Conocer tu tipo de piel es el primer paso para crear una rutina de cuidado facial efectiva. Cada piel tiene necesidades distintas, y usar productos adecuados puede marcar una gran diferencia en su apariencia y salud. Usar productos que no se adaptan a tu tipo de piel puede provocar brotes, sequedad, irritación o exceso de grasa. Una piel bien cuidada es la base de cualquier look y el reflejo de tu bienestar. Conoce tu piel, cuídala con amor y deja que Mary Kay te acompañe en cada paso.
Para lucir una piel sana, radiante y perfecta durante todo el año necesitamos saber algo fundamental: el tipo de piel que tenemos. En función de las características de nuestra piel, los tratamientos que usemos, ya sean de forma preventiva o curativa, variarán porque estaremos cubriendo necesidades diferentes.
¿Sabes que hay cinco diferentes tipos de piel? En función de su contenido graso, textura, reacciones ante agentes externos e internos y algunas otras características, nuestra piel se clasifica en un subtipo o en otro. ¿Qué tipo de piel tienes tú y cómo deberías cuidarla? Vamos a ayudarte a descubrirlo.

👩🏻⚕️ ¿Cuál es tu tipo de piel? Tips para identificarlo
¿Cuántos Tipos de Piel Existen?
Hay cinco tipos de piel principales:
- Piel normal
- Piel grasa
- Piel mixta
- Piel seca
- Piel sensible
Piel Normal
La piel normal no tiene imperfecciones y presenta una textura sin irregularidades. Suele caracterizarse por manifestar un aspecto limpio y suave, mostrándose con ausencia de brillos y con poros de tamaño reducido, además de una buena circulación sanguínea y elasticidad. Las personas que tienen este tipo de piel suelen presentar un tono rosado, siendo este muy uniforme en toda la superficie cutánea. El cuidado de la piel normal no suele necesitar excesivas atenciones y es la más fácil de tratar, aunque hay que mimarlas porque en algunos casos tienen tendencia a convertirse en pieles secas. Para su tonificación y limpieza, se recomienda cremas de absorción fácil, para obtener la hidratación adecuada. Por otro lado, no debemos olvidarnos de usar la protección habitual para evitar los efectos de la exposición al sol.

Piel Grasa
La piel grasa se caracteriza por una excesiva producción de sebo, habitualmente denominada como seborrea, que puede ser debida a causas genéticas, medicación, cambios o desequilibrios hormonales, cosméticos que puedan causar irritación o un excesivo nivel de estrés. Uno de los problemas asociados a este tipo de piel son la aparición de granos y puntos negros, además de la presencia de poros muy dilatados. Se trata de un tipo de piel engrosada y pálida, lo que puede provocar que los vasos sanguíneos no sean visibles. Para tratar la piel grasa, los especialistas recomiendan hacer un estudio en profundidad para averiguar las posibles causas, además de recomendar la moderación en el consumo de alimentos fritos y grasas saturadas.

Piel Mixta
La principal característica de la piel mixta es la mezcla de manifestaciones de la piel seca y la piel grasa. Mientras que en la zona de la nariz, barbilla y frente suele ser frecuente encontrar las partes más grasas, las mejillas tienden a mostrar zonas normales o secas. Para el cuidado de este tipo de piel se recomienda usar agua tibia, en vez de muy fría o caliente, además de usar siempre productos que estén diseñados para el tratamiento de pieles mixtas.

Piel Seca
Debido a la escasa hidratación, la piel seca tiene muy poca humedad y suele presentar tirantez y rigidez, siendo habitual que se pele y que se caracterice por un tacto áspero y aspecto apagado. En ocasiones pueden aparecer manchas y en a veces da la sensación que es más vieja de lo que debería por la edad de la persona. Además, se trata de un tipo de piel que sufre especialmente los cambios meteorológicos y que tiene tendencia a picar y a descamarse. La base del tratamiento y los cuidados para la piel seca es la hidratación, con el objetivo de recuperar la humedad natural, la flexibilidad y elasticidad. Para ello, los especialistas recomiendan el uso de cosméticos con sustancias antioxidantes y ácidos grasos esenciales, además de cremas de día con protección solar.

Piel Sensible
La piel sensible, también denominada intolerante o hiperreactiva, es un tipo de piel que reacciona de forma muy llamativa o exagerada cuando se expone a estímulos como cambios de temperatura, la contaminación, al agua dura, el calor o algunos compuestos de los productos cosméticos. Aunque puede afectar a cualquier zona de la piel, el rostro suele ser la parte más habitualmente afectada en los casos de piel sensible. Los signos más habituales que suelen aparecer son enrojecimiento, descamación, erupciones, aspereza o hinchazón. Para el tratamiento de la piel sensible es fundamental la hidratación con productos hipoalergénicos, que tengan cuantos menos ingredientes mejor, ya que así se logrará una mayor tolerancia de la piel. También se recomienda usar protector solar siempre, independientemente de estemos en invierno o en verano.

¿Por Qué Puede Cambiar Mi Tipo de Piel?
La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y el que más expuesto está al exterior, lo que conlleva que con el paso de los años, o bien en períodos de tiempo concretos, se produzcan cambios en la misma. Por otro lado, el estado de nuestra piel se va a ver afectado por algunos factores internos. Por todo ello, no es raro que nuestro tipo de piel pueda modificarse. ¿Cuáles son las causas?
Factores Externos para el Cambio de Tipo de Piel
- Cambios de temperatura (excesivo calor o frío)
- Humedad o sequedad ambiental
- Contaminación
- Estilo de vida: alimentación, hábitos saludables, nivel de estrés o calidad del sueño.
Factores Internos para el Cambio de Tipo de Piel
- Edad
- Causas genéticas
- Problemas médicos como la diabetes o la insuficiencia renal
Como podrás imaginarte, los factores externos son los más fáciles de controlar, adoptando estilos de vida más sanos y , en general, hábitos saludables que minimicen los posibles daños para nuestra piel. Ten en cuenta que la piel no cambia de forma inmediata ni drástica, y siempre podemos estar atentos para saber las causas de un cambio en nuestro tipo de piel y ponerle remedio.
A continuación, te presentamos una tabla que resume las características y cuidados de cada tipo de piel:
| Tipo de Piel | Características | Cuidados |
|---|---|---|
| Seca | Tirante, áspera, poros poco visibles, piel opaca, puede descamarse | Limpiadores suaves y cremosos, hidratantes ricos y nutritivos, evitar productos con alcohol o fragancias fuertes |
| Normal | Equilibrada, suave y flexible, poros pequeños, no presenta problemas evidentes | Rutina básica de limpieza, tonificación e hidratación, usar productos suaves y equilibrados |
| Mixta | Zonas grasas (zona T) y zonas secas (mejillas), combinación de poros visibles y pequeños | Productos equilibrantes que hidraten sin añadir grasa, tratamientos específicos para las diferentes áreas del rostro |
| Grasa | Brillante y con textura grasa, poros agrandados y visibles, propensa al acné y puntos negros | Limpiadores que controlen la producción de sebo, elegir productos no grasos |
| Sensible | Reacciona fácilmente con enrojecimiento, ardor o picor ante productos o factores ambientales | Productos hipoalergénicos, sin perfumes, alcohol ni conservantes, limpieza suave sin frotar |
El cuidado de tu piel es un arte y una ciencia, pero no te dejes intimidar: esto es algo que todos podemos aprender. Recuerda que tu tipo de piel no es un sello fijo y que cambia con la edad, las hormonas, el clima, el estrés y los productos que usas.