Lunares Verdes: Causas, Tipos y Prevención

Los lunares, también llamados nevos o nevus melanocíticos, son pequeños crecimientos cutáneos, generalmente oscuros, que se desarrollan a partir de las células productoras de pigmento de la piel (melanocitos). Los lunares son pequeñas manchas en la piel que pueden variar en color y tamaño. Los lunares son pequeñas manchas en la piel que resultan de una acumulación de células pigmentarias llamadas melanocitos.

¿Por qué aparecen los lunares?

La causa exacta del origen se desconoce. Los lunares se forman en el cuerpo debido a una proliferación "anormal pero benigna" de las células de la piel llamadas melanocitos, que tienden a crecer en grupos. Pero se cree que es a consecuencia de la genética y la exposición excesiva al sol durante la infancia. De esta manera, diferentes estudios han evidenciado que, en la mayoría de los casos, aparecen lunares nuevos en la piel debido a la interacción de múltiples factores genéticos asociados a la exposición solar que desencadena la aparición de los mismos.

Factores de riesgo

  • Exposición al sol: La exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) del sol o de camas de bronceado puede dañar el ADN de las células de la piel, aumentando el riesgo de cáncer de piel.
  • Edad y género: El riesgo de melanoma aumenta con la edad, aunque puede ocurrir a cualquier edad.
  • Genética: En la formación de nevus melancítico influye la genética, ya que hay una predisposición hereditaria.

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Tipos de Nevus

Existen distintos tipos de lunar o nevus melanocítico. Los dermatólogos utilizamos el término «nevus» de forma genérica para referirnos a una área de piel, que es diferente de las áreas circundantes. Es importante comprender que el nevus melanocítico forman parte natural de nuestra piel, van apareciendo por la edad, crecen hasta los 30 años aproximadamente, y luego también van variando con la edad, de forma que a medida que nos hacemos mayores tienen a regresar.

Clasificación según el momento de aparición

  • Nevus congénito: Es el nombre que se le da a los nevus que son presentes desde el nacimiento, considerado como una marca de nacimiento. La historia natural del nevus melanocítico es ser en la mayoría adquiridos, y sólo nacemos con algún ocasional nevus aislado (nevus melanocítico congénito).
  • Nevus melanocítico (o lunar común): Aparecen después de nacer. Son la gran mayoría de los lunares. Aparecen entre los 5 y los 35 años. A partir de los 40 tienden a disminuir. Son por tanto dinámicos.

Otros tipos de nevus

  • Nevus displásico o nevus atípicos: Son los nevus que tienen forma irregular, presentan más de 1 color y tienen un diámetro mayor a 6 mm (es decir más grandes que el borrador de un lápiz).
  • Nevus spitz: Estos nevus aparecen generalmente durante los primeros 20 años de vida. Se manifiestan como protuberancias, normalmente de color rosa, pero que puede tener un contenido de colores variable como rojo, negro o marrón. En ocasiones sangra y produce secreciones.
  • Nevus azul: Es un lunar de color grisáceo o negro azulado que puede ser congénito o salir en etapas posteriores.

Tabla resumen de los tipos de nevus

Tipo de Nevus Características Riesgo de Melanoma
Congénito Presente al nacer, tamaño variable Mayor riesgo si es de gran tamaño (> 20%)
Melanocítico común Pequeñas manchas de color uniforme Bajo
Displásico Forma irregular, múltiples colores, > 6mm Requiere control periódico
Spitz Protuberancias de color rosa, rojo, negro o marrón Necesita valoración dermatológica

Es más frecuente que aparezcan en la infancia y en adolescencia, crecen simultáneamente con los pacientes y tienen la tendencia a oscurecerse durante la pubertad. Estos son cambios comunes en los nevus de los niños y también desafortunadamente, en algunos casos, en el melanoma (cáncer de piel no muy frecuente en los niños) pero que puede empezar como un nevus o lunar en niños o bebe.

¿Cuándo preocuparse? La regla ABCDE

La mayoría de los lunares son inofensivos y, en raros casos, se vuelven cancerosos. No obstante, es importante que prestes atención a los cambios visuales y a otras manchas pigmentadas para detectar el cáncer de piel, especialmente el melanoma maligno. Como regla general los dermatólogos usamos la regla ABDCE para resumir y explicar a nuestros pacientes cuando podemos sospechar que un lunar puede ser cancerígeno. Es el acrónimo de Asimetría, Bordes mal definidos, Diámetro grande (>6mm), Contornos irregulares y Evolución, ha cambiado.

La regla del ABCDE

  • A (Asimetría): Una mitad es diferente a la otra.
  • B (Borde): Busca lunares que tengan bordes irregulares, cortes u ondas.
  • C (Color): Busca crecimientos que hayan cambiado de color, que tengan muchos colores o que presenten un color irregular.
  • D (Diámetro): Busca crecimientos recientes en lunares que tengan más de 1/4 de pulgada (alrededor de 6 milímetros).
  • E (Evolución): Presta atención a los lunares que cambian de tamaño, forma, color o relieve. Los lunares también pueden evolucionar para desarrollar nuevos signos y síntomas, como picazón o sangrado.

Prevención y cuidado de la piel

La fotoprotección es un importante factor de prevención de los nevus, incluso cuando ya se hayan presentado. Proteger tu piel del sol es fundamental para evitar la formación de lunares y reducir el riesgo de daños cutáneos a largo plazo. Concretamente, existen dos medidas que pueden ayudar a limitar la aparición de lunares nuevos y el melanoma, la principal complicación de estos: Prestar atención a los cambios y hacerse revisiones. Es importante examinarse regularmente la piel para detectar cambios que puedan indicar la presencia de un melanoma. Mientras, en otros pacientes de riesgo, se recomienda un control periódico de lunares por parte del dermatólogo.

Medidas preventivas

  • Utiliza protector solar, incluso en los días nublados. Recuerda reaplicar cada cierto tiempo (dos horas máximo) para mantener su eficacia.
  • Apuesta por sombreros y ropa ligera que te proteja si vas a estar al aire libre, especialmente si lo haces durante aquellas horas de mayor intensidad solar (entre las 12h y las 16h).
  • Revisa tus lunares cada mes o 2 meses, sin obsesionarte. Cuero cabelludo, palmas de las manos, axilas, pecho… Mira si tienes cambios evidentes en la cantidad, color, forma, tamaño, etcétera. Y visita al dermatólogo al menos 1 o 2 veces al año para hacerte un chequeo.

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