La protección solar es esencial para ayudar a mantener una piel de aspecto saludable y prevenir daños a largo plazo. Uno de cada tres cánceres diagnosticados en el mundo es un cáncer de piel y, de acuerdo con las estadísticas de la Skin Cancer Foundation, solo en Estados Unidos se calcula que una de cada cinco personas desarrollarán algún tipo de cáncer de piel a lo largo de su vida. La incidencia del cáncer de piel ha aumentado en las últimas décadas, tanto los melanomas como lo no melanomas.
Para protegerse del sol, uno de los métodos más efectivos es la aplicación de crema protectora. Sin embargo, cada piel es distinta y cada persona debe utilizar uno u otro tipo de producto en función de su sensibilidad.
El conocimiento de los diferentes tipos de piel nos puede ayudar a tomar las medidas necesarias para evitar el daño solar: eritema, fotoenvejecimiento, melanoma e incluso cáncer cutáneo.

¿Qué es el SPF?
SPF son las siglas en inglés de Sun Protection Factor, en español también se usa el término FPS (Factor de Protección Solar). El SPF de un protector solar significa factor de protección solar, una medida relativa de la cantidad de tiempo que el protector solar protegerá la piel de los rayos ultravioleta (UV).
Esencialmente este valor, este factor actúa multiplicando el tiempo al que la piel puede estar expuesta al sol. El SPF solo nos da información sobre el tiempo de protección que ofrece un protector solar frente a la quemadura.
El Factor de Protección Solar se define como el cociente entre la dosis eritematosa mínima (DEM) de la piel con fotoprotector, y la DEM de la piel sin fotoprotector a las 24 h de exposición y tras la aplicación de 2 mg/cm2 de fotoprotector.
Realmente, el SPF es una medida que indica, el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural del cuerpo frente al enrojecimiento, previo a la quemadura producida exclusivamente por la radiación UVB.
En la Unión Europea la evaluación del SPF se realiza mediante test biológicos “in vivo” realizados en laboratorio, con voluntarios humanos. Este método va a determinar cómo deben etiquetarse los fotoprotectores según el SPF y las categorías que se recomiendan.
El SPF se determina midiendo el tiempo que tarda en aparecer el enrojecimiento (eritema) en la piel sin protección expuesta a una dosis específica de rayos UV, en comparación con la piel sin protección.
Así, en teoría, una crema solar con SPF 30 duraría 30 veces más que la misma exposición sin protección. En la práctica, sin embargo, es otra historia, ya que la duración de la eficacia de una crema solar puede depender de varios factores, como la cantidad aplicada, el índice UV y si la piel está sudando o nadando. Por tanto, el valor del SPF debe considerarse más bien orientativo, y hay que volver a aplicarlo con regularidad.
La protección solar es esencial para ayudar a mantener una piel de aspecto saludable y prevenir daños a largo plazo. La exposición prolongada al sol puede provocar quemaduras solares, envejecimiento prematuro y aumentar el riesgo de lesiones cutáneas.

¿Cómo funciona el factor de protección solar?
El factor de protección solar indica cuánto tiempo una persona puede exponerse al sol sin quemarse, multiplicando la protección natural de la piel. Este valor indica cuánto tiempo una persona puede exponerse al sol sin quemarse, multiplicando la protección natural de la piel.
Sin embargo, esta duración varía según el fototipo de cada individuo, determinado por su tonalidad de piel, facilidad para quemarse y capacidad para broncearse, según la clasificación establecida por el dermatólogo Thomas B. Fitzpatrick de la Universidad de Harvard en 1975.
Por ejemplo, las pieles más claras de fototipo tipo I, pueden resistir al sol sin quemarse unos 10 minutos. Así pues, una crema con un factor de protección solar 30, multiplicará por 30 el tiempo que una persona con ese tipo de piel puede estar expuesta al sol. Es decir, si una persona con este tipo de piel, una vez aplicada la crema, podría estar al sol durante unos 300 minutos sin quemarse. Una piel del tipo 2 puede resistir 20 minutos al sol sin quemarse por lo que, al aplicar una crema de 50 FPS, puede estar expuesta al sol durante 1.000 minutos sin quemarse.
Según la clasificación ideada en 1975 por Thomas B. Fitzpatrick dermatólogo de la Universidad de Harvard, existen 6 clases diferentes en base a su tonalidad, facilidad para quemarse y capacidad para broncearse. Es lo que se conoce como el fototipo.
Pongamos como ejemplo un protector solar que ofrezca un factor de protección 15. Esto significa que la piel puede estar expuesta a los rayos UVB sin presentar quemadura 15 veces más tiempo que la misma piel sin protección solar. Así pues, una persona que se quemaría a los 10 minutos de estar expuesta al sol, cuando se aplica un fotoprotector de FPS 15, el tiempo que tardará en quemarse se trasforma en 150 minutos (10 x 15 = 150 minutos). Por lo tanto, conviene saber que cuanto más elevado sea el factor de protección, más tiempo de protección presenta.
Los dermatólogos recomiendan aplicar unos 2 mililitros de crema protectora por cada 2 centímetros cuadrados de piel. Además, otro factor importante a tener en cuenta es cuándo se debe echar la protección solar. Según los especialistas hay que aplicarse la crema 30 minutos antes de la exposición al sol, pues los filtros solares han de ser absorbidos por las capas más profundas de nuestra piel para que el efecto de la crema sea completo.
Esta es la teoría, pero existen diversos factores que disminuyen la eficacia de la protección de las cremas, como la sudoración, el contacto con el agua y con la arena de la playa, o el efecto de la fricción con la ropa. Por ello, según indican los especialistas, es necesario aplicar crema sobre la piel en intervalos más cortos de tiempo: al menos cada dos horas.
COMO ELEGIR TU PROTECTOR SOLAR IDEAL || Recomendaciones de un dermatologo
¿Qué significa el número de la crema solar?
En lo que respecta al número de la crema solar, es esencial optar por protectores solares de amplio espectro para garantizar una protección completa contra la radiación UVB y UVA.
Cada nivel de SPF ofrece una medida específica de filtración de los rayos UVB: el SPF 15 filtra aproximadamente un 93%, mientras que el SPF 30 alcanza alrededor del 97%. El SPF 50 ofrece una protección cercana al 98 %, y el SPF 100 una filtración del 99 %. No hay protector solar que puede bloquear el 100% de los rayos UV, por lo que es imprescindible complementar su uso con otras estrategias de protección solar.
El valor numérico del FPS presente en el envase de una crema solar nos indica el efecto protector frente a la radiación UVB, la causante de los efectos inmediatos en la piel antes la exposición solar (eritema).
Cuanto más elevado es el valor del FPS mayor es el nivel de protección, sin embargo, a medida que se aumenta el número hay poca diferencia de absorción real de rayos. Una crema solar con FPS medio filtra aproximadamente el 93%, una con FPS alto filtra aproximadamente el 97% y otro con FPS muy alto filtran alrededor del 98%.
Es decir, no hay ningún FPS que proteja al 100% de la radiación UV y por tanto siempre hay que aplicar medidas complementarias para protegerse del sol.
El SPF mide la eficacia con la que el protector solar protege la piel de los rayos UVB. Cuanto más alto es el SPF, más protección ofrece, pero la reaplicación cada dos horas es crucial para mantener la seguridad frente al sol.
No, el SPF 100 sólo ofrece una protección ligeramente superior a la del SPF 50. El SPF 50 bloquea aproximadamente el 98% de los rayos UVB, mientras que el SPF 100 bloquea alrededor del 99% y es la máxima protección solar que existe.
Niveles de FPS
En Europa, el FPS de un protector solar se determina siguiendo el sistema COLIPA creado por la Asociación Europea de Fabricantes de Productos de Cosmética y Perfumería desde 1997. En todos los envases de protectores solares comercializados en Europa se indica la categoría de protección y/o el FPS siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea:
| Categoría | FPS |
|---|---|
| Protección baja | 6-10 |
| Protección media | 15-25 |
| Protección alta | 30-50 |
| Protección muy alta | >50 |
FPS 15
El FPS 15 ofrece una protección de nivel medio contra los rayos UVB. Aunque ayuda a reducir las quemaduras solares cuando se aplica correctamente en cantidad suficiente y de manera uniforme, se recomienda evitar la exposición directa al sol durante las horas pico, entre las 12 y las 16 horas, y buscar sombra cuando la altura de la sombra proyectada es menor que la propia estatura para una protección adicional.
FPS 30
El FPS 30 proporciona alta protección contra los rayos UVB y se recomienda para tonos de piel claros a medios que tienden a broncearse fácilmente. Al igual que con cualquier protector solar, se debe aplicar antes de la exposición solar y reaplicar cada dos horas para mantener una defensa efectiva contra la radiación ultravioleta, especialmente durante actividades acuáticas o deportivas.
FPS 50
El FPS 50 indica una protección elevada, adecuada para personas de piel clara que no se broncean fácilmente o que tienen sensibilidad cutánea. Es esencial reaplicar el protector solar cada dos horas, especialmente después de sudar o nadar, independientemente de su resistencia al agua.
| SPF Nivel | Protección UVB | Tipo de Piel Recomendado | Uso Recomendado | Protección Aproximada |
|---|---|---|---|---|
| SPF 15 | 93% | Piel más oscura que se broncea fácilmente | Uso diario; adecuado para exposición solar breve o indirecta | Moderada |
| SPF 30 | 97% | Piel clara a media que se broncea gradualmente | Ideal para actividades al aire libre; reaplicar cada 2 horas | Alta |
| SPF 50 | 98% | Piel clara que se quema fácilmente | Para pieles sensibles; uso en la playa o actividades intensas | Muy alta |
| SPF 100 | 99% | Piel muy clara o con alta sensibilidad | Máxima protección; adecuado para condiciones extremas de exposición solar | Máxima |
¿Cuánta crema solar y cuándo hay que echársela?
También es importante controlar la cantidad de crema que se aplica sobre la piel. Según los dermatólogos, se deben aplicar unos 2 mililitros de crema por cada 2 centímetros cuadrados de piel.
Independientemente del nivel de SPF utilizado, para mantener una protección óptima, el protector solar debe reaplicarse cada dos horas. Si está nadando, sudando o secándose con una toalla, desaparecerá más rápidamente y será necesario volver a aplicarlo con más frecuencia. Consulte siempre la etiqueta de resistencia al agua del protector solar para obtener indicaciones específicas sobre la reaplicación durante las actividades acuáticas.
Aplicar el protector solar correctamente es esencial para garantizar la máxima protección contra los rayos UV. Incluso el protector solar más eficaz no funcionará si no se aplica correctamente. El protector solar debe aplicarse generosamente en todas las zonas descubiertas.
Recomendaciones por edad
- Menores de 3 años: Evite a toda costa exponer al sol a los bebés y niños pequeños, manteniéndolos a la sombra y utilizando ropa protectora, sombrero, gafas de sol y sombrilla, ya que su piel es extremadamente delicada y más vulnerable a los daños causados por los rayos UV.
- Niños (3-5 años): Un mínimo de 10 a 15 ml.
¿Cómo elegir el SPF adecuado?
Elegir un FPS dependerá del tipo de piel, edad, zona geográfica, época del año, el tipo de actividad que se va a practicar y los filtros solares utilizados en la crema solar.
Para los tonos de piel más oscuros, un SPF 30+ suele ser suficiente, ya que la melanina ofrece cierta defensa natural frente a los rayos UV. Sin embargo, esto no elimina el riesgo de quemaduras solares, hiperpigmentación o daños cutáneos, por lo que la aplicación diaria de SPF sigue siendo esencial.
La elección entre SPF 30 o 50 dependerá principalmente de su tipo de piel, del índice UV y del tiempo que piense permanecer al sol. Los niveles de protección superiores a SPF 50 sólo ofrecen una cobertura adicional marginal, y ningún nivel de protección SPF puede proporcionar una protección del 100%. En la mayoría de las situaciones, el SPF 30 es una protección adecuada si se aplica correctamente y con regularidad; sin embargo, el SPF50 sigue siendo la opción más segura para las pieles claras o las exposiciones intensas.
Por tanto, resulta conveniente acudir a las recomendaciones de los distintos organismos oficiales y al sentido común dado que no hay un FPS perfecto:
- Pieles blancas, niños y ancianos: utilizar cremas solares con FPS alto o muy alto durante toda la época estival.
- Pieles oscuras que no se queman fácilmente: comenzar con una crema solar con FPS alto y disminuir a una protección con FPS media si se desea cuando se ha alcanzado el bronceado o las condiciones climáticas lo permiten.
Consideraciones adicionales
- Para las pieles grasas, se recomienda utilizar un protector solar ligero y matificante que no obstruya los poros ni deje sensación grasa. Los productos de protección solar en forma de fluido o gel suelen tener un efecto menos graso que las cremas.
- Para pieles sensibles, elige cremas solares especialmente formuladas para este tipo de piel y que hayan sido dermatológicamente testadas.
- Las pieles secas se benefician de los protectores solares hidratantes enriquecidos con ingredientes como el ácido hialurónico, la glicerina o las ceramidas para retener la humedad al tiempo que proporcionan protección UV.
- Sí, muchos protectores solares están formulados para pieles sensibles. Busque productos etiquetados como «para pieles sensibles» o «testados por dermatólogos».
En resumen, es importante usar un protector solar con el índice de SPF adecuado, teniendo en cuenta las características de nuestra piel, el color del pelo, si tenemos pecas etc. ya que nos protege de la radiación UVB y su correspondiente quemadura, pero no debemos olvidar que existen otras radiaciones. No te preocupes, síguenos y te explicaremos que debes hacer….