Las cicatrices y la formación de queloides son afecciones dermatológicas comunes que pueden tener un impacto notable en el aspecto físico y la salud mental de una persona. Las cicatrices se generan por la respuesta curativa natural del cuerpo a una lesión o herida, mientras que las cicatrices queloides son una forma excesiva de cicatrización que se extiende más allá del lugar original de la herida. Estas zonas elevadas y engrosadas de la piel pueden ser de color rosa a púrpura y tener una textura lisa y brillante.
A veces, un simple corte, una quemadura leve o incluso un piercing puede dar lugar a algo inesperado: una cicatriz que en lugar de desaparecer, crece más de lo normal. La piel se engrosa, se eleva y empieza a extenderse más allá de la herida original. Los queloides son más que simples cicatrices: son la forma que tiene el cuerpo de protegerse en exceso. En vez de detener la producción de colágeno una vez que la herida está cerrada, la piel sigue generando tejido, creando una cicatriz gruesa, elevada y que se extiende más allá de la lesión original.
Es importante no confundirlos con las cicatrices hipertróficas, que también son elevadas, pero se mantienen dentro del área de la herida original y suelen estabilizarse o reducirse con el tiempo.
Dermatólogo comenta las cosas que deben conocer sobre los queloides
¿Qué son los queloides?
Un queloide es un tipo de cicatriz elevada que aparece cuando el cuerpo produce colágeno en exceso durante la cicatrización. En lugar de detenerse una vez finalizada la reparación del tejido, el queloide sigue creciendo más allá del límite de la herida. El resultado es una masa gruesa, firme y a menudo brillante.
Formación de cicatrices queloides
Una cicatriz es el resultado del proceso de curación normal de la piel después de una lesión. Cuando la piel se corta o se lesiona de alguna manera, el cuerpo inmediatamente comienza a repararla. Durante este proceso, se forman nuevas células cutáneas para reemplazar las dañadas y se produce colágeno para fortalecer y unir las capas de la piel. En condiciones normales, el resultado es una cicatriz que desaparece gradualmente con el tiempo.
Sin embargo, en el caso de las cicatrices queloides, el proceso de cicatrización va más allá. La producción de colágeno se vuelve excesiva y desequilibrada, lo que lleva a la formación de una cicatriz abultada y elevada. Suelen ser de color rojo, rosa o marrón y pueden variar en tamaño y forma.
Una vez que comienza a formarse una cicatriz queloide, es posible que continúe creciendo más allá del límite de la herida original. Precisamente esta es una de las principales diferencias entre una cicatriz queloide y una cicatriz hipertrófica, que se limita al límite de la herida original. Otra es que los queloides no desaparecen con el tiempo y pueden crecer más allá del área original de la lesión.
Aspecto: Los queloides suelen ser más gruesos, abultados y con un tono más oscuro o rojizo, además de presentar una forma más irregular.
Causas de los queloides
La causa exacta de las cicatrices queloides aún se desconoce, pero se cree que pueden ser el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. Algunas personas tienen una predisposición genética, mientras que otras pueden desarrollarlas debido a lesiones cutáneas significativas como quemaduras, cirugías, piercings o tatuajes. También se ha observado que las personas con piel oscura tienen un mayor riesgo de desarrollar cicatrices queloides.
Un queloide puede desarrollarse a partir de cualquier lesión en la piel, incluso aquellas que parecen insignificantes al principio. Incluso un simple granito o una picadura puede activar una respuesta exagerada en la piel y generar una cicatriz elevada que sobrepasa la herida original.
Si la cicatriz adopta un modelo de crecimiento excesivo, es mayor en anchura y longitud que la herida que la originó, es decir sobrepasa los límites de la herida, está asociada a picor y enrojecimiento y tiende a persistir y avanzar con el tiempo, se llama “queloide”.
Factores ambientales: la exposición prolongada al sol, la irritación crónica o los traumatismos repetidos en una misma zona pueden aumentar el riesgo.
Los queloides no aparecen por casualidad. Su formación está relacionada con cómo reacciona tu piel durante la cicatrización, sumado a factores genéticos y algunos desencadenantes externos. Cuando la piel sufre una lesión -ya sea un corte, quemadura, cirugía, acné o piercing- el cuerpo activa un proceso natural para repararla.
Signos y síntomas de los queloides
Las lesiones queloides pueden aparecer en el momento de la lesión o herida o desarrollarse algunos meses o años después. Se pueden volver muy incómodas, especialmente si interfieren con los movimientos cotidianos. Así, son preocupantes para quienes tienen una vida profesional o deportiva activa.
Los principales signos y síntomas son:
- Cicatrices anormalmente grandes y prominentes que se extienden aún más allá de los límites de la lesión original.
- Apariencia brillante y sin vello.
- Su tamaño, textura y color pueden variar notablemente.
- Pueden producir picazón y dolor en la zona afectada, así como una sensación de molestias o de presión.
¿Cómo se diagnostican los queloides?
Cuando una cicatriz empieza a crecer más de lo habitual o se vuelve más gruesa y molesta, es normal preguntarse si se trata de un queloide. Los especialistas en dermatología pueden identificar un queloide con solo observar y tocar la zona afectada. En la mayoría de los casos, no es necesario hacer pruebas invasivas. El médico examina el aspecto y la evolución de la cicatriz para confirmar si se trata de un queloide.
¿Qué médico trata los queloides?
Si tienes una cicatriz queloide es aconsejable que visites a un dermatólogo. Un buen diagnóstico es fundamental para poder pautar un tratamiento adecuado.
Tratamientos médicos para los queloides
Afortunadamente, existen diversas opciones de tratamiento disponibles para eliminar o reducir el aspecto de las cicatrices queloides. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todos los tratamientos funcionan igual de bien en todas las personas y que los resultados pueden variar.
La cicatriz queloide a priori no es de fácil respuesta a un solo tratamiento, por lo que los dermatólogos suelen en general usar combinaciones. La respuesta es lenta de semanas, salvo que se utilice un abordaje más invasivo.
El tratamiento médico incluye diversas opciones. Las principales son:
Corticoesteroides
Uno de los tratamientos más comunes para las cicatrices queloides es la terapia con corticosteroides. Este tratamiento implica inyectar esta medicación directamente en la cicatriz para reducir la inflamación y el exceso de producción de colágeno. Estas inyecciones contienen una mezcla de corticoides con lidocaína para reducir el dolor, y se deben inyectar en la zona afectada cada cuatro a seis semanas. A menudo, se requieren múltiples sesiones para obtener resultados visibles y el proceso puede ser lento. Sin embargo, en muchos casos, la terapia con corticosteroides ha demostrado ser eficaz para reducir el tamaño y la apariencia de las cicatrices queloides, a veces incluso eliminándolas por completo. Existen algunos efectos secundarios, incluida la pigmentación de la piel y una formación temporal de acné, que pueden ser desagradables, pero por lo general desaparecen después de un tiempo.
Son un tratamiento clásico de los queloides, más eficaces al inicio de su formación.
Vendajes de presión
Otro enfoque de tratamiento es el uso de vendajes de presión. Ejercen presión constante sobre la cicatriz, lo que puede ayudar a aplanarla y suavizarla con el tiempo. Este método requiere el uso constante de vendajes o prendas de compresión durante varias semanas o meses, y los resultados pueden ser gradualmente visibles.
Crioterapia
Consiste en la creación de una herida en la cicatriz queloidea con frio para disminuir su tamaño. Se puede usar para combinar con otros tratamientos.
Radioterapia
Pese a que suene potente, se refiere a una forma de radioterapia superficial especial dirigida a la piel. No es la radioterapia convencional que conocemos para el tratamiento de tumores.
Láser
Diferentes tipos de láser ha sido utilizados para el tratamiento de la cicatriz queloide. Los más utilizados son los láseres fraccionados ablativos.
La tecnología láser vascular frena el proceso de crecimiento. La tecnología láser ablativo o no ablativo ayuda en la remodelación del queloide debido a que ablanda los tejidos de la zona.
Cirugía
La cirugía que pudiera parecer la solución definitiva más intuitiva puede desencadenar un círculo vicioso. Es decir que reaparezca el queloide de nuevo en la cicatriz de la extirpación incluso más grande que el anterior al ser la nueva cicatriz desencadenante más grande también. Sólo en casos seleccionados valorando la localización del queloide y tratamiento tras la cirugía para evitar la recurrencia se podría valorar su extirpación.
Otras opciones de tratamiento
Además de estos tratamientos, existen otras opciones disponibles, como la crioterapia (congelación de la cicatriz), la terapia con láser, la radioterapia y la cirugía. Estos métodos pueden ser más invasivos y generar resultados mixtos en términos de la eliminación completa de la cicatriz. Por lo tanto, es importante discutir las diferentes opciones con un dermatólogo o cirujano plástico antes de tomar una decisión.
Otra via de actuación posible es modificar la respuesta inmune local de la herida, mediante la via del Interferón.
Estudios clínicos sobre tratamientos combinados
Un metaanálisis que incluyó a 562 pacientes mostró que el 90 % obtuvo un aplanamiento significativo de la cicatriz, con una tasa de recurrencia del 3 %. El efecto adverso más común fue la hiperpigmentación (8 %), sin casos relevantes de atrofia ni ulceración.
La eficacia fue mayor en pacientes occidentales (99 %) que en asiáticos (57 %), y no hubo diferencias entre sexos.
Otro metaanálisis analizó 11 estudios con un total de 561 pacientes, evaluando la combinación de un antiinflamatorio inyectado y un neuromodulador local para el tratamiento de cicatrices hipertróficas y queloides.
La combinación mostró una mejora significativa en la tasa de eficacia, con un 28 % más de efectividad frente a los tratamientos comparativos. También se observó una mejoría en el dolor y el aspecto estético de las cicatrices según escalas validadas, aunque no se halló una reducción significativa en el grosor de las lesiones.
Los resultados mostraron una mayor eficacia general en el grupo tratado con la combinación, tanto en la valoración de pacientes como de profesionales, con una reducción media del grosor de la cicatriz de 0,38 mm frente a los grupos de control. No se encontraron mejoras significativas en la vascularización, elasticidad o coloración de la piel.
Queloides activos proliferativos: Se realiza tratamiento combinado para actuar sobre distintos puntos fisiopatogénicos, realizando en la misma sesión: láser (luz pulsada) vascular, crioterapia de contacto e inyección intralesional de fármacos.
Remedios caseros para queloides
Además de los tratamientos médicos, también existen algunos remedios caseros y naturales que pueden ayudar a reducir la apariencia de las cicatrices queloides. Son productos que deben usar tanto durante el período de curación como en el mantenimiento posterior.
- Uso de aloe vera: Tiene propiedades antiinflamatorias y cicatrizantes. Aplicar gel de aloe vera fresco sobre la cicatriz varias veces al día puede ayudar a reducir la inflamación y promover la regeneración celular.
- Aceite de rosa mosqueta: Contiene ácidos grasos esenciales y antioxidantes que pueden ayudar a hidratar la piel y promover la regeneración celular.
- Masaje de la cicatriz con aceite de vitamina E: Se cree que este aceite ayuda a hidratar la piel y mejorar la circulación sanguínea, lo que puede contribuir a una mejor cicatrización.
Es importante tener en cuenta que estos remedios caseros pueden funcionar en algunos casos, pero no están respaldados por una amplia evidencia científica. Además, cada persona es única y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Por ese motivo siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud antes de probar cualquier método de tratamiento.
Cuidados diarios en casa
Aunque los tratamientos médicos pueden ser necesarios en algunos casos, el cuidado diario en casa juega un papel clave para calmar los síntomas de los queloides y prevenir la formación de nuevos.
- Evita el sol directo: Los rayos UV pueden oscurecer los queloides, haciendo que se noten más.
- Limpia la herida suavemente con agua y jabón neutro.
Los queloides pueden ser difíciles de controlar, pero con información, cuidado adecuado y productos de calidad, no tienen por qué dominar tu piel.
Recuerda: aunque el cuidado en casa es fundamental, consultar con un dermatólogo es un paso imprescindible si sospechas que estás formando un queloide o si tienes dudas sobre el tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre los queloides
A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre los queloides:
¿Los queloides desaparecen espontáneamente?
No, los queloides no desaparecen espontáneamente. Se forman por una producción excesiva de colágeno que continúa incluso después de que la herida ha cicatrizado. Por eso, es poco probable que se reduzcan sin intervención médica.
¿Cuándo aparecen los queloides después de una lesión?
Pueden formarse entre 3 y 12 meses después de una lesión. A veces surgen incluso más tarde. Como tienden a crecer lentamente y de forma progresiva, es importante observar cualquier cicatriz que cambie de aspecto o tamaño con el tiempo.
¿Son cancerosos los queloides?
No. Los queloides son un crecimiento benigno (no canceroso) del tejido cicatricial.
¿Son hereditarios los queloides?
Sí. Los queloides tienden a presentarse en varias personas de una misma familia, lo que indica un fuerte componente genético.
Conclusión
Si tienes una cicatriz queloide, es fundamental consultar a un dermatólogo para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. Los tratamientos pueden incluir desde inyecciones de corticosteroides hasta terapias con láser y, en algunos casos, cirugía. Además, los remedios caseros y el cuidado diario pueden ayudar a mejorar la apariencia y reducir las molestias causadas por los queloides.