Problemas de piel en mujeres adultas: causas y soluciones

La piel es un órgano vital con funciones esenciales como la protección contra agentes externos y la regulación de la temperatura corporal. Además, tiene una importancia estética significativa, y cualquier defecto en ella puede ser muy visible y generar complejos e inseguridades.

La dermatología se encarga de diagnosticar y tratar una amplia variedad de afecciones de la piel, el pelo, las uñas y las glándulas sebáceas y sudoríparas. La repercusión en la calidad de vida es muchas veces importante, por lo que es necesario buscar atención temprana.

La dermatología es una especialidad médica que abarca una amplia variedad de áreas relacionadas con la piel. Entre ellas se incluyen la patología tumoral, la patología inflamatoria o autoinmune, las enfermedades primarias de la piel y las lesiones cutáneas asociadas con enfermedades sistémicas. La dermatología también se ocupa de los signos dermatológicos aislados, como el prurito o el dolor en la piel.

CÓMO ELIMINÉ MI ACNÉ, PASO A PASO | MÉDICO DERMATOLOGÍA | CÓMO QUITAR EL ACNÉ, TRATAMIENTO Y RUTINA

Acné en adultas

El acné juvenil es una afección común de la piel que afecta a adolescentes y jóvenes adultos. Se trata de una enfermedad de la glándula sebácea que se traduce en la aparición de granos, espinillas y quistes.

Cuando ya creías haber superado la etapa de los granitos, descubres cómo reaparecen una y otra vez. Sí, sigue siendo acné. Y aunque se relaciona habitualmente con la adolescencia y la pubertad, también se da el acné en adultos.

El acné no es un grave problema de salud, pero tampoco es un buen compañero porque cuando aparece nadie se siente seguro ni guapo. Si tú también te encuentras con este problema, conviene que entiendas qué características tiene el acné en adultos y cómo tratarlo.

En mujeres mayores de 25 años es muy frecuente la aparición de acné, con causas diversas (cambios hormonales, embarazo, síndrome de ovario poliquístico (SOP), uso inadecuado de rutinas cosméticas faciales, factores genéticos y ciertos medicamentos).

Este acné en adultos o tardío se manifiesta a partir de los 25 años y disminuye a partir de los 45 años, cuando se va acercando la menopausia en las mujeres. Es posible que el acné en adultos sea una continuación del juvenil, pero hay personas que no han tenido acné juvenil, y ven cómo este problema emerge en la edad adulta.

Causas del acné en adultos

La mayoría de los casos de acné en adultos se debe a que la grasa generada por las glándulas sebáceas obstruye los poros de la piel. Al quedarse cerrados, las bacterias van proliferando en su interior causando una infección que se traduce en esos granitos abultados tan característicos del acné.

  • Alteraciones hormonales: Es muy frecuente que las mujeres vean aparecer el acné cuando se encuentran con el síndrome premenstrual, a veces también con la ovulación, en el embarazo o al inicio de la menopausia. En el caso de los hombres, el exceso de producción de andrógenos causa acné en adultos.
  • Estrés: Cuando sufrimos estrés, nuestro organismo segrega una hormona, que es el cortisol, que se rige de forma muy similar a los andrógenos. Este desequilibrio hormonal causado por el estrés puede ser el detonante para sufrir acné en adultos.
  • Fármacos y medicamentos: Ciertos fármacos como los corticoides, anabolizantes, las terapias hormonales, anticonceptivos, etc. también son responsables del acné tardío.
  • Cosméticos: Determinados cosméticos pueden provocar un exceso de grasa en la piel que obstruye los poros induciendo la aparición del acné.
  • Tabaco: La nicotina hace que se reduzca el flujo de oxígeno y nutrientes que llegan a las células de la piel, dañando las estructuras y produciendo inflamaciones. El tabaco no solo provoca acné, sino también arrugas y manchas en la piel.
  • Alimentación: El abuso de dulces o alimentos grasos pueden estar detrás de un brote de acné.
  • Exceso de sol y radiación ultravioleta: El exceso de sol provoca la deshidratación de la piel, incluso en las pieles grasas. Es entonces cuando las glándulas sebáceas se entregan a una producción excesiva. Ese exceso de sebo producido es causante de la formación de granitos e imperfecciones.
  • Relación con enfermedades: La aparición de acné en adultos puede estar relacionada con ciertas enfermedades metabólicas, como la diabetes o el síndrome de ovario poliquístico.

Tipos de acné en adultos

El acné tardío puede presentarse de una manera más o menos severa. Desde el acné ligero, al que denominamos acné comedogénico, al acné moderado, llamado acné papulopustuloso, e incluso acné severo, denominado acné conglobata.

  • Acné comedogénico: Es el acné más leve que se caracteriza por puntos negros, espinillas y pápulas. La pápula es el grano o espinilla de toda la vida. Se trata de un protuberancia roja, pequeña y firme en la que no se aprecia pus.
  • Acné papulopustuloso: Es el acné moderado en el que se mezclan las pápulas y las pústulas, y la piel aparece roja e inflamada. En este caso, existe la posibilidad de dejar marcas en la piel. La pústula es el grano con pus. Se aprecia que el grano tiene una sustancia blanquecina en la que se mezclan las células muertas de la piel con líquidos y grasa. Se suele formar en las glándulas sudoríparas y en los folículos pilosos, como el de la barba de los hombres.
  • Acné conglobata: Es el tipo de acné en adultos más severo, pero también menos frecuente. Se caracteriza porque en la piel aparece un gran número de imperfecciones inflamadas que son visibles, como las pápulas y pústulas. Pero, además, estas imperfecciones se pueden agrupar y formar nódulos y quistes que pueden resultar muy dolorosos. El nódulo es un grano con pus que está a nivel más profundo de la piel. El quiste, al igual que el nódulo, contiene células muertas y bacterias infecciosas. Ambos tienen gran riesgo de que se formen cicatrices y queden marcas en la piel.

¿Cómo combatir el acné?

  • Higiene: La limpieza es esencial por las mañanas y por las noches. Utiliza limpiadores específicos que incluyan activos purificantes y suaves. Evita limpiadores agresivos que pueden dañarte aún más la piel.
  • Exfoliación: Al menos una vez por semana es necesario que realices una limpieza más profunda de la piel con exfoliantes o mascarillas indicadas para el acné en adultos, que tengan efecto seborregulador.
  • Hidratación: Hidrata tu piel por fuera, mediante cremas hidratantes específicamente diseñadas para este tipo de piel, y por dentro, con ingesta de 2 litros de agua a diario.
  • Protege tu piel del sol: Utiliza crema solar para evitar las manchas y el envejecimiento prematuro de la piel. Ten en cuenta que la piel con acné tiene una propensión especial a la hiperpigmentación, así que tendrás que cuidarla y protegerla a diario. Elige productos que se hayan formulado específicamente para la piel propensa al acné y que se hayan probado clínica y dermatológicamente para dar a la piel la protección que necesita sin bloquear los poros, aumentar la grasa de la piel o desencadenar o agravar el acné.
  • ¡No te toques los granos!: Al manipular los granos solo conseguirás extender las lesiones y producir cicatrices que pueden dejar marcas en la piel difíciles de eliminar.
  • Visita al especialista: Si el acné te está afectando física y anímicamente y no ves forma de solucionarlo, ponte en manos de un dermatólogo profesional que diseñe un tratamiento específico para ti y tu tipo de acné.

Tratamiento del acné en adultos

El tratamiento del acné en adultos es realmente efectivo. El acné en adultos debe ser tratado por un dermatólogo, atendiendo a las causas que también deben tratarse, así como las posibles consecuencias y marcas. Para ello contamos con diferentes opciones de tratamiento:

  • Limpieza facial con ácido glicólico y ácido salicílico, para regular el exceso de grasa.
  • Antibióticos orales que ayudan a combatir la infección y reducen la inflamación.
  • Peelings y productos con sustancias queratolíticas, que son fármacos que permiten disolver la capa córnea de la piel.
  • Terapia fotodinámica, basada en la aplicación de luz azul, mediante la cual activamos unos fotosensibilizantes aplicados en la piel previamente en forma de crema y cuya activación tiene efecto antiinflamatorio y antibacteriano.
  • Tratamiento oral con retinol (vitamina A), que libera los folículos y mantiene limpia la piel. También la vitamina A por vía tópica es capaz de estimular la renovación de la piel a través de una mejor síntesis de colágeno, minimizar la inflamación producida por el acné y regular la producción de sebo en la piel grasa.
  • En cuanto a las secuelas estéticas del acné en adultos, es posible emplear peelings químicos y/o terapia con láser fraccional no ablativo para alisar la superficie de la piel, obteniéndose, en la mayoría de ocasiones, unos resultados excelentes a corto y medio plazo.

Rosácea

La rosácea es una enfermedad de la piel que se caracteriza por presentar enrojecimiento facial, inflamación, venas dilatadas y lesiones parecidas al acné.

La rosácea es una enfermedad crónica de la piel que afecta fundamentalmente a la cara. Es muy frecuente en la población general, y se estima que sólo en Estados Unidos hay más de 14 millones de personas afectadas. Aunque puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente entre los 30 y los 50 años, en personas de piel clara, y en aquellas que han tenido acné intenso en la adolescencia.

Aunque no se conocen con exactitud las causas que provocan la rosácea, se sabe que hay algunos factores que agravan los síntomas. Existen diferentes tratamientos dependiendo de la gravedad de los síntomas: antibióticos (aplicados sobre la piel o en pastillas), fármacos tópicos (cremas) que disminuyen el tamaño de los vasos sanguíneos de la piel, láser u otros tipos de luz.

Manchas en la piel

En el melasma aparecen manchas oscuras y simétricas en áreas expuestas al sol, como la frente, las mejillas y el labio superior. Hay muchos tipos de manchas cutáneas, cada una con diferentes causas y características. Las más comunes son las manchas solares o léntigos solares, el melasma, el vitiligo, los nevus melanocíticos, las manchas café con leche y la más peligrosa es el melanoma, el cancer cutáneo de mayor agresividad.

Queratosis actínicas

Las queratosis actínicas o solares son lesiones que se producen exposición prolongada al sol. Aparecen como manchas escamosas y rugosas en la piel que pueden variar en tamaño y color en áreas expuestas al sol. Aunque no suelen ser peligrosas, tienen potencialidad de convertirse en cáncer de piel si no se tratan.

Carcinomas

El carcinoma basocelular (CBC) es el tipo más frecuente de cáncer de piel. Suele aparecer como un bulto o una protuberancia en la piel de aspecto perlado o brillante, con telangiectasias en su espesor. También puede aparecer como una herida que no cicatriza o una mancha escamosa en la piel. A menudo se presenta en áreas expuestas al sol.

El carcinoma espinocelular (CEC) o carcinoma escamoso es otro tipo común de cáncer de piel. Suele aparecer como una protuberancia dura y escamosa en la piel, a menudo con una costra o una úlcera que no cicatriza, generalmente en áreas expuestas al sol, como la cabeza, la cara, las orejas, el cuello, las manos y los brazos.

Lunares o nevus melanocíticos

Los lunares o nevus melanocíticos, son manchas en la piel que se producen cuando las células pigmentarias de la piel (melanocitos) crecen en grupos. Los nevus melanocíticos pueden ser de varios tamaños, formas y colores, desde marrón claro hasta negro. La mayoría de los nevus melanocíticos son benignos y no representan una amenaza para la salud. No obstante, algunos de ellos pueden malignizar y acabar siendo un melanoma un tipo de cáncer de piel muy agresivo.

El nevus displásico, también conocido como nevus atípico o nevus melanocítico atípico. Suelen ser más grandes que los nevus melanocíticos normales y pueden tener una forma irregular, con bordes irregulares y una mezcla de colores. Estas lesiones tienen un mayor riesgo de convertirse en melanoma.

Otros problemas de la piel

  • Angioma (o puntos rubí): Los angiomas o puntos rubí o hemangiomas, son pequeñas manchas rojas o rosadas que aparecen en la piel.
  • Hiperhidrosis: Con la hiperhidrosis se produce sudoración excesiva e incontrolable en algunas partes del cuerpo, como las manos, los pies, las axilas y la cara. Esta sudoración puede ocurrir incluso en situaciones en las que no hay una razón para sudar, como estar en reposo o en un ambiente fresco. Puede asociar bromhidrosis o mal olor corporal.
  • Lupus: Nuestros especialistas en lupus tienen años de experiencia en el diagnóstico y tratamiento de trastornos de la piel como el lupus cutáneo. Ofrecemos las técnicas más avanzadas y proporcionamos una atención personalizada para tratar los síntomas específicos de cada paciente.
  • Vitíligo: El vitíligo es una enfermedad frecuente, adquirida y en ocasiones relacionada con factores genéticos. Se produce una despigmentación de la piel en diferentes zonas del organismo como resultado de alteraciones funcionales o la destrucción de los melanocitos.
  • Urticaria: La urticaria es una enfermedad que produce alteraciones en la piel, manifestándose en forma de ronchas o habones que se extienden por todo el cuerpo, a menudo acompañados de un intenso picor.
  • Absceso: Los abscesos cutáneos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero con frecuencia se presentan en áreas con vello y se manifiestan como un bulto inflamado, con acumulación de pus debajo de la piel.
  • Dermatitis atópica: La dermatitis atópica, también conocida como eczema atópico, es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la inflamación y el picor en la piel. Se cree que la dermatitis atópica es causada por una combinación de factores genéticos y ambientales.
  • Dermatitis: La dermatitis es una enfermedad que provoca irritación en la piel, manifestándose generalmente como un sarpullido, hinchazón o enrojecimiento de la piel.
  • Psoriasis: La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones inflamadas, elevadas y escamosas en la piel. Puede afectar cualquier parte del cuerpo, aunque es más común en las rodillas, los codos, el cuero cabelludo y la espalda. La causa exacta de la psoriasis es desconocida, pero se cree que es una combinación de factores genéticos y ambientales.
  • Impétigo: Se trata de una infección bacteriana superficial de la piel, causada por estreptococos o estafilococos.

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