Yoga Facial: La Alternativa Natural al Botox para Rejuvenecer tu Rostro

El yoga facial se ha convertido en una disciplina estrella en cuanto a tratamientos de belleza, ganando popularidad en todo el mundo por sus múltiples beneficios. Si eres fan del cuidado natural de la piel, es probable que hayas oído hablar del yoga facial. Gracias a ser una de las prácticas más adoradas por las *celebrities*, el yoga facial ha ganado mucha popularidad en los últimos años.

Hoy en día hay un sinfín de *apps*, libros e incluso tutoriales en las redes disponibles. Pero, ¿cómo funciona realmente? ¿Por dónde empezar? Y, ¿puede dar el yoga facial los mismos resultados que el Botox?

¿Qué es el Yoga Facial?

La respuesta rápida, es un conjunto de ejercicios para los músculos de la cara. El yoga facial, también conocido como gimnasia facial, trabaja todos y cada uno de los músculos del rostro. Sorprendentemente nuestra cara tiene más de 40. Del mismo modo que trabajamos nuestro cuerpo, también es posible tonificar el rostro, sus músculos y tejidos con este método.

Beneficios del Yoga Facial

A medida que envejecemos, nuestros músculos pierden volumen y la producción de colágeno se ralentiza, acelerando la pérdida de elasticidad y firmeza. Si bien hay pocos datos que respalden la evidencia de que el yoga facial puede brindar beneficios a largo plazo, es una práctica natural que cualquiera puede incorporar en su cuidado diario. Los fans incondicionales hablan de beneficios que incluyen conseguir una piel más compacta y firme, con menos arrugas y con un brillo saludable. Además, hay comentarios de usuarios que confirman una gran ayuda a aliviar la tensión acumulada (adiós dolores de cabeza) y la fatiga visual.

Uno de los principales atractivos del yoga facial es su carácter no invasivo. Gracias a diferentes ejercicios, conseguimos estimular la circulación sanguínea, mejorando el suministro de oxígeno y nutrientes a las células de la piel, lo que ayuda a reducir las arrugas y líneas de expresión de manera natural. El yoga facial también contribuye a la tonificación y fortalecimiento de los músculos del rostro.

Los masajes de yoga facial no solo contribuyen a mejorar la apariencia física, sino que también ayudan a liberar tensiones y a promover una mayor relajación. La práctica regular de estos ejercicios también puede tener efectos positivos en la salud mental y emocional. El enfoque en la respiración y la relajación que acompaña al yoga facial ayuda a reducir el estrés y la tensión, que son factores contribuyentes al envejecimiento prematuro de la piel.

El auge del yoga facial también se ha visto impulsado por la facilidad con la que se puede integrar en la rutina diaria. No se requiere de equipo especial ni de mucho tiempo; bastan unos minutos al día para realizar los ejercicios en casa. Además, la accesibilidad de numerosos tutoriales y programas en línea han facilitado que podamos aprender y beneficiarnos de esta disciplina.

Yoga Facial vs. Gua Sha o Masaje Facial

Ambos difieren del yoga facial, pero son métodos beneficiosos para la piel igualmente. Los masajes faciales con o sin gua sha son más bien “ejercicios pasivos” en los que usas tus manos o alguna herramienta para masajear y esculpir la piel, pero no movilizas la musculatura facial. Sin embargo, incorporarlos en tu rutina diaria es otra excelente manera de liberar tensiones, aumentar la circulación y redefinir tu la piel de nuestra cara.

¿Cómo y Cuándo Empezar?

La gimnasia facial se puede empezar en cualquier momento, sin importar la edad que tengas. Asegúrate de encontrar el tiempo para hacerlo todos los días, aunque sea por pocos minutos. Todo lo que necesitas es un aceite facial ligero o unos *pumps* de tu hidratante preferida para hacer que tus manos se deslicen un poco y evitar que tiren demasiado la piel. Al igual que con cualquier *workout*, la constancia es clave si quieres ver los resultados deseados. ¿Lo mejor de todo? Hay muchos tutoriales gratuitos en internet, ¡solo has de darle *play* para empezar ya!

Yoga Facial vs. Botox: ¿Mismos Resultados?

Seamos honestos, es poco probable que con el yoga facial obtengas los mismos resultados instantáneos que ofrece un tratamiento de Botox. Sin embargo, es un excelente punto de partida si eres de las que se oponen a los retoques estéticos. Aunque no sea una solución instantánea, con dedicación irás notando los resultados en la tonificación facial y en el bienestar de la piel.

Al igual que el yoga corporal, la gimnasia facial debe verse como una práctica integral. Son como el botox pero sin agujas, y hay que hacerlos cada mañana antes de aplicarse las cremas. De esta manera los músculos se despiertan, se activa la microcirculación y los ingredientes activos de los productos de belleza encontrarán después las condiciones óptimas para actuar.

Se necesita poco tiempo y poco esfuerzo para ver resultados en unos 10 días. "Hay 70 músculos en la cara, que permiten todas las expresiones faciales: como los de cualquier otra parte del cuerpo, un buen entrenamiento es una ayuda valiosa para mantenerlos tonificados, vitales, desafiando el tiempo y la gravedad", explica.

No es casualidad que en las redes sociales el yoga facial que tanto le gusta a Meghan Markle, Miranda Kerr o Jennifer Aniston sea llamado 'yotox': es una alternativa natural (y gratuita) a la medicina estética. Por supuesto, se necesita mucha perseverancia para incorporarlos a nuestra rutina diaria de belleza.

10 Ejercicios Básicos de Yoga Facial

  1. Calentamiento: Realice pequeños círculos concéntricos con los dedos en el cuero cabelludo, como si estuviera lavándose el pelo. Activan la circulación y liberan tensiones.
  2. Coge los lóbulos de las orejas entre el pulgar y el índice, y levántalos con pequeñas presiones hacia la punta de las orejas: parece increíble pero esto despierta el rostro al instante.
  3. Luchar contra la flacidez: Un movimiento para el platisma, el mayor músculo del cuello: poniendo los puños cerrados bajo la barbilla, intenta abrir la boca haciendo fuerza con los nudillos. Repite 30 veces.
  4. Otro más para el cuello: con la barbilla hacia arriba, trata de sonreír hacia abajo 10 veces.
  5. Con la barbilla levantada, envía besos o sopla hacia arriba 30 veces. Este ejercicio y el anterior ayuda a estirar el cuello y a definir el óvalo facial.
  6. Contra las arrugas verticales alrededor de la boca: Hincha las mejillas con efecto pez globo. Ayuda a relajarlas desde el interior de la boca.
  7. Levantar los pómulos: Haz una sonrisa torcida, primero en un lado, luego en el otro, 15 en cada uno.
  8. Contorno de ojos relajado: Prueba el ejercicio del telescopio. Intenta abrir los párpados con los dedos colocados como anteojos imaginarios alrededor de los ojos. Repite 30 veces.
  9. Suavizar las arrugas horizontales en la frente: Poniendo las yemas de los dedos en el centro de la frente, horizontalmente, empuja con los dedos suavemente hacia arriba mientras miras hacia abajo.
  10. Y para las verticales: intenta fruncir el ceño, haciendo resistencia con la punta de los dedos, esta vez verticalmente.

El yoga facial, el debut literario de Alice Daffonchio, se presenta como un libro que trasciende el terreno de la cosmética para adentrarse en el ámbito del bienestar integral. Uno de los mayores aciertos de la obra radica en su planteamiento: el rostro no es únicamente un conjunto de músculos y piel que reflejan la edad, sino también un espejo de nuestras emociones, de nuestros hábitos y de nuestro equilibrio interior. La estructura del libro, dividida en cinco partes, resulta clara y ordenada. Cada sección ofrece un equilibrio entre teoría y práctica, permitiendo al lector comprender la filosofía del yoga facial y, al mismo tiempo, ponerla en acción. Desde la nutrición antiinflamatoria hasta el uso de herramientas como el gua sha o las ventosas, la autora articula un recorrido que combina saberes ancestrales con técnicas contemporáneas.

Otro aspecto destacable es la manera en que Daffonchio sitúa la práctica dentro de un marco espiritual y femenino, proponiendo rituales que conectan la belleza con la energía vital y los ciclos naturales. Sin embargo, este enfoque puede resultar demasiado esotérico para quienes busquen un manual puramente técnico o científico. Como crítica, puede señalarse que el texto asume un público mayoritariamente femenino y puede dejar en segundo plano a lectores masculinos interesados en estas prácticas. En definitiva, Yoga facial es una propuesta fresca y necesaria en un mercado saturado de promesas rápidas.

En este contexto, la instructora certificada de yoga facial Laura Ortega es una de las encargadas en enseñar en sus redes sociales los ejercicios más eficaces que puedan conseguirlo. Para empezar, lo primero que tenemos que hacer es elegir un aceite corporal o crema hidratante que aplicarnos en el cuello y la papada. En este caso, vamos a ayudarnos de nuestros nudillos para masajear la papada y el cuello. Este ejercicio debería realizarse todos los días con unas 10/15 repeticiones, añadido a otro tipo de masajes y ejercicios en la zona podemos conseguir tonificarla en tan solo unos días.

La papada es un problema que cada día preocupa más a las mujeres de cualquier edad y no tiene por qué estar ligada al sobrepeso. Por mucho que siempre hayamos pensado que la papada surge por sobrepeso, lo cierto es que hay más factores que afectan a su aparición, como genéticos, envejecimiento natural de la piel o por la pérdida brusca de peso. El yoga facial busca la firmeza de esta zona a través de masajes que estimulan la circulación. Mediante leves movimientos incrementamos el flujo, lo cual es esencial para la oxigenación y la nutrición de los tejidos de la zona.

Igual que los músculos del abdomen, piernas, glúteos o brazos, los músculos faciales también necesitan cuidados para no perder firmeza y elasticidad. Y es que estos músculos, junto con las fibras de colágeno, son los que le dan sostén al rostro. Existen incluso dispositivos de masaje facial y centros especializados en el cuidado del rostro mediante el masaje y la tonificación facial. Además, el yoga o la gimnasia facial se pueden combinar con cualquier tratamiento médico estético, como por ejemplo, el bótox o los hilos de colágeno, tomando las precauciones oportunas.

Realizar habitualmente ejercicios de yoga o gimnasia facial tiene muchos beneficios para nuestro rostro, nuestra piel, nuestra psique y nuestra autoestima, ya que no solo estarás cuidando tu cara, sino que estarás dedicándote un momento a ti, en el que desconectar de todo y reconectar contigo. Igual que con la forma física corporal, todo depende de la forma «física» de nuestra musculatura facial, edad, tipo de piel e incluso nuestros hábitos de vida.

Para ser más constantes, podemos añadir el ejercicio facial, por ejemplo, al final del día, cuando nos cepillamos los dientes. Al principio, si es posible, lo ideal es hacer una rutina diaria que incluya ejercicios para las principales zonas del rostro (frente, ojos, pómulos, boca). A medida que vayamos notando más revitalizada la musculatura facial, podemos reducir las sesiones a unas cinco semanales.

Ejercicios faciales:

  1. Ahueca una mano, colócala sobre la frente, estira la piel hacia arriba y cierra los ojos con fuerza durante 5 segundos y relaja.
  2. Coloca los dedos índices sobre las cejas, tira de ellas hacia fuera e intenta juntarlas manteniendo la resistencia con los dedos.
  3. Juntando los dedos de las manos, coloca el dedo índice sobre las cejas a modo de visera. Tira hacia arriba y hacia fuera. Cierra con fuerza el párpado superior hacia el inferior manteniendo la mirada hacia arriba.
  4. Dibuja una «V» con el dedo índice y el corazón y coloca la yema de un dedo al comiendo del lagrimal y otra en el final del ojo. Presiona para que la piel no se mueva (no tires de ella hacia los lados) y, con la mirada hacia arriba, intenta acercar el párpado inferior al superior.
  5. Haz una especie de «gafas» con las manos, colócalas sobre el orbicular del ojo (ceja y final de la ojera), abriéndolos bien e intenta cerrar los ojos.
  6. Coloca el dedo índice bajo la nariz, haciendo presión hacia arriba. Haciendo un gesto parecido al de «Embrujada», empuja el dedo hacia abajo con la nariz.
  7. Coloca los «talones» de las manos en el borde de la boca y estírala hacia los lados. Mete los labios cerrando la boca como si fueras un pez y mantén 5 segundos. Haz el mismo ejercicio que antes, pero colocando la base de las manos bajo los pómulos, llevándolas hacia arriba y hacia fuera. Cierra de nuevo la boca metiendo los labios hacia dentro y haz las mismas repeticiones.
  8. Coloca las palmas de las manos, una encima de otra sobre el pecho y tira suavemente hacia abajo. Intenta tapar el labio superior con el inferior.

Puedes hacer las repeticiones que quieras de cada ejercicio y toda la rutina completa de 1 a 3 veces. Igual que con el cuerpo, lo ideal después de hacer ejercicio facial es terminar con estiramientos y masajes. Y para eso nada mejor que una sesión autokobido.

Conocido como el «lifting facial japonés», el masaje facial Kobido es famoso en el país nipón por su efecto de estiramiento facial. Además, aprender a realizarlo calma el estrés, mejora el estado de ánimo y ayuda a reducir los dolores de cabeza. Y hay más beneficios aún: el automasaje Kobido resulta perfecto, tras la limpieza facial, para potenciar el efecto del sérum o de nuestro tratamiento hidratante habitual.

Por sus beneficios, el ejercicio facial y los automasajes se están convirtiendo en un auténtico boom entre las mujeres (y cada vez más hombres) y en una alternativa a los tratamientos médico estéticos invasivos. Dedicar unos minutos cada día a estimular tu rostro te ayudará a potenciar tu belleza natural y a prevenir el envejecimiento. Fácil, barato y efectivo.

Va mucho más allá: una piel cuidada, la simetría de las facciones o una imagen armónica en su conjunto son algunos de los resultados que obtendrás con su práctica. Las tensiones provocadas por el estrés del día a día, nuestras preocupaciones o un descanso insuficiente provocan la contracción de toda nuestra musculatura. Al masajear los músculos de la cara y el cuello promovemos la irrigación sanguínea de todos los tejidos, que asimilan mejor los nutrientes y el oxígeno. Con la edad nuestra piel pierde la capacidad de producir colágeno. Se vuelve más fina, más vulnerable y queda más expuesta a los efectos del paso del tiempo.

El MÉTODO BIBO YOGA FACIAL combina el masaje muscular con el de drenaje facial. Al tratarse de una técnica natural, sin inyectables ni cirugía, el MÉTODO BIBŌ YOGA FACIAL es apto para cualquier persona. Con el MÉTODO BIBŌ YOGA FACIAL conseguirás un aspecto más joven y una piel más luminosa. Las bolsas y ojeras se atenúan o incluso desaparecen (siempre que sigas un estilo de vida saludable). (*) El MÉTODO BIBŌ YOGA FACIAL es un método de tratamiento estético, no médico.

No son incompatibles, pero es recomendable esperar un mes aproximadamente después de realizar cualquier tratamiento con Botox, para empezar a practicar yoga facial. La recompensa está al otro lado del espejo. Con un ritual disciplinado, que debes percibir como un autorregalo, obtendrás beneficios palpables en tu bienestar y en tu imagen.

Sí, existen alternativas al bótox para cuidar el rostro, rejuvenecerlo y prevenir el envejecimiento sin tener que recurrir a las agujas o la cirugía. En nuestra cara hay más de 60 músculos que podemos ejercitar igual que lo hacemos con el resto de los músculos de nuestro cuerpo.

Llevo ya algún tiempo algo descontenta con mi papada y con cierta flacidez que estoy notando en torno a los labios. Instagram lo sabe y no para de enseñarme anuncios de antes y después de yoga facial. Como esta publicidad suele ser bastante engañosa, decidí probar yo misma para comprobar su eficacia. Comencé por los básicos, manos limpias, cara lavada y un aceite facial para evitar rojeces y suavizar los masajes faciales. Después busque un vídeo de yoga facial para principiantes en Youtube para aprender a relajar los músculos faciales, porque a mí me cuesta muchísimo y es la base de este entrenamiento.

Mi primera incursión en el yoga facial fue una introducción a movimientos faciales para trabajar las mejillas y el área de los labios. Al principio, los movimientos me parecieron un poco extraños y forzados. Me sentía súper torpe intentando seguir las instrucciones. De hecho, estuve a punto de abandonar porque me dolía bastante la mandíbula de la tensión. Pero a los 10 minutos comencé a sentir una sensación de relajación en mi rostro.

Los siguientes días implementé posturas más avanzadas, como la "Elevación de Cejas". Esta supone levantar las cejas lo más alto posible y mantenerlas en esa posición durante unos segundos mientras forzamos los músculos de los ojos para trabajar las patas de gallo y los párpados caídos. También sumé a mi rutina de yoga facial la “Técnica de los pómulos elevados”. Consiste en inflar las mejillas y aguantar la posición para tonificar los músculos de la zona de la boca, las conocidas líneas de marioneta.

A medida que avanzaba me acostumbré a las rutinas y comencé a notar pequeños cambios en mi piel con dos semanas de práctica. Cuando haces yoga facial se relajan mucho todos los músculos de la cara. Al no estar tensionándolos, las arrugas dinámicas menos profundas se suavizan y el efecto buena cara sí se nota.

Continúe sumando asanas faciales a mi rutina, como el “Masaje de Entrecejo” y “Estiramientos de mentón y mandíbula” para trabajar la papada, mis dos mayores preocupaciones en cuestión de envejecimiento facial. El primero consiste en sujetar la frente a los lados para tratar de forzar el entrecejo y suavizar así la línea entre las cejas. No he añadido más por dos razones: quiero mantenerla sencilla porque si complico la rutina sé que me va a dar pereza. La segunda razón es que mis músculos todavía se sienten pesados y cansados después de la práctica, lo que significa que aún sigue suponiendo un reto para ellos y no se han acostumbrado.

La repetición de los movimientos también me ayudó a conectar con mi respiración, creando un ambiente de calma que se extendió más allá de la práctica en sí. Crear un momento de cuidado personal para mí siempre me sienta bien, no importa si es hacer deporte, skincare, meditar o dormir sin alarma. Lo noto mucho en mi estado de ánimo y en el caso del yoga facial no ha sido diferente.

A medida que me acercaba al final de mi segunda semana de yoga facial, comparé fotos del antes y el después. Noto mi piel más radiante y la tensión acumulada en mi rostro ha disminuido significativamente. Además, me siento más consciente de los músculos faciales y de cómo los utilizo en mi vida diaria.

Al concluir mis dos semanas de yoga facial, los resultados me han sorprendido gratamente. Los cambios son sutiles y no tienen nada que ver con esos anuncios de Instagram donde chicas de 20 años dicen que tienen 50 y que hacen yoga facial, pero son innegables.

En resumen, mi experiencia con el yoga facial ha sido una revelación. Voy a comprarme una gua sha para hacer los ejercicios más cómodamente.

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