¿Qué son los puntos rubí y cuáles son sus causas?

Los puntos rubí, también conocidos como angiomas cereza o angiomas seniles, son pequeñas lesiones cutáneas benignas que pueden generar cierta inquietud entre quienes los padecen, principalmente por desconocimiento sobre qué son. En realidad, estos angiomas son dilataciones capilares que aparecen como consecuencia de un fallo en el sistema vascular, algo similar a lo que ocurre en las piernas con las varices.

Los "puntos rubí”, también conocidos como nevus rubí o lunares rojos, son pequeñas lesiones vasculares muy comunes y, en la mayoría de los casos, benignas. Suelen aparecer en forma de puntitos rojos en la piel, con forma abombada o plana, y un diámetro de 1 a 5 mm. No duelen y, salvo que se irriten o se enganchen con la ropa, no tienen síntomas.

Los puntos rubí o angiomas cereza en realidad no son lunares rojos, sino que son proliferaciones vasculares. Suelen ser de pequeño tamaño, color rojo brillante y pueden localizarse en cualquier parte del cuerpo. Estos angiomas no suelen desaparecer espontáneamente.

¿Por qué aparecen los puntos rubí?

La aparición de los puntos de rubí en la piel no tiene una causa definida. Pueden aparecer sin que haya ningún desencadenante para ello, pero la ciencia ha identificado una serie de factores que se asocian con su presencia:

  • Envejecimiento: Los puntos rubí se conocen también como angioma senil porque su presencia es más habitual a medida que se cumplen años. A partir de los 30 disminuye la presencia de colágeno y desciende la sujeción de los vasos sanguíneos superficiales, lo que favorece su aparición.
  • Factores genéticos: Se ha comprobado que existe una predisposición hereditaria que aumenta la posibilidad de desarrollar estos angiomas. Si el padre o la madre tienen estas lesiones cutáneas, es probable que el hijo también acabe padeciéndolas.
  • Cambios hormonales: En los puntos de rubí las causas de su aparición también están relacionadas con los cambios hormonales que sufren las mujeres. Durante el embarazo y la menopausia hay cambios importantes en los niveles de estrógenos, y estas variaciones pueden afectar a la dilatación de los vasos sanguíneos.
  • Exposición solar: Una exposición prolongada al sol sin la debida protección, especialmente en personas que tienen la piel muy clara, puede estimular la aparición de puntos de rubí.
  • Factores ambientales y químicos: Estar expuesto de forma continuada a determinados factores ambientales como la contaminación y químicos como el butoxietanol también se asocia con la aparición de los puntos rubí.

Otros factores que pueden influir:

  • Excesos de toxinas.
  • Si aparecen muchos de forma repentina.

La sobreexposición solar o la exposición al sol sin utilizar fotoprotección también pueden suponer un factor de riesgo, ya que el sol es, tras el paso del tiempo, el principal causante del envejecimiento cutáneo.

Aunque estos lunares rojos en la piel no son estrictamente manchas solares, el sol acelera el envejecimiento cutáneo y favorece alteraciones vasculares que facilitan su aparición. También influyen los cambios hormonales, como los del embarazo o ciertos tratamientos médicos.

Características de los puntos rubí y cómo identificarlos

Estas lesiones cutáneas se pueden llegar a confundir con otras, pero tienen unas características únicas que ayudan a identificarlas:

  • Color: Son de un tono rojo brillante o púrpura, debido a la acumulación de vasos sanguíneos dilatados. Este color se mantiene de forma constante y uniforme en toda la lesión.
  • Forma y tamaño: Las pápulas son pequeñas, de forma redondeada u ovalada. Es habitual que su contorno esté bien definido, de modo que se asemejan a una pequeña gota de tinta que hubiera caído sobre la piel.
  • Superficie: Los angiomas seniles más desarrollados pueden llegar a tener un aspecto lobulado, pero lo común es que sean lesiones lisas y, o bien, son totalmente planas, o están ligeramente elevadas sobre la piel.
  • Localización: Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, si bien su presencia en el rostro es algo muy poco usual. Lo normal es que estén en la espalda y el tórax, así como en el cuello, los brazos y las piernas.

Cómo diferenciarlos de otras lesiones:

Para diferenciar el punto rubí de otras lesiones cutáneas es importante tener en cuenta:

  • Lunares rojos o angiomas planos: Son más grandes y tienen los contornos más irregulares. Además, su color es más apagado.
  • Petequias: Son pequeñas manchas rojas que no sobresalen de la piel.
  • Queratosis seborreica y dermatofibromas: Se identifican porque tienen una textura más rugosa o firme al tacto y su coloración no es homogénea.

En cualquier caso, el diagnóstico correcto solo puede llevarlo a cabo un dermatólogo. Este se encargará de examinar la lesión y determinar de qué se trata.

Tratamientos para los puntos rubí

Dermatólogo aclara las dudas sobre los angiomas capilares o puntos rubí

En realidad estos puntos son fáciles de quitar ya sea con un láser denominado Nd-YAG, el bisturí eléctrico o electro fulgurador. De este modo, se queman y desaparecen. Lo bueno es que en la zona donde se ha erradicado el angioma no vuelve a aparecer otro.

Los tratamientos más comunes incluyen:

  • Láser vascular: Es uno de los métodos más eficaces. Utiliza luz láser para coagular los vasos sanguíneos, haciendo que el punto se seque y caiga. No suele dejar marcas y tiene un tiempo de recuperación muy corto.
  • Electrocauterización: A través de una aguja fina que conduce electricidad, se quema el punto rubí. Es rápido y eficaz, aunque puede requerir anestesia local.
  • Crioterapia: Consiste en aplicar nitrógeno líquido para congelar y eliminar la lesión. Puede dejar una pequeña costra temporal.
  • Excisión quirúrgica menor: Para puntos más grandes o profundos, se puede realizar una pequeña incisión para extraerlos. Este método deja una mínima cicatriz.

Es fundamental que cualquier procedimiento sea realizado por personal médico cualificado, para evitar infecciones, cicatrices o diagnósticos erróneos.

Cómo cuidar la piel con puntos rubí

Este tipo de lesiones cutáneas no suelen requerir de tratamiento, pero nunca está de más aplicar unos buenos cuidados de la piel para prevenir su aparición o evitar que se puedan dañar las que ya están presentes.

  • Protección solar: Siempre que se vaya a estar en el exterior, es aconsejable utilizar un protector solar de amplio espectro en todas las zonas de la piel que quedan expuestas, incluso aunque el día esté nublado. Además, a pesar de llevar protección, se debe evitar permanecer mucho rato bajo el sol. Así se previene la aparición de nuevas lesiones de puntos de rubí, porque el daño solar sobre la piel es un factor de riesgo.
  • Evitar traumatismos: Cuando la lesión está en una zona que queda muy expuesta a rasguños o golpes, es importante tomar la precaución de protegerla para evitar que se produzca un sangrado.
  • Cuidar bien la piel: Una piel saludable tiene menos riesgo de sufrir puntos rubí. Por eso, se aconseja mantener una buena higiene diaria, usar un exfoliante suave una vez por semana e hidratar después de la ducha.

¿Se pueden prevenir los puntos rubí?

No hay una forma garantizada de evitar la aparición de puntos rubí, ya que suelen estar relacionados con factores internos o genéticos. Sin embargo, hay algunas recomendaciones que pueden ayudar a mantener la piel sana y minimizar el riesgo:

  • Usar protector solar a diario para prevenir el daño solar acumulativo.
  • Hidratar la piel de forma regular para mantener su elasticidad.
  • Alimentación equilibrada rica en antioxidantes para fortalecer la salud cutánea.
  • Evitar tóxicos como el tabaco y el alcohol, que favorecen el envejecimiento prematuro.
  • Realizar revisiones dermatológicas periódicas, sobre todo si hay antecedentes familiares.

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