Los tres pilares del cuidado facial son la limpieza, la hidratación y la protección solar. Sin embargo, es fácil caer en errores, como el uso excesivo de cremas hidratantes. A continuación, exploraremos los riesgos de la sobrehidratación y cómo mantener tu piel equilibrada y saludable.

Los peligros de la sobrehidratación
Debemos tener en cuenta que la piel es un órgano vivo que respira y, si no la cuidamos bien, pueden aparecer irregularidades en el funcionamiento biológico normal. La piel es una chivata y nos lanzará mensajes de que no lo estamos haciendo del todo bien.
Consecuencias del uso excesivo de cremas para la piel
- Piel escamosa: Con una hidratación excesiva, el proceso de reparación se estresa y el estado de la piel se deteriora.
- Acné: En personas con la piel seca, es común usar cremas hidratantes más densas para que nutran en profundidad y eliminen la sensación de tirantez y escozor.
- Exceso de sequedad: Aunque parezca contradictorio, la hidratación excesiva puede hacer que la piel no pueda formar una barrera cutánea eficaz, lo que acaba en sequedad continua.
- Pérdida de humectación natural: Si nos ponemos mucha crema hidratante, la piel percibirá que tiene agua, lípidos y proteínas suficientes, por lo que puede disminuir su autohidratación.
- Ineficacia de la barrera protectora: El daño producido a la piel por el exceso de cremas, hace que sea menos eficaz en su función protectora.
La doctora María Vitale, dermatóloga y directora médica de Cantabria Labs, advierte que “la sobrehidratación altera el funcionamiento normal de la piel y hay que encontrar el equilibrio entre lo que se aporta y lo que se pierde”.
Beatriz Guerrero, CEO del salón de belleza Ángela Navarro, indica que la cantidad de crema que hay que aplicar “depende de la textura y la capacidad de penetración y velocidad de absorción. La piel debe quedar lubricada pero no pringosa”.
La experta en belleza indica que la cantidad ideal para poner en la piel y que no se deshidrate ni se sobrehidrate “oscila entre el tamaño de un guisante y el de una avellana”.
Si utilizas crema hidratante en tu rutina de día, aplícala antes de la protección solar y después del tónico o los sérums, en el caso de que los uses, y en movimientos ascendentes, tomando de referencia las direcciones nariz-alto pómulo-sien, mentón-mandíbula-sien, y desde el entrecejo hacia toda la línea de entrada del cabello.
Dermatólogo recomienda la rutina básica para el cuidado de la piel "sensible" o con rosácea
¿Cuándo y cómo aplicar las cremas?
Hay dos momentos del día en los que la piel absorbe mejor las cremas: después de la ducha y por la noche. Después de ducharte y secarte bien es el momento más idóneo para aplicar una crema corporal o emulsión hidratante que se encargue de estabilizar la humectación natural de tu piel.
Durante el día, la farmacéutica Virginia Barrau recomienda usar primero el limpiador, luego el contorno de ojos, posteriormente, el sérum, una crema hidratante, después el protector solar y, por último, el maquillaje.
Por la noche hay que empezar también por el limpiador, seguir con el contorno de ojos posteriormente un sérum con efecto renovación y finalizar con la crema de noche.
Para que sea efectiva, es importante aplicar bien la crema facial. Lo primero es limpiar el cutis. Después, toma una pequeña cantidad y repártela por distintas partes de la cara: el mentón, las mejillas, la nariz y la frente. Para extenderla, debes realizar movimientos ascendentes y del interior al exterior y así alisarás la piel y evitarás la flacidez.
Activos clave para iluminar la piel antes de las fiestas
- Vitamina C, que ayuda a mejorar la luminosidad y a combatir la pigmentación.
- Niacinamida, clave para equilibrar, calmar y reforzar la barrera.
- Exfoliante suave como el ácido láctico o la gluconolactona, que aportan un brillo y ayudan a que la piel se vea, además, más hidratada.
El impacto del clima y el estrés en la piel
Si el verano está marcado por una excesiva exposición al sol, en épocas frías los vasos sanguíneos se constriñen para evitar la pérdida de calor y disminuye el aporte de sangre a la piel, que reduce las secreciones de sebo y la transpiración. Esto afecta a la hidratación cutánea, que puede disminuir propiciando sequedad y afectando a la barrera de protección natural frente a las agresiones externas de nuestro órgano más grande frente.
Cuando bajan las temperaturas y aumentan las responsabilidades, la piel lo nota inmediatamente. “El frío, junto al estrés, hace que la piel pierda agua con más facilidad y que la microcirculación se vuelva más lenta. Por eso es muy normal que en estos meses notemos la piel más apagada, tirante y con tendencia a la sensibilidad”, explica Raquel.
Para combatirlo, la experta recomienda incorporar ingredientes como:
- Ceramidas, que reconstruyen la barrera cutánea.
- Glicerina, que atrae y retiene humedad.
- Escualano, que aporta nutrición ligera sin saturar.
- Ácido hialurónico de diferentes pesos moleculares, que hidrata en profundidad.
Productos recomendados para el cuidado de la piel
Aquí tienes algunas fórmulas que cuidan la función barrera:
- Endocare hyaluboost Age Barrier: Con una textura muy ligera, mejora la hidratación y resistencia de la piel gracias a su combinación de ingredientes.
- Twelve Beauty Nutritive Repair Emulsion: Es una crema de consistencia rica pero de fácil absorción formulada para restablecer la piel muy reactiva o seca.
- Terapia Hidratación Intensa, de Atashi Cellular Cosmetics: Esta crema ofrece un plus de hidratación para la piel por su formulación con ácido hialurónico concentrado.
- Anti-Redness Miracle Formula 3 in 1 SPF50+ de Rosalique: Se trata de una crema de día que combina una tecnología de pigmentos para unificar el tono de la piel con ingredientes hidratantes.
- Hydra Zen Cream, de Lancôme: Esta crema mima tu piel con una experiencia envolvente y multisensorial gracias a las sustancias grasas seleccionadas por su capacidad para aportar una textura rica y reconfortante de rápida absorción.
- Hyaluron-Filler Día FPS 30, de Eucerin: Contrarresta el proceso de envejecimiento durante la noche, gracias a su triple acción que rellena, estimula y protege la piel.

Conclusión
En resumen, aunque la hidratación es esencial, el exceso de crema puede ser perjudicial. Encuentra el equilibrio adecuado para tu tipo de piel y sigue una rutina de cuidado facial personalizada para mantener una piel sana y radiante.
Recuerda, la clave está en no hacer más, sino hacerlo mejor. Prioriza la calidad sobre la cantidad y consulta a profesionales para obtener asesoramiento personalizado.