Peeling con Ácido Láctico en Casa: Beneficios y Riesgos

El peeling químico es un tratamiento estético que consiste en la aplicación de productos por profesionales médicos con el objetivo de regenerar y reparar la piel. Este procedimiento habitualmente se lleva a cabo en la consulta del dermatólogo en apenas 20 minutos desde que el paciente entra y sale de ella.

Un peeling químico es un tratamiento estético que consiste en aplicar en el rostro una especie de mascarilla compuesta por ácidos, normalmente procedentes de las frutas, a diversas concentraciones para conseguir una exfoliación de las capas superficiales de la piel. Este tratamiento logra un efecto rejuvenecedor inmediato que mejora con los días debido a que estimula la creación de colágeno y elastina de manera natural.

La piel aparece renovada y mucho más luminosa, tersa y suave. Asimismo, las marcas de acné, pequeñas cicatrices, líneas finas y arrugas se atenúan y los poros lucen más limpios y menos dilatados debido a la exfoliación del estrato córneo de la epidermis.

¿Qué es el Ácido Láctico?

Cuando pensamos en ácidos exfoliantes, el glicólico o el salicílico son los que nos vienen a la mente. Pero no son los únicos que existen. De hecho, en el universo de los peelings y exfoliaciones químicas, podemos encontrar alfahidroxiácidos, betahidroxiácidos y polihidroxiácidos, entre los que se encuentran los antes mencionados y otros de nombres menos conocidos como el ácido mandélico, el azelaico o el que ahora mismo nos ocupa: el ácido láctico.

Si bien el ácido láctico lleva años utilizándose en cosmética, es ahora cuando ha empezado a incorporarse al vocabulario habitual de los consumidores. Como explica Patricio de Román, “se obtiene de la leche fermentada, en concreto, de los azúcares de esta (lactosa), de la caña (sacarosa) o el almidón. Es, por tanto, un ácido de origen natural que podemos encontrar en determinados alimentos. En términos de cosmética, pertenece a la categoría de los alfahidroxiácidos o AHAs”.

Es un ácido suave que se caracteriza porque mejora el aspecto de la piel de forma más suave y aporta luminosidad. Fue el primer ácido con el que se empezó a trabajar, los resultados dependen de la concentración y está indicado sobre todo para pieles grasas. “A bajas concentraciones se puede usar a nivel domiciliario porque la descamación es suave, regular la producción de seco y esa ligera exfoliación hace que los poros se cierren así como supone una rehidratación porque estimula las capas más profundas”, afirma.

Bondades del Ácido Láctico

Básicamente, aporta unos beneficios muy similares a los de otros ácidos, pero de forma más respetuosa con la dermis: “Tiene propiedades antiedad equivalentes a las del ácido glicólico, ya que retexturiza e hidrata a nivel epidérmico. A concentraciones bajas, tiene acción hidratante, por lo que resulta interesante para pieles secas”, apunta Olaya Vázquez.

De hecho, Patricio de Román afirma que “es el AHA más suave y menos propenso a causar reacciones”, destacando tres efectos principales: hidratante, astringente y renovador celular. “Actúa como un peeling eliminando las células muertas; regula la producción de grasa, combate las líneas producidas por la edad y suaviza las existentes; unifica el tono, gracias a sus propiedades despigmentantes; y promueve la hidratación y humectación a nivel celular, mejorando su elasticidad y estimulando la producción de colágeno”, desarrolla el especialista.

Beneficios del Peeling con Ácido Láctico

  • Exfoliación y renovación celular: Ayuda a eliminar las células muertas de la superficie de la piel, promoviendo la regeneración celular.
  • Mejora la textura de la piel: Suaviza la piel, dejándola más tersa y uniforme.
  • Tratamiento del acné y las manchas: Reduce las espinillas, puntos negros y marcas de acné, así como las irregularidades en la pigmentación.
  • Estimulación del colágeno: Promueve la producción de colágeno, mejorando la elasticidad y firmeza de la piel.
  • Aspecto más radiante: Aumenta la luminosidad de la piel, dejándola con un aspecto más joven y saludable.

¿Para qué pieles está indicado?

Olaya Vázquez confirma que es un activo perfecto para todas aquellas pieles que busquen “ayudar con la renovación celular, con problemas de hiperpigmentación o incluso con problemas de acné”. Para Patricio de Román, se trata de un must de la belleza, puesto que “es ideal para las pieles que no toleran otros ácidos e idóneo para cambiar la textura de la piel”. Como único apunte, Olaya Vázquez advierte que en aquellas dermis que sean especialmente reactivas o sensibles, sería conveniente “empezar a bajas concentraciones y en días alternos para ir subiendo la tolerancia”.

Contraindicaciones y Riesgos

“Al principio produce una descamación que hace que la piel esté más sensible, por eso no se aconseja hacerlo en épocas de sol porque éste puede dañarla”, explica Petra Vega, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME). En este punto, Vega recuerda que los peeling químicos no son aptos para personas que tomen isotretinoina, un eficaz fármaco contra el acné.

¿Con qué activos no debería combinarse el ácido láctico?

Siempre que utilizamos productos exfoliantes, debemos tener claro el modo de uso, sobre todo para evitar combinarlos con otros activos que también tengan el riesgo de resultar irritantes. Un clásico es el retinol, que tal como confirma el experto de la farmacia Jorge Juan 34 Skinpharmacy, debe emplearse con precaución si vamos a usar ácido láctico (mejor siempre en días alternos), pues “la exfoliación que pueden llegar a producir juntos puede resultar muy agresiva para la piel”.

Otro activo que no recomienda mezclar es la vitamina C, ya que “al juntarlos, se minimizan los beneficios de ambos. Podrían usarse en dos momentos del día diferentes”, señala. Tampoco aconseja mezclarlo con otro ácido exfoliante AHA: “No es incompatible, pero el efecto de exfoliación que producen ambos puede llegar a ser demasiado agresivo para la piel”. Aunque si queremos beneficiarnos del uso de varios AHAs, lo mejor es apostar por una fórmula en la que ya vengan combinados (normalmente en una concentración cuyo uso es más seguro). Por último, evitaría la mezcla con el peróxido de benzoílo -normalmente se encuentra en fórmulas para el acné o antiinflamatorias-, puesto que “si se usa con el ácido láctico, puede llegar a ser perjudicial y además causar irritaciones”.

Por otro lado, aplicarse un tratamiento compuesto de ácidos con una concentración inadecuada o prolongar el tiempo de pose, un error bastante frecuente por pensar que así será más efectiva, multiplica el riesgo de irritar la piel en exceso e, incluso, de provocar una quemadura química.

Las complicaciones son escasas y se reducen significativamente si sigue las indicaciones del dermatólogo post-tratamiento de forma estricta. La más importante es evitar la exposición solar al menos 6-7 semanas tras la realización del peeling químico. En ocasiones, pueden aparecer manchas oscuras o claras en la zona de aplicación, aunque por lo general, suelen ser temporales resolviéndose en unas semanas. El riesgo de cicatrices es bajo, pero puede ocurrir en los pacientes con antecedentes de dificultades para la cicatrización, con mayor probabilidad en los peeling profundos.

¿De día o de noche?

“Lo recomendamos por la noche, como siempre recomendamos los alfahidroxiácidos”, asevera Olaya Vázquez. De este modo, evitaremos reacciones adversas al contacto con el sol o aparición de manchas. Y, como recuerda Patricio de Román, la protección solar al día siguiente es imprescindible.

¿Cómo incluir el ácido láctico en nuestra rutina?

Como mencionamos anteriormente, “lo más importante a la hora de empezar a introducir el ácido láctico en nuestra rutina diaria es evitar una sobrexfoliación, por lo que habrá que empezar poco a poco”, advierte De Román.

Aunque pedimos que el paciente venga con la cara limpia y sin maquillaje, el tratamiento de peeling médico comienza aplicando sobre el rostro una loción desengrasante para retirar los restos de sebo y cosméticos que siempre se acumulan en la superficie de la piel. Seguidamente, se aplica la mezcla de ácidos por toda la cara y se deja actuar durante un tiempo que oscila entre los dos y los cinco minutos, en función de las características y necesidades de la piel del paciente. La concentración y tipo de ácido también dependerá del efecto que se quiera conseguir.

Una vez transcurrido el tiempo de pose, el compuesto de ácidos se neutraliza con una base alcalina que se vaporiza sobre la piel con un difusor y se retira con una gasa o discos de algodón. Durante la sesión de tratamiento, el paciente puede notar un leve picor en el rostro por la acción irritante del producto ácido. Es algo completamente normal y desaparece en cuanto se neutraliza con el pulverizador.

En el mercado existen peelings de hidroxiácidos o ácido salicílico de baja concentración que pueden ofrecernos unos resultados muy buenos, siempre que se apliquen sobre una piel sana.

Tipos de Peeling

Existen diferentes tipos de peeling en función del agente utilizado y su concentración (superficial/medio/profundo). Los que se suelen utilizar con más frecuencia son los ácidos glicólico, salicílico, tricloroacético, mandélico y fenol. La elección debe realizarla el especialista en función del tipo de piel y del objetivo del tratamiento, porque no cualquier peeling conseguirá el resultado esperado.

Este tratamiento requiere una limpieza previa de la piel. A continuación se aplicarán los distintos agentes químicos en la zona deseada, habitualmente en cara, escote y manos. En ocasiones, para las semanas previas, se puede prescribir un tratamiento hidratante o despigmentante.

Durante el tratamiento es normal la percepción de una sensación de ardor, calor o picor. Una vez concluida su aplicación se suele producir un enrojecimiento inmediato de la piel que se acompañará de una descamación en los días posteriores.

  • Superficial: está indicado en pacientes que no desean o que no pueden permitirse una descamación visible. Suele dejar únicamente un enrojecimiento que desaparece en unas horas. Se utiliza sobretodo para el tratamiento de las marcas de acné, los poros abiertos y las arrugas finas.
  • Medio: actúa a nivel de epidermis y dermis superficial. Este tipo de peeling ocasiona un enrojecimiento mayor y se acompaña de una descamación visible que dura unos días. Actúa sobre las arrugas finas y medias, las manchas ocasionadas por el sol, así como para el tratamiento del envejecimiento solar o senil.
  • Profundo: actúa a nivel de epidermis y dermis superficial y media. Es más agresivo y requiere más tiempo de recuperación.

Normalmente este tratamiento estético se realiza en varias sesiones y, entre una y otras, es fundamental seguir las recomendaciones del profesional médico. En segundo lugar, proteger la piel del sol y mantenerla hidratada es muy importante.

Cuidados Posteriores al Peeling

  • Deberá de evitar la exposición excesiva e intensa al sol así como el uso de rayos UVA en cabinas de bronceado.
  • Proteger la piel del sol y mantenerla hidratada es muy importante.

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