Aceite Facial para Piel Mixta: El Secreto para una Piel Equilibrada y Radiante

Escuchar hablar de aceite facial y automáticamente rechazarlo, sin concederle el beneficio de la duda, tiene su origen en ese rechazo generalizado a los cosméticos en formato oleoso. Desde los capilares hasta los corporales, los aceites faciales no son la excepción. Gran parte de la 'culpa' reside en la creencia errónea de que dejan la piel con sensación grasa, incluso relacionándolos con la aparición de granitos. Spoiler: ¡nada más lejos de la realidad!

¿Qué beneficios tiene el aceite facial?

Aunque la lista de beneficios varía en función del tipo de aceite facial que elijas, hay ciertos efectos que todos comparten. El principal es mantener la barrera de hidratación, por su efecto humectante. También tienen un impacto importante en la textura y, por extensión, en el aumento de la elasticidad y la firmeza.

  • Regenerador y calmante: Si buscas reducir las marcas de granitos o pequeñas cicatrices, apuesta por los que incluyen aceite de rosa mosqueta en su fórmula.
  • Nutritivo: El de germen de trigo, rico en vitaminas, minerales y oligoelementos, aporta elasticidad y, además, ayuda a reducir las pequeñas arruguitas. También es clave el aceite de jojoba.
  • Antioxidante: Ninguno como el aceite de argán, por su capacidad para retrasar el proceso de oxidación de la piel.
  • Suavizante: Todos mejoran la textura, pero hay dos tipos que destacan por encima del resto, el de almendras y la manteca de karité.

¿Es apto para todo tipo de piel?

Uno de los motivos por los que el aceite para el rostro todavía causa rechazo es la idea errónea que limita su uso a determinado tipo de piel, cuando la realidad es que todas pueden beneficiarse, siempre y cuando elijan una fórmula desarrollada específicamente pensando en sus necesidades.

  • Las pieles secas: Por su alta capacidad hidratante, incluso mayor que la de un sérum facial.
  • La piel mixta: La gran beneficiada porque no solo notará un extra de hidratación, sino también una reducción del sebo en las áreas más susceptibles a su aparición, como la conocida como zona T.
  • La piel grasa: El aceite seco (igual de hidratante y de muy rápida absorción) se convertirá en uno de sus grandes aliados por su poder sebo regulador.

Cada vez hay más fórmulas que son aptas para todo tipo de pieles, eso sí, adaptando la frecuencia de uso y el modo de empleo a cada una de ellas.

Aceites Faciales Ideales para Cada Tipo de Piel ¡Descubre el Mejor para Ti!

¿Cómo se usan los aceites en el rostro?

Un dato importante y quizá algo desconocido es su capacidad multiusos.

Como hidratante

La gran mayoría de aceites faciales están diseñados para usarse como parte de la rutina de noche, puesto que este es el momento del día en el que la regeneración cutánea se produce con mayor intensidad. El lugar que corresponde a los aceites para el rostro es después de la limpieza facial y justo antes del sérum y de la crema de noche. Sin embargo, la realidad es que cada vez son más las fórmulas que se presentan también como sustitutas de la hidratante, del sérum o del tónico, sobre todo cuando lo que se busca es reducir al máximo la rutina de cuidado de la piel.

Como primer

Es uno de los mejores complementos de cualquier base de maquillaje. Hidrata y alisa la piel para ayudar a que se funda mejor, pero también prolonga su efecto (actúa como fijador) y tiene un efecto iluminador.

En otras partes del cuerpo

Hay determinadas fórmulas que pueden aplicarse en el cabello o para hidratar las uñas y las cutículas.

En cuanto a la forma de aplicarlo, un aspecto clave para la eficacia de cualquier cosmético pero que cobra una dimensión todavía mayor en el caso del aceite, por la menor familiaridad que existe con esta textura.

En el caso de los bifásicos, el proceso comienza agitándolo, no así en las fórmulas clásicas. Deposita 2 o 3 gotitas en la palma de la mano y caliéntalo durante unos segundos. Puedes mezclarlo con la crema hidratante. Extiéndelo por todo el rostro y el cuello, evitando la zona de los párpados y del contorno de ojos.

Los aceites faciales mejor valorados

Aquí te presentamos una selección de los aceites para el rostro más vendidos y recomendados:

  1. PAIRosehip Bioregenerate Face Oil, de Pai Skincare: Mejora la elasticidad de la piel y unifica su textura y tono. Atenúa cicatrices, manchas, arruguitas y daños provocados por el sol.
  2. masqmaiNatural Beauty Elixir, de Masqmai: Hidratante, regenerador y nutritivo, elaborado con aceites prensados en frío.
  3. Collagen Superfusion Facial Oil, de Charlotte Tilbury: Funciona igual de bien con todo tipo de pieles, tan solo hay que variar la frecuencia y el modo de empleo.
  4. 100% Cold-Pressed Virgin Marula Oil, de The Ordinary: Destaca por sus propiedades hidratantes y regeneradoras, también por su efecto potenciador de la luminosidad.
  5. Aceite De Noche Multiperfeccionador, de Erborian: Actúa sobre las arruguitas y las líneas de expresión, afina la textura y unifica la piel y también la deja más luminosa.
  6. Aceite de Loto, de Clarins: Minimiza los poros, previene la deshidratación y reequilibra y suaviza la piel.
  7. NuxeHuile Prodigieuse Riche, de Nuxe: Nutre en profundidad la piel, ya sea en el rostro, el cuerpo o el cabello.
  8. Aceite facial reafirmante, de Weleda: Favorece la renovación celular y potencia la barrera protectora de la piel.
  9. GuerlainAbeille Royale Aceite Acuoso De Juventud Avanzado, de Guerlain: Consigue una reparación cutánea mucho más rápida y deja la piel mucho más lisa, radiante y redensificada.
  10. L'OccitaneHuile Confort, de L'Occitane: Refuerza la barrera protectora de la piel y la repara mientras duermes.
  11. PixiAceite de rosas, de Pixi: Protege la piel, la nutre y mejor su luminosidad y firmeza.
  12. LACONICUMMoon Oil, de Rassa: Incluye un mix de aceite esencial de limón, vitamina C y vitamina E, y aceites de almendras y romero.

¿Es más hidratante un aceite que una crema?

Lo primero que debemos hacer es diferenciar entre hidratante y humectante. Humectar la piel implica retener su hidratación y prevenir la pérdida de agua transepidérmica a través de mantener la función barrera de la piel. Los aceites vegetales lo consiguen de diferentes formas en función de su estructura química y su concentración en ácidos grasos. Cuando hablamos de hidratación, lo que hacemos es aportar agua a nivel de la membrana celular y esto lo podemos conseguir a través de cremas o de sérums específicos formulados con esta función.

Para retener el agua en la piel, una crema hidratante requiere ser vehiculizada en una fase lipídica, similar a los lípidos que conforman las membranas celulares de la piel (formadas por aceites). Pero si queremos hidratarla, maximizando los recursos hídricos naturales de nuestro organismo, ahí los aceites faciales son los ganadores, porque no sólo van a impedir la pérdida de agua transepidérmica, sino que además van a aportar nutrientes, antioxidantes y ácidos grasos esenciales como los omegas 3,6 y 9.

¿Cuándo y cómo usar aceites faciales en el rostro?

El paso de la rutina correcto es una de las dudas más habituales a la hora de emplear aceites, sobre todo porque cada rutina de belleza es diferente y debería estar adaptada a las necesidades concretas de cada persona, aunque como guía general, podemos tener en cuenta la máxima de que los productos deben aplicarse de más ligeros a más espesos.

El orden sería limpieza facial, contorno de ojos y luego el aceite, aunque si empleamos un producto de tratamiento como un ácido o retinoide (normalmente en sérum), éste iría tras la limpieza, “dejando unos 10-15 minutos para que actúe y penetre en la piel. Pasado este tiempo, puedes aplicarte el aceite como agente hidratante y reparador”.

A este orden básico, se pueden añadir más pasos según nuestros gustos y necesidades, por ejemplo, realizar limpieza, tónico, sérum, aceite facial y, “en caso de querer tratar hiperpigmentación, acné o una piel reactiva, añadiríamos una bruma después de la limpieza" e incluso podríamos rematar con una crema hidratante si buscamos aún más nutrición.

¿Cómo aplicar el aceite para que no deje la piel grasa?

Esa sensación grasa que tanto tememos no depende tanto del hecho de que utilicemos un aceite, sino de qué aceite concreto empleamos, no obstante, hay trucos que nos pueden facilitar la aplicación.

Podemos empezar con un agua de rosas o neroli antes de usar el aceite porque esta bruma tiene una doble función: “tras la limpieza facial, permite restablecer el pH de la piel y mejorar la absorción del aceite. Con la piel húmeda por el agua floral, se recomienda aplicar el aceite y masajear el rostro durante al menos un minuto. Además de evitar tener una sensación pegajosa, se notarán los beneficios del propio masaje, que activará la circulación sanguínea”.

Otra forma de aplicación es calentarlas entre las manos, luego “aplicaremos el aceite con suaves presiones de las palmas de las manos, sobre cara, cuello y escote, dejando que su mezcla aromaterápica nos envuelva sensorialmente”. Se necesitan entre dos y cuatro gotas (para usar productos oleosos, siempre se recomienda no abusar de las cantidades)

Que el producto concreto sea de tacto seco y de rápida absorción será, por supuesto, clave para mejorar el proceso.

Piel seca, mixta o grasa: ¿qué aceite usar en cada caso?

No todos los aceites son iguales ni están indicados para las mismas necesidades, por lo que debemos tener muy en cuenta nuestro tipo de piel a la hora de escogerlo. Los aceites que en su formulación contienen diferentes aceites vegetales con una concentración similar a la piel, de Omega 6 y 3, son imprescindibles para todo tipo de pieles, ya que no los sintetizamos y juegan un papel fundamental en su salud, aspecto y prevención de la oxidación celular.

Para pieles secas es conveniente aportar otros ácidos grasos como el Omega 9 y los llamados ácidos grasos saturados. Para pieles grasas aquellos que contienen Omega 6, por su acción seborreguladora.

¿Cuáles serían los indicados en cada caso?

  • Para pieles secas: El de argán, el de almendras dulces o el de marula.
  • Para pieles mixtas: Si no se tiene tendencia al acné pero sí piel mixta, el aceite de cáñamo (o hemp), combinado con agua de neroli.
  • Para pieles grasas (o con acné): El aceite de cilantro o jojoba serán los más acertados gracias a sus propiedades seborreguladoras.
  • Para pieles sensibles: Una buena opción será usar agua de hamamelis con aceite de macadamia.

¿Los aceites obstruyen los poros (y son recomendables para pieles grasas)?

Ya hemos visto que hay determinados aceites que sí son recomendados para pieles mixtas o grasas, que son las que suelen tener mayor temor a obstruir sus poros. ¿Por qué esto no es un problema? Las pieles grasas también necesitan lípidos, pero aquellos que tengan una función equilibrante. Además, precisamente las pieles grasas suelen producir más sebo porque no les damos la hidratación que necesitan (por miedo a que sean grasas).

Un círculo vicioso que podemos parar con este tipo de productos, pues “los estudios demuestran que la utilización de aceites específicos en la rutina cosmética diaria, ayudan a regular la producción de aceite (sebo) de la piel, minimizando la apariencia de los poros y reduciendo el enrojecimiento y las imperfecciones causadas por el acné, al tiempo que hidratan”.

Entonces, ¿no obstruyen los poros? Depende. Cuantos menos ácidos grasos saturados contiene, mejor para las pieles grasas. Aceites como el de jojoba o Black Seed son no comedogénicos, lo que significa que no ocluyen los poros de la piel, dejándola transpirar. Por ejemplo, el aceite de coco es muy comedogénico y por tanto no se recomienda su uso en pieles grasas con acné.

¿Y una limpieza facial con aceite?

No debemos olvidar que los aceites no solo sirven para tratar e hidratar la piel, sino que también existen fórmulas que los incorporan para limpiar y, sobre todo, desmaquillar el rostro. “Se suelen recomendar porque las bases en aceite retiran mejor el maquillaje e impurezas o residuos grasos”, nos confirma Aura Serrás, directora de iS Clinical España.

A la hora de limpiar el rostro, los aceites indicados no serán los mismos que los que hemos escogido para hidratar -la experta indica que el de coco o el de cártamo son acertados para esto-, pero matiza que “más que la característica del aceite, deberíamos tener en cuenta la característica del producto en global, en su formulación completa.

Aceites esenciales indicados para el tratamiento del acné

El acné en edad adulta es cada vez más frecuente. El 12% de las mujeres entre 25 y 58 años lo padecen. En estos casos ciertos aceites esenciales purificantes y curativos, pueden ser efectivos para calmar los brotes.

El aceite esencial de árbol de té por sus propiedades antisépticas es esencial en el tratamiento del acné. Tras limpiar escrupulosamente la piel, aplica una gota de aceite esencial puro sobre el grano mañana y noche.

Aceites equilibrantes y reguladores para pieles grasas y mixtas.

Un excelente aceite hidratante es el de jojoba, uno de los más aclamados para pieles grasas. Con una composición muy similar a la nuestro sebo, se mezcla completamente con él al aplicarlo sobre la piel, no es comedogénico, no obstruye los poros y reduce la pérdida de agua transepidérmica. Puedes añadir unas gotas de aceite de árbol de té para potenciar sus efectos.

El aceite de zanahoria es otro ideal para pieles grasas, contiene provitamina A, aportando muchísima luminosidad a la piel. El aceite de avellana es muy rico en ácidos grasos poliinsaturados, regula la producción de sebo a la vez que suaviza y repara.

Aceites hidratantes para una piel grasa.

Los siguientes aceites son ideales para hidratar pieles mixtas y grasas porque tienen la capacidad de penetrar rápidamente en capas más profundas de la piel, sin dejar sensación grasa, por este motivo se llaman también aceites secos.

El aceite de pepita de uva es ideal porque tiene propiedades hidratantes y purificantes, evitando que se obstruyan los poros y que se formen los puntos negros tan típicos de las pieles grasas.

El aceite de argán está indicado para pieles mixtas y grasas ya que además de su poder hidratante es muy reparador y cicatrizante por lo que es un excelente tratamiento para atenuar cicatrices provocadas por el acné.

Aceites esenciales para tratar pieles secas y delicadas

Los aceites esenciales de geranio y manzanilla protegen e hidratan las pieles más secas y delicadas. Ayudan a mantener la elasticidad del cutis, previenen la flacidez y gracias a sus propiedades circulatorias, ayudan a reducir la cuperosis. Los aceites vegetales son el vehículo ideal para su aplicación y complementan su acción aportando vitaminas y ácidos grasos esenciales.

El aceite de lavanda es uno de los mejores aceites esenciales para el tratamiento de la piel áspera, seca e irritada debido a su efecto equilibrador, calmante y reparador. Su composición ayuda a retener la humedad en la piel y actúa como hidratante y regenerador celular de la piel.

El aceite de palmarosa es otro aceite con cualidades hidratantes y equilibradoras de la piel que ayuda a regular la producción de sebo. Así, en pieles secas actúa aumentando la secreción de grasa y en pieles grasas la inhibe, evitando la obturación de los poros y tonificando en profundidad.

Cómo preparar tus propios productos

Te mostramos cómo puedes utilizarlos para un adecuado cuidado facial diario.

  • Para una mayor limpieza: puedes añadir a 50 ml de aceite de albaricoque de 5 a 10 gotas en total de aceites esenciales de lavanda o limón y guardar la mezcla en un envase oscuro para conservarlo.
  • Tras la limpieza facial: aplica una lluvia de agua floral de LAVANDA, ROSAS o MANZANILLA sobre el rostro.
  • Para conseguir mayor tonificación: te proponemos añadir a 50 ml agua floral de 5 a 10 gotas en total de aceite esencial de lavanda, palmarosa, geranio o manzanilla.
  • Para una hidratación profunda del cutis seco o mixto: puedes preparar tu sérum facial añadiendo a 50 ml. Para favorecer la absorción del sérum rocía previamente el rostro con agua floral de lavanda, rosas o manzanilla y sin retirarla, aplícalo con un suave masaje para que penetre bien en la piel.

Con altas concentraciones de ingredientes activos de origen natural, y en algunos casos bio, los aceites Clarins nutren la piel con los ingredientes necesarios para su bienestar. El Aceite de Orquídea Azul es el mejor aliado de las pieles deshidratadas y las ayudará a recobrar su vitalidad, luminosidad y frescura. El Aceite de Loto reequilibra el exceso de grasa, purifica, cierra los poros y afina la textura de la piel mixta o grasa. El Aceite de Sándalo nutre y calma las pieles secas o con rojeces, ofreciéndoles un suave tratamiento calmante y estimulante.

El rey de la aromafitoterapia es el aceite Plant Gold L’or des Plantes, que oculta un tesoro de beneficios naturales para la piel. Esta emulsión en aceite 100% de origen natural ofrece una acción hidratante, nutritiva y revitalizante. Su fórmula, enriquecida con una doble textura inédita, combina la suntuosidad del Aceite de Orquídea Azul con una emulsión fundente. Plant Gold L’or des Plantes también reúne las riquezas de varios aceites vegetales, de avellana, de macadamia y de pepita de uva, ofreciendo propiedades nutritivas y suavizantes.

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