Tratamiento Integral para la Artritis Psoriásica: Una Guía Detallada

La artritis psoriásica (APs) es una enfermedad crónica, mediada por el sistema inmunitario, heterogénea, con múltiples manifestaciones musculoesqueléticas y cutáneas. La artritis psoriásica es una afección crónica e inflamatoria que puede comprometer tanto las articulaciones como la piel. A continuación, exploramos en qué consiste esta condición, cómo reconocer sus síntomas y qué opciones existen para su tratamiento y alivio.

El concepto de artritis psoriásica (AP) como entidad clínica es reciente. A pesar de que las primeras publicaciones que relacionan psoriasis y artritis datan de inicios del siglo XIX, todavía en 1960 Hollander publicó una clasificación de las enfermedades reumáticas en la que designó a la «artritis psoriásica» como una «atípica artritis reumatoide». Hoy día la artritis psoriásica se considera una artropatía pleomórfica que puede afectar a cualquier articulación y que incluye un conjunto de manifestaciones clínicas. La artritis psoriásica se puede presentar como una artropatía periférica, una artropatía axial o una combinación de ambas.

La artritis psoriásica es una enfermedad autoinmune que afecta a las articulaciones y se presenta en algunos pacientes con psoriasis en la piel y/o en las uñas. Aproximadamente un 30% de los pacientes con psoriasis desarrollan también artritis psoriásica. Esta enfermedad se caracteriza por episodios de inflamación articular y puede afectar a personas de cualquier edad y sexo, incluso a niños.

La artritis psoriásica es una enfermedad reumatológica autoinmune, crónica y no contagiosa que alterna épocas de inactividad con otras de inflamación y dolor (brotes). El inicio de la enfermedad se suele dar entre los 30 y los 50 años, pero puede comenzar en la niñez. Aunque la enfermedad suele aparecer en la edad adulta, también puede darse en la infancia.

¿Cuáles son las causas de su aparición?

Las causas que producen la artritis psoriásica no se conocen con exactitud. No existe una causa clara que explique la aparición de esta enfermedad. Sí se sabe que hasta un 30 o 40% de los pacientes con artritis psoriásica tienen algún familiar con psoriasis o con artritis, lo que sugiere que la herencia desempeña un papel importante. Además de esta predisposición genética, existen algunos factores ambientales como infecciones por ciertas bacterias, traumatismos, enfermedades endocrinas o algunas medicinas que son capaces de activar la enfermedad.

Síntomas más frecuentes

Una de las características de la artritis psoriásica es la gran variedad de síntomas y manifestaciones con las que se puede presentar. Lesiones en las articulaciones de carácter inflamatorio (aparece dolor, rigidez, calor, dificultad de movimiento e inflamación). Entesitis: Inflamación del punto de unión entre el tendón y la superficie ósea del hueso.

El Dr. Ricardo Blanco, jefe de servicio de reumatología del Hospital universitario Marqués de Valdecilla (Santander), señala que puede presentar síntomas muy diferentes, como el dolor, hinchazón articular o lesiones cutáneas psoriásicas. "Se inicia despacio y se manifiesta diferente en cada individuo", explica.

Cuando se inician los síntomas es fácil confundirla con otras enfermedades articulares, sobre todo si no han aparecido las lesiones cutáneas.

  • Dolor e inflamación en una o más articulaciones. Es típico que se localice en los dedos de las manos, especialmente en la articulación cercana a la uña (interfalángica distal). A veces solo se localiza aquí. Otras veces afecta a unas pocas articulaciones, especialmente rodillas, pies y muñecas; y en algunos pacientes se extiende afectando a muchas articulaciones (poliartritis). Esta inflamación suele aparecer de forma lenta, con dolor y con hinchazón progresiva de la articulación.
  • Hinchazón de los dedos de manos y/o pies que les da apariencia de salchicha. En muchos pacientes es característico que se produzca una inflamación muy intensa de uno o varios dedos de los pies o de las manos, como si se hubiera dado un golpe muy fuerte.
  • Dolores difusos por todo el cuerpo. El dolor y los principales síntomas, en lugar de en la propia articulación, se manifiestan en los tendones o en las entesis, que son las zonas del tendón que se fijan al hueso.
  • Dolor de espalda baja o glúteos.

Uno de los síntomas más persistentes de la artritis psoriásica es el cansancio extremo, incluso después de dormir bien.

Los síntomas de la artritis psoriásica pueden aparecer en forma de brotes, es decir, episodios agudos en los que el dolor y la inflamación se intensifican. Durante un brote, el uso de productos de soporte como la muñequera para la artritis o la rodillera para la artritis de Actimove pueden ofrecer alivio mediante compresión ligera, mejora de la circulación y reducción del dolor en las articulaciones afectadas.

Si no se trata de forma adecuada, la artritis psoriásica puede causar daño articular irreversible. Sin embargo, con un tratamiento temprano y seguimiento médico, muchas personas consiguen controlar la progresión de la enfermedad y mantener una buena calidad de vida. El uso de productos ortopédicos diseñados específicamente para el manejo del dolor crónico puede marcar una gran diferencia.

🦵 Qué es la Artritis Psoriásica y qué tratamientos tiene

Tratamientos existentes

La artritis psoriásica es una enfermedad crónica y no existe ningún medicamento que la cure, pero con un tratamiento adecuado se puede conseguir la remisión o inactividad de la enfermedad. El tratamiento de la artritis psoriásica suele variar en cada paciente, ya que depende en gran medida de la intensidad y extensión de las articulaciones inflamadas, la gravedad de las lesiones cutáneas y la posible aparición de otras manifestaciones. Con todo, su fin principal es reducir la inflamación para disminuir el dolor y el daño articular, así como prevenir o controlar las lesiones cutáneas.

Para paliar los síntomas y controlar la enfermedad, es crucial que el afectado sea constante con el tratamiento farmacológico recetado por su médico. Si no se medica, una persona que empieza una manifestación leve de la enfermedad puede evolucionar hacia un estado más grave.

El tratamiento farmacológico incluye:

Fármacos para aliviar el dolor y la inflamación a corto plazo

Los constituyen los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Estos medicamentos se suelen utilizar para completar el efecto de los FAME, sobre todo en épocas en las que hay mayor dolor por reactivación de la enfermedad o cuando existen síntomas de forma mantenida. Los analgésicos no opiáceos más usados son: paracetamol y metamizol. Entre los opiáceos se pueden citar: codeína y tramadol. Los AINE son el otro gran grupo de medicamentos para el tratamiento sintomático de la artritis psoriásica. Son de gran utilidad para mitigar el dolor de las enfermedades reumáticas. Suelen ser eficaces para reducir el tiempo de rigidez articular que padecen los pacientes después de un reposo prolongado.

Inicialmente, la artritis psoriásica se trata con este tipo de fármacos para mejorar la inflamación sin empeorar la psoriasis. La dosis y el tipo de antiinflamatorio se debe adecuar a cada persona, procurando elegir el que cause el menor número de efectos adversos. Los AINE no causan habituación ni adicción, pero especialmente las personas con antecedentes de úlcera de estómago o duodeno, o quienes tengan la tensión arterial mal controlada o problemas de riñón, deben tener más precaución con su uso. Aunque a menudo se confunden, los analgésicos no son antiinflamatorios, ya que no actúan directamente sobre la inflamación. Sin embargo, los analgésicos también pueden recomendarse si el paciente no puede tomar antiinflamatorios o si el médico considera que ayudarán a controlar mejor el dolor.

Corticoides

Tienen efecto antiinflamatorio muy potente. Son fármacos de gran utilidad en el tratamiento de la artritis psoriásica. Comparten acciones antiinflamatorias con otras más complejas similares a las de los FAME. Son los fármacos más eficaces para controlar la inflamación articular en muy poco tiempo, ya sea en forma de comprimidos, inyecciones o como tratamientos intra-articulares (infiltraciones).

Actúan sobre la inflamación de manera efectiva. Se administran por vía oral o mediante inyecciones dentro de las articulaciones. Aunque pueden ser de gran utilidad, han de administrarse en la menor dosis y durante el menor tiempo que sea posible, ya que pueden causar efectos adversos como osteoporosis, diabetes, facilidad de que se produzcan hematomas, adelgazamiento de la piel, predisposición a infecciones e incluso rebrotes de psoriasis cuando se retira su uso.

Fármacos modificadores de la enfermedad (FAME)

Reducen la inflamación y también frenan la evolución de la enfermedad. Entre ellos se encuentran: el metotrexato, la leflunomida, la sulfasalazina, o la ciclosporina. Una característica común a todos ellos es que su acción es lenta, necesitándose habitualmente varias semanas o incluso meses de administración para que sean eficaces. Son fármacos seguros, aunque como ocurre con todos los medicamentos pueden tener efectos secundarios. Por eso es necesario tomar una serie de precauciones cuando se utilicen. Lo más importante es cumplir con la dosis y pauta indicados y realizar los controles analíticos periódicos que su médico establezca para poder detectar con prontitud cualquier inconveniente como problemas de hígado, riñón o sobre el número de las células de la sangre.

El apremilast es otro fármaco que se administra por vía oral y que se ha mostrado eficaz en la afectación de la piel y de las articulaciones de los pacientes con artritis psoriásica.

Los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) son un grupo diverso de medicamentos que pueden reducir e incluso a veces suprimir la actividad inflamatoria de la artritis psoriásica, mejorando los síntomas tanto articulares como de la piel de los pacientes.

FAME biológicos

Son un grupo de sustancias que evitan que el sistema inmunológico cause inflamación. El grupo principal está compuesto por medicamentos que bloquean una proteína importante en la inflamación, llamada factor de necrosis tumoral (TNF). Un medicamento llamado ustekinumab se puede utililizar también en pacientes con artritis psoriásica. Son muy efectivos tanto para mejorar las manifestaciones articulares como para las cutáneas.

Estos tratamientos deben mantenerse de forma prolongada, ya que generalmente cuando se suspende la enfermedad vuelve a reproducirse en la mayoría de pacientes en pocas semanas. Los FAME biológicos, al afectar al sistema inmunológico pueden ocasionar la reactivación de infecciones latentes como hepatitis o tuberculosis. Su reumatólogo antes de prescribirlos hará un estudio para excluirlas. Para evitar el desarrollo de infecciones serias, mientras se encuentre en tratamiento con un FAME biológico, puede tomar medidas de precaución, como el evitar iniciar la terapia si tuviese alguna infección o modificar la dosis del agente biológico si desarrolla una después de iniciado el tratamiento.

Son fármacos que evitan que el sistema inmunitario cause inflamación. Son muy efectivos para mejorar las manifestaciones articulares y cutáneas. Suelen emplearse cuando la enfermedad no se puede controlar con los AINE o los FAME sintéticos. Como actúan modulando el sistema inmunitario, puede verse elevado el riesgo de padecer infecciones, por lo que es necesario consultar con el médico si aparecen síntomas como fiebre, dolor de garganta, escalofríos o tos. Se pueden administrar de diversas maneras, la mayoría por vía subcutánea (que se puede inyectar el paciente), aunque también puede hacerse por vía intravenosa en algunos casos.

Inhibidores JAK

Este tipo de fármacos está teniendo un creciente papel en el tratamiento de enfermedades inmunomediadas. Su principal función es modular de manera selectiva el sistema inmunitario.

En el marco del 10º Congreso de Psoriasis, BMS anunció resultados positivos de Sotyktu en adultos con artritis psoriásica. El Dr. Blanco aclara que deucravacitinib es una nueva terapia basada en la inhibición específica de la TYK2, "que representa un avance significativo en el tratamiento de la artritis psoriásica al tratarse de un fármaco vía oral a diferencia de los biológicos". Por otra parte, "aun bloqueando una Janus Kinasa (JAK), el mecanismo es muy diferente a los otros inhibidores JAK que actúan sobre todo en la JAK1/JAK2 y JAK3".

Destaca que lA TYK2 es una enzima clave en la señalización de citocinas implicadas en la inflamación crónica, como la interleucina-23 (IL-23), la interleucina-12 (IL-12) y los interferones de tipo 1. Dr. "La innovación de este tratamiento radica además en su selectividad", añade. Deucravacitinib actúa mediante una inhibición alostérica única, uniéndose al dominio regulador (pseudoquinasa) de la TYK2. Esto permite una alta especificidad, "diferenciándose de los inhibidores de JAK tradicionales, que al actuar en el dominio quinasa son menos específicos y al bloquear varias JAK pueden afectar a otras vías inmunológicas con mayor riesgo de efectos secundarios".

Los ensayos clínicos se focalizan en varios aspectos clave de la enfermedad en comparación con el grupo placebo, lo que se traduce en mejoras importantes para los pacientes. Mide aspectos como la inflamación y otros síntomas articulares, síntomas que impactan directamente en la capacidad de los pacientes para realizar actividades diarias. Se analizan otros aspectos como la fatiga y la inflamación en los lugares donde los tendones o ligamentos se insertan en el hueso (entesis). "No hay que olvidar que esta patología también presenta manifestaciones cutáneas", advierte.

El Dr. Blanco expone que los resultados de los ensayos de artritis psoriásica POETYK PsA-1 y PsA-2 "refuerzan la eficacia de este tratamiento", logrando respuestas significativas (ACR20) en pacientes con artritis psoriásica activa tras 16 semanas de tratamiento, además de mejoría en otras medidas clave de actividad de la enfermedad. "Esto sugiere que Sotyktu (deucravacitinib) no sólo aborda eficazmente los síntomas articulares y cutáneos, sino que igualmente podría mejorar la calidad de vida de los pacientes, siendo el perfil de seguridad adecuado", acentúa.

Así, "las principales ventajas de deucravacitinib con respecto a otros tratamientos convencionales es que presenta un mecanismo de acción innovador". Insiste en que actúa inhibiendo de forma selectiva la enzima TYK2 mediante un mecanismo alostérico (en el dominio pseudoquinasa). "Y la administración oral, que es una ventaja adicional", razona. "Un fármaco oral para la artritis psoriásica puede mejorar la adherencia al tratamiento debido a su comodidad y facilidad de uso, ya que muchos pacientes prefieren tomar una pastilla en lugar de recibir inyecciones", considera. En determinados casos, elimina el miedo o la ansiedad asociados con las agujas, lo que hace que muchos pacientes se sientan más dispuestos a seguir el tratamiento. Al ser oral, "el paciente tiene mayor autonomía". Y le ofrece "mayor flexibilidad", ya que es fácil de llevar durante viajes o en la vida diaria.

Su conclusión es que deucravacitinib "mejora significativamente la vida de los pacientes con artritis psoriásica al ofrecerles una alternativa innovadora, eficaz y más cómoda para manejar esta enfermedad crónica". Puntualiza que "la administración oral puede facilitar el seguimiento del tratamiento y reducir la carga emocional o logística asociada a otras terapias".

Cirugía

Es probable que la mayoría de las personas con artritis psoriásica nunca tengan que someterse a cirugía. Sin embargo, en determinadas situaciones de afectación grave de la enfermedad, puede ser necesario recurrir a la cirugía. La intervención quirúrgica suele estar indicada cuando alguna articulación, especialmente en la cadera o la rodilla, estén muy dañadas por la enfermedad, pudiendo necesitarse su reemplazo por una prótesis artificial. Con la cirugía, se pretende mejorar el dolor y la movilidad articular.

Estilo de vida saludable

Es importante que el paciente con artritis psoriásica mantenga un estilo de vida saludable para mejorar su condición y prevenir otras enfermedades. Una de las causas de la artritis psoriásica se debe a un anormal funcionamiento del sistema inmunológico. Esto quiere decir que no es una enfermedad únicamente localizada en la piel o en las articulaciones, sino que es el sistema inmunitario el que propicia la inflamación de ambas. Ahora bien, también debe poner de su parte para mantener un estilo de vida sano que no solo evite que los síntomas empeoren, sino que le ayude a prevenir comorbilidades de la enfermedad.

Además del tratamiento farmacológico, es importante tratar de llevar un estilo de vida saludable. Para ello, se pueden seguir algunas pautas de actuación, como:

  • Cuidar la piel diariamente, con una correcta higiene e hidratación. El uso de lociones adecuadas puede mejorar el aspecto y reducir los síntomas psoriásicos.
  • Realizar ejercicio, incluso desde el inicio de la enfermedad, para mantener la movilidad completa de las articulaciones. La actividad física dentro del agua (natación, acuagym) pueden ser una buena opción porque ejercen menos presión en las articulaciones.
  • Mantener bajo control los factores de riesgo. Por ejemplo, con una dieta variada y equilibrada, se pueden promover los valores adecuados de glucosa y triglicéridos en sangre.

Conocer la enfermedad

Es importante que la persona con artritis psoriásica se convierta en un “paciente experto” de la enfermedad para que ella misma pueda reconocer sus rebrotes psoriásicos, qué los causa, qué empeora los síntomas, qué ayuda con ellos... porque, debido al desconocimiento, muchos pacientes pueden cometer errores como automedicarse o no cumplir con su tratamiento adecuadamente. Para prevenir posibles rebrotes de la enfermedad que sigan afectando a las articulaciones, el tratamiento debe ser continuado, si bien el reumatólogo podrá modificarlo en función de cómo evolucione el grado de inflamación.

Cuidado de la piel

Tanto la correcta higiene de la piel como el seguimiento del tratamiento farmacológico harán que los síntomas cutáneos disminuyan considerablemente e incluso desaparezcan en muchos casos. Estos son algunos consejos que pueden ayudar a mejorar la salud cutánea de la persona con artritis psoriásica:

  • Usar jabones que no sean demasiado abrasivos.
  • Bañarse mejor que ducharse: el baño favorece la hidratación de la piel. Para mayor hidratación, es buena idea mezclar aceite de bebé en el agua.
  • Utilizar un humidificador en ciudades con climas muy secos para evitar que la piel se deshidrate.
  • Tomar el sol con protección durante periodos cortos de tiempo.

El ejercicio físico como aliado

La actividad física es una parte fundamental del tratamiento para la artritis psoriásica. Es crucial que el paciente se mantenga activo, pues mejorará la movilidad de sus articulaciones. Los especialistas recomiendan ejercicio aeróbico: correr, caminar, ir en bicicleta o natación. Los ejercicios dentro del agua son una buena opción porque ejercen menos tensión en las articulaciones. Sin embargo, el paciente ha de tener en cuenta cuáles son los mejores momentos para hacer ejercicio. Si está atravesando una fase inflamatoria no quiere decir que no vaya a poder ejercitarse, pero tendrá que mantener bajo control la articulación afectada para no forzar los movimientos. Además, es importante que no abandone su tratamiento farmacológico. Una vez superada esta fase, cuando la inflamación y el dolor hayan desaparecido (es decir, se encuentren en remisión), el ejercicio aeróbico cobra más protagonismo.

El ejercicio físico puede ser un gran aliado para las personas con artritis psoriásica. Además de contribuir a una mejora en la movilidad y flexibilidad de las articulaciones, podemos contar muchos más beneficios:

  • Es analgésico: ayuda a controlar el dolor.
  • Es bueno para controlar el peso: el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo que empeoran la enfermedad.
  • Contribuye a reforzar los huesos y su densidad.
  • Mejora la función cardiovascular, lo cual es beneficioso, ya que las personas con artritis psoriásica son más propensas a sufrir problemas de corazón.
  • Produce endorfinas que ayudan a controlar el estrés, algo sumamente importante para evitar brotes causados por el estrés emocional.

Descansar lo suficiente

Conviene que la persona con artritis psoriásica se mantenga activa, pero también que descanse adecuadamente. Dormir un número adecuado de horas al día contribuirá a disminuir su sensación de cansancio o fatiga. Además, cuando las articulaciones se encuentran muy inflamadas, el reposo es aún más importante.

Una buena alimentación

Aunque las recomendaciones dietéticas para las personas con artritis psoriásica son las mismas que para el resto de la población, es importante que tengan en cuenta que una correcta rutina alimentaria reducirá mucho el riesgo de tener otras enfermedades o de que surjan complicaciones. Por ejemplo, se sabe que el sobrepeso favorece que se dañen más las articulaciones. Conviene que se mantenga una dieta equilibrada, evitando alimentos con mucho colesterol como la mantequilla, los quesos muy grasos, la bollería, etc., así como el consumo excesivo de alcohol.

Estas son algunas recomendaciones alimentarias idóneas para el paciente con artritis psoriásica:

  • Incluir frutas y verduras en la dieta. Los antioxidantes y vitaminas que contienen ayudan a mejorar la piel con psoriasis.
  • Omega 3: este ácido graso esencial es el antiinflamatorio por excelencia. Podemos encontrarlo en el pescado azul, los frutos secos, las semillas...
  • Vitamina D: su poder antiinflamatorio es altamente beneficioso para la artritis psoriásica.

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