Los peelings profundos permiten alcanzar capas profundas de la piel para tratar los signos de envejecimiento o las manchas cutáneas de forma intensiva, segura y eficaz. Descubre qué son y cómo pueden ayudarte.
Un peeling químico profundo es un tratamiento dermatológico que consiste en una exfoliación de la epidermis, promoviendo la formación de nueva piel y un fortalecimiento de la dermis. Durante este procedimiento, se aplica cuidadosamente una solución química sobre la piel para eliminar las capas superficiales dañadas y alcanzar capas más profundas. Este proceso permite reducir el exceso de melanina y reestructurar las fibras de colágeno y elastina.
Es importante tener en cuenta que es un procedimiento médico que debe ser realizado por un dermatólogo o un profesional médico experimentado.
Un peeling profundo para manchas localizadas es un tratamiento dermatológico diseñado específicamente para abordar manchas pigmentarias en áreas específicas de la piel. Durante este procedimiento, se aplica un agente químico exfoliante de alta concentración, con el objetivo de eliminar las capas superficiales de la piel donde se concentran las manchas.
En cuanto a la duración de los efectos, también depende del tipo de peeling aplicado, de la condición tratada y de los cuidados que el paciente se aplique en casa tras el tratamiento.
Las semanas previas a realizarte el tratamiento, deberás evitar tomar el sol y asegurarte de usar una protección solar de amplio espectro con SPF 30 o superior.
Ingredientes Beneficiosos para el Cuidado de la Piel
Además del peeling de fenol, existen otros componentes que pueden ser beneficiosos para la piel, entre ellos:
Ácido Ferúlico
El ácido ferúlico de origen natural se obtiene del arroz y juega un papel muy importante previniendo el daño solar. Su fuerte acción antioxidante neutraliza los radicales libres protegiendo la piel de los daños ambientales. Otra de sus virtudes es estimular la síntesis de colágeno y elastina minimizando la aparición de arrugas y mejorando la elasticidad y la firmeza de la piel, por lo que es conocido como el nuevo bótox vegetal.
Ácido Hialurónico
El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en numerosos tejidos y órganos del cuerpo humano. Su producción se ve reducida con el paso del tiempo, dando paso a los signos del envejecimiento. Su principal interés en cosmética radica en su capacidad de hidratación, ya que es capaz de atraer la humedad del ambiente y retener más de 1000 veces su peso en agua. Es importante tener en cuenta que hay diferentes tipos de ácido hialurónico según sus moléculas. Está comprobado que a menor peso molecular, la capacidad de profundizar en la piel es mayor, y por lo tanto, la eficacia frente a los efectos del envejecimiento es mayor a largo plazo.
Alantoína
La alantoína es ingrediente derivado principalmente de la reacción química entre la urea y el ácido glioxílico. En medicina se utiliza desde hace más de 50 años para tratar problemas de la piel como irritaciones y quemaduras. La alantoína destaca por su acción queratolítica y estimulante de la epitelización, es decir, acelera el desprendimiento de las células muertas de la piel y su reemplazo por otras nuevas, favoreciendo la cicatrización de los tejidos dañados. Además es hidratante, aumentando la capacidad de las células de la capa córnea para absorber agua. También son importantes sus propiedades bactericidas y calmantes.
Bakuchiol
El bakuchiol es una alternativa vegetal al retinol mucho mejor tolerada por la piel. Se obtiene de las hojas y semillas de la planta Psoralea corylifolia, rica en flavonoides, cumarinas y meroterpenos.
Bisabolol
El bisabolol es un principio activo que se encuentra de forma natural en la flor de manzanilla (Matricaria chamomilla y Matricaria recutita). Ha sido utilizado durante siglos para acelerar el proceso de cicatrización de la piel. Sus propiedades antiirritantes y antiinflamatorias hacen que sea un ingrediente muy utilizado en productos de cuidado para pieles sensibles, irritadas o escamosas.
Escualeno
El escualeno es un lípido que se encuentra de forma natural en el tejido humano, formando parte del sebo de la piel, y en muchos otros organismos vivos. Habitualmente se obtiene a partir de fuentes vegetales, sobre todo del aceite de oliva, peor también es posible derivarlo de otras fuentes vegetales, como el germen de trigo, la caña de azúcar o el salvado de arroz. Entre sus múltiples propiedades destacan las hidratantes, emolientes, antioxidantes, antibacterianas y antifúngicas; ayuda a proteger y regenerar la barrera cutánea, y a mantener las funciones de las células, como el suministro de O₂.
Inulina
La inulina es un polisacárido de fructosa que se encuentra generalmente en las raíces, tubérculos y rizomas de ciertas plantas (achicoria, bardana, diente de león…).
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Niacinamida (Vitamina B3)
La niacinamida (conocida también como vitamina B3) es una vitamina soluble en agua y en alcohol, estable, de bajo peso molecular que tiene la capacidad de penetrar en el estrato córneo, el más superficial de nuestra piel. Entre sus propiedades destacan las seborreguladoras y antiinflamatorias, ayudando a reducir el acné, mejorando el aspecto de los poros, reduciendo la irritación y calmando las rojeces. Esto lo convierte en un ingrediente ideal para pieles grasas y sensibles. Otro de sus beneficios es el de mejorar la función barrera de la piel, reduciendo la pérdida de agua transepidérmica y aumentando la producción de lípidos y proteínas. En el INCI aparece como Niacinamide.
Pantenol (Pro-Vitamina B5)
El pantenol es una pro-vitamina que, al aplicarse sobre la piel, se absorbe y se convierte en ácido pantoténico (vitamina B5). El uso del pantenol es ideal en el cuidado de la piel seca, agrietada o escamada y para aliviar la piel irritada o enrojecida. Es muy util para reparar la piel dañada por el sol o por algún tratamiento irritante como puede ser un peeling, la depilación o el afeitado.
Agua del Mar Muerto
El agua del Mar Muerto es diez veces más rica en sales, minerales y oligo-elementos calmantes y regenerantes que las aguas marinas con más propiedades del planeta, por lo que es muy utilizada en tratamientos cosméticos y terapéuticos. Minerales esenciales como el Calcio, el Magnesio, el Potasio, el Sodio, el Hierro, el Fósforo, el Yodo, los sulfatos y los bromuros son de vital interés para numerosas funciones corporales. La elevada concentración de minerales en el agua, las sales y el barro del mar Muerto, en aplicación tópica, promueve la estimulación de la circulación sanguínea y linfática. Esta acción favorece la oxigenación y eliminación de toxinas de la piel y el cuero cabelludo.
También podemos encontrar derivados de la vitamina C que son más estables y mejor tolerados por la piel.