Tatuajes en personas con vitíligo: Riesgos y precauciones

Los tatuajes han llegado para quedarse. Según datos de la Unión Nacional de Tatuadores y Anilladores Profesionales (Untap), en España hay 6.000 tatuadores profesionales y 4.500 estudios que se dedican a ellos. Este auge del sector no sorprende, si se tiene en cuenta que más de un tercio de la población de entre 20 y 40 años tiene, al menos, un tatuaje, como señala un informe de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Hoy, España es uno de los países más estrictos en cuanto a los controles por los que deben pasar las tintas para tatuajes antes de poder utilizarse en la piel de los clientes. Cada pigmento debe someterse a una homologación específica, con el fin de garantizar su seguridad.

Con todo, los riesgos que supone realizarse un tatuaje no siempre se tienen en cuenta a la hora de tomar la decisión. El doctor Donís Muñoz, dermatólogo especializado en tatuajes, nos ofrece información valiosa al respecto.

¿Qué es el vitíligo?

El vitíligo ocurre cuando las células encargadas de producir pigmento, los melanocitos, mueren o dejan de producir melanina, el compuesto responsable del color de la piel, el pelo y los ojos. Aunque no es peligroso para la vida, puede afectar mucho la autoestima y la calidad de vida de quien lo padece.

La explicación más aceptada es que se trata de un proceso relacionado con el sistema inmunitario, el propio organismo ataca a los melanocitos, provocando su pérdida en áreas concretas de la piel. La teoría autoinmune sostiene que linfocitos y mediadores inflamatorios reconocen componentes de los melanocitos como “extraños” y desencadenan una respuesta que lleva a su destrucción o disfunción.

Existe una predisposición genética, en una proporción de casos hay familiares con vitíligo u otras enfermedades autoinmunes.

Además de la predisposición genética e inmunitaria, hay eventos o exposiciones que pueden desencadenar la aparición de nuevas manchas o la expansión de las existentes. El estrés, físico o emocional, y alteraciones hormonales (pubertad, embarazo, posparto, menopausia) se han señalado como factores que pueden coincidir con el inicio o la aceleración de la despigmentación.

El vitíligo no es una infección, no se contagia por contacto ni por compartir objetos. Tampoco es el resultado de mala higiene, alimentos “tóxicos” o prácticas dietéticas concretas. Aunque la alimentación saludable es importante para el bienestar general, no hay evidencia sólida de que una dieta concreta cause o cure el vitíligo.

Riesgos de tatuarse con vitíligo

Si tienes vitíligo, has de saber que los tatuajes están desaconsejados. De hecho, cualquier traumatismo o daño en la piel, como el que produce la aguja al tatuar, puede empeorar el pronóstico de la enfermedad. Los tatuajes no están recomendados en personas con vitíligo o con otras enfermedades como diabetes, en este caso por el riesgo de infección.

Algunas personas con vitíligo se plantean hacerse un tatuaje precisamente para disimular sus manchas. Hay que advertir que las manchas de la piel despigmentada suelen expandirse, y que, además, los tatuajes se degradan con el paso del tiempo.

El fenómeno de Koebner

El fenómeno de Koebner consiste en la aparición de lesiones nuevas en áreas de piel que han sufrido un daño o traumatismo (cortes, rozaduras, raspaduras, tatuajes). En personas con vitíligo activo, un golpe o una herida puede dar lugar a manchas despigmentadas en el lugar de la lesión. Debido al fenómeno de Koebner, evita tatuajes, piercings y procedimientos agresivos en piel con vitíligo activo.

Fenómeno de Koebner en psoriasis.

Cuidados de la piel tatuada

Hay que tener en cuenta que la piel tatuada es mucho más vulnerable frente al sol, especialmente durante el proceso de cicatrización. De hecho, se recomienda no exponer los tatuajes al sol durante las primeras semanas. También es importante evitar tatuarse en zonas en las que se tengan lunares.

Recomendaciones para un tatuaje seguro

Para que el tatuaje sea lo más seguro posible, entendiendo estos riesgos:

  • Deben realizarse siempre en un estudio de tatuajes homologado por las autoridades sanitarias. Debemos evitar hacerlo en locales clandestinos.
  • Luego, sería aconsejable informarse acerca del profesional que lo vaya a realizar y pedir referencias. Tengamos en cuenta que un gran número de personas tatuadas confiesan no estar satisfechas con el resultado artístico obtenido.
  • También debemos exigir tintas homologadas. Se debería tomar una foto con el móvil a los frascos de tintas con las que se vaya a realizar el tatuaje y guardarlas durante un tiempo indefinido. En ella, debe figurar la marca del fabricante, el número de registro sanitario, el índice de color y el número de lote.
  • El índice del color, o CI, es especialmente importante porque nos permite saber la composición del pigmento que contiene la tinta. El CI corresponde a una clasificación internacional de pigmentos y colorantes que no es exclusivo para tintas de tatuar. Tener esta foto nos va a ser de gran ayuda en caso de una futura reacción adversa frente a la tinta.

Tratamientos para el vitíligo

El objetivo del tratamiento es detener la progresión cuando sea posible y, cuando se busca, recuperar pigmento en zonas concretas. Entre las terapias más utilizadas están los corticoides tópicos (útiles especialmente en fases iniciales y en áreas localizadas) y los inhibidores de la calcineurina (p. ej., tacrolimus), que tienen indicación en zonas delicadas como cara y cuello.

En los últimos años se han incorporado inhibidores de JAK tópicos (ruxolitinib, comercialmente Opzelura) como opción aprobada para repigmentación en vitíligo no segmentario en pacientes seleccionados. Es importante subrayar que no existe una “cura” definitiva que funcione para todos: la respuesta varía y algunos tratamientos requieren tiempo y supervisión médica por posibles efectos secundarios.

Si sospechas que tienes vitíligo, pide valoración dermatológica. Un especialista confirmará el diagnóstico, evaluará la extensión y la actividad, y propondrá un plan que puede incluir exámenes para descartar enfermedades autoinmunes asociadas, educación sobre fotoprotección y opciones terapéuticas adaptadas a tu caso.

Consideraciones adicionales

Existen diversas enfermedades sistémicas que predisponen a los individuos a un mayor grado de inmunosupresión como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)/sida mal controlado, la cirrosis, las neoplasias sólidas, las leucemias o linfomas y el trasplante de órganos sólidos. En estos pacientes se desaconseja la realización de un tatuaje porque tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones cutáneas y un mayor riesgo de su diseminación hemática que el resto de población general.

Otras enfermedades de riesgo son la diabetes, por un mayor riesgo de complicaciones infecciosas y de problemas en la cicatrización; las anomalías cardíacas congénitas, que tienen un mayor riesgo de endocarditis y septicemia, por lo que se les debe recomendar antibioticoterapia profiláctica; y la sarcoidosis sistémica, por el riesgo de reactivación de la enfermedad y la aparición de lesiones cutáneas sobre el tatuaje.

Aunque no disponemos de suficiente evidencia, se contraindica la realización de un tatuaje en embarazadas o mujeres en lactancia, puesto que desconocemos la biocinética y el efecto sistémico de los metabolitos de la tinta en los recién nacidos.

Actualmente, no se contraindica la realización de un tatuaje en los individuos VIH con carga vírica baja y con un recuento de CD4 óptimo. Tampoco en el caso de trastornos de la coagulación, adquiridos o congénitos, dado que es infrecuente que desarrollen complicaciones hemorrágicas con los microtraumatismos de la técnica del tatuaje.

Antecedentes dermatológicos de interés

Existen múltiples antecedentes dermatológicos que debemos considerar al asesorar a una persona que planifica realizarse un tatuaje:

  • En los pacientes con múltiples nevus y con antecedentes personales o familiares de melanoma se puede dificultar el seguimiento dermatológico.
  • Se debe advertir que existe el riesgo de modificar la morfología de un nevus preexistente dotándolo de una apariencia atípica y la aparición de un melanoma sobre un área tatuada puede ocasionar problemas tanto en la interpretación clínica como histológica.
  • Además, cuando un melanoma se desarrolla en el interior de un tatuaje o en su vecindad, es posible que observemos depósitos de pigmento en el interior de los ganglios linfáticos que drenan el área.
  • Ante esta situación, será fundamental tener en cuenta la información clínica para realizar una correcta interpretación de la técnica del ganglio centinela y no confundirnos con metástasis linfáticas del melanoma.
  • En los pacientes con antecedentes de cáncer cutáneo no melanoma, se debería desaconsejar tatuar aquellas zonas con daño actínico dado que existe mayor probabilidad que asiente un nuevo tumor cutáneo, dificultando su detección y tratamiento precoz.
  • Asimismo, si presentan cicatrices por quemaduras térmicas o secundarias a la radioterapia, el riesgo de desarrollar tumores cutáneos malignos sobre esta zona es mayor, por este motivo, es desaconsejable que se realicen tatuajes sobre las cicatrices para intentar disimularlas.

Es imprescindible preguntar al individuo si ha tenido problemas de cicatrización (cicatrices hipertróficas o queloides). Puede ser útil solicitar que nos enseñe cicatrices quirúrgicas o traumáticas antiguas para valorar si la cicatrización ha sido correcta.

Los pacientes con dermatitis atópica probablemente tienen mayor posibilidad de desarrollar reacciones de hipersensibilidad a los pigmentos utilizados. Por esta razón es desaconsejable realizar tatuajes sobre lesiones eccematosas y debemos advertir de posibles complicaciones si existen antecedentes personales de dermatitis atópica en la infancia.

Tampoco se aconseja la realización de un tatuaje en las personas con antecedentes conocidos de dermatitis de contacto alérgica a alguno de los componentes de la tinta del tatuaje o si están pendientes de un estudio mediante pruebas epicutáneas. Aquellos individuos con antecedentes de alergia al látex deberán informar al tatuador para evitar las complicaciones de una reacción de hipersensibilidad, que puede ser potencialmente grave (anafilaxia).

El fenómeno de Köbner consiste en la reproducción de una determinada dermatosis en áreas de la piel sana, desencadenada tras un traumatismo. Se ha descrito en distintas enfermedades, como la psoriasis, el vitíligo, la vasculitis, el liquen plano, el lupus eritematoso cutáneo o la sarcoidosis.

El microtraumatismo producido por la aguja del tatuaje puede inducir ambos fenómenos en los pacientes con antecedentes de estas enfermedades. Asimismo, se han descrito casos de reactivación del virus herpes simple secundariamente al traumatismo local, por lo que, en los pacientes con recurrencias frecuentes se recomienda el tratamiento antiviral profiláctico previo.

Liquen plano en la muñeca.

Tratamientos médicos que requieren precaución

Los retinoides orales como la isotretinoína y la acitretina son fármacos comúnmente prescritos por los dermatólogos que podrían contribuir a una mala cicatrización del tatuaje, empeorando el resultado estético final. También los pacientes en tratamiento con fármacos inmunosupresores como el metotrexato, la ciclosporina, los quimioterápicos o los fármacos biológicos deben conocer que tienen un riesgo potencialmente mayor de infecciones cutáneas y sistémicas.

Existe un gran listado de fármacos fotosensibles que los pacientes deben evitar si quieren recibir láser para eliminar un tatuaje, como los antiinflamatorios no esteroideos, los retinoides y algunos antibióticos como las tetraciclinas o las quinolonas.

Reacciones adversas

Podemos diferenciar las reacciones adversas en: precoces, que aparecen durante el primer mes, y las tardías, que pueden aparecer meses o años después.

Infecciones

El riesgo de infección se asocia directamente con la falta de higiene de la técnica, el posterior cuidado y el estado inmunológico del huésped. Si la aguja no está correctamente esterilizada, puede inocular diversos microorganismos. Las tintas son otra fuente potencial de infección difícil de controlar en un mercado competitivo de bajo coste que opera a través de Internet y a través de las fronteras nacionales.

Se estima que hasta el 10% de las tintas nuevas están contaminadas con bacterias patógenas para los seres humanos. Las infecciones más frecuentes son las causadas por estafilococos, estreptococos y pseudomonas. También se han descrito infecciones polimicrobianas (causadas por la asociación de varios gérmenes). Suelen ser de aparición precoz y pueden manifestarse en forma de impétigo, celulitis, linfangitis aguda, abscesos e incluso fascitis necrosante.

Si la infección se extiende a otros órganos, puede ocasionar artritis, osteomielitis, endocarditis y sepsis. Otros patógenos que pueden causar infecciones cutáneas son las micobacterias.

VITÍLIGO: ¿Tatuar tus Manchas es una SOLUCIÓN o una PESADILLA?

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