Aunque la rosácea es una enfermedad asociada normalmente a la piel, también existe la posibilidad de que afecte a los ojos, en cuyo caso se estará hablando de rosácea ocular. La rosácea es una enfermedad crónica inflamatoria que se manifiesta como un enrojecimiento de la zona afectada.
En el caso de la rosácea ocular, este enrojecimiento puede darse tanto en los párpados como en el propio ojo. Se trata de una enfermedad fácilmente reconocible por la intensidad de la rojez presentada en la esclerótica.
El término rosácea ocular denota el espectro de hallazgos oculares asociados a la enfermedad cutánea, siendo incluido por la National Rosacea Society como una variante de la misma.
La rosácea ocular es una manifestación oftálmica de la rosácea, una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Se caracteriza por una disfunción de las glándulas de Meibomio, inflamación de los párpados y sensibilidad ocular.
Es importante destacar que el 20% inician con síntomas oculares antes de desarrollar lesiones en la piel y un 27% de los pacientes desarrollan ambas afecciones de manera simultánea.
A continuación, exploraremos en detalle la rosácea ocular, sus síntomas, causas, diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles.
Síntomas comunes de la rosácea ocular.
Síntomas de la Rosácea Ocular
En un principio, la rosácea ocular se manifiesta como un enrojecimiento de la zona afectada. Los síntomas oculares incluyen: ardor ocular y sensación de sequedad, que empeoran en condiciones ambientales adversas (calor, viento, aire acondicionado, ventiladores), sensación de cuerpo extraño que empeora por las mañanas al despertar (sensación de "arenillas"), dolor ocular agudo, punzante y transitorio, fotofobia y lagrimeo que empeoran con la luz intensa, así como visión borrosa fluctuante.
Los síntomas de la rosácea ocular pueden ser persistentes o fluctuantes.
Los signos oculares característicos de la rosácea constituyen la inflamación crónica del margen palpebral anterior y posterior, formación de escamas y collarines alrededor de las pestañas, disfunción de glándulas de meibomio, formación de chalazia recurrente, hiperemia conjuntival y conjuntivitis papilar, secreción espumosa, una película lagrimal excesivamente oleosa y en ocasiones conteniendo partículas de mucina, inestabilidad de la película lagrimal con tiempos de ruptura acortados y reducción del volumen lagrimal, todo lo anterior repercute significativamente en la superficie ocular produciendo afección corneal.
Otros síntomas incluyen:
- Hinchazón (especialmente en el caso de los párpados).
- Irritación ocular.
- Prurito.
- Ojo rojo.
- Sensación de ojo seco.
- Lagrimeo.
- Sensación de cuerpo extraño.
Causas de la Rosácea Ocular
Dra. María Cecilia Marini - Rosácea Ocular.
Como se ha comentado, no existe una causa determinada que sea la única que pueda explicar la aparición de la rosácea, ya sea cutánea u ocular. Aunque no se sabe con seguridad las razones por las que se presente la rosácea cutánea u ocular, sí existen algunos factores que podrían explicar su aparición.
Hay que tener en cuenta que, actualmente, los médicos no han sabido determinar con exactitud las causas que hacen que aparezca la rosácea, ya sea cutánea u ocular. No obstante, se piensa que puede estar vinculada con una reacción autoinmune del propio organismo, así como con la proliferación de determinados gérmenes en la zona afectada.
Además, también hay que tener en cuenta que determinados factores, como pueden ser la herencia genética o el estilo de vida, pueden determinar tanto su aparición como la virulencia con la que se presentan los brotes.
La conexión entre rosácea ocular y blefaritis es directa.
Rosácea Ocular y Blefaritis
La conexión entre rosácea ocular y blefaritis es directa y significativa. Cuando la rosácea afecta las glándulas de Meibomio, estas dejan de producir adecuadamente los lípidos que estabilizan la película lagrimal. Esto provoca evaporación precoz de las lágrimas, irritación y mayor riesgo de infecciones. De hecho, muchos pacientes son diagnosticados inicialmente con blefaritis, sin saber que el origen puede estar en una blefaritis rosácea.
Diagnóstico de la Rosácea Ocular
Es muy importante acudir al oftalmólogo cuanto antes al notar alguno de los síntomas de la rosácea ocular de manera regular y/o recurrente. En este sentido, es importante acudir al oftalmólogo lo antes posible si se cree que se puede estar padeciendo ataques frecuentes de rosácea ocular para que lleve a cabo una evaluación del paciente.
Hasta ahora no tenemos ningún test diagnóstico para confirmar la rosácea ocular. El diagnóstico de esta patología es principalmente clínico. Un diagnóstico temprano evita complicaciones.
Tratamientos para la Rosácea Ocular
A día de hoy, no existe un tratamiento definitivo para la rosácea, por lo que está considerada una enfermedad crónica. Aunque la rosácea ocular no tenga un tratamiento de curación definitivo, sí que existen ciertos tratamientos que ayudan a controlar y revertir los brotes más agudos.
La mayoría de las veces, lo más habitual es que el tratamiento de la rosácea ocular esté basado en evitar las situaciones que actúan de desencadenantes de los brotes y, una vez que estos ya se han producido, en la aplicación de determinados medicamentos.
El tratamiento de la rosácea ocular incluye medidas locales, en las que son básicas la higiene de los párpados y de las glándulas del borde libre.
El primer paso para tratar la rosácea es llevar una buena higiene ocular. En segundo lugar, para tratar la rosácea leve los oftalmólogos recomiendan utilizar dos veces diarias gotas artificiales para lubricar los ojos. Los especialistas también recomiendan la lubricación de los ojos con lágrimas artificiales dos veces al día.
Algunas opciones de tratamiento incluyen:
- Higiene ocular.
- Evitar los factores desencadenantes.
- Protección solar.
- Consulta oftalmológica.
- Lentes de contacto.
Además, existen tratamientos más avanzados como:
- Luz pulsada intensa (IPL): reduce la inflamación y mejora la función de las glándulas de Meibomio.
Complicaciones de la Rosácea Ocular
Una de las complicaciones más inmediatas de la rosácea en los ojos es la sequedad ocular que aparece por la evaporación acelerada de la película lagrimal. En casos extremos y, particularmente, cuando no se recibe el tratamiento adecuado, las complicaciones de la rosácea ocular pueden llevar a una pérdida irreversible de la visión.
Si el paciente tiene los ojos inflamados, debe evitar maquillarse.
Recomendaciones Adicionales
Es posible que ningún dermatólogo le recomiende tomar el sol, especialmente en la cara, y así es. Teniendo en cuenta los mecanismos patogénicos de la enfermedad en la que influye el calor extremo que puede dilatar los vasos faciales produciendo flushing y que la radiación ultravioleta se ha descrito como desencadenante, lo mejor es no pasarse mucho.
Las medidas físicas son acompañantes y muy útiles. Los gorros de ala ancha y las gafas de sol, especialmente en los pacientes con rosácea ocular.
Recuerda que la detección temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para evitar complicaciones oculares, como la blefaritis y la queratitis.