Prurito en la piel y cáncer de páncreas: ¿Existe una relación?

Sin caer en alarmismos, es importante saber que existe un tipo de picor relacionado con la detección del cáncer de páncreas, uno de los más agresivos que existen. Y es que precisamente uno de los problemas para la detección de este tipo de cáncer es que los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya está avanzada, por lo que la localización temprana juega en estos casos un papel fundamental.

¿Qué es el cáncer de páncreas?

El cáncer de páncreas es un tipo de tumor que se origina cuando las células del páncreas proliferan de manera descontrolada, alterando los mecanismos normales de regulación del crecimiento celular. El cáncer de páncreas rara vez se detecta en fases iniciales, debido a la ausencia de síntomas específicos en las primeras etapas. Los síntomas suelen manifestarse en fases avanzadas. Se trata de uno de los tumores más agresivos del tracto digestivo.

La mayoría de los pacientes presentan la enfermedad en estadios localmente avanzados o metastásicos al momento del diagnóstico, lo que limita las opciones terapéuticas curativas. La ictericia es un síntoma prevalente en tumores localizados en la cabeza pancreática. En estos casos, la infiltración temprana de la vía biliar común provoca la obstrucción del flujo biliar desde el hígado hacia el intestino.

Aunque se menciona este síntoma junto con la ictericia, el picor o prurito generalizado puede ser un síntoma prominente y aislado en algunos casos, precediendo la ictericia visible.

Factores de riesgo

Como toda enfermedad, existen algunos factores de riesgo a tener en cuenta, como el tabaquismo. Sin embargo, también hay otros que aparecen con la edad. Al hablar de este tema, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pone el foco en las personas obesas, es decir, las que tienen un Índice de Masa Corporal (IMC) igual o superior a 30. Algunos de los factores de riesgo son: historia familiar previa de cáncer de páncreas, tabaco, alcohol, obesidad, dieta rica en grasas, pancreatitis crónica o diabetes, entre otros.

Los factores más importantes asociados a un incremento del riesgo de desarrollar cáncer de páncreas son la edad avanzada y el tabaquismo; sin embargo, se han identificado otros factores de riesgo como los que se exponen a continuación:

  • Demográficos: La edad al diagnóstico reportada con mayor frecuencia es entre 60 y 80 años; en relación con el origen étnico, la raza negra tiene una incidencia un 50% mayor que los caucásicos; en cuanto al sexo, se reporta más frecuente en varones que en mujeres con una relación 2:1 respectivamente.
  • Ambientales y estilo de vida: El tabaquismo, la diabetes y la obesidad aumentan el riesgo de tener cáncer de páncreas. Por el contrario, se ha reportado que la actividad física frecuente, el alto consumo de frutas y verduras, además del consumo frecuente de antiinflamatorios no esteroideos, posiblemente reducen el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas.
  • Genéticos y otras condiciones médicas: Aproximadamente el 10% de las personas con cáncer de páncreas tienen antecedentes familiares. La presencia de cáncer de páncreas en familiares de primer grado aumenta el riesgo de presentar dicha neoplasia entre 2,5 y 5,3 veces más que la población sin este antecedente.

Síntomas del cáncer de páncreas

Es crucial destacar que el cáncer de páncreas suele ser asintomático en sus etapas iniciales, lo que hace que su detección sea aún más complicada. Si bien el picor no es un síntoma común de este tipo de cáncer, es importante tenerlo en cuenta y buscar atención médica si surge alguna preocupación. Además del picor en el cuerpo, también se deben considerar otros síntomas más comunes, como la pérdida de peso inexplicada, el dolor abdominal y la falta de apetito. Cuando el cáncer de páncreas produce síntomas, normalmente se encuentra en un estadio avanzado.

En cuanto a los síntomas, uno de estos signos puede ser el dolor abdominal que suele producirse también en la espalda. Va acompañado de otros de los síntomas, comunes a otras enfermedades, como la pérdida de peso y la falta de apetito, acompañados de náuseas y vómitos. En el caso del cáncer de páncreas están provocados por la presión del tumor al extremo del estómago.

Cuando el cáncer de páncreas se propaga, puede pasar primero al hígado. En este caso, también es posible que cause ictericia y la coloración amarillenta de la piel y los ojos, lo que es un síntoma de este trastorno es la orina oscura, como advierte la American Cancer Society. Estos expertos explican que, a menudo, la orina con un color más oscuro es el primer signo de ictericia y medida que los niveles de bilirrubina aumentan en la sangre, la orina se torna de un color marrón, lo que también se aprecia en las heces fecales, señala esta sociedad.

E insiste en que una de las señales que podemos detectar con una mayor facilidad es la picazón en la piel al que nos referíamos. Esto se debe a que, cuando la bilirrubina se acumula en la piel, ésta se vuelve amarilla y comienzan a aparecer los picores.

Algunos de los síntomas que puede producir son: dolor abdominal, náuseas, cansancio, fatiga, pérdida de peso y apetito, picor (prurito), coloración amarillenta de la piel (ictericia) u orina oscura (coluria), entre otros.

Diagnóstico

El diagnóstico en fases precoces de la enfermedad es a veces difícil. Cuando aparece ictericia, además de los análisis de sangre, la exploración inicial más adecuada para el diagnóstico es la ecografía. En la mayoría de los casos, será necesaria la realización de una TAC abdominal (scanner), que permite un diagnóstico preciso y valorar el grado de extensión de la enfermedad.

Para el diagnóstico siempre se realiza analítica sanguínea completa incluyendo marcadores tumorales como el CA 19.9. Además, son fundamentales las pruebas de imagen como la tomografía computarizada (TC) y la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRMN). En este tipo de patología, en ocasiones, es preciso realizar otras pruebas como la ecoendoscopia digestiva (eco-EDA), que permite obtención de muestras para analizar bajo el microscopio o la tomografía por emisión de positrones - tomografía computarizada (PET-TC).

Tratamiento

El único tratamiento curativo del cáncer de páncreas es la cirugía, que consiste en la extirpación de la cabeza pancreática junto con la vía biliar, el duodeno y, en ocasiones, parte del estómago. Es una cirugía relativamente larga y con un postoperatorio a veces complicado. El dolor se controla habitualmente en las Unidades de Dolor y, en ocasiones, puede ser necesario recurrir a procedimientos de "destrucción" de los nervios afectados.

La posibilidad de cirugía viene determinada por la extensión del tumor. Tras discutir su caso en el comité multidisciplinar donde se reúnen todos los especialistas involucrados (oncólogos, gastroenterólogos, cirujanos, radiólogos, etc.) se decidirá el mejor tratamiento individualizado.

Cuando existe una obstrucción de los conductos de la bilis, suele ser necesario la colocación de prótesis en la vía biliar. Esto se realiza normalmente mediante CPRE (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica) o CTHP (colangiografía transhepática percutánea).

Cuando sea posible, la cirugía se le planteará, ya que es el único tratamiento radical que elimina al completo el tumor. El tratamiento quirúrgico varía en función de la localización del tumor.

Las dos cirugías que con más frecuencia se realizan en el cáncer de páncreas resecable son:

  • Duodenopancreatectomía cefálica o técnica de Whipple: consiste en extirpar una parte del estómago, la vesícula biliar, una parte de la vía biliar, el duodeno, la primera parte de intestino delgado y la cabeza del páncreas. Esta cirugía precisa además varias anastomosis (suturas) para reestablecer el flujo biliar, pancreático, gástrico e intestinal.
  • Pancreatectomía corporocaudal: consiste en extirpar el cuerpo y cola del páncreas. En la mayoría de las ocasiones es preciso extirpar asimismo el bazo. No requiere de anastomosis (suturas).

Pancreatectomía total: es una cirugía que combina las dos anteriores.

Cuidados paliativos

El cáncer de páncreas es una enfermedad con una progresión rápida y fatal; frecuentemente marcado por la gravedad de sus síntomas y su pobre calidad de vida. En etapas terminales, los cuidados paliativos tienen un papel importante. Su objetivo es mejorar la calidad de vida del enfermo al mitigar el dolor, así como proporcionar apoyo emocional al paciente y sus familiares.

Los pacientes deben ser estrechamente controlados ante cualquier signo de depresión para tratarla oportunamente cuando se observan síntomas. Un estudio reciente demostró que la homeopatía está dentro de las terapéuticas complementarias más utilizadas para el cáncer: 7 de 14 países europeos la utilizan.

Como tratamiento paliativo o de soporte, la homeopatía se utiliza principalmente para fortalecer el cuerpo en su lucha contra el cáncer, para mejorar el bienestar general y para aliviar el dolor, resultado de la enfermedad o del tratamiento convencional. Se ha podido detectar que se utiliza como terapia alternativa para el tratamiento de síntomas como fatiga y ansiedad, ataques de pánico durante la quimioterapia y reacciones cutáneas durante la radioterapia.

Asimismo, estudios observacionales han mostrado que la homeopatía ayuda a los pacientes con cáncer en estados de angustia y dolor. Es una terapéutica útil para aliviar el sufrimiento físico y emocional, pero sobre todo -al disminuir el sufrimiento del paciente- mejora la supervivencia esperada.

Medidas para aliviar el picor

Hay pequeñas acciones que pueden ser muy eficaces para complementar tu rutina de higiene y calmar el picor causado por los tratamientos contra el cáncer, empezando por la elección del detergente y los materiales que entran en contacto directo con tu piel.

Lo ideal es elegir un detergente líquido que deje menos residuos, y no utilizar conservantes ni suavizantes perfumados, que pueden ser irritantes. Puedes utilizar la mitad de cantidad de detergente y tener cuidado de no sobrecargar el tambor de la lavadora.

Para las sábanas y la ropa, olvídate de los materiales sintéticos y opta por materiales naturales como el algodón o el lino (pero no la lana, que puede «rascar» la piel y aumentar los picores).

Cáncer de páncreas, ¿qué pueden hacer los pacientes con este diagnóstico?

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