Pilar Albarracín es una artista que asume con valentía y desparpajo el tópico español, desafiando a aquellos que rechazan la identificación de España con toreros, manolas, flamenco y el Rocío, elementos que aún hoy son un poderoso reclamo turístico.
La Feria de Abril en Sevilla es un ejemplo de la cultura popular andaluza que Pilar Albarracín explora en su obra.
Su compromiso con una modalidad artística contemporánea no la lanza al cosmopolitismo, sino que insiste en ser española, lidiando con esa condición problemática. Ella siente una fuerte pertenencia a España, aunque los sesgos irónicos y paródicos de su arte evidencian la inconsistencia de ese lugar y el deterioro de sus fundamentos.
Albarracín elude elipsis y renueva el tópico metiéndose de lleno en la piel de las folclóricas para abordar cuestiones vitales como artista y mujer. Ella es, sobre todo, una performer, una vibrante cultora de las artes del cuerpo.
Pero hay otro aspecto de su arte que es necesario tener en cuenta: la cuota de dolor que comportan muchas de sus obras, como se manifiesta crudamente en la performance "Lunares".
Lunares: Dolor y Feminidad
En la performance "Lunares", Albarracín, vestida con un traje de faralaes blanco, se pincha con una aguja para que su sangre dibuje los lunares que le faltan al traje. Pilar viene a decirnos que ser mujer nunca ha sido fácil ni indoloro y que lo sigue siendo por mucho que pretendan lo contrario quienes dan por consumada la liberación femenina.
En "Lunares", Pilar Albarracín utiliza su propio cuerpo para expresar el dolor y la lucha de la mujer.
Que me quiten lo bailao: Una Mirada Retrospectiva
"Que me quiten lo bailao" es el título de la exposición de Pilar Albarracín en La Principal de Tabacalera, organizada por el Ministerio de Cultura. La alusión temporal de esta expresión puede referirse a algo reciente o a un período mayor, como 25 años. La pieza "El capricho" (2011) sugiere una noche de farra que terminó del revés y que, tras décadas de trayectoria, los temas abordados en su trabajo siguen en un estado de siniestra normalidad.
Pia Ogea, la comisaria, presenta una selección de 60 obras realizadas en el último cuarto de siglo, donde se identifican los temas, iconografías, objetos y medios característicos de la artista: el flamenco, la flamenca, el duende, las postales, los floreros, el pasodoble, el quejío, el cuerpo de la mujer, el cante, el baile, el vestido, las bragas, las ollas rápidas, los cuchillos, el bordado, los lunares, la sangre, la fotografía, el vídeo, la escultura y la instalación.
La activación de todo ello hace visible un constante juego de inversiones y desplazamientos, donde la mujer y la artista, el género y el arte hecho por mujeres como ejercicio político, ocupan un papel central. Esto refuerza la actualidad de la exposición, que establece un viaje del hoy al ayer, el cual parece seguir siendo hoy.
Estereotipos y Crítica Social
A partir de los estereotipos como primera capa de análisis, Pilar Albarracín visibiliza los códigos imperantes en la construcción de las estructuras de poder y las relaciones sociales, señalando la situación subalterna de la mujer respecto al hombre, la paradójica idea de nación e identidad nacional, la delgada línea que separa la censura y la libertad, y la violencia física y psíquica ejercida sobre el cuerpo femenino.
En el estampado de camuflaje militar del vestido de flamenca en "Prohibido el cante" (2000) se encuentra una clave del trabajo con imágenes contundentes y directas. Desde la más cruda ironía, se empuja al visitante a ver lo que apenas se nos oculta, a ser conscientes de la sacudida y actuar después.
Resulta interesante el desplazamiento que ha emprendido en sus últimos trabajos: de la tensión, la violencia y el drama escenificados en el tablao hacia un no escenario donde examina la ley de la gravedad, la fuerza con la que se atraen dos cuerpos con masa, dos principios, dos posicionamientos, dos creencias, dos construcciones sociales: cuerpos por el suelo, cuerpos descendiendo (Le duende volé, 2017), cuerpos suspendidos (Serie Carne y tiempo, 2018).
El Espacio Público y la Memoria
A lo largo de la exposición, se recuerda el papel del espacio público en la obra de Albarracín, así como el lugar y la función original del espacio que acoge esta muestra: una antigua fábrica de tabacos, reavivando el recuerdo de las mujeres que ahí trabajaron. Ese salto en el tiempo de las cigarreras a las flamencas es el mismo que trae ahora el dolor y la violencia que encarnan todas las flamencas presentes en las piezas convocadas en la exposición.
Con la expresión "Que me quiten lo bailao", Albarracín dinamita desde dentro esos códigos, esos trajes de lunares, haciendo aflorar la sangre.
Obras Destacadas
- Revolera (2012): Cuestiona los tópicos y clichés potenciados durante el franquismo, mostrando a la artista disfrazada de flamenca en una escena provocativa.
- Se Busca (1997): Carteles pegados en las calles de Sevilla con la foto de la artista y un texto pidiendo ayuda, abordando el tema de la búsqueda de la identidad.
- Pájaros (2005): Utiliza el bordado para criticar los principios inculcados a las mujeres por la Sección Femenina franquista.
Tabla resumen de obras y temáticas
| Obra | Año | Temática Principal |
|---|---|---|
| Lunares | 2004 | Dolor, feminidad, estereotipos |
| Revolera | 2012 | Tópicos españoles, crítica social |
| Se Busca | 1997 | Identidad, búsqueda personal |
| Prohibido el cante | 2000 | Crítica social, estereotipos |
| Pájaros | 2005 | Feminismo, roles de género |
En resumen, Pilar Albarracín utiliza su arte para provocar, cuestionar y desafiar las normas sociales, explorando la complejidad de la identidad española y la experiencia femenina con una mirada crítica e innovadora.
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