La rosácea es una enfermedad hereditaria crónica multifactorial. Durante mucho tiempo tabú, esta condición aún es poco conocida y su diagnóstico a veces puede ser complicado. La rosácea es un trastorno cutáneo persistente que produce enrojecimiento, granos y vasos sanguíneos dilatados. En ocasiones, la rosácea se acompaña de bultos con pus y dolor, pero no se manifiesta igual en todas las personas. Por eso es importante conocer los diferentes tipos de rosácea que existen.
Si hablamos de una cara con rosácea debes saber que existen seis tipos diferentes:
- Rosácea eritemato-telangiectásica.
- Rosácea pápulo-pustulosa.
- Rosácea fimatosa.
- Rosácea ocular.
- Rosácea granulomatosa.
- Rosácea fulminante.
La rosácea afecta principalmente a la zona central del rostro (mejillas, frente, mentón y nariz). Clínicamente, la rosácea se desarrolla especialmente por las zonas seborreicas de la zona media del rostro -nariz, mejillas, mentón, frente y entrecejo-, pero las formas intensas llegan a cubrir toda la cara, incluyendo los párpados, y se propagan también hasta el cuello.
Diferentes condiciones de la piel
Es importante diferenciar la rosácea de otras afecciones cutáneas con síntomas similares:
- Acné: Si bien ambos se caracterizan por enrojecimiento, manchas rojas (pápulas) y manchas blancas (pústulas) en el rostro, el acné también se caracteriza por la presencia de puntos negros (comedones) y puede causar cicatrices y marcas (hiperpigmentación postinflamatoria).
- Eccema: El eccema se manifiesta por la aparición de manchas rojas con picazón, supuración y luego costras en todo el cuerpo, incluida el rostro.
- Lupus: El lupus, o lupus eritematoso, es una enfermedad inflamatoria crónica en la que el sistema inmunitario ataca y destruye las propias células del cuerpo. En la piel, se caracteriza por una erupción en forma de máscara de lobo (del latín lupus) en la nariz y las mejillas.
El término "cuperosis" se utiliza para describir uno de los signos clínicos de la rosácea, es decir, la dilatación permanente de los vasos sanguíneos pequeños.
Causas de la Rosácea
No hay una única causa que determine el porqué de la rosácea. Factores genéticos, reacciones vasculares, una respuesta inmune exagerada y hasta estímulos externos pueden actuar como detonantes. La rosácea no es una reacción alérgica: está relacionada con la sobreestimulación de los receptores de la piel debido a factores ambientales.
Aunque la rosácea tiene una variedad de causas, hay algunos desencadenantes que es importante tener en cuenta para evitar los "brotes" tanto como sea posible. Los desencadenantes son generalmente factores ambientales, que pueden variar de persona a persona. Los más comunes son la exposición al sol, el estrés emocional, los cambios de temperatura, el consumo de alcohol o bebidas calientes, ciertas comidas picantes, actividades deportivas intensivas y productos cosméticos irritantes.De acuerdo a datos publicados, hasta un 78% de las personas con esta patología refiere una mejoría de la clínica si evita sus factores precipitantes.
Síntomas de la rosácea
Los síntomas de la rosácea pueden variar de una persona a otra, pero los más frecuentes incluyen:
- Enrojecimiento facial: la piel se pone roja y puede presentar pequeñas pápulas o pústulas, hasta granos, especialmente en la nariz y las mejillas.
- Telangiectasias: pequeños vasos sanguíneos visibles en la superficie de la piel.
- Hipersensibilidad: la piel puede reaccionar de manera excesiva a cambios ambientales, como la temperatura.
- Flushings: episodios de rubor facial intenso y ocasional.
- Rinofima: en casos avanzados de rosácea, y sobre todo en hombres, puede desarrollarse un engrosamiento de la piel de la nariz ocasionando malformaciones.
Las manifestaciones son muy variables de unos pacientes a otros y en uno mismo a lo largo del curso clínico del proceso. Abarcan los siguientes:
- Eritema o enrojecimiento (transitorio o fijo).
- Episodios de rubefacción.
- Telangiectasias -capilares sanguíneos dilatados que se aprecian fácilmente-.
- Edemas, pápulas y pústulas (granitos), aunque, a diferencia del acné, la rosácea no presenta comedones.
Todos estos síntomas siguen un curso evolutivo crónico, en el que se alternan períodos de empeoramiento y mejoría.
Diagnóstico de la rosácea
Como el diagnóstico de la rosácea es bastante complicado, es importante consultar a un dermatólogo, quien hará un diagnóstico basado en todos los síntomas presentes en el rostro del paciente: enrojecimiento persistente en las mejillas, nariz, medio de la frente y el mentón, engrosamiento de la piel y los poros de la nariz, manchas, presencia de pequeños vasos sanguíneos visibles, o signos oculares (ojos rojos, conjuntivitis, inflamación de los párpados). También es posible consultar RosaQol, una escala de calidad de vida especializada para pacientes con rosácea.
El diagnóstico se confirma con la presencia en la zona media del rostro de uno o más de los síntomas primarios (eritema, telangiectasoas, pápulas, pústulas…). Dado que no existe ninguna prueba específica para diagnosticar ni marcadores que confirmen el diagnóstico clínico, la observación y la historia clínica son fundamentales. Esta debe incluir los factores que mejoran o empeoran los síntomas.
Tratamiento de la Rosácea
La rosácea es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero que se puede tratar y controlar. Dado que existen diversos tipos de tratamientos, el dermatólogo debe decidir cuál es el más apropiado para cada paciente:
Tratamiento preventivo
El tratamiento preventivo para las manchas rojas en la piel consiste en evitar los posibles factores desencadenantes: ingesta de alcohol, cambios bruscos de temperatura, comidas muy especiadas o exposición solar intensa y prolongada.
Tratamientos cosméticos
Se basa en la aplicación de protección solar y cosméticos que mejoren la trama vascular (vasoconstrictores, agua termal, etc), siempre teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Evitar la exposición al sol ya que atrofia la piel (epidermis más fina). Unido a ello, las lesiones inflamatorias de la rosácea empeoran con el sol.
- Hidratar la piel para reforzarla.
- Utilizar maquillaje y tratamientos cosméticos que atenúen las rojeces (pigmentos verdosos).
Tratamiento farmacológico
En el caso de los pacientes con rosácea, han mostrado ser efectivos el metronidazol y el ácido azelaico tópicos. El tratamiento sistémico con antibióticos está indicado en los casos de rosácea moderados o graves, en las formas leves que no respondan al tratamiento tópico y en la rosácea ocular.
Otras alternativas de tratamiento para las rojeces faciales son tratamientos físicos y químicos como los siguientes:
- Esclerosis.
- Electrocoagulación.
- Crioterapia.
- Sistemas lumínicos: láser, ipl y leds.
Por último, en el caso de la variante fimatosa -que produce engrosamiento de la nariz-, también puede ser necesario recurrir a la cirugía.
10 consejos para controlar la rosácea
Adoptar hábitos adecuados de cuidado diario de la piel y prevención son claves para controlar los brotes de esta enfermedad.
- Limpia tu piel cada día.
- Mucha hidratación.
- Sí a los mimos.
- Evita los peelings y limpiezas faciales con vapor.
- El maquillaje, tu aliado.
- Protégete de las radiaciones solares.
- Evita los cambios bruscos de temperatura.
- Huye de los ambientes cargados de humo.
- Modera el consumo de bebidas alcohólicas.
- No abuses de las comidas picantes.
Productos recomendados
Si tu piel tiene tendencia a la rosácea, nada como utilizar Toleriane Rosaliac AR de La Roche-Posay. Este producto cuenta con elementos que ayudan a re-equilibrar el microbioma, hidratar la piel y minimizar las rojeces y las afecciones cutáneas. Se aplica dos veces al día: en la mañana y en la noche.
Una buena opción es usar el Gel Micelar Desmaquillante Toleriane Rosaliac, el Agua Micelar Ultra Piel Reactiva o Toleriane Dermolimpiador de La Roche-Posay. Todos estos productos están enriquecidos con Agua Termal de La Roche-Posay que aporta sensación de calma y confort.
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Tabla de Resumen de Tipos de Rosácea
| Tipo de Rosácea | Características Principales | Síntomas Comunes |
|---|---|---|
| Eritemato-telangiectásica | Enrojecimiento persistente con vasos sanguíneos visibles | Rubor facial, sensibilidad cutánea |
| Pápulo-pustulosa | Presencia de granos y pústulas inflamatorias | Lesiones similares al acné, enrojecimiento |
| Fimatosa | Engrosamiento de la piel, especialmente en la nariz | Deformidad nasal, piel gruesa |
| Ocular | Afectación de los ojos y párpados | Ojos rojos, irritación, visión borrosa |
| Granulomatosa | Presencia de nódulos amarillos, marrones o rojizos en el rostro | Nódulos en el rostro |
| Fulminante | La más grave de todas | Pioderma facial, altas probabilidades de que deje cicatrices |