Rosácea y alimentación: Estudios y recomendaciones para el cuidado de la piel

La rosácea es un trastorno que afecta la piel de la cara y que genera muchos problemas. Según la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica, lo que significa que una vez diagnosticada, la persona tendrá que convivir con ella de por vida. Algo significativo es que la rosácea cursa en brotes.

Como bien indica la SEMI, un 10% de las personas sufre rosácea, por lo que no es una afección tan rara. Esta sintomatología suele evolucionar si no se controla y no se detectan cuáles son las causas de la rosácea para poder conseguir que remita. Si bien la rosácea puede remitir espontáneamente para regresar un tiempo después, es crucial acudir a un dermatólogo que emita un correcto diagnóstico, pues a veces, esta afección se confunde con otras -como la dermatitis- que requieran de un abordaje diferente.

Pues, esta afección aún no tiene cura en la actualidad, por lo que las personas que la padecen deben identificar los factores desencadenantes para prevenirla lo máximo posible y reducir la aparición de brotes.

LO QUE NADIE te DICE de la ROSÁCEA | Cómo la dieta influye en la rosácea | Nutrición clínica

La rosácea es más frecuente en mujeres de piel clara y suele aparecer después de los 30 años, pero puede afectar a cualquier persona.

La rosácea es un problema estético muy molesto que afecta a la calidad de vida de las personas. Puede hacer que no quieran salir tanto de casa, que limiten sus relaciones sociales o que tengan dificultades para acudir al trabajo (si este se realiza de cara al público).

En Hospitales Parque contamos con dermatólogos especializados en este tipo de problemas de la piel para poder ofrecer soluciones personalizadas.

Actualmente estamos viendo muchos casos de piel rosácea, una enfermedad crónica inflamatoria de la piel que afecta principalmente a personas de pieles claras y sensibles, con más frecuencia a mujeres, siendo los síntomas generalmente más graves cuando afecta a los hombres.

Por otra parte, en estos últimos meses, al igual que otros trastornos de la piel, esta enfermedad se ha visto agravada por el uso de las mascarillas.

Causas de la rosácea

Las causas de la rosácea no siempre se tienen claras y este es un gran reto para los dermatólogos. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) también comparte que los factores genéticos son otras de las causas de la rosácea. Cuando se acude al dermatólogo por los síntomas que se asocian a ella, se le suele hacer una entrevista al paciente sobre su familia, para saber si hay otras personas cercanas que también han sido diagnosticadas con esta afección.

Otras de las posibles causas de la rosácea son los factores ambientales, sobre todo aquellos que provocan cambios de temperatura bruscos. Por ejemplo, pasar de un lugar caliente a uno frío o viceversa podría ser un desencadenante de esta afección. Asimismo, tanto el sol, como el viento intenso, el frío o la humedad pueden acelerar la aparición de un brote de rosácea.

El estrés y la ansiedad también son otras causas de la rosácea. El problema de estos estados de nerviosismo y tensión es que acaban generando una espiral de la que es difícil salir. Así, el estrés desencadena un brote de rosácea que, a su vez, genera ansiedad.

El ejercicio físico, sobre todo aquel de alta intensidad, también puede desencadenar un brote de rosácea. Esto se debe tanto al aumento de la temperatura corporal, como del flujo sanguíneo. Aunque no todas las personas con rosácea pueden sufrir un brote después de hacer deporte, es otro factor que tener en cuenta.

Hasta el día de hoy se desconoce la causa exacta de esta enfermedad, pudiendo ser una combinación de factores hereditarios y ambientales los que podrían originar su aparición.

Existen numerosas asociaciones entre la aparición de la enfermedad y los trastornos inflamatorios del tracto gastrointestinal. Muchos de estos pacientes padecen síntomas como dispepsia, hinchazón, flatulencia, dolor abdominal, estreñimiento o diarrea. La infección por Helicobacter Pylori y el sobrecimiento bacteriano o SIBO también se encuentran muy relacionadas con esta enfermedad.

Alimentación y rosácea

Algunas investigaciones y estudios han descubierto que la alimentación juega un papel clave en la aparición de la rosácea. Así, alimentos como el hígado, yogur, tomate, espinacas, chocolate, vainilla, comidas picantes o el alcohol serían algunos productos que convendría limitar en la dieta para controlar mejor esta afección.

Nuestra piel suele ser un reflejo de como estamos por dentro y en esto tiene mucho que ver lo bien o lo mal que nos alimentemos. Uno de los principales problemas de esta enfermedad es que causa brotes con los síntomas ya descritos, y estos pueden darse por culpa de una mala alimentación.

Los alimentos que debemos evitar son especialmente aquellos alimentos o salsas muy condimentadas o picantes, las bebidas alcohólicas, el café, el chocolate, la leche de vaca, el azúcar y todos aquellos productos que la contienen, la carne roja, los embutidos, los mariscos y los productos fritos.

No existe una dieta alimenticia específica para esta enfermedad, pero el tipo de nutrición que más puede ayudar a estos pacientes es una dieta antiinflamatoria, ya que siguiendo este tipo de alimentación se han dado numerosos casos de éxito.

Entre los principales culpables dietéticos de los trastornos de la piel, sin duda el azúcar se lleva la palma. ¿Cómo podemos saber que carbohidratos son los más adecuados? A través del índice glucémico (IG), un medidor que nos indica la cantidad de glucosa pura (100) que contiene un alimento.

El índice glucémico se mide en una escala del 1 al 100 ordenando los alimentos en bajo, medio y alto nivel de IG. En este caso, lo más aconsejable es consumir aquellos alimentos que contienen un IG bajo, es decir, que contengan 55 de glucosa pura, como las verduras, las frutas, las legumbres o la quinoa que se digieren con mayor lentitud y evitan que se produzcan los picos de insulina, ya que estos picos de insulina son culpables de la inflamación de nuestro cuerpo. Los alimentos con un IG medio (entre 56 y 69) pueden consumirse con moderación, como el arroz, la pasta o el pan integral.

Los antioxidantes presentes en las frutas, verduras y legumbres van a combatir los radicales libres y esto va a ayudar a que la piel dañada pueda repararse o recuperarse.

La leche de vaca, principalmente desnatada es rica en suero de leche y caseína, dos proteínas que se le añaden para potenciar su sabor. El suero aumenta los niveles de insulina y la caseína genera una respuesta inmunitaria que causa un aumento de los niveles sistémicos de inflamación.

Además debemos intentar no consumir alimentos o bebidas muy calientes y cocinar los alimentos en lugar de consumirlos crudos para facilitar el proceso de digestión.

Estas recomendaciones son propias de una dieta antiinflamatoria, sin embargo como en cualquier patología, deben ser dietas personalizadas a cada paciente, tomando en cuenta las necesidades y particularidades de cada persona.

Un instrumento que nos puede ser útil para notar cuales alimentos nos están sentando mejor o peor es llevar un diario o registro dietético, así podemos ver cuáles son los alimentos que más nos están afectando o que están ocasionando la aparición de esta enfermedad. Esto nos va a permitir tomar acciones que nos ayuden a mejorar la salud de nuestra piel.

Cada organismo es único y por ello no a todo el mundo le van a afectar por igual los mismos alimentos, de ahí la importancia de conocerse e ir observando que reacciones se producen en nuestra piel con los alimentos que consumimos.

La dieta en rosácea podría cumplir un papel adyuvante en el tratamiento de la rosácea.

La evidencia acumulada sugiere que ciertos alimentos pueden desencadenar estos síntomas en personas susceptibles. Sin embargo, no todo es restrictivo cuando se trata de la rosácea y la dieta. El desafío para los pacientes es identificar sus propios desencadenantes alimentarios.

Además, la investigación emergente ha explorado la conexión entre la salud intestinal y la rosácea. Un microbioma intestinal equilibrado puede influir positivamente en la inflamación sistémica y, por extensión, en la rosácea.

La evidencia sugiere la eliminación de los alimentos ricos en gluten y azúcares refinados. Entre los principales se encuentran los derivados del trigo, avena, cebada y centeno como el pan, galletas duces y saladas, tortillas, productos de bollería y pizzas, entre otros.

Los dermatólogos ahora están más inclinados a discutir las opciones de dieta y estilo de vida con sus pacientes como parte de un enfoque de tratamiento integral. Finalmente, la influencia de la dieta en la rosácea subraya la importancia de una perspectiva personalizada en el tratamiento de la enfermedad. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.

Estudios sobre el tomate y la rosácea

El tomate es una de las mejores defensas para la piel ya que contiene un poderoso antioxidante llamado licopeno que además protege la piel del daño producido por los rayos solares. Estudios científicos han demostrado que el licopeno, se absorbe mucho mejor si se come junto con grasas como aceite de oliva.

Tomates cocinados para prevenir los daños solares. Los tomates cocinados son la mayor fuente natural de licopeno, un antioxidante asombroso que puede ayudar a combatir los daños producidos por el sol.

Otros alimentos beneficiosos para la piel

  • El brócoli contiene componentes y que estimulan la producción de enzimas que protegen y mejoran la piel.
  • Esta comprobado que comer chocolate negro suaviza y mejora la apariencia de la piel.
  • A pesar de la mala prensa que ha tenido la carne roja por su alto contenido en grasas saturadas y colesterol, contiene ingredientes que benefician a la piel como el zinc y las proteínas. De hecho, estudios recientes aseguran que comer carne roja es más efectivo que los antibióticos a la hora de tratar el acné. También aporta aminoácidos: Las carnes rojas también proveen aminoácidos muy importantes como la glicina y la prolina, que estimulan la producción del colágeno de la piel. Estos aminoácidos también pueden encontrarse en el pescado y en el queso cottage.
  • En particular, el acido alfa-linolenico que se encuentra presente en los ácidos grasos omega 3, combate la sequedad de la piel, que a largo plazo promueve la formación de arrugas.
  • La grasa es un nutriente que protege todas las células del cuerpo, incluso las de la piel. Acorde con un reciente estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania, si uno consume muy poca grasa, la piel se vuelve más frágil y débil. Un estudio clínico de la Universidad de Maryland demostró que personas que tenían dermatitis por sensibilidad a la luz solar mostraron una gran mejoría después de ingerir suplemento de aceite de pescado.
  • No es un secreto que el té verde es un poderoso antioxidante con propiedades anti-inflamatorias y efectos rejuvenecedores sobre la piel. Estos efectos son atribuidos sobre todo a su alta concentración de catequina.
  • El aguacate es una fruta cremosa y verde con abundante cantidad de aceites esenciales y vitamina B que actúan como nutrientes de tu piel, tanto desde adentro como desde afuera. LA vitamina B3 es especialmente importante para una piel saludable, ya que posee propiedades anti-inflamatorias, alivia la irritación y el enrojecimiento de la piel. 80% de los requerimientos de Vit A. Repara células de la piel. Un déficit de vit A se traduce en una piel reseca y de aspecto escamado. Vit A antioxidante, combate el daño de los radicales libres que causan el envejecimiento prematuro de la piel.
  • Las papas asadas, no las fritas, con la cáscara incluida, contiene una gran cantidad de cobre a tal punto que una sola papa cubre el 75% de la necesidad de cobre del organismo.
  • Los hongos son ricos en Vitamina B. Esta vitamina es vital para tu piel, ya que contribuye al mantenimiento del tejido y a su reparación. También mejora el enrojecimiento del tejido causado por la rosácea.
  • Tanto los arándanos, como las fresas, las moras y las ciruelas están colmados de contenido antioxidante.
  • Las habichuelas o green beans son un alimento de bajas calorías que constituye una fuente muy rica en silicio que además de mejorar la piel, ayudan a fortalecer tu cabello y tus uñas.
  • Si deseas que tu piel se vea libre de acné, puntos negros, hinchazón y arrugas, las nueces y en particular, su alto contenido de omega 3, puede ser tus aliadas.
  • El yogurt es un probiótico natural que ayuda a mejorar problemas gastrointestinales pero también mejora el aspecto de tu piel. Acorde con recientes investigaciones el yogurt es una excelente arma contra el acné, el eczema e incluso la caspa.
  • Pocas cosas son tan buenas para la piel como el agua. Mientras que la cafeína y el alcohol deshidratan la piel, el agua es un elemento que la mantiene en forma, afinando líneas de expresión y arrugas. El agua mantiene la piel hidratada, reduce las líneas de expresión y las arrugas y ayuda al organismo a deshacerse de las toxinas.

Recomendaciones adicionales

Cuando se recibe un diagnóstico de rosácea, hay que tener mucho cuidado con los medicamentos que se recetan. Por lo tanto, hay que comunicarle al médico, siempre, esta condición para que tenga precaución con recomendar vasodilatadores, sustancias hidroalcohólicas o corticoides tópicos.

  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en antioxidantes.
  • Asegurar la presencia de ácidos grasos instaurados y poliinsaturados en la dieta. Asimismo, están aconsejados los ácidos grasos instaurados y poliinsaturados, que están en el aceite de oliva, el pescado azul y algunos crustáceos. "Han demostrado disminuir el envejecimiento cutáneo", señala Corral. Pero los expertos insisten en que no hay un único alimento o grupo de productos bueno para la piel. "Las frutas y verduras deben estar cada día en el menú, se debe disminuir el consumo de carne a tres veces por semana y priorizar las piezas magras, y tomar más legumbres y frutos secos.
  • Evitar el alcohol (y no solo por el bien de la piel) El alcohol es un tóxico y su ingesta se relaciona con más de 200 enfermedades, traumatismos y otros trastornos de salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). "Solo aporta calorías y problemas", dice contundente Corral. El experto insiste en que es un alimento vacío que provoca que la grasa se distribuya de forma desigual por la cara, y que afecta a la coloración y a la calidad de la piel. Otro de los inconvenientes del alcohol, según Campoy, es que aumenta la inflamación, hace que la piel se vea más rojiza o más pálida, e incrementa las ojeras. Por otro lado, puede aumentar el riesgo de sufrir infecciones y cáncer de piel, además de empeorar enfermedades como la psoriasis o la rosácea.
  • El consumo de estos productos, además, se ha relacionado en varios estudios con un aumento de peso, que a su vez se ha observado que puede afectar al tejido adiposo. Campoy, por otro lado, recomienda minimizar el consumo de fritos, alimentos muy salados, embutidos, carnes rojas, azúcares, harinas refinadas y grasas saturadas.
  • La hidratación también es muy importante para la piel, así que si nos hidratamos poco y mal, tenemos que cambiar este hábito cuanto antes. Las necesidades de ingesta vienen determinadas por la edad, el sexo o el peso corporal. Y deberemos consumir más líquido en determinadas circunstancias: actividad física, temperatura ambiental elevada, embarazo y problemas de salud.

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