Piel Grasa en el Rostro: Causas y Tratamientos Efectivos

Si tu piel brilla en exceso y los granitos son una constante, es probable que tengas piel grasa. Este tipo de piel se caracteriza por una mayor producción de sebo, lo que puede llevar a la aparición de comedones y un aspecto áspero.

¿Qué es la Piel Grasa?

La piel grasa es aquella que produce mayor cantidad de sebo. Suele presentar comedones que dan a la piel un aspecto áspero. Estos granitos se originan cuando, tras una superproducción de sebo en las glándulas sebáceas, se obstruye el poro.

La piel grasa y húmeda es más gruesa, lo que la hace más robusta y menos sensible. Al mismo tiempo, la piel grasa y húmeda tiene un brillo intenso y los poros dilatados.

En dermatología, la piel grasa se denomina «seborrea». Para ser más exactos, se trata de un estado graso y húmedo de la piel que se caracteriza por una mayor producción de sebo y sudor.

Tipos de Piel Grasa

La piel grasa es un término genérico para las pieles caracterizadas por una mayor producción de sebo.

  • Piel grasa-seca: Tiene un contenido suficiente de lípidos, pero al mismo tiempo la piel está poco hidratada.
  • Piel con impurezas: Es grasienta, brillante, con espinillas (comedones, puntos negros) y en algunas partes puede formar pústulas inflamadas, pequeñas y rojizas.

Causas de la Piel Grasa

¿Sabías que las hormonas masculinas tienden a producir más sebo? La producción de grasa es un mecanismo natural que tiene lugar a nivel dérmico.

Las glándulas sebáceas están programadas para secretar el sebo necesario para impermeabilizar y aportar la hidratación y el pH ácido que tu piel necesita. El problema viene cuando se disparan los niveles de producción por la influencia de los andrógenos.

Cuando las glándulas sebáceas aumentan su tamaño y ponen la fábrica a trabajar como si se hubieran vuelto locas, se produce un excedente de sebo al que hay que dar salida. Al no existir otro canal de evacuación que el conducto piloso, la grasa es drenada a través de él hasta llegar al poro.

En este sentido, merece la pena aclarar que la llamada “Zona T” que comprende el área de la frente, la nariz y el mentón; no es más grasa por casualidad.

Además de los cambios hormonales relacionados con la adolescencia, otros factores favorecen la secreción de sebo, principalmente la herencia o el medio ambiente. El calor y la humedad son, por ejemplo, agentes agravantes.

El Papel del Sebo

Según un estudio llamado The Irritancy of Soaps and Syndets, por Strube, D. D. y Nicoll, G., la piel grasa es producto de una producción excesiva de sebo en la superficie de la piel procedente de las glándulas que ayudan a mantenerla sana. Además de reducir la pérdida de agua de nuestra piel, el sebo también ayuda a protegerla de bacterias y hongos.

Estas glándulas aumentan la producción de sebo durante la pubertad, lo que puede provocar que la piel quede grasa y congestionada. «La piel grasa da lugar a células pegajosas que pueden obstruir los poros y provocar brotes de acné», afirma el Dr. Zac Handler, dermatólogo asesor.

Tratamientos y Cuidados para la Piel Grasa

La higiene es vital en pieles grasas, y es necesario realizarla dos veces al día, con un producto específico para pieles grasas. También es recomendable exfoliar la piel con un exfoliante químico o físico, al menos dos veces por semana.

Si tienes la piel grasa, sigue los mismos principios que para lavarte la cara y usa un producto limpiador suave a diario. El de ducha Natural Prebiotic Micellar Sin Jabón es otra gran opción, ya que puede usarse en cuerpo y rostro. Ayuda a limpiar la piel de grasas e impurezas y la deja purificada e hidratada, devolviendo el equilibrio a su barrera natural.

A menudo, la piel grasa es un tema que afecta a los jóvenes, ya que la producción excesiva de sebo puede tener un origen hormonal. Sin embargo, la piel grasa también se da en adultos. Además, también es posible tener zonas de piel grasa y zonas de piel seca juntas. Aquí te presentamos los mejores consejos para el cuidado de la piel grasa.

En el caso de las pieles grasas, lo más importante es eliminar el exceso de sebo suavemente y sin provocar irritación. Al contrario de lo que ocurre con la piel normal y seca, la piel grasa va produciendo aún más grasa a lo largo del día y de la noche. Esto no tiene nada que ver con una falta de higiene, sino con la elevada producción de las glándulas sebáceas.

Si tienes la piel grasa, te recomendamos lavarte la cara cada mañana y noche con un limpiador suave que elimine el exceso de grasa de la piel sin irritarla. Es importante que la limpieza no sea demasiado intensa. Si la piel está muy lisa y tirante tras la limpieza, quiere decir que ha sido demasiado intensa y puede llegar a tener consecuencias negativas a largo plazo: es posible que la piel genere aún más grasa o que se eliminen los lípidos de la piel al lavarla.

Para la limpieza de la piel grasa, apuesta por productos limpiadores suaves, aunque efectivos, y con pH neutro.

Además, es un error pensar que la piel grasa no necesita hidratación. Lo que requiere es que no se sobre-engrase la piel. Si tu piel es grasa, puedes hidratarla con productos “no comedogénicos”, es decir, que se han formulado para minimizar la superproducción de sebo y la obstrucción de los poros, u “oil-free” (libre de aceites), que quiere decir que no se han empleado ácidos grasos como ingredientes.

Productos Recomendados

  • Purifying mousse: Es una espuma limpiadora facial equilibrante y anti-polución para pieles grasas y con tendencia acneica.
  • Pure renewing mask: Es una mascarilla purificante intensiva que ayuda a exfoliar y limpiar el poro para prevenir imperfecciones.
  • Mesoprotech® mineral fluid: Es la protección solar SPF 50+ de alta tolerancia dérmica para pieles mixtas, grasas y sensibles. Su fórmula contiene prebióticos, para requilibrar la piel y atenuar signos de sensibilidad. ¡Te encantará porque matifica la piel durante todo el día!

En las pieles grasas, el uso de exfoliantes químicos puede mejorar el estado de la piel. Estos productos eliminan las células muertas de la superficie de la piel sin producir una irritación física y evitan así la obstrucción de los poros (ácido glicólico o ácido láctico). Además, algunos productos exfoliantes tienen un efecto antiinflamatorio, por lo que se producen menos granos e imperfecciones (ácido salicílico y ácido mandélico).

Frecuencia de aplicación: lo mejor es aplicar estos productos por la noche e incorporarlos gradualmente a la rutina de cuidado, por ejemplo, al principio solo cada 3 días.

Tipo de producto: los exfoliantes líquidos se deben utilizar para tratar zonas grandes de la piel, como toda la cara, la espalda o el escote.

Las pieles grasas también necesitan hidratación, sobre todo en el caso de las pieles grasas-secas. Para ello, lo ideal es usar emulsiones, lociones ligeras y productos hidratantes.

La arcilla (también llamada arcilla medicinal) tiene propiedades clarificantes, antiinflamatorias y regeneradoras. Se puede utilizar pura, mezclando dos partes de arcilla en polvo con una parte de agua. En función de las necesidades de la piel, las mascarillas con arcilla se pueden utilizar entre 1 y 2 veces por semana, ya que son un buen complemento para la rutina de cuidado: reducen los poros y absorben el exceso de grasa. Normalmente, las mascarillas con arcilla se dejan en la piel durante 20-30 minutos hasta que se secan por completo.

Tratamientos Específicos para el Control de la Grasa

Como el tema es muy extenso, vamos a centrarnos en esta ocasión en los tratamientos para el control de la grasa.

  • La limpieza mañana y noche: La limpieza es una de tus mejores aliadas. Parece un tip sencillo y a decir verdad, lo es, pero no por ello menos efectivo. Si limpias correctamente tu piel y lo haces escogiendo los productos idóneos, lograrás descongestionar esos poros que están obstruidos y evitarás la formación de nuevas lesiones inflamatorias.
  • Los retinoides y más concretamente el retinol: ¿Para qué no sirve el retinol? La verdad es que no se le puede pedir más a este activo cosmético.
  • La niacinamida: También conocida como Vitamina B3. Se trata de un compuesto con función seborreguladora altamente estable y de bajo peso molecular, lo cual se traduce en una mayor penetrabilidad. Su tolerancia es muy buena y puede ser apta para prácticamente todas las pieles.
  • Los AHAs: Diminutivo cariñoso de Alfa Hidroxiácidos.
  • El ácido salicílico: Que pertenece al grupo de los BHAs (Beta Hidroxiácidos, primos segundos de los anteriores) soluble en aceite y por lo tanto muy indicado para pieles grasas.
  • IPL, Láser y Kleresca: Aunque las terapias con luz no pueden ser contempladas como único tratamiento para el control del acné, sí son muy efectivas como coadyuvantes.
  • Isotretinoína: Si antes hablábamos de los retinoides tópicos, ahora le toca el turno a la vitamina A oral. La isotretinoína es una de esas herramientas terapéuticas que siempre deben tenerse en cuenta en la lucha contra el acné.
  • Tratamientos antiandrógenos: En este grupo incluimos los tratamientos hormonales que son fundamentalmente los anticonceptivos orales y los no hormonales (espirolactona, metformina y bicalutamina). Todos ellos trabajan regulando la función de la glándula sebácea por medio del control de la producción de andrógenos. Si restauramos los niveles normales de hormonas masculinas, la glándula sebácea deja de estar hipertrofiada y por lo tanto deja de producir el exceso de grasa que desencadena todo el cuadro de acné.

El acné es una patología dermatológica y, como tal, debe ser tratada por médicos especialistas. Los profesionales de la dermoestética pueden ayudar a mejorar los efectos visibles de esta afección o de sus secuelas (cicatrices).

En primer lugar, es importante saber si se trata de granitos puntuales o de acné activo. En caso de ser granitos que aparecen de forma puntual en determinadas zonas del rostro, con una buena higiene y la aplicación de un producto específico para tratar las imperfecciones localizadas, estas deberían reducirse.

En caso de pieles con tendencia acneica, existen productos y tratamientos específicos para tratarlas de forma eficaz.

Acné y Piel Grasa: ¿Cuál es la Diferencia?

El acné es una afección corriente asociada sobre todo a la pubertad. Muchas veces el acné viene acompañado de piel grasa, aunque estos dos fenómenos no tienen por qué estar relacionados. El acné es una auténtica obsesión para la mayoría de los jóvenes. Pero, ¿sabes exactamente qué es el acné? ¿Qué factores favorecen su aparición y cómo tratarlos?

El Doctor Halioua, dermatólogo, responde a estas y otras cuestiones importantes para el cuidado facial de pieles con acné. El acné es por lo tanto una afección particular, que se debe distinguir bien de la piel grasa. Aquí se detallan las diferencias entre cada una de estas manifestaciones y los cuidados específicos a adoptar según su problema de piel.

¿Qué es el Acné?

Siendo la enfermedad de la piel más frecuente, el acné comienza generalmente en la adolescencia y afecta al 80% de los jóvenes. Esto se traduce en la aparición de puntos negros (comedones) y/o de granos (rojos o blancos). La piel se vuelve más grasa, más brillante y se espesa en la superficie (hiperquerinitización).

Esta secreción excesiva, cuando se sitúa en el nivel de los folículos pilosos, provoca su obstrucción. El desarrollo bacteriano se ve entonces favorecido y aparece la formación de puntos negros, inflamaciones y granos de acné.

¿Cómo Tratar el Acné?

El tratamiento del acné depende de su gravedad. En todos los casos, es esencial limpiar la piel dos veces al día, optando por productos suaves y adecuados. Para el acné de intensidad baja o media, un cuidado local anti-acné generalmente es suficiente. Para los acnés más graves, se aconseja consultar con un dermatólogo.

¿Acné o un Simple Grano?

A menudo es difícil diferenciar un grano de acné de otro tipo de grano. Aun así, es preciso tener en cuenta que, si el acné puede afectar a diferentes grupos de edades, es más raro en un adulto, sobre todo después de los 30 años.

El acné se acompaña generalmente de poros dilatados y de una piel más grasa. En un estadio más avanzado, el rostro puede presentar pápulas (granos rojos), inflamaciones o pústulas (granos blancos). También es preciso saber que el acné se desarrolla por brotes. Hay entonces periodos donde los granos están muy presentes y otros donde son más raros.

En conclusión, el acné aparece en el rostro, pero también en la espalda y la parte superior del tórax.

¿Qué es la Piel Grasa?

Durante la pubertad, la producción de hormonas sexuales conlleva una hiperseborrea o secreción excesiva de sebo. Producido en exceso, permanece en la superficie de la piel. Esta se vuelve entonces grasa y brillante. Una piel grasa no es necesariamente sinónimo de acné, aunque sí favorece su aparición.

La piel grasa es sobre todo brillante y más gruesa. También se caracteriza por los poros dilatados y los puntos negros localizados en el eje medio del rostro o zona T, es decir la frente, la nariz y el mentón. Puede igualmente venir acompañada de granos blancos o rojos y de acné.

¿Cómo Tratar la Piel Grasa?

Para luchar contra una piel grasa, es esencial limpiarla dos veces al día, con un cuidado específico. También se aconseja utilizar un exfoliante. Este desincrustará los poros en profundidad, quitará el exceso de sebo y dejará la piel suave y saludable. Una loción puede también completar esta limpieza, con el fin de cerrar los poros.

Si buscas remedios rápidos o recurres a tratamientos puntuales, no obtendrás resultados duraderos. Hay que crear un buen hábito de higiene, conocer tu tipo de piel, aportarle lo que necesita y apostar por un abordaje mixto. Y todo ello hacerlo desde el rigor científico y la experiencia clínica.

Esta no es una cuestión meramente estética, va mucho más allá. La grasa es la peor enemiga de la piel acneica, sí, pero también de la piel en general.

Si restauramos los niveles normales de hormonas masculinas, la glándula sebácea deja de estar hipertrofiada y por lo tanto deja de producir el exceso de grasa que desencadena todo el cuadro de acné.

Hay viajes que una puede emprender sola y otros en los que es necesario tener un guía que te acompañe y oriente. Seguro que has sentido en más de una ocasión que la grasa es una compañera incómoda con la que vives en un bucle al más puro estilo “Día de la Marmota”.

En el mercado existen cientos de productos que prometen acabar con tu problema y que, aunque durante un tiempo parezcan funcionar, terminan no siendo efectivos.

«Aunque no pasa nada por tener la piel grasa, existen tratamientos que pueden ayudarte a controlarla. Esto incluye productos como limpiadores con un pH más alto (9) o jabones suaves. No obstante, procura no limpiarte la cara con demasiada frecuencia, ya que esto puede acabar resecando la piel. También es conveniente tratar de evitar los productos con fragancia o agresivos, como los exfoliantes físicos, ya que pueden generar aún más sebo. Busca limpiadores que contengan exfoliantes químicos suaves como el ácido salicílico y el ácido glicólico, ya que pueden contribuir al proceso de regeneración natural de las células del cuerpo y reducir los niveles de congestión y de grasa.

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