Urticaria y Cáncer de Pulmón: Una Relación Compleja

Si la cara es el espejo del alma, la piel es el de la salud. No siempre las lesiones cutáneas evidencian una enfermedad dermatológica. Algunas de las alteraciones de este órgano podrían indicar un cáncer oculto en cualquier zona del cuerpo, según los dermatólogos.

Según indican los especialistas, todos los tumores pueden producir metástasis cutáneas, lo que significa que el tumor ha salido de su órgano primario y el pronóstico es peor. "Algunos tumores pueden asociarse también a enfermedades paraneoplásicas, como acantosis nigricans (se caracteriza por la hiperqueratosis y la hiperpigmentación en la piel), acroqueratosis o Síndrome de Bazex (presencia de eritemas, descamaciones, lesiones del tipo de la psoriasis e hiperqueratósicas) o dermatomiositis en mayores de 50 años (enrojecimiento, dolor e hinchazón)", explica Rosa Díaz, jefe del servicio de Dermatología del Hospital Infanta Sofía (San Sebastián de los Reyes, Madrid).

Estas manifestaciones cutáneas podrían constituir los síntomas de un cáncer oculto en cualquier parte del cuerpo. "Son circunstancias poco frecuentes, pero cuando se presentan, su relevancia es tremendamente significativa", aclaran los especialistas.

Según los expertos, hay dos tipos de dermatosis paraneoplásica: las que tienen tendencia hereditaria y las que no la tienen. Por su parte, las dermatosis sin tendencia hereditaria son signos cutáneos asociados a un tumor concreto. Así sucede, por ejemplo, con el cáncer de páncreas.

La piel no sólo presenta lesiones cuando hay un tumor oculto o cuando el tumor se encuentra en fase avanzada, también cuando se aplican determinados tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia. "Con la radioterapia, se desarrollan eczemas agudos y otros crónicos.

De la mano de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACaP) analizamos en qué consiste esta enfermedad, sus principales síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento.

La Importancia del Detección Temprana del Cáncer de Pulmón - 2025 La Importancia de Las Pruebas

¿Qué es el cáncer de pulmón?

El cáncer de pulmón es una enfermedad que se caracteriza por la transformación de las células del pulmón, que experimentan una reproducción anormal e incontrolada, afectando a las unidades básicas del cuerpo para vivir. En condiciones normales, estas células tienen un crecimiento controlado.

Cuando estas células, llamadas cancerosas, se acumulan, dan lugar a un tumor pero pueden también separarse del tumor maligno y entrar al torrente sanguíneo o alcanzar el sistema linfático y extenderse a otras partes del cuerpo para formar nuevos tumores. Este proceso recibe el nombre de metástasis.

¿A quién afecta?

El cáncer de pulmón es uno de los cánceres más comunes en el mundo, tanto en hombres como en mujeres, y es considerado el tumor más mortal. Cada año, se diagnostican en España alrededor de 27.000 nuevos casos de cáncer de pulmón y más de 22.000 personas fallecen por este tipo de cáncer, de los que el 79% son hombres y el 21% mujeres.

¿Cuáles son sus síntomas más frecuentes?

Este tipo de cáncer, que se origina en las estructuras del árbol respiratorio - tráquea, bronquios, bronquiolos o alvéolos- puede manifestarse de diversas maneras en función de la etapa en la que se encuentre:

  • En etapas tempranas: puede causar poca sintomatología y diagnosticarse por un hallazgo casual. Sus síntomas pueden confundirse con los síntomas respiratorios causados por el tabaquismo.
  • En etapas más avanzadas, los signos más característicos son:

Síntomas locorregionales

Aquellos derivados del crecimiento del tumor dentro del pulmón, así como de la invasión de sus tejidos adyacentes. Entre sus síntomas más habituales, se encuentran:

  • Tos: es el signo más frecuente del cáncer de pulmón y puede ser seca o productiva. Con ella se produce expulsión de la secreción mucosa, la mucosidad infectada o, incluso, sangre.
  • Disnea: se caracteriza por la sensación de falta de aire o la dificultad para respirar. Este síntoma suele aparecer tras realizar un esfuerzo importante o con pequeñas actividades físicas.
  • Disfonía (cambio de tonalidad de la voz): se produce de forma continuada o intermitente, debido a una alteración en la movilidad de las cuerdas vocales o a una parálisis, y afecta al nervio recurrente responsable de su movimiento.
  • Disfagia (dificultad para tragar): puede darse tanto con alimentos sólidos como líquidos. Esta dificultad se debe a una compresión del esófago por la existencia de ganglios o por el propio tumor.
  • Dolor constante en el pecho: puede incrementarse con la respiración profunda o la tos.
  • Síndrome de vena cava: se produce cuando la principal vena del cuerpo se obstruye o se comprime parcialmente.
  • Infecciones respiratorias repetidas en el tiempo.

Síntomas paraneoplásicos

Hacen referencia a las manifestaciones que no están producidas directamente ni por el tumor ni por la metástasis, sino que están vinculados con la liberación de alguna sustancia o a la activación del sistema inmune. Los más comunes son:

  • Cansancio.
  • Pérdida de apetito o de peso.
  • Hipercalcemia tumoral, debida al incremento de las cifras de calcio en sangre.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Estreñimiento.
  • Deshidratación.

Síntomas originados por la metástasis

  • Dolor continuo en caso de afección ósea: fundamentalmente en la columna vertebral.
  • Dolor en brazos y piernas: lo que puede significar que hay una afectación de algún nervio que tenga su origen en la médula espinal.

En algunos casos, la sintomatología de un cáncer de pulmón es generalizada y puede producir fatiga, fiebre sin causa conocida o dolor de cabeza. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ninguno de estos síntomas es signo definitivo de un cáncer de pulmón, puesto que pueden presentarse en procesos benignos como un cuadro gripal o una neumonía, por ejemplo.

¿Qué puede causar el cáncer de pulmón?

La primera causa del cáncer de pulmón es el consumo de tabaco, que está presente en el 80% de los casos de cáncer de pulmón en hombres y en el 50% en mujeres. De hecho, en las personas fumadoras, el riesgo de contraer esta enfermedad es veintidós veces mayor que en los no fumadores, una cifra que va en aumento según el número de cigarrillos consumidos o el tiempo de exposición.

Sin embargo, cada vez con mayor asiduidad, se han diagnosticado casos en los denominados “fumadores pasivos”, es decir, en aquellas personas que no fuman, pero que están expuestas al humo de los fumadores tanto en el hogar como en el ámbito laboral y esta exposición indirecta al humo del tabaco incrementa el riesgo del cáncer de pulmón en aproximadamente un 25%.

Un segundo grupo de elementos que puede causar cáncer de pulmón se relaciona con las sustancias carcinógenas ambientales como:

  • Asbesto, también llamado amianto.
  • Arsénico.
  • Níquel.
  • Radiaciones ionizantes como el radón (gas) ambiental.

¿Qué tipos de cáncer de pulmón existen?

Según las células que lo forman, el cáncer de pulmón se clasifica en dos tipos:

  • Cáncer de pulmón de células no pequeñas: representa el 80% de los casos de cáncer de pulmón y abarca la mayoría de los tumores malignos pulmonares. Puede crecer lentamente, diseminarse a distancia -que es lo más frecuente- o crecer muy rápidamente.
  • Cáncer de pulmón de células pequeñas o microcítico: se caracteriza por el hecho de crecer con rapidez, se puede extender a otros órganos y cuenta con una incidencia de menos de la quinta parte del total de los casos de cáncer de pulmón.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico precoz de este tumor es complicado, razón por la que la mayoría de los cánceres de pulmón se detectan en fases sintomáticas, es decir, cuando ya se han manifestado señales, o bien, cuando la enfermedad ya se encuentra en avanzado estado.

Desde que el paciente acude a su médico con algún síntoma de sospecha hasta que llega el diagnóstico final con su posterior tratamiento, el paciente pasa por una serie de etapas:

  • Diagnóstico: el médico recoge los antecedentes de la enfermedad, los hábitos de consumo como el tabaco o el alcohol, así como los indicios que presenta el paciente para llevar a cabo una exploración completa y evaluar la situación.
  • Análisis de la muestra del tumor mediante una biopsia para su estudio microscópico y biomolecular: las biopsias se pueden llevar a cabo mediante broncoscopia (visualización de los bronquios mediante un sistema óptico introducido por la boca o nariz) o mediante punción con aguja guiada por técnicas radiológicas.
  • Diversas exploraciones mediante técnicas radiológicas: con el objetivo de conocer su extensión y poder decidir y planificar el mejor tratamiento.

¿Qué tratamientos existen en la actualidad para el cáncer de pulmón?

El tratamiento del cáncer de pulmón depende de distintos aspectos, entre los que se incluye la extensión de la enfermedad o las características del paciente.

Cada caso se evalúa de manera individual en un comité compuesto por un equipo multidisciplinar, en el que se encuentra un oncólogo médico, un oncólogo radioterapeuta, el neumólogo, el radiólogo, el patólogo y el cirujano. Después de estudiar todas las vertientes, se acuerda el mejor tratamiento para el paciente.

Para tratar esta enfermedad se pueden requerir diferentes técnicas terapéuticas como:

  • Cirugía: se lleva a cabo para extirpar el tumor y constituye la principal opción potencialmente curativa. Tras la operación, los pacientes necesitan varias semanas para recuperar fuerzas y energía puesto que, en los primeros días del postoperatorio, tienen dificultad para moverse, toser o respirar profundamente. Sin embargo, en determinados casos, la extensión del tumor o su localización lo hacen inoperable, lo que lleva a los médicos a descartar esta opción.
  • Radioterapia: el enfermo de cáncer de pulmón recibe radiaciones ionizantes de alta densidad capaces de destruir las células cancerosas y frenar su crecimiento. La radioterapia se puede administrar como tratamiento complementario a la cirugía o como alternativa, cuando la operación no es la opción más indicada. Los efectos secundarios que pueden aparecer están relacionados con una sensación de cansancio mayor de la habitual, reacciones en la piel, problemas para tragar o dificultades respiratorias, siendo generalmente transitorias.
  • Quimioterapia: se recurre al uso de fármacos por vía intravenosa u oral con el objetivo de destruir las células tumorales presentes en el organismo. La finalidad de este método puede ser curativa o paliativa.

Con frecuencia es necesario asociar los diferentes tipos de tratamiento para controlar la enfermedad.

¿Cómo podemos prevenir el cáncer de pulmón?

La mayoría de los cánceres de pulmón podrían prevenirse puesto que están relacionados con el tabaquismo tanto activo como pasivo o con la exposición a sustancias carcinógenas ambientales. Sin embargo, en algunos pacientes, el cáncer de pulmón no es consecuencia de ningún factor conocido.

Para prevenir la enfermedad y, en líneas generales, llevar una vida saludable se recomienda apostar por una serie de medidas tales como:

  • Mantenerse alejado del tabaco.
  • Evitar el radón (gas químico).
  • Eludir o limitar la exposición a ciertos químicos.
  • Comer alimentos saludables.
  • Hace deporte

¿El cáncer de pulmón puede ser hereditario?

Aunque algunos tumores presentan un patrón hereditario, los estudios que se conocen hasta el momento no aseguran que el cáncer de pulmón sea genético.

Sin embargo, a lo largo de los años, determinadas investigaciones han constatado que los familiares de primer grado de los pacientes con cáncer de pulmón tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Estudio sobre Urticaria y Riesgo de Cáncer

En un estudio de cohortes en el que se utilizaron bases de datos sanitarias danesas, y en comparación con la población general, los pacientes con urticaria tenían un riesgo un 49 % mayor de sufrir cáncer en el primer año después del diagnóstico, que disminuyó al 6 % en los años siguientes.

Diseño del estudio

Los investigadores llevaron a cabo un estudio de cohortes retrospectivo utilizando datos de registros sanitarios daneses y compararon el riesgo de incidencia de cáncer entre pacientes con urticaria y el riesgo en la población general.

Identificaron a 87.507 pacientes (58 % mujeres) con un diagnóstico primario o secundario de urticaria de primera aparición en una consulta ambulatoria, en el servicio de urgencias o como paciente hospitalizado entre 1980 y 2022, a quienes se les dio seguimiento durante una mediana de 10,1 años.

Los cánceres de nuevo diagnóstico, entre ellos el cáncer de piel no melanoma, se identificaron utilizando el Registro Danés de Cáncer y se clasificaron según el grado de diseminación en el momento del diagnóstico.

En este estudio se calculó el riesgo absoluto de cáncer dentro del primer año de un diagnóstico de urticaria y las tasas de incidencia estandarizadas (TIE), con intervalos de confianza del 95 % estandarizados a las tasas nacionales de cáncer danesas.

Resultados

Durante el primer año de seguimiento, el riesgo absoluto para todos los tipos de cáncer fue del 0,7 % y del 29,5 % para los años siguientes. La TIE general para todos los tipos de cáncer fue de 1,09 (intervalo de confianza del 95 %, 1,06-1,11), que se basó en 7.788 casos de cáncer observados en comparación con los 7.161 casos esperados durante todo el periodo de seguimiento.

Durante el primer año de seguimiento, 588 pacientes con urticaria recibieron un diagnóstico de cáncer, con una TIE de 1,49 (intervalo de confianza del 95 %, 1,38-1,62) para todos los tipos de cáncer.

Después del primer año, la TIE para todos los sitios de cáncer disminuyó y se estabilizó en 1,06 (intervalo de confianza del 95 %, 1,04-1,09), con 7.200 casos de cáncer observados.

El riesgo fue mayor para los cánceres hematológicos en el primer año, particularmente el linfoma de Hodgkin (TIE, 5,35; intervalo de confianza del 95 %, 2,56-9,85).

Conclusiones

Los autores señalan que en su estudio se “indica que la urticaria puede ser un marcador de cáncer oculto y que está asociada con un riesgo ligeramente mayor de cáncer a largo plazo".

Limitaciones

El estudio está limitado por su diseño observacional y su dependencia de datos de registro, que pueden estar sujetos a clasificación errónea o información incompleta. Además, en el estudio no se pudieron evaluar factores individuales de los pacientes, como el estilo de vida o las predisposiciones genéticas, que pueden influir en el riesgo de cáncer, y es posible que los resultados no sean generalizables a otras poblaciones. Finalmente, los mecanismos biológicos exactos que vinculan la urticaria y el cáncer aún no están claros, lo que justifica una mayor investigación.

Casos Clínicos

Las lesiones cutáneas son una entidad clínica frecuente en las consultas de atención primaria (AP). Diversos estudios han reflejado que cada paciente realiza una media de 1,7 visitas a su médico de AP en relación con patologías dermatológicas. Esto incluye patologías aparentemente banales, como la dermatitis de contacto, la más frecuentemente observada en nuestra clínica diaria, hasta potencialmente graves, como el melanoma. El propósito de este trabajo es tratar de dar la importancia necesaria a las lesiones dermatológicas como signo guía para el diagnóstico de patologías graves como las neoplasias.

Caso 1

Varón de 65 años de edad, con antecedentes de tuberculosis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tipo enfisema, dislipemia y exfumador desde hace 10 años de 40 cigarrillos/día durante 20 años. Acude a consulta por una lesión de tipo papular en el abdomen, de 2 x 2 cm, de base eritematosa y de 2 meses de evolución. No refiere dolor ni prurito. De forma concomitante, y desde hace 1 mes, tos escasamente productiva de predominio matutino, que en ocasiones se acompaña de esputos ligeramente hemoptoicos.

En la exploración cardiaca, pulmonar y abdominal no se aprecian alteraciones. No hay dolor con la palpación de las apófisis espinosas a ningún nivel; dolor con la palpación de la musculatura paravertebral derecha, entre la cuarta y la octava vértebras dorsales (D4-D8), sugerente de contractura muscular. En el abdomen presenta una lesión papular, eritematosa, sin alteraciones tróficas ni aumento de temperatura; no dolor con la palpación.

Ante la evolución y la clínica se realiza una TAC tóraco-abdominal, en la que se observa una masa de 4 cm de diámetro en el segmento posterior del lóbulo superior izquierdo, que contacta con la pleura visceral y la cisura oblicua mayor, con adenopatías mediastínicas y derrame pleural bilateral de predominio izquierdo; metástasis ósea en la vértebra T5 y tumoración de partes blandas que protruye hacia la cavidad torácica con posible afectación raquídea. Con estos hallazgos se concluye el diagnóstico de neoplasia primitiva de pulmón estadio 4 (T2 N3 M1).

Se realiza biopsia de la lesión pulmonar (PAT-TRUCUT), que demuestra que se trata de un carcinoma de células grandes.

Caso 2

Varón de 54 años de edad, con antecedentes de tabaquismo activo de 40 cigarrillos/día desde los 15 años. Presenta dos lesiones papulosas, una en la clavícula izquierda y otra sobre la escápula derecha, de 1 mes de evolución; no son dolorosas ni pruriginosas. Además, refiere tos seca de varios meses de evolución, con expectoración marronácea que ha aumentado en el último mes.

En la exploración cardiaca, pulmonar y abdominal no se aprecian alteraciones. No hay dolor con la palpación de las apófisis espinosas a ningún nivel, ni alteraciones de la musculatura accesoria. Exploración neurológica sin alteraciones. Radiografía de tórax: imagen nodular de 18,5 mm, suprahiliar, con tracción apical del hilio izquierdo.

En la TAC tóraco-abdominal se aprecia una tumoración de 45 mm de diámetro en el hilio pulmonar izquierdo, que engloba el bronquio principal y el bronquio del segmento 6, y estenosa el bronquio del lóbulo inferior; adenopatías mediastínicas; tumoración de 55 mm de diámetro dependiente de la glándula adrenal izquierda, de tipo metastásico; destrucción de la articulación costovertebral izquierda en T9, que produce efecto de masa en partes blandas y protruye sobre el parénquima pulmonar. Con estos hallazgos se concluye el diagnóstico de neoplasia primitiva de pulmón estadio 4 (T4 N2 M1).

Se realiza biopsia de la lesión cutánea, en la que se observa metástasis dérmica de carcinoma escamoso pobremente diferenciado.

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