La rosácea es un proceso bastante común que afecta a un elevado tanto por ciento de la población. Recientes estudios demuestran que puede tener un gran impacto en la calidad de vida de las personas que la padecen. Aunque muchas veces nos encontramos que no está diagnosticada, ya que comienza con ligeras rojeces en las mejillas a las cuales no se les da importancia.
El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos señala que la rosácea se manifiesta en un 5,5% de población adulta, sobre todo en mujeres después de los 30 años y, normalmente, en fototipos de piel clara.
Si no cuidamos nuestra piel de forma adecuada, esas rojeces pasan de ser ocasionales a ser persistentes y pueden aparecer acompañadas de pequeñas venitas dilatadas e incluso granitos similares al acné. Evitar el exceso de alcohol o comida picante de las fiestas navideñas, así como el frío de estos días de invierno puede ayudar a limitar la aparición de brotes.
Ante la sospecha de rosácea es fundamental acudir al médico para que la diagnostique y valore que tratamiento es el más adecuado en función de cada caso. Cuanto antes se trate mejores resultados se obtendrán. Además, habrá que instaurar una buena rutina de cuidados dermocosméticos.
Este cuidado no es sencillo ya que las pieles con rosácea presentan una alta reactividad e intolerancia a muchos productos.
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¿Qué es la Rosácea?
Es un proceso inflamatorio de la piel que cursa en forma de brotes, suele afectar a la zona central del rostro y se caracteriza por un eritema (rojez) al principio ocasional y que luego se hace permanente con edema (hinchazón) y dilatación de las venas.
A veces pueden aparecer pápulas y pústulas que se distinguen del acné por no ir acompañadas de comedones o puntos negros. También pueden presentar síntomas a nivel ocular habitualmente en los párpados, conjuntiva y córnea. Su incidencia esta subestimada y se calcula que hasta el 58% de los pacientes con rosácea tienen síntomas oculares.
Suele aparecer entre los 30-40 años en mujeres y en los hombres a partir de los 40 años y afecta más a pieles claras.
La rosácea se encuentra entre las enfermedades dermatológicas que más afectan a la calidad de vida, según señalan los expertos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). "El enrojecimiento facial habitual, erróneamente atribuido al hábito de beber por la población general, hacen que esta dermatosis benigna y no causada por el alcohol, sea muy mal tolerada por los afectados, que ven disminuida su autoestima y dañadas sus relaciones personales, laborales y sociales como consecuencia del padecimiento de esta patología", explican.
"Es una patología inflamatoria de la piel, cuya alteración inicial se encuentra en la glándula sebácea. La hiperproducción de la grasa condiciona la aparición de otros factores que contribuyen al paciente a sufrir esta patología", destaca la doctora Lucía González, dermatóloga y miembro del equipo de Clínica Eguren.
La rosácea es una alteración crónica de la piel, afecta a millones de personas y la causa aun esta por determinar. Se cree que puede ser una combinación de factores hereditarios y ambientales. Las zonas mas afectadas de la cara son las mejillas, la nariz, la frente y el mentón.

Tipos de Rosácea
Los dermatólogos de la AEDV destacan que la rosácea se divide en cuatro subtipos que, aunque están bien definidos y pueden manifestarse aisladamente como única manifestación de la enfermedad, muchísimas veces se suceden y/o se superponen, es decir, coexisten. Los expertos detallan que estos son los tipos de rosáceas:
- Subtipo 1 o rosácea eritematosa o eritematotelangiectásica. Consiste en la presencia permanente o transitoria de un enrojecimiento facial muy característico, que se localiza preferentemente en la zona centrofacial. Es la manifestación de la rosácea que más negativamente afecta a la calidad de vida de los afectados y la más difícil de controlar.
- Subtipo 2 o rosácea pápulopustulosa. En esta fase, en la cara aparecen lesiones inflamatorias, pápulas y pústulas, que a menudo se confunden con el acné vulgar.
- Subtipo 3 o rosácea fimatosa. A lo largo de los años, y de forma casi exclusiva en los varones, se puede producir un engrosamiento del tegumento cutáneo que da lugar a las conocidas como fimas, que son signos exclusivos y específicos de la enfermedad.
- Subtipo 4 o rosácea ocular. Se refiere a todas las manifestaciones que aparecenen los ojos. Un 50-75% de casos de rosácea presentan manifestaciones oculares, que son muy molestas y difíciles de tratar.
¿Qué factores la desencadenan?
La causa de la rosácea es desconocida y esto hace que sea más difícil encontrar tratamientos eficaces. Lo que sí se sabe es que hay factores predisponentes:
- La herencia genética: un 40% de los pacientes tienen historia familiar con rosácea.
- Trastornos circulatorios locales: los vasos sanguíneos son más frágiles y presentan mayor predisposición a la vasodilatación.
- Alteraciones de la barrera cutánea: al perder su función barrera, la piel pierde agua con más facilidad (se deshidrata) y está más expuesta a infecciones y a sufrir irritación.
- Presencia del ácaro Demodex foliculorum: este parásito que reside habitualmente en nuestra piel aparece en mayor cantidad en pacientes con rosácea. Por un lado, podrían bloquear la salida de sebo y dar lugar a la formación de granitos y por otro lado parece ser que contienen bacterias en su interior responsables de la infección en la zona.
- Alteración del sistema inmunológico: los mecanismos de defensa están sobreexcitados lo que provoca que se desencadenen respuestas inflamatorias de forma continua.
Y que puede haber factores desencadenantes:
- Factores emocionales: estrés y ansiedad.
- Factores alimentarios: alimentos picantes y calientes, yogur, queso, chocolate, alcohol…
- Factores climáticos: sol, viento intenso, frio, humedad.
- Ejercicio físico intenso o carga de peso.
- Cambios hormonales: embarazo, menopausia.
- Productos para el cuidado de la piel: sustancias con alcohol o acetona.
Por tanto, si queremos evitar la aparición de la rosácea o sus brotes es importante identificar qué factores pueden afectar a cada paciente.

¿Qué cuidados necesita la piel con rosácea?
Tanto si estamos en la fase inicial del proceso (rojez, quemazón) como si estamos en fases más avanzadas (rojez extrema, pápulas y pústulas) con tratamientos prescritos por el médico. Es necesario seguir unas recomendaciones sobre limpieza e hidratación y protección solar.
Esto hará que mejore el aspecto de la piel, que se espacien los brotes y que se detenga el avance del problema.
Higiene:
- Utilizar un limpiador sin jabón, ya que son menos irritantes y resecan menos que los jabones. Actúan aliviando el picor, la sequedad y la rojez.
- Limpiar la piel dos veces al día: por la mañana para eliminar los restos de los tratamientos que hemos usado la noche anterior y por la noche, para limpiar el exceso de grasa, contaminación, células muertas ,maquillaje, así como bacterias que pueden estar asociadas a la aparición de la rosácea.
- No usar guantes, esponjas o cepillos, ya que aumentarían la irritación y la temperatura de la zona, mejor extenderlo suavemente con los dedos.
- No usar agua muy fría o caliente ya que las temperaturas extremas pueden irritar más la piel.
- No es recomendable usar exfoliantes ni químicos ni mecánicos.
Hidratación:
- Usar cremas emolientes que restauren la unión entre las células y mejore la calidad de nuestra “pared” restaurando su función barrera.
- Que contengan tónicos venosos: ruscus, meliloto, aesculus hipocastanum.
- Con extractos para pieles sensibles: manzanilla, mimosa, aloe vera.
- Con activos calmantes: alfa bisobolol, azuleno, ácido glicirrético…
Protección solar:
- Se recomienda el uso diario de fotoprotectores de amplio espectro. Además, es muy importante la aplicación diaria porque recibimos radiaciones solares todo el tiempo, no solo cuando vamos a la playa sino también al caminar, al ir en coche o cuando practicamos algún deporte.
- Son preferibles los filtros físicos que actúan reflejando la radiación y no los químicos que pueden dar lugar a la retención de calor ya que actúan por absorción.
Maquillaje:
- Podemos usar correctores verdes para disimular las rojeces.
- Se aplican tras la limpieza e hidratación del rostro con suaves toques de forma que neutralizaran la rojez.
- Posteriormente, aplicamos un maquillaje de alta cobertura para dar uniformidad al rostro.
Nutricosmética:
- Se pueden utilizar complementos alimenticios con actividad vasoprotectora como la vid roja, que estimulen la microcirculación como el ruscus, antiinflamatorios como el hammamelis.
- Combinados con el resto de los tratamientos pueden mejorar el resultado final.
¿Qué hacemos si tenemos un brote?
Dependiendo de la gravedad del brote a veces no son suficiente los cuidados con jabones e hidratantes específicos y hay que visitar al médico. Independientemente de lo que nos recete debemos seguir cuidando la piel tal como hemos comentado anteriormente. Pero además podemos añadir el uso de aguas termales. Se recomienda meterlas en la nevera para que estén lo más frías posibles y aumentar así su efecto antiinflamatorio.
Dieta y Rosácea
No existe una dieta alimenticia específica para esta enfermedad, pero el tipo de nutrición que más puede ayudar a estos pacientes es una dieta antiinflamatoria, ya que siguiendo este tipo de alimentación se han dado numerosos casos de éxito.
Entre los principales culpables dietéticos de los trastornos de la piel, sin duda el azúcar se lleva la palma. ¿Cómo podemos saber que carbohidratos son los más adecuados? A través del índice glucémico (IG), un medidor que nos indica la cantidad de glucosa pura (100) que contiene un alimento.
En este caso, lo más aconsejable es consumir aquellos alimentos que contienen un IG bajo, es decir, que contengan 55 de glucosa pura, como las verduras, las frutas, las legumbres o la quinoa que se digieren con mayor lentitud y evitan que se produzcan los picos de insulina, ya que estos picos de insulina son culpables de la inflamación de nuestro cuerpo. Los alimentos con un IG medio (entre 56 y 69) pueden consumirse con moderación, como el arroz, la pasta o el pan integral.
Los antioxidantes presentes en las frutas, verduras y legumbres van a combatir los radicales libres y esto va a ayudar a que la piel dañada pueda repararse o recuperarse.

Algunas vitaminas y minerales que puedes incluir en tu dieta son:
- Vitamina C: esta vitamina sintetiza el colágeno, evita y trata los daños inducidos por los rayos ultravioletas.
- Los polifenoles: reparan la piel dañada y ayudan a recuperar la elasticidad.
- El zinc: este mineral puede encontrar en las alubias, las nueces o los cereales.
- Vitamina E: esta vitamina ayuda a proteger las células y consigue difuminar las cicatrices, eliminar imperfecciones y proteger la piel de los rayos solares.
Además debemos intentar no consumir alimentos o bebidas muy calientes y cocinar los alimentos en lugar de consumirlos crudos para facilitar el proceso de digestión.
Estas recomendaciones son propias de una dieta antiinflamatoria, sin embargo como en cualquier patología, deben ser dietas personalizadas a cada paciente, tomando en cuenta las necesidades y particularidades de cada persona.
Un instrumento que nos puede ser útil para notar cuales alimentos nos están sentando mejor o peor es llevar un diario o registro dietético, así podemos ver cuáles son los alimentos que más nos están afectando o que están ocasionando la aparición de esta enfermedad. Esto nos va a permitir tomar acciones que nos ayuden a mejorar la salud de nuestra piel.
Cada organismo es único y por ello no a todo el mundo le van a afectar por igual los mismos alimentos, de ahí la importancia de conocerse e ir observando que reacciones se producen en nuestra piel con los alimentos que consumimos.
Cosméticos y Productos Recomendados
Si tienes rosácea y no sabes cómo puedes cuidar tu piel, puedes acudir a nuestra farmacia y Cristina, nuestra farmacéutica especialista en Dermocosmética, estará encantada de ayudarte. ¡Te esperamos!
Iván Lorenzo, farmacéutico y director científico del laboratorio Olyan Farma, nos explica que "la rosácea es una patología que en este último año está tomando especial protagonismo, debido a la alta incidencia que se está dando debido al uso continuado de la mascarilla, lo que debilita la barrera protectora de la piel y facilita el brote. Se trata de una patología inflamatoria de la unidad pilosebácea, por lo que está muy relacionada con el acné y cursa con un componente vascular permanente que, si no se controla, puede cronificarse y agravar los síntomas iniciales como el ‘flushing’, el picor, la irritación y el escozor asociado".

Asimismo, "es muy recomendable incluir activos hidratantes y reparadores como el ácido hialurónico, el modukine y el pantenol, para mantener a raya los primeros síntomas y evitar el brote. Un claro ejemplo que cumple estas premisas es ‘Rosaid’, del laboratorio dermatológico Olyan Farma", recomienda el experto.
Para tratar adecuadamente a cada paciente, "debemos analizar cuál o cuáles son los factores que predominan y abordarlos de forma específica. Tenemos tratamientos tópicos y orales que se pueden combinar. Por un lado, buscaremos reducir la producción de grasa y la alteración que ésta provoca, dando lugar a daño textural, poro visible e inflamación. Por otro lado, debemos reforzar la función barrera, principalmente con retinol y una rutina cosmética personalizada, buscando que la piel deje de ser sensible", recomienda la experta y señala que es imprescindible "tratar el sobrecrecimiento de ‘demodex’ (generalmente con fármacos tópicos)".
Algunos productos recomendados son:
- Hidratante nutritiva Piel mixta Bio: Para usar un poquito por la mañana y otro por la noche.
- Tónico suave de rosas Bio: Formulado sin alcohol, que hidrata, refresca y no irrita.
- Crema anti-rosácea a base de cardiospermun y ácidos grasos: Ayudan a reforzar la piel fina de la cara con tendencia a irritaciones.
- Jabón antiacné de Árbol del Té y Lavanda: Es muy refrescante y contiene alga espirulina que es descongestiva.
- Jabón de Cítricos (anteriormente Jabón de Bergamota): Elaborado con glicerina ecológica artesana de alta calidad, contiene Rosa Mosqueta.
Mitos y Realidades
Aunque muchas veces se ha relacionado la rosácea con el sol, "la radiación ultravioleta no causa rosácea. Lo que sí está demostrado es que el calor que puede producir esta radiación solar puede desencadenar brotes de la enfermedad", señalan los expertos de la AEDV.
Es difícil averiguar cuál es la causa que provoca rosácea en nuestra piel. Cualquiera puede sufrir rosácea, pero es más habitual en mujeres de más de 30 años con antecedentes familiares, con una piel fina que se quema fácilmente con el sol.
Precauciones y Consejos Adicionales
Hay épocas en el año en las que tenemos que extremar las precauciones debido a los cambios de temperatura. "El invierno es una de ellas, ya que, además de cuidar la hidratación, es fundamental evitar irritaciones debidas a inclemencias climatológicas como el viento y el frío extremo. Por ese motivo, hay que utilizar productos que contengan activos antiinflamatorios como la centella asiática o la alantoína, ricos en antioxidantes, y los que contrarresten los radicales libres, como la vitamina E o el pululano que, además, actúa como prebiótico y promueve el crecimiento de bifidobacterias, que proporcionan una ayuda antiinflamatoria contra la rosácea y la piel sensible", señala Iván Lorenzo.
Al no conocer exactamente la causa de este problema dermatológico, debemos ayudar a prevenir los brotes y tratarlos con rapidez en el inicio de los síntomas, sobre todo si la persona que padece rosácea está sometida a mucho estrés. Para realizar estos cuidados, debemos evitar la ingesta de alimentos irritativos, como los picantes, evitar los cambios bruscos de temperatura, la exposición al viento y realizar actividades que propicien la reducción del estrés pueden ser acciones determinantes, además, de utilizar un mantenimiento como ‘Rosaid’ entre brotes para espaciarlos al máximo y utilizarlo en los primeros síntomas como tratamiento", añade Iván Lorenzo.
Yo siempre aconsejo cubrir la cara con un pañuelo cuando salimos de un sitio muy fresco a uno muy cálido, o al revés, sobretodo en invierno con las calefacciones.
Lo que NO debes hacer
Recuerda que siempre deberías acudir a un dermatólogo para tratar cualquier problema en la piel. No intentes curar la rosácea en casa y menos con mascarillas u otros productos caseros. "Lo que en un principio se presenta como un tratamiento casero puede acarrear algún problema para la piel. Ciertos ingredientes, habituales en ellas, pueden provocar irritaciones.
Por ejemplo, el limón puede modificar el pH de la piel, lo que alteraría su función barrera. Las pieles sensibles, con rosáceao brotes de acné, podrían sufrir irritaciones indeseadas si se aplican productos caseros que no tienen ningún tipo de control. Además, al tratarse de productos que hemos sacado de la nevera, pueden llevar alguna bacteria que estaríamos aplicando en nuestra piel", advierte Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia y experta en dermofarmacia.