Rosácea: Definición, Causas, Síntomas y Tratamiento

El enrojecimiento facial es algo común que todos experimentamos en algún momento. Sin embargo, para muchas personas es más que una reacción pasajera. La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por un enrojecimiento constante en el rostro, principalmente en las mejillas, la nariz, la frente y el mentón. Afecta a muchas personas en el mundo, especialmente a mujeres de mediana edad con piel clara.

Como ellos ya hay 4,2 millones de españoles (afecta a más del 5% de la población) con rosácea. “Es más frecuente en personas con la piel blanca, pálida y traslúcida. Por eso, su índice de prevalencia en países anglosajones puede llegar a alcanzar hasta el 20% de la población”, asegura Montse Salleras, directora del Servicio de Dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona y asesora de Bioderma. Y tiene una mayor incidencia en mujeres, afectándolas tres veces más que a los hombres.

¿Qué es la Rosácea?

La rosácea es una enfermedad crónica de la piel que se desarrolla cuando los folículos sebáceos se inflaman. Es muy diferente al acné, pues en la rosácea proliferan granos rojos en las zonas de más producción de sebo en la cara. El dermatólogo especialista en rosácea es el encargado de indicar al paciente, en base a sus síntomas y antecedentes, si se trata o no de esta patología.

La propia Paula Vázquez ha dado una definición muy exacta: “Es una enfermedad crónica de la piel que afecta solo al rostro, en especial a las mejillas, la frente, la barbilla, la nariz y los ojos. Es como tener acné, pero a partir de los 40 en mi caso", describe la presentadora (si te interesa esto, así debes cuidar tu piel a partir de los 40). Y todavía no ha llegado lo peor, porque los brotes se agravan en época de frío: “es más difícil regular la circulación facial en invierno”, según la dermatóloga.

Cristina Vico, experta en rosácea en la Clínica Dr. Morales Raya, nos explica que "es una condición inflamatoria crónica de la piel que se caracteriza por brotes de rojez transitoria o permanente. Las lesiones características, además de la rojez, son granos rojos o con pus así como telangiectasias (pequeños vasos dilatados). A todo ello, puede sumarse la sensación de escozor, tirantez y sequedad generalizada de la piel".

Síntomas de la Rosácea

Además del enrojecimiento facial, las personas que la padecen pueden padecer otros síntomas, como la aparición de pequeños vasos sanguíneos visibles en la piel, sensación de ardor en la cara, la aparición de pequeñas bultos rojos similares al acné, ojos secos e irritados y, en los casos más graves, un engrosamiento de la piel de la nariz. La marca de la rosácea es la presencia de un eritema centrofacial persistente, típicamente en las mejillas, la barbilla, la frente, respetando la zona perioral y periocular.

Se manifiesta de manera diferente en cada persona, pero algunos síntomas comunes incluyen enrojecimiento facial persistente, la presencia de pequeños vasos sanguíneos visibles en la piel (telangiectasias), ojos secos y párpados hinchados, pápulas inflamadas y una sensación de ardor o picazón, así como engrosamiento de la piel en la zona de la nariz en algunos casos.

Tipos de Rosácea

Si hablamos de una cara con rosácea debes saber que existen seis tipos diferentes:

  • Rosácea eritemato-telangiectásica: Las personas que padecen este tipo de rosácea en la cara suelen sufrir episodios de enrojecimiento en la piel que duran por lo general, más de 10 minutos. Es usual que este tipo de rosácea aparezca por consumir ciertos alimentos, pero también pueden influir factores emocionales, climáticos (cambios bruscos de temperatura), e incluso, el uso de ciertos cosmético. La rosácea eritemato-telangiectásica suele aparecer cerca a la nariz, mejillas, mentón, frente y entrecejo.
  • Rosácea pápulo-pustulosa: Es muy frecuente en las mujeres de mediana edad y se caracteriza por la presencia de bultos y espinillas en el rostro.
  • Rosácea fimatosa: Se da principalmente en hombres y causa engrosamiento en la piel, así como nódulos. Este tipo de rosácea hace que la nariz se vea bulbosa o inflamada, lo que puede hacer que se confunda con otras patologías.
  • Rosácea ocular: Como su nombre indica, este tipo de rosácea aparece en los ojos y afecta principalmente a los párpados y la córnea. La rosácea ocular genera conjuntivitis, venas en los ojos que son visibles y hasta visión borrosa.
  • Rosácea granulomatosa: Se caracteriza por la presencia de nódulos amarillos, marrones o rojizos en el rostro.
  • Rosácea fulminante: Cuando se trata de rosácea y sus tipos, la fulminante es la más grave de todas. Se conoce como pioderma facial y es la rosácea en la cara más peligrosa. Es poco frecuente, pero cuando se presenta, existen altas probabilidades de que deje cicatrices.

La prevalencia de cada uno de los tipos de rosácea es variable, siendo el tipo uno el más frecuente, seguido del tipo dos.

Causas de la Rosácea

A pesar de las investigaciones en curso, la causa exacta de la rosácea sigue siendo desconocida. Sin embargo, hay varios factores que contribuyen a su desarrollo.

Y, aunque se desconocen las causas exactas, “estudios recientes apuntan a que podría estar relacionada con la herencia genética (aproximadamente el 40% de los afectados tiene un familiar directo que también la padece), con el funcionamiento inadecuado del sistema inmunitario y con problemas de regulación vascular”, según el doctor Sánchez Viera.

La rosácea está estrechamente relacionada con la hipersensibilidad de la piel. Las personas que más la sufren suelen ser mujeres, tres veces más que los hombres, y sobre todo con pieles claras. En este caso, la rosácea está relacionada con la dilatación de arterias y capilares. Esta dilatación produce el color rojizo o enrojecimiento de la cara desencadenado por cualquier roce. El Demodex folliculorum es el encargado de infectar la piel, un ácaro que causa la evolución de la rosácea.

Hay situaciones que pueden desencadenar los síntomas o el empeoramiento de estos, como la exposición al sol, el estrés, los cambios de temperatura o consumir bebidas calientes, alimentos picantes o alcohol.

Factores Desencadenantes

Son muy conocidos, los factores ambientales que pueden empeorar la rosácea, como la exposición a altos niveles de radiación ultravioleta y los niveles de vitamina D muy altos. Parece ser que fumar puede disminuir el riesgo de padecer rosácea, por una afectación en el sistema vascular y su endotelio, la parte interior del vaso.

Éstas son comunes a la rosácea, a la que además se añade la exposición solar. En un interesante estudio llevado a cabo por Alinia et al de la revista Dermatologic Clinic en 2018 se indagó sobre estos posibles desencadenantes o agravantes.

  • Exposición al sol
  • Estrés
  • Cambios de temperatura
  • Consumo de bebidas calientes, alimentos picantes o alcohol

Diagnóstico de la Rosácea

Diagnosticar la rosácea no es fácil, ya que no existe una prueba específica para ello. Los dermatólogos deben basarse en la observación del paciente, los síntomas y su historial médico. A menudo, la rosácea se confunde con otras afecciones como el acné, la dermatitis o la psoriasis, lo que hace que el diagnóstico y la prescripción de un tratamiento adecuado se pueda retrasar.

El diagnóstico de la rosácea se establece mediante la evaluación clínica de un profesional de la salud, generalmente un dermatólogo. No existen pruebas de laboratorio específicas para confirmar esta afección cutánea crónica. El médico realiza un examen físico minucioso de la piel, observando enrojecimiento facial persistente, la presencia de vasos sanguíneos visibles, pápulas, pústulas u otros síntomas característicos. Además, se recopila información sobre los síntomas, factores desencadenantes y antecedentes médicos y familiares.

Tratamiento de la Rosácea

ROSÁCEA | ¿Qué es y cómo la tratamos?

Aunque no existe una cura definitiva para la rosácea, hay diferentes tratamientos para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes que la padecen.

Curar es una palabra que consuela a los pacientes. Podemos curar los brotes de rosácea, sin duda. En mi experiencia con medidas preventivas, buena educación, conocimiento, productos y tratamiento adecuado la rosácea se puede controlar bastante bien.

Opciones de Tratamiento

  • Medicamentos de aplicación local: Como cremas o geles, suelen ser la primera opción de tratamiento contra la rosácea, ya que ayudan a reducir la inflamación y el enrojecimiento. Los productos que contienen metronidazol, azelaico o ácido azelaico pueden reducir la inflamación y el enrojecimiento.
  • Antibióticos orales: En los casos más graves, se pueden recetar antibióticos para controlar la inflamación y las lesiones. En casos más graves, su dermatólogo puede recetar antibióticos orales, como la doxiciclina o la tetraciclina, para controlar la inflamación y las lesiones. Estos tratamientos generalmente se usan a corto plazo debido a posibles efectos secundarios.
  • Terapias con luz: Las tecnologías de láser y luz pulsada son efectivas para reducir la visibilidad de los vasos sanguíneos y el enrojecimiento facial. El tratamiento con láser o luz pulsada (IPL) cierra los capilares y las venitas, y mejora mucho la tendencia espontánea al enrojecimiento.

El láser vascular o la luz intensa pulsada son bastante selectivos y en manos expertas en una sesión se consigue mucha mejoría. La “perfección” puede requerir una segunda sesión, separada al menos de dos a tres semanas.

Tratamientos Tópicos

También existen, por último, tratamientos tópicos. Juan Jiménez, licenciado en Medicina con número de colegiado 282875350 y dermatólogo de la clínica FEMM expone que "existen múltiples opciones según el tipo de rosácea que se padezca. En la rosácea eritematosa-telangiectasica ("rojeces") se pueden utilizar fármacos con acción vasoconstrictora para mejorar dichas rojeces y vasos sanguíneos. En la rosácea papulo-pustulosa (cuando ya aparecen granitos) es necesario asociar otros tratamiento antiinflamatorios o que ataquen al ácaro Demodex, responsable de este tipo de rosácea".

¿Su fórmula estrella? "Oximetazolina (vasoconstrictor), ivermectina (ataca al ácaro Demodex) y enoxolona (antiinflamatorio)".

Cuidado de la Piel con Rosácea

Convivir con la rosácea hace que tengamos que cambiar nuestro estilo de vida para poder controlar los síntomas.

Dentro de los ingredientes básicos de la rosácea en los tratamientos se encuentran los limpiadores y las cremas hidratantes. La recomendaciones son utilizar vehículos hidratantes sobre pH neutro que no entra en la barrera y que no sean alcalinos.

Recomendaciones

  • Usar protector solar a diario.
  • Evitar productos tópicos que contengan alcohol o fragancias.
  • Identificar los factores desencadenantes mediante un diario de síntomas, y evitarlos.
  • Limpiar la piel dos veces al día (mañana y noche, con el sistema de doble limpieza para la piel sensible) con agua micelar, leches que tengan un bajo contenido en grasa para evitar la aparición, además, de granitos, y fórmulas Syndet (sin detergentes).
  • Aclara la piel con abundante agua y seca bien con toallas realizadas en algodón 100% porque son más suaves.

Productos para el Cuidado de la Piel

Si tu piel tiene tendencia a la rosácea, nada como utilizar Toleriane Rosaliac AR de La Roche-Posay. Este producto cuenta con elementos que ayudan a re-equilibrar el microbioma, hidratar la piel y minimizar las rojeces y las afecciones cutáneas. Se aplica dos veces al día: en la mañana y en la noche. Además, te encantará porque tiene una textura ligera que ayuda a neutralizar el daño en la piel. En su fórmula encontrarás un extracto bacteriano del agua termal de La Roche-Posay, que no solo hidrata la piel, sino que también contribuye a reducir el color rojo y la comezón.

La mejor forma de prevenir la rosácea es usar siempre productos de alta gama, testados en piel sensible si es posible, limpiezas suaves y un buen factor de protección.

Vivir con Rosácea

La rosácea también puede tener un impacto psicológico en la autoestima de quienes la padecen, ya que puede causar vergüenza y ansiedad social.

La afectación de la calidad de vida es notable en la rosácea. Los brotes afectan a la cara, produciendo molestias e inflamación. Además es una zona visible, por lo que se acompaña de conductas de vergüenza, ansiedad o evitación.

La rosácea puede ser una condición que afecta la calidad de vida de quien la padece, pero con un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado, es posible mantener los síntomas bajo control. Con una mayor concienciación, podemos ayudar a desmitificar esta condición y apoyar a quienes la padecen.

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