Puntos Blancos: Causas, Tratamiento y Prevención del Acné

El acné es una afección cutánea común que afecta a personas de todas las edades, pero es especialmente prevalente en adolescentes y adultos jóvenes. Se manifiesta como brotes de espinillas, puntos negros y lesiones inflamatorias en la piel, afectando principalmente la cara, el pecho, la espalda y los hombros. El acné se produce cuando los folículos pilosos de la piel se obstruyen con sebo, células muertas de la piel y bacterias.

Diferentes tipos de acné y sus manifestaciones en la piel.

¿Qué son los puntos blancos?

¿Te han aparecido alguna vez unos pequeños puntos blancos en el rostro y no sabes muy bien qué son? Su apariencia se asemeja a la de las espinillas y los puntos negros pero su aspecto es definitivamente blanco. En primer lugar vamos a ponerle nombre: se conocen como millium o milia.

Los puntos blancos son comedones cerrados, lo que significa “poros obstruidos”. Puedes ver realmente la obstrucción dentro del poro debajo de la piel, que parece una protuberancia blanca - de ahí su nombre. A diferencia del clásico acné, el millium no duele ni resulta tan visible como por ejemplo, la espinilla. Esto se debe a que, a pesar de ser un foco de infección, no tiene la clásica aureola que siempre acompañan a los puntos negros.

El punto es de color blanco porque el sebo no se oxida al no entrar en contacto con el aire. Seguramente habrás visto estos puntos blancos en los recién nacidos pero pueden aparecer en la piel de cualquier persona.

Causas de los puntos blancos

Como en otros casos de acné, la aparición de los puntos blancos se debe a la obstrucción de los poros, ya sea por el sebo, las impurezas del aire o las células muertas de la piel. Todas empiezan, eso sí, por una limpieza profunda. Y aunque el poro esté cerrado, lo cierto es que se pueden tratar de forma eficaz. La clave es mantener los poros bien limpios para facilitar que el sebo salga al exterior y evitar que se acumule debajo de la piel.

Aquí hay algunas causas comunes de los puntos blancos:

  • Producción excesiva de grasa: Quien tiene puntos blancos, puntos negros y granos tiende a tener una piel que produce demasiada grasa, o sebo. Cuando el exceso de grasa se mezcla con las células muertas de la piel, los poros se pueden obstruir.
  • Células muertas de la piel: La mezcla de células muertas de la piel con exceso de sebo puede obstruir los poros.
  • Hiperactividad de las glándulas sebáceas: Las glándulas sebáceas producen un exceso de sebo, una sustancia grasosa que lubrica la piel.
  • Factores genéticos: Si tienes antecedentes familiares de acné, es posible que seas más propenso a desarrollarlo.
  • Bacterias: En algunos casos, las bacterias, específicamente la Propionibacterium acnes, pueden contribuir para la formación de puntos negros y puntos blancos.
  • Productos cosméticos, para el cuidado de la piel y para el cuidado del cabello: Hay varios productos de belleza que pueden obstruir los poros. Los ingredientes de los productos para el cabello, el maquillaje e incluso los productos para el cuidado de la piel pueden ser comedogénicos, es decir, pueden obstruir los poros.
  • ● Un mal cuidado de la piel: la aplicación de cremas con exceso de materia grasa y aceitosas puede contribuir a taponar los poros y a la aparición repentina de granos en la cara. También el maquillaje que no permite respirar convenientemente a la piel o el no limpiarlo adecuadamente pueden ser factores determinantes.
  • ● Ciertos medicamentos, como los esteroides o corticoides, que alteran el equilibrio hormonal de nuestro cuerpo, también influyen negativamente.

Puntos blancos vs. Puntos negros

Comprender los puntos blancos vs. Los puntos blancos y puntos negros son increíblemente comunes. Ambos se forman también por la misma razón: un poro obstruido.

Tal como los puntos blancos, los puntos negros son comedones y se forman cuando un poro está obstruido. Sin embargo, los puntos negros tienen un aspecto muy diferente - casi como si hubiera suciedad atrapada en el interior de un poro. Eso es porque los puntos negros son comedones abiertos, lo que significa que la obstrucción ha provocado la apertura del poro para dilatar, exponiendo el contenido del poro al aire. Una reacción química entre el aire y el contenido del poro hace que se oscurezca, y es por eso que estas manchas se denominan “puntos negros”.

Diferencias visuales entre puntos blancos y puntos negros.

Tratamientos para eliminar los puntos blancos

Para eliminar los puntos blancos hay que mantener una limpieza facial diaria y mucha hidratación. Una rutina de limpieza diaria de la piel es fundamental para eliminar las células muertas y ayudar a prevenir la obstrucción de los poros.

A continuación, detallamos algunas de las diferentes formas de reducir el aspecto de los puntos blancos y puntos negros. Pero primero, una cosa que no debes hacer: nunca intentes eliminar un punto negro y punto blanco en casa.

En muchos casos, puedes ayudar a tratar los puntos blancos y puntos negros usando productos que puedes comprar en tu farmacia local o supermercado. Una de las formas más eficaces de tratar puntos blancos y puntos negros es combatir el exceso de grasa y las células muertas de la piel que tan frecuentemente provocan su formación.

Aquí hay algunos tratamientos y productos recomendados:

  • Limpieza facial: Una limpieza facial por la mañana y otra por la noche debe ser el punto de partida en toda rutina de belleza que quiera ser eficaz. La mejor forma de combatir los puntos blancos es mantener la piel escrupulosamente limpia, eliminando todo resto de maquillaje para que nuestros poros no se obstruyan. Puedes optar por un agua micelar 3 en 1, que limpie, purifique y tonifique la piel.
  • Exfoliación: Solo una exfoliación regular puede acabar con las células muertas que se acumulan en la superficie de la piel y quedan adheridas a ella. La mejor manera de hacerlo es utilizando un gel exfoliante suave pero efectivo, ya que los más abrasivos pueden irritar la piel y provocar otros problemas.
  • Mascarilla facial: Es el complemento perfecto a la exfoliación. Las mascarillas de arcilla extraen en profundidad las impurezas desde el interior de cada poro.
  • Tratamientos tópicos: Si quieres una opción más específica, busca un tratamiento para manchas, una crema o un gel. En lugar de aplicarse por todo el rostro, estos productos se aplican únicamente en las zonas donde aparecen los puntos blancos y puntos negros.
  • Retinoides: Además de los productos de venta libre con retinol, puedes obtener versiones más fuertes de tu médico, como la tretinoína y la isotretinoína. Todos pertenecen a una clase de ingredientes conocidos como retinoides.
  • Isotretinoína: Este medicamento oral es un derivado de la vitamina A y se utiliza en casos graves de acné resistente a otros tratamientos.
  • Espironolactona: La espironolactona desempeña un papel importante en el tratamiento del acné, particularmente en casos de acné hormonal en mujeres.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento del acné puede llevar tiempo y paciencia, y los resultados pueden variar según la persona. Es fundamental consultar a un dermatólogo para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Rutina de cuidado de la piel para prevenir los puntos blancos

Es hora de empezar una rutina de cuidado de la piel constante y seguirla. Opta por marcas en las que confíen los expertos y que ofrezcan productos que incluyan ingredientes activos conocidos por ayudar a la piel. Aunque las redes sociales te hagan pensar lo contrario, tu rutina de cuidado de la piel no tiene que ser complicada para funcionar. Empieza por utilizar un limpiador, un hidratante y un protector solar, después añade los productos de tratamiento según sea necesario.

Aquí hay algunos pasos esenciales para una rutina de cuidado de la piel efectiva:

  1. Limpieza: Dejar exceso de grasa, células muertas de la piel y suciedad en la superficie de tu piel pueden contribuir a obstruir los poros. Por ello, la limpieza es esencial si quieres conseguir una piel visiblemente más limpia y uniforme.
  2. Hidratación: Tanto por dentro como por fuera. Además de beber 2 litros de agua diarios, incorpora como primer paso de tu rutina de belleza una esencia facial. Con una textura similar a la del agua y tan efectiva como un sérum, las esencias regeneran la piel, le proporcionan la hidratación que necesitan y la protegen contra las amenazas externas. Aporta, además, un extra de nutrición con una crema hidratante, independientemente del tipo de piel que tengas.
  3. Protección solar: Protege tu piel de la exposición a los rayos UVB/UVA y del estrés oxidativo de otros agentes contaminantes externos, con un gel de fotocorrección diaria.

Además, es importante incluir una dieta saludable que no incluya un exceso de grasas saturadas o azúcares puede ayudar a prevenir el acné repentino.

Ingredientes clave para combatir los puntos blancos

Usar productos con los ingredientes adecuados puede marcar toda la diferencia. Aquí hay algunos ingredientes clave que pueden ayudar a combatir los puntos blancos:

  • Niacinamida: ayuda a reducir la apariencia de los poros y a equilibrar la producción de sebo.
  • Ácido salicílico: exfolia de manera natural la piel, eliminando las células muertas que provocan puntos negros y blancos.
  • Peróxido de benzoilo: es uno de los principios activos más recomendados por dermatólogos para tratar el acné moderado o severo. Ayuda a eliminar las bacterias causantes del brote y a reducir la inflamación.
  • Ácido glicólico: exfoliante que ayuda a eliminar las células muertas de la piel y destapar los poros.
  • Ácido hialurónico: aunque no trata el acné directamente, es fundamental para mantener la piel hidratada y protegida, especialmente cuando se usan ingredientes más agresivos como el peróxido de benzoilo o los ácidos exfoliantes.

Tipos de acné y los ingredientes clave para su tratamiento.

Recuerda siempre que si te enfrentas a puntos blancos y puntos negros difíciles, lo mejor es consultar a un dermatólogo.

Si deseas aprender a eliminar los puntos negros y puntos blancos de forma permanente, lamentablemente, no hay garantías de que puedas eliminarlos por completo.

Tu piel es tu historia. Y aunque el acné aparezca de vez en cuando, no tiene por qué marcarla. Establece una rutina diaria y cúmplela. Aprende a gestionar el estrés con ejercicio, descanso o meditación. Usa protección solar a diario. El sol puede agravar brotes y dejar marcas más visibles. Confía en el poder de una buena limpieza. Dedicarle unos minutos a este primer paso puede marcar una gran diferencia en cómo responde tu piel.

También resulta indispensable aplicarle hidratación a la piel mediante cremas, sérums y aceites. Las cremas son un básico tengas la piel que tengas.

Además, la arcilla cuenta con grandes propiedades para estirar la piel, mejorando la circulación en su superficie, y contribuye a que se depure de dentro hacia afuera dejándola tersa, suave y luminosa.

Contrario a ciertos mitos, el acné no es consecuencia de una falta de higiene.

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