiperactividad ni inducir a posibles arrugas que, seguramente, no queramos ver ni ahora ni en el futuro.

Contorno de ojos: qué hacer... y qué no

Antes de 'atacar' el contorno de ojos "la piel de los párpados y las ojeras es fina, delgada y seca". Hasta cinco veces más finas que la del resto del rostro, para ser exactos.

Por otro, la zona del contorno de los ojos es la candidata primera para 'sufrir' las arrugas de expresión, las que antes hacen su aparición, y que tienen que ver mucho con la gestualidad. Así que, claramente, no queremos sumarle más arruga con la aplicación del cosméticos específico para la zona.

Aunque suene contradictorio, el primer paso para aplicar el contorno de ojos bien, a prueba de nuevas arrugas, es aplicar el producto en contra de su naturaleza, es decir, evitando acumular producto justo en las líneas exteriores del ojo. Por este motivo se debe aplicar, primero, siempre siguiendo el hueso orbicular, también en la zona superior del ojo. Vamos, que se aplica justo debajo de la ceja y no en el párpado móvil.

De este modo, la crema debe extenderse en la zona superior desde el exterior hacia la nariz, "nunca hagas la aplicación desde el lagrimal hacia la sien, ya que debes seguir el sentido contrario a la arruga para no ayudarla a que se note más".

En la zona inferior hay que actuar justo al contrario: desde el lagrimal (para que no se acumule producto y pueda respirar), hasta el exterior, masajeando las sienes.

Señales de que tu piel no está contenta con tu crema

Una buena crema hidratante, o cualquier otro cosmético, son básicos para alimentar la piel y conseguir mantener una buena rutina de belleza diaria. Pero entre tanta oferta, a veces no es tan fácil elegir qué es lo que mejor nos funciona o realmente necesita nuestra piel. Es fácil dejarse seducir por los encantamientos del marketing o el dictamen de las redes sociales, y aunque así sea, si sientes que tu piel no está cómoda con tu último régimen de cuidado facial, no sigas…

Hay al menos cinco advertencias que nos indican que algo no va bien:

  1. Si el tono de la piel aparece apagado.
  2. Si aparecen zonas congestionadas (mejillas, nariz, barbilla y frente).
  3. Si al aplicarlo genera sensación de irritación y/o aparecen rojeces.
  4. Si la piel no se siente cómoda y hay sensación de tirantez. Si al cabo de una hora de aplicar la crema hidratante la piel continúa seca, significa que contiene un excesivo contenido de agua que tiende a evaporarse o una fase oleosa escasa que no proporciona suficiente emoliencia a la piel. O notamos un desequilibrio hídrico, se agravan las zonas secas y las grasas son más evidentes.
  5. En casos más extremos o tras un uso prolongado del cosmético equivocado, se puede producir acné.

“Esas huellas, suelen ser fruto de un mal cuidado bastante prolongado. Basta con observar la piel durante un tiempo. Si el cosmético que estamos aplicando, no cumple su función: hidratar, nutrir o mitigar las huellas del paso del tiempo, por ejemplo, hay que decantarse por otra dieta cosmética más adecuada”.

Millium: ¿señal de hidratación deficiente?

¿Y el Millium, esas bolitas enquistadas que suelen aparecer en el surco del contorno de ojos, las sienes o el mentón, que habitualmente se han relacionado con el uso de cosméticos incorrectos? Es consecuencia de una hidratación deficiente.

  • “Indica que algunas células maduras han quedado atrapadas dentro del poro, este fenómeno ocurre en la mayoría de los casos cuando la piel no está lo suficientemente hidratada o cuidada o ha sufrido daño derivado de una exposición solar prolongada y sin protección adecuada”.
  • “El Millium es una acumulación de grasa queratinizada. Se produce más en el contorno de ojos, una región que no genera mucha grasa, por lo que, si no se drenan en cabina, se aposentan en el conductor excretor del folículo piloso y la única manera de olvidarse de ellos es mediante su extracción cuidadosa con lanceta, aquí ponerse en manos de alguien con experiencia es muy importante, porque se trata de una zona muy delicada y si no se trata bien, puede ser desastroso. Dado que es un problema de falta de hidratación, tras la extracción hay que aconsejar un producto adecuado para mantener la zona nutrida e hidratada y que no vuelvan a aparecer”.

¿Cómo elegir un buen producto?

“Por ejemplo, una crema hidratante, se considera un buena fórmula si se absorbe rápidamente y alivia la sensación de sequedad y tirantez al momento. Sabemos que funciona si uniforma el tono y si con el tiempo la piel aparece más equilibrada, en el caso de pieles mixtas, las zonas más grasas deberían minimizarse”. Lo ideal sería que un buen profesional de la piel nos paute un ritual a medida que se adapte a nuestras necesidades (son los que mejor conocen los activos y cómo actúan). Hay que tener cuidado con ciertos ingredientes, por ejemplo, los productos formulados con ácidos, tan de moda hace unas temporadas, pueden destruir a toda velocidad el pH de la capa protectora de la piel y, como en muchos casos son fotosensibles, si no los aplicamos cuando deberíamos (por la noche) , inevitablemente provocarán manchas ”.

El pH de la piel y los cosméticos

El pH del producto debe de ser lo más parecido al pH natural de la piel (4.92 aprox.) , además, es con pH 5 cuando las enzimas responsables de la formación de ceramidas funcionan mejor y todos sabemos lo importantes que son para la estructura de la piel. La piel tiene la capacidad de regular el pH y volver a la normalidad, pero no si la estresamos con productos que tengan valores lejanos al codiciado 5.

¡Ojo con la moda de la loción P50 de Biologique Recherche!

Esta loción contiene un ingrediente llamado Gluconolactone, que a pesar de su origen natural, actúa como conservante aunque muchos lo venden como activo hidratante. Es una molécula cuya estructura química tiene una especie de anillo, con los cambios ligeros de pH ese anillo se abre y cuando esto pasa (que es muy a menudo) , produce una sensación horrible en la piel: inflamación, irritación, sensación de quemazón… Además contiene muchos ácidos (fítico, málico, cítrico, salicílico…) , con lo cual su pH final debe de ser muy bajo, y ya hemos comentado lo que pasa con pH inferiores a 5”.

La Loción P50 está planteada para equilibrar el pH cutáneo, minimizar el poro, etc., pero hay pieles que la rechazan y se ven alteradas. En ese caso, hay que retirar la Loción del ritual inmediatamente. Cuando comenzamos a usar P50 (un cosmético indicado para pieles problemáticas) , es lógico que los primeros días nuestra piel reaccione más intensamente si hay deshidratación y falta de cuidado, pero si tras unos días la reacción sigue siendo la misma, no es un cosmético adecuado. Ese hándicap con la loción P50 me empujó a desarrollar mi Loción Equilibrante, que es mucho menos agresiva. Al trabajar muchas pieles con acné, necesitaba cubrir la función reguladora del pH. No si tu piel la acepta bien. Es la magia y los retos de la cosmética. No todos los productos se hacen para todo el mundo.

El aroma de los cosméticos: ¿influye en su efectividad?

No hay ningún estudio validado del que yo tenga conocimiento que lo demuestre. Sí es cierto que habría que analizar bien la relación entre los receptores olfativos de la piel y qué impacto tiene sobre la salud de ésta. Lo importante es no elegir cremas que estén muy perfumadas, tanto con fragancias sintéticas como naturales, ya que el riesgo de desarrollar algún tipo de reacción alérgica es directamente proporcional a la cantidad de perfume.

La aromacología nos dice, efectivamente, que si un olor nos resulta agradable, es potencialmente beneficioso para equilibrar nuestro estado de ánimo y esto se refleja en el estado de nuestra piel. Pero eso no significa que el olor de la formulación determine la mayor o menor eficacia de un producto, sólo es un plus. Es un tema complejo porque tiene mucho que ver con las emociones y con la capacidad de la piel de somatizar”.

Cuándo suspender el uso de cremas

Hay veces que el uso de cremas no adecuadas para nuestro tipo de piel puede producir lo que los dermatólogos llaman acné retencional o acné cosmético. Y cuando eso pasa, cuando se forman granitos por la obstrucción del canal sebáceo de la piel por el uso de determinados productos, lo más recomendable es dejar de usar cremas durante unos días.

"La absorción a través de la piel de los componentes de este tipo de productos puede producir una obstrucción del canal sebáceo conllevando la formación de comedones cerrados o puntos blancos y comedones abiertos o puntos negros. El dejar de utilizar estos productos hará que se resuelva esa obstrucción del canal sebáceo y, por lo tanto, ya no se formen nuevas lesiones de acné mientras se van resolviendo las existentes".

¿Cuánto tiempo hay que suspender la aplicación de cremas?

Aunque es necesario consultar siempre con un dermatólogo -él será quien determine si estamos ante un caso de acné cosmético-, como norma general si los granitos están producidos por esta obstrucción del canal sebáceo a causa de un uso inadecuado (o excesivo) de cremas, suelen ser necesarias dos semanas de suspensión de aplicación de los productos que han provocado ese acné retencional.

¿Con qué tipo de cremas suele producirse el acné retencional?

No todas las cremas son para todo el mundo y, por tanto, la crema que ha funcionado a tu amiga puede no ser adecuada para ti. No obstante, por lo general, el uso de cremas con texturas densas, pomadas, aceites y ungüentos pueden provocar un acné retencional, sobre todo si se aplican en pieles grasas. "Este tipo de acné es más frecuente en personas con piel grasa en las que la obstrucción se produce más fácilmente porque, a la producción aumentada de grasa por la glándula sebácea, se une la que se absorbe por la aplicación de productos directamente en la piel".

¿Y qué hacer después de un periodo 'sin cremas'?

Pasada esa especie de ayuno cosmético del que estamos hablando, es importante tener en cuenta una regla de oro avalada por los dermatólogos: utilizar productos cosméticos de forma moderada. Y cuando se ha padecido un caso de acné retencional eso implica usar cremas con textura fluida y ligera (preferentemente no comedogénicos y oil free ) y "solo aquellos que sean necesarios y en la cantidad adecuada".

¿Cuándo cambiar de crema?

“Si notamos la piel alterada con inflamación, exceso de grasa, sequedad o sensibilidad deberíamos plantearnos ya no solo ajustar la rutina cosmética, sino acudir al dermatólogo para que valore lo que ocurre y nos ayude a reequilibrar el estado de la piel”. Algo que apuntala Canterla para quien las valoraciones deberían hacerse en consulta, con la historia clínica, el historial de tratamientos domiciliarios, en cabina y/o de medicina estética…. “Todo debe ir bien ligado. El paciente muchas veces saca conclusiones erróneas y no acierta bien con el tratamiento bajo la idea de ‘conozco mi piel’”.

A todo esto Diana Montoya añade que si esa fórmula ya no te aporta confort, si notas que la piel está apagada o tirante o si aparecen rojeces es también el momento de plantearse otro tratamiento.

Algo tan habitual como los ciclos estacionales y menstruales, así como vivir una época de más tensión o insomnio, son motivos más que suficientes para que nuestra piel ‘se manifieste’. Los factores que pueden transformar el estado de la piel son de muy diversa índole. A nivel interno, Eguren apunta sobre todo a causas hormonales, muy frecuentes en adolescencia, menopausia, embarazo o postparto; alteraciones de la microbiota intestinal; estrés; modificaciones de estilos de vida o la alimentación.

En cuanto a los factores externos, la dermatóloga destaca los cambios climáticos, la exposición a temperaturas extremas, la contaminación y la radiación solar.

Errores comunes al usar cremas faciales

Suele suceder en ocasiones que el problema no se deba a la crema (o el sérum) sino al paso previo al tratamiento: la limpieza facial. “Esto pasa mucho. El producto no puede ser eficaz si no se sabe limpiar la piel. Hay quien se limpia con aceites y ya. Con agua micelar solo, o por la mañana simplemente con agua del grifo. Hay de todo pero en el paso limpieza hay muchos errores”.

En este punto hay que dar su propio espacio y protagonismo a la exfoliación. “Es siempre un tratamiento coadyuvante a todo tipo de tratamientos cosméticos. Mejora la eficacia de cualquier producto posterior, ya que favorece la penetración de los activos al reducir el espesor del estrato córneo. Eso sí hay que ajustar la frecuencia y el tipo de exfoliación a las necesidades porque tanto el exceso como el defecto no es conveniente”.

Además, para Canterla uno de los errores más frecuentes es elegir un cosmético de forma aislada. “Hay que elegirlo en el contexto del reto de tratamiento”. Por su lado, la dermatóloga considera que el error más frecuente a la hora de usar un cosmético es no entender cuál es el estado de la piel y sus verdaderas necesidades.

Lo mismo opina Diana Montoya a quien le sorprende además que muchas personas elijan un cosmético porque es el que está de moda o porque es ‘crema que usa mi amiga’, sin tener en cuenta si los ingredientes son los adecuados para esa piel.

A veces, puede que la crema no ‘funcione’ como siempre porque su fórmula ha variado, se ha conservado mal, lleva demasiado tiempo abierta o porque sencillamente es incompatible con otro producto que hayas introducido en tu rutina de belleza.

El mito de la piel que se acostumbra a la crema

“¡Es un mito! No se trata de cambiar de crema porque la piel ‘se acostumbre’, sino que se debería hacerlo cuando varíen sus necesidades. Considero que si un tratamiento cosmético funciona, no hay que sustituirlo. Es cierto que cuando comenzamos a aplicar un cosmético, los resultados se notan sobre todo las primeras semanas de uso, pero eso no significa que pasado este tiempo dejen de cumplir su cometido".

"Este mito se basa en el fenómeno conocido como taquifilaxia, que sucede con algunos medicamentos tópicos como los corticoides que, cuando se utilizan durante un tiempo prolongado, pierden su eficacia. Pero no es aplicable a los cosméticos".

¿Qué necesita realmente tu piel?

Ten en cuenta que cada piel es diferente y tiene unas necesidades concretas. "Siempre tenemos que aportarle a la piel una limpieza diaria, una crema con protección solar alta, una crema de día, además de una exfoliación periódica y un producto hidratante por las noches. Las pieles secas van a precisar cremas hidratantes más densas y de galénica más grasa, mientras que las pieles mixtas o ligeramente grasas van a precisar de productos más fluidos y de composición ligera".

Además, recuerda que con el paso de los años debemos ir incorporando ingredientes activos que mejoren la calidad de la piel y retrasen el envejecimiento. "La vitamina C, los retinoides tópicos y el colágeno, entre otros, son productos que deben ir incorporándose en el cuidado diario para mantener la piel sana y bonita. Algunos de estos ingredientes, en especial los retinoides, deben ser incorporados progresivamente para evitar irritaciones excesivas en nuestra piel. El uso continuado de estas cremas, con estos ingredientes activos, va a favorecer el objetivo de mantener un aspecto favorecedor. Al mismo tiempo, el adecuado cuidado cutáneo va a mejorar exponencialmente los resultados de los tratamientos cosméticos que puedan realizarse en combinación".

La hidratación facial: ¿siempre necesaria?

Durante muchos años, hemos pensado que la hidratación de la piel de la cara era un pilar fundamental en el cuidado de la piel y como prevención y tratamiento de las arrugas y demás signos del envejecimiento cutáneo.

Sin embargo, en estos últimos años, los dermatólogos hemos dedicado más esfuerzo en entender el comportamiento de la piel de la cara y en comprender las causas del envejecimiento cutáneo según el tipo de piel.

El papel de las hormonas en la hidratación

La mayoría de la población tiene la piel grasa o normal-grasa, sobre todo en menores de 50 años, gracias a la influencia hormonal de los andrógenos sobre la unidad pilo sebácea que estimulan la producción de sebo.

Con el paso de los años, la estimulación hormonal disminuye y algunas personas notan que su piel tiende a ser más seca o normal-seca.

El clima y la hidratación de la piel

En un clima húmedo y tropical, la piel mantendrá mejor su hidratación y manto lipídico. Sin embargo, en un clima frío, seco y con viento se producirá una pérdida mayor de agua, alteración del manto lipídico e irritación de la piel. Estos motivos deben tenerse en cuenta a la hora de recomendar aplicar hidratante facial cada día o no.

¿Para qué sirve la crema hidratante?

La definición de hidratante sería un cosmético que ayuda a restaurar nuestro manto lipídico, aportar principios activos que capten agua o aportar componentes como las ceramidas necesarias para una barrera cutánea sana.

Sin embargo, en las condiciones normales comentadas previamente, nuestro organismo ya se encarga de mantener sana, reforzada e hidratada nuestra piel, con una adecuada cantidad de sebo, incluso en algunas personas de forma excesiva.

¿Todas las personas necesitan usar crema hidratante a diario?

Por estos motivos, no todas las personas necesitan aplicar hidratante cada día y muchos menos mañana y noche, ya que, si aportamos más grasa de la necesaria a la piel, en lugar de ser positivo sería perjudicial para el adecuado equilibrio y funcionamiento de la barrera cutánea, de la microbiota cutánea y puede incluso fomentar al taponamiento del poro.

¿Cómo saber qué tipo de crema hidratante necesito?

Otro aspecto relevante a la hora de elegir una hidratante facial es el vehículo o la base del cosmético:

  • Cremas o bálsamos: Son cosméticos con una base lipídica y oclusión mayor que los geles y fluidos.
  • Aceites: Deben limitarse a pieles muy secas, irritadas o con alteración de la barrera cutánea, abrasión o herida.

Recomendaciones según el tipo de piel y clima

  • Pieles jóvenes y con tendencia acnéica: Elegir fluidos, emulsiones o gel-crema.
  • Climas tropicales, húmedos o durante la primavera y verano: Es recomendable elegir hidratantes ligeros u obviarlas en la rutina del cuidado facial.
  • Invierno, climas con mucho viento y frío extremo: Serán mas recomendable las cremas o incluso bálsamos.

Fuera de estas recomendaciones genéricas quedan las pieles con dermatitis atópica u otra condición que conlleve a una alteración de la barrera cutánea o del manto lipídico y amerite un aporte de hidratación mayor.

Tipos de piel y productos recomendados
Tipo de piel Productos recomendados Ingredientes a buscar
Piel grasa Geles, fluidos, emulsiones oil-free Ácido salicílico, niacinamida
Piel seca Cremas, bálsamos Ácido hialurónico, ceramidas, manteca de karité
Piel mixta Lociones ligeras, geles en la zona T Antioxidantes, vitaminas
Piel sensible Productos hipoalergénicos, sin fragancia Aloe vera, manzanilla

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