¿Te pica la piel, se te pone roja o te salen unas manchitas tras las primeras exposiciones al sol? Estos podrían ser síntomas de una alergia al sol. La alergia solar, conocida técnicamente como erupción polimórfica lumínica, afecta a un número creciente de personas, incluidos los niños pequeños.
Fuente: natalben.com
¿Qué es la Alergia al Sol?
La popularmente conocida como alergia al sol engloba un conjunto de afecciones que se caracterizan por una reacción anormal o adversa de la piel que la exposición a la luz solar desencadena o agrava. Es una condición en la que la piel presenta síntomas desagradables tras la exposición a la luz solar.
Es interesante notar que la alergia solar no es una alergia en el sentido clásico, es decir, una reacción desproporcionada del sistema inmunológico a una sustancia específica, sino más bien una reacción de la piel a la combinación de la radiación solar (especialmente los rayos UVA) y ciertos factores en el cuerpo o en la piel.
Fotosensibilidad
La fotosensibilidad es una reacción cutánea excesiva a la luz solar. Puede deberse también a una fotoalergia, en la que subyace un mecanismo inmunológico tras la exposición solar y la toma de un medicamento o exposición a una sustancia, o bien puede estar relacionada con la fototoxicidad y aparecer después de la exposición a ciertos fármacos o productos químicos tóxicos o alergénicos.
En algunas ocasiones puede ser un signo de enfermedad sistémica (p. ej., lupus eritematoso sistémico, porfiria, pelagra, xerodermia pigmentaria).
Erupción Polimorfa Lumínica (EPL)
La erupción polimorfa lumínica (EPL) es la forma más frecuente. Es una reacción a los rayos UV y a veces a la luz visible. No parece estar asociada con enfermedades sistémicas o fármacos.
Un antecedente familiar positivo en algunos pacientes sugiere un factor de riesgo genético.
La EPL suele aparecer durante las primeras exposiciones solares del año, en primavera o a principios de verano, y se caracteriza por signos y síntomas como enrojecimiento de la piel -eritema-, picor intenso -prurito- y, en ocasiones, granitos y ampollas o vesículas.
Las erupciones aparecen en zonas expuestas a los rayos del sol, normalmente de 30 minutos a algunas horas después de la exposición; sin embargo, en algunos casos pueden aparecer varios días después.
La EPL se da con mayor frecuencia en mujeres y en personas que viven en climas fríos cuando se exponen por primera vez a la luz solar del verano o la primavera que en quienes están expuestos al sol durante todo el año. Las lesiones ceden en días a semanas.
En función de la intensidad de los síntomas y bajo prescripción médica, se puede recurrir a corticoides, analgésicos y antihistamínicos.
¿A quién Afecta la EPL?
Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la erupción polimorfa lumínica afecta a entre el 10% y el 20% de la población occidental. Es más común en mujeres, con una proporción de tres a uno respecto a los hombres, y en personas que viven en climas nórdicos cuando se exponen por primera vez a la luz solar en primavera o a principios de verano.
Suele iniciarse antes de los treinta años de edad, aunque cada vez se observan más casos precoces debido a los cambios de los hábitos en la exposición solar.
Causas y Factores de Riesgo
Se desconoce la causa exacta de este trastorno, aunque se cree que se trata de una reacción inmune anormal de la piel a la luz en la que pueden estar implicados diferentes factores. Uno de ellos es el componente genético, de modo que el riesgo es mayor si existen antecedentes familiares de erupción polimorfa lumínica. Igualmente, es más probable que esta afección aparezca en caso de padecer otras afecciones de la piel como dermatitis.
Síntomas de la Erupción Polimorfa Lumínica
La erupción polimorfa lumínica se caracteriza por brotes reiterados de lesiones cutáneas que aparecen de manera simétrica en las zonas del cuerpo expuestas a los rayos del sol. Normalmente, aparece en cara, escote, caras laterales de los antebrazos, dorso de las manos y las piernas.
Esto sucede de treinta minutos a algunas horas después de la exposición, aunque pueden llegar a presentarse varios días después.
Aunque los síntomas con los que puede manifestarse esta afección pueden variar mucho de una persona a otra -de ahí el término polimorfa-, los más comunes incluyen:
- Enrojecimiento de la zona expuesta -eritema-.
- Picor intenso -prurito-.
- Escozor.
- Pápulas -lesiones sobreelevadas- rojizas o color piel.
- En ocasiones, ampollas o vesículas.
- También en ocasiones, dolor en las zonas expuestas.
Normalmente, estos síntomas no se extienden a las áreas no expuestas al sol, no suelen revestir gravedad y se resuelven al cabo de siete o diez días si la persona evita la exposición al sol. Raramente, pueden estar acompañados de síntomas generales como cefalea, fiebre o malestar.
Conforme avanza el verano y se repiten las exposiciones al sol, la piel se va habituando de manera progresiva y la erupción polimorfa lumínica suele mejorar. No obstante, tiende a repetirse año tras año, aunque, con el paso del tiempo, a largo plazo, los síntomas tienden a disminuir o desaparecer en la mitad de los casos.
Otros Tipos de Alergia al Sol
Otros tipos de las alteraciones conocidas también como alergia al sol, mucho menos comunes, son:
- Urticaria solar: Se caracteriza por la aparición en pocos minutos tras la exposición solar de ronchas o habones en las zonas expuestas.
- Hidroa vacciniforme: Afecta principalmente a niños menores de diez años y se caracteriza por brotes recurrentes de lesiones que comienzan con el enrojecimiento de la piel tras la exposición solar y evolucionan a ampollas con contenido hemorrágico.
- Porfiria cutánea tardía: Se caracteriza por erupciones, ampollas dolorosas y enrojecimiento de la piel en las partes del cuerpo expuestas al sol.
Fototosensibilidad a Sustancias Químicas
La fotosensibilidad a sustancias químicas es un tipo de afección en la que la luz solar produce una reacción tras haberse aplicado o ingerido un fármaco o sustancia química. Se conocen más de 100 sustancias que, ingeridas o por aplicación tópica, predisponen a sufrir reacciones cutáneas después de una exposición solar.
Las reacciones se dividen en fototoxicidad y fotoalergia. En la fototoxicidad, los compuestos químicos que absorben la luz generan directamente radicales libres y mediadores inflamatorios que provocan lesiones tisulares que se manifiestan con dolor y eritema. La fotoalergia, por su parte, es una respuesta inmunitaria.
Tratamiento de la Alergia al Sol
En primer lugar, es imprescindible evitar la exposición al sol y, si se tratara de una reacción relacionada con el empleo de un medicamento o sustancia química, interrumpir su uso. Por otra parte, las cremas con corticoides o los corticoides sistémicos, los analgésicos y los antihistamínicos pueden ayudar a aliviar los diferentes síntomas.
Por último, si se trata de una erupción polimorfa lumínica grave, puede ser necesario recurrir a la fototerapia para desensibilizar la piel. Igualmente, los medicamentos antipalúdicos pueden usarse de forma preventiva en casos moderados o graves de erupción polimorfa lumínica.
Prevención: La Fotoprotección es Clave
La medida más importante, tanto para prevenir como para combatir la alergia al sol, es la fotoprotección.
- Evita la exposición de bebés y niños a la luz solar directa.
- Utiliza un protector solar de factor 30 como mínimo.
- Deja que tu piel se acostumbre a la luz solar gradualmente. Empieza con exposiciones cortas y auméntalas poco a poco.
Es esencial utilizar productos específicos para tu tipo de piel. Además de usar productos que sean testados para pieles sensibles, recuerda que es fundamental seguir una rutina de belleza especial. Después de la limpieza, es esencial utilizar crema hidratante y por supuesto, como último paso echar el protector solar.
Además, evita exponerte al sol en los momentos en los que la radiación solar es más insidiosa y lleva siempre a mano tu crema solar para reponer cada cierto tiempo.
Protectores Solares Recomendados para Bebés
Para evitar la alergia a la crema solar, nada mejor que utilizar un producto testado en pieles sensibles y que ayude a prevenir estas reacciones tan desagradables. Si lo que estás buscando es hidratar la piel a la vez que la proteges, busca productos que sean de uso diario y deban aplicarse justo antes de la exposición al sol. No olvides renovar cada cierto tiempo o después de sudar y secar la cara con una toalla.
Ejemplo de protector solar para bebés
Algunos productos recomendados son:
- Anthelios UVMUNE 400 Fluido Invisible SPF50 + sin perfume de La Roche-Posay: Testado en piel sensible y reactiva, formulado sin perfume para reducir el riesgo de irritación.
- Anthelios UVMUNE 400 Crema Hidratante SPF 50 + de La Roche-Posay: De uso diario, se aplica justo antes de la exposición al sol.
- Anthelios Gel-Crema Oil Control SPF 50+ de La Roche-Posay: Ideal para las pieles grasas, aporta protección solar muy alta de amplio espectro y tiene un efecto matificante durante 12 horas.
- Anthelios Bruma Invisible SPF50 + para el cuerpo de La Roche-Posay: Tiene textura ultraligera y protege de la contaminación y los infrarrojos.
Alergia al Protector Solar
Además de la alergia al sol, un cierto número de personas presentan alergia al protector solar. Tener una reacción alérgica a la crema solar no es habitual, pero es algo que puede ocurrir. Este es el caso de las pieles sensibles o reactivas. La dermatitis inducida por la aplicación de un bloqueador solar se debe normalmente a la incompatibilidad con la formulación de los ingredientes del producto que se aplique.
Síntomas de Alergia al Protector Solar
La alergia a la crema solar es también fácil de reconocer, pues se acompaña de escozor, irritación, inflamación y enrojecimiento después de la aplicación. Y si además continúas aplicando el mismo producto, los síntomas pueden aumentar. Si tienes alergia a la crema solar, es necesario que escojas un producto que no sólo proteja eficazmente a tu piel de los rayos solares, sino que también sea dermatológicamente testado en pieles sensibles.
Diferenciar Alergia Solar de Sarpullido por Calor
Es crucial diferenciar la alergia solar del sarpullido por calor. Ambos problemas pueden manifestarse de manera similar: con pequeños granos, enrojecimiento y picazón. El sarpullido por calor se produce principalmente debido al sobrecalentamiento y la retención de sudor en las glándulas sudoríparas.
Por otro lado, la alergia solar afecta las áreas expuestas al sol y puede manifestarse incluso en climas más fríos. Un síntoma típico es que la erupción aparece incluso cuando el niño no está sobrecalentado, por ejemplo, bajo el sol de primavera, cuando las temperaturas no son altas, pero la radiación solar es intensa.
Remedios Naturales
En el período en que las erupciones aparecen con más frecuencia, los remedios naturales también pueden ser útiles. Por ejemplo, el aloe vera es conocido por sus propiedades calmantes e hidratantes. El gel de esta planta puede aliviar la picazón y apoyar la regeneración de la piel. Muchos padres también elogian las compresas de manzanilla o caléndula, que tienen efectos antiinflamatorios.
Importancia de la Hidratación y la Dieta
La piel de un niño, que está adecuadamente hidratada y nutrida, reacciona mucho mejor a los factores externos. El calor del verano rápidamente lleva a la deshidratación, por lo que es necesario asegurarse de un régimen de hidratación adecuado. Son especialmente adecuadas el agua y los tés de hierbas sin endulzar. De la misma manera, la dieta juega un papel en la protección de la piel.
Los alimentos ricos en antioxidantes, como frutas y verduras de temporada - arándanos, fresas, tomates, zanahorias - pueden fortalecer la resistencia natural de la piel contra la radiación UV.
7 TIPS PARA PROTEGER A TU BEBÉ DEL SOL
Fuente: vichy.es
Conclusión
Aunque el sol es una fuente natural de vitamina D y un factor importante para el desarrollo saludable de los niños, como cualquier elemento natural poderoso, merece respeto. No es necesario temer al sol, pero sí tratarlo con prudencia. Y cuando sabemos cómo reconocer la diferencia entre el sarpullido por calor y la alergia solar, cómo apoyar al niño con remedios naturales y cómo proteger la piel, podemos disfrutar de los días de verano con tranquilidad, y sin picazón.