¿Tiene la piel roja en la nariz, las mejillas y la barbilla? ¿Tiene parches, pequeñas zonas de hinchazón (o edemas) y granos? Es posible que sufra de rosácea (también conocida como cuperosis) en el rostro. Aunque es una afección difícil de sobrellevar porque es muy visible, debe saber que no está solo y que existen soluciones para calmar y reducir los síntomas.
La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente al rostro. Se caracteriza por enrojecimiento persistente, sensación de calor, vasos sanguíneos visibles e incluso brotes de granitos sin puntos negros. Puede aparecer en mejillas, nariz, frente y mentón, y a veces en los ojos.
Pero, ¿qué causa la rosácea? ¿Qué cremas o tratamientos contra las rojeces son eficaces para calmarlas y hacer desaparecer los signos de la rosácea? A continuación, nuestros expertos comparten toda la información clave que necesita para reconciliarse con su piel.
¿Qué es la ROSACEA? ¿Cómo se trata? + Productos que recomiendo
¿Qué es la rosácea facial?
Lo esencial:
- Lo que vemos, lo sentimos: enrojecimiento temporal en los pómulos acompañado de sensaciones localizadas de calor llamadas «ardor», manchas rojas en el rostro que desaparecen al presionarlas (eritema), granos (llamados pápulo-pústulas), dilatación de pequeños vasos superficiales y a veces incluso hinchazón en ciertas zonas de la piel (edema).
- Estos diferentes síntomas dan lugar a signos visibles (la piel está enrojecida, con granos) y a molestias: una sensación de hormigueo, o incluso de ardor.
- Qué ocurre: la rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta a los pequeños vasos sanguíneos.
- Se manifiesta en «brotes» (es decir, episodios periódicos más intensos).
- Aparece en el centro del rostro (nariz, barbilla, mejillas).
Esta rosácea se produce cuando la piel deja de desempeñar correctamente su función protectora, se vuelve permeable y se deshidrata: el sistema inmunitario deja de funcionar correctamente y crea inflamaciones. Esto hace que los vasos sanguíneos se dilaten, lo que provoca el enrojecimiento de la superficie de la piel.
De dónde viene: la rosácea puede deberse a factores genéticos (heredados de nuestros padres), como tener la piel clara y los ojos claros, o a factores ambientales (variaciones de temperatura, sol). También puede deberse a una reacción anormal de los microvasos sanguíneos al calor o a otros factores desencadenantes (comida picante, bebidas calientes, alcohol, tabaco). Por último, puede estar causada por la presencia excesiva de un ácaro, presente de forma natural en la piel del rostro (Demodex).
La rosácea es una enfermedad hereditaria crónica multifactorial. Durante mucho tiempo tabú, esta condición aún es poco conocida y su diagnóstico a veces puede ser complicado. La rosácea afecta principalmente a la zona central del rostro (mejillas, frente, mentón y nariz).
Si bien ambos se caracterizan por enrojecimiento, manchas rojas (pápulas) y manchas blancas (pústulas) en el rostro, el acné también se caracteriza por la presencia de puntos negros (comedones) y puede causar cicatrices y marcas (hiperpigmentación postinflamatoria). La presencia de vasos pequeños es específica de la rosácea.
El término "cuperosis" se utiliza para describir uno de los signos clínicos de la rosácea, es decir, la dilatación permanente de los vasos sanguíneos pequeños.
La rosácea no es una reacción alérgica: está relacionada con la sobreestimulación de los receptores de la piel debido a factores ambientales. La rosácea no es solo un “enrojecimiento” pasajero.
Causas de la rosácea
No hay una única causa que determine el porqué de la rosácea. Factores genéticos, reacciones vasculares, una respuesta inmune exagerada y hasta estímulos externos pueden actuar como detonantes. Presencia de Demodex: este ácaro microscópico vive en la piel y, en exceso, puede empeorar la inflamación.
Las causas de la rosácea no siempre se tienen claras y este es un gran reto para los dermatólogos. Algunas investigaciones y estudios han descubierto que la alimentación juega un papel clave en la aparición de la rosácea. Así, alimentos como el hígado, yogur, tomate, espinacas, chocolate, vainilla, comidas picantes o el alcohol serían algunos productos que convendría limitar en la dieta para controlar mejor esta afección.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) también comparte que los factores genéticos son otras de las causas de la rosácea. Cuando se acude al dermatólogo por los síntomas que se asocian a ella, se le suele hacer una entrevista al paciente sobre su familia, para saber si hay otras personas cercanas que también han sido diagnosticadas con esta afección.
Otras de las posibles causas de la rosácea son los factores ambientales, sobre todo aquellos que provocan cambios de temperatura bruscos. Por ejemplo, pasar de un lugar caliente a uno frío o viceversa podría ser un desencadenante de esta afección. Asimismo, tanto el sol, como el viento intenso, el frío o la humedad pueden acelerar la aparición de un brote de rosácea.
El estrés y la ansiedad también son otras causas de la rosácea. El problema de estos estados de nerviosismo y tensión es que acaban generando una espiral de la que es difícil salir. Así, el estrés desencadena un brote de rosácea que, a su vez, genera ansiedad.
Cuando se recibe un diagnóstico de rosácea, hay que tener mucho cuidado con los medicamentos que se recetan. Por lo tanto, hay que comunicarle al médico, siempre, esta condición para que tenga precaución con recomendar vasodilatadores, sustancias hidroalcohólicas o corticoides tópicos.
El ejercicio físico, sobre todo aquel de alta intensidad, también puede desencadenar un brote de rosácea. Esto se debe tanto al aumento de la temperatura corporal, como del flujo sanguíneo. Aunque no todas las personas con rosácea pueden sufrir un brote después de hacer deporte, es otro factor que tener en cuenta.
Tipos de rosácea
Si hablamos de una cara con rosácea debes saber que existen seis tipos diferentes:
- Rosácea eritemato-telangiectásica. Las personas que padecen este tipo de rosácea en la cara suelen sufrir episodios de enrojecimiento en la piel que duran por lo general, más de 10 minutos. Es usual que este tipo de rosácea aparezca por consumir ciertos alimentos, pero también pueden influir factores emocionales, climáticos (cambios bruscos de temperatura), e incluso, el uso de ciertos cosméticos. La rosácea eritemato-telangiectásica suele aparecer cerca a la nariz, mejillas, mentón, frente y entrecejo.
- Rosácea pápulo-pustulosa. Es muy frecuente en las mujeres de mediana edad y se caracteriza por la presencia de bultos y espinillas en el rostro.
- Rosácea fimatosa. Se da principalmente en hombres y causa engrosamiento en la piel, así como nódulos. Este tipo de rosácea hace que la nariz se vea bulbosa o inflamada, lo que puede hacer que se confunda con otras patologías.
- Rosácea ocular. Como su nombre indica, este tipo de rosácea aparece en los ojos y afecta principalmente a los párpados y la córnea. La rosácea ocular genera conjuntivitis, venas en los ojos que son visibles y hasta visión borrosa.
- Rosácea granulomatosa. Se caracteriza por la presencia de nódulos amarillos, marrones o rojizos en el rostro.
- Rosácea fulminante. Cuando se trata de rosácea y sus tipos, la fulminante es la más grave de todas. Se conoce como pioderma facial y es la rosácea en la cara más peligrosa. Es poco frecuente, pero cuando se presenta, existen altas probabilidades de que deje cicatrices.
¿Qué hacer para calmar las rojeces del rostro?
Para limitar el enrojecimiento del rostro debido a la rosácea, primero debe utilizar productos de cuidado de la piel que la calmen, sin dañarla. Asegúrese mantener su piel bien hidratada. Esto implica los productos de cuidado de la piel que se aplican, por supuesto, pero también debe recordar beber suficiente agua a lo largo del día.
Un estilo de vida saludable también contribuye a una piel sana. Asegúrese de hacer ejercicio (sin exponerse al sol o al frío extremo), duerma lo suficiente y descanse con regularidad, y lleve una dieta sana y equilibrada que incluya vitaminas, que son excelentes para la piel.
Intente evitar los factores que haya identificado como irritantes para su piel. Asegúrese de reducir la ingesta de alcohol, café y alimentos picantes, ya que favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos. En cambio, son preferibles los alimentos antiinflamatorios y ricos en ácidos grasos buenos, como la fruta, la verdura y el pescado azul (salmón, sardinas, etc.).
¿Qué rutina de cuidado de la piel adoptar para calmar la rosácea?
Empezar por elegir un limpiador y un desmaquillante adaptados a la piel especialmente sensible y con tendencia a la rosácea. Tanto si se maquillas como si no, la limpieza (o desmaquillado) es el primer paso de una rutina de belleza para proteger e hidratar la piel y reducir las rojeces, manchas y granos, así como la sensación de calor, hormigueo y tirantez.
Por la mañana y por la noche, limpiar suavemente el rostro y el cuello con un limpiador: loción, gel, agua micelar... lo que se prefiera. Si se elige una loción, aplicarla con las yemas de los dedos mediante ligeros movimientos circulares. Este gesto respeta la piel y permite calmarla sin crear tirantez. A continuación, retirarla cuidadosamente con un algodón.
Si se prefiere el agua micelar, aplicarla en el rostro, los ojos y los labios con un disco de algodón reutilizable, que suele ser más suave que los discos o paños de algodón desechables.
¿Cómo tratar la piel para calmar las rojeces debidas a la rosácea?
Mañana y noche:
- Aplicar una crema contra la rosácea para calmar la piel, tratar las rojeces localizadas y limitar la aparición de pequeños vasos sanguíneos.
- Poner una pequeña cantidad de crema en las yemas de los dedos y aplicarla suavemente en el rostro.
- Aplicarla en las zonas que están rojas y calientes, especialmente las mejillas y la nariz, y si es necesario, la barbilla.
Tratamiento de la rosácea
El tratamiento de la rosácea debe ser individualizado y supervisado por un dermatólogo. El tratamiento implica un enfoque multifacético, destinado no solo a manejar los síntomas visibles y molestos, sino también a abordar los desencadenantes subyacentes y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
No permitas que la rosácea limite tu vida diaria. Aunque no existe una cura definitiva para la rosácea, los tratamientos disponibles pueden controlar significativamente sus síntomas y la progresión de la enfermedad.
El tratamiento del brote es necesario por la inflamación de la cara, y también el manejo adecuado de la piel sin brote y la cosmética de todos los días. Podemos curar los brotes de rosácea, sin duda.
Tratamiento tópico
Existen cremas con medicamentos que pueden ayudar al control de la rosácea. Deben utilizarse en primer lugar, antes de probar otras posibilidades. Las cremas más utilizadas son aquella que llevan metronidazol o ácido zelaico.
Tratamiento oral
Cuando la rosácea es moderada-grave, o no se consigue controlarla con el tratamiento tópico, se debe intentar regularla con tratamiento oral en forma de comprimidos. En primer lugar se intenta con antibióticos orales, como la doxiciclina o el metronidazol.
Uso del Láser
Para el tratamiento de las telangiectasias y el enrojecimiento persistente se puede utilizar láser, que destruye las estructuras alteradas de la piel.
Tratamiento ocular
Para aliviar la irritación ocular que se presenta en aproximadamente un 20% de los casos suele ser suficiente el tratamiento de la propia rosácea.
Recomendaciones finales
La rosácea es un problema estético muy molesto que afecta a la calidad de vida de las personas. Puede hacer que no quieran salir tanto de casa, que limiten sus relaciones sociales o que tengan dificultades para acudir al trabajo (si este se realiza de cara al público). En Hospitales Parque contamos con dermatólogos especializados en este tipo de problemas de la piel para poder ofrecer soluciones personalizadas.
Recuerda que, si tienes rosácea o eres propenso a ella, debes elegir productos adecuados para que tu piel luzca sana y bonita.
La rosácea no define a quien la padece, pero sí necesita atención constante. Con el manejo adecuado, se puede recuperar la calma en la piel y también en la forma de relacionarse con el propio rostro.
- Identifica los factores desencadenantes de la rosácea.
- Usa protector solar. Utiliza crema solar de amplio espectro que bloquee los rayos ultravioleta.
- Trata tu piel con cuidado.
- Usa productos que no te inflamen la piel. No elijas tus productos de belleza en función del precio, sino de la calidad.
- Aplica frío, pero sin quemarte.
- Sigue una dieta equilibrada.
La clave está en escuchar la piel, detectar lo que la altera y contar con el apoyo de profesionales especializados.