El vestido de flamenca es sinónimo de alegría, tradición y arte. Y si hay un estampado que define esta prenda icónica, son los lunares.
Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué los vestidos de flamenca son de lunares?
MI VESTIDO DE LUNARES 😊 - Audiocuentos Infantiles | Había Una Vez
Lo curioso es que esos lunares no fueron pensados como un estampado de moda, sino que surgieron por error en la fabricación textil. Sin embargo, la estética llamativa de los lunares cautivó a la alta sociedad, que con el tiempo los adoptó y reinventó, incorporándolos a prendas más elaboradas y sofisticadas.
Con el paso del tiempo, estas prendas evolucionaron hasta convertirse en trajes elaborados, con volantes, colores vivos y siluetas femeninas. Hoy, los vestidos de gitana de lunares siguen siendo los protagonistas de ferias y romerías.
Los lunares no son una simple moda. Son memoria cultural, identidad y arte en movimiento. Son parte del alma del traje de flamenca.
Como bien menciona Rosa María Martínez Moreno en su obra “Vestirse de flamenca o por la tradición llegó la gracia” fijar el origen del vestido de flamenca en las ferias ganaderas del S. XIX sería simplificar su origen. Todos los historiadores coinciden en que es cierto que las campesinas andaluzas acompañaban a sus maridos a las ferias ganaderas vestidas con las batas de volantes que usaban en sus quehaceres diarios.
Pero no podemos obviar el gran papel que tuvo el romanticismo sobre este traje. Sus autores se dedicaron a difundir por el mundo entero que “En Andalucía la miseria siempre se ha vestido de oropeles”, es decir, elementos de poco valor pero de una gran apariencia.
Evolución y Popularización del Traje de Flamenca
Otra fecha importante es 1929, año en el que se oficializó la Feria de Abril de Sevilla como encuentro lúdico, dejando de lado su inicial origen comercial. Además de todos estos hechos históricos, fue durante estos años cuando se produjo la profesionalización del flamenco.
Por lo tanto, podemos ver que son varios los hechos que terminaron haciendo tan popular el vestido de flamenca.
El sector de la moda flamenca crece cada año, y se estima que en 2017 sólo con sus exportaciones, que suponen un poco menos del 50% de total, consiguieron recaudar 120 millones de euros.
Si tenemos que destacar un aspecto dentro del vestido de flamenca nos quedamos con su singular carácter atemporal. Este es el único traje tradicional que ha sabido conjugar tradición y modernidad.
Existen muchos elementos cambiantes en este traje, cuya portadora puede personalizar según su preferencia. Podemos hablar de diferentes tipos de escote delantero y de la espalda, así como diferentes tipos de vuelo en la falda, o una amplia variedad de mangas.
Transformaciones a lo largo del tiempo
Fue durante los años 50 cuando empezaron a verse los primeros trajes de gitana adornados con cintas y grandes lazos de raso. Los años 80 sobrecargaron el vestido de flamenca, con muchos más adornos y telas estampadas. En los años 90 se apostó por la mesura, dejando de lado todo tipo de adornos.
Se creó un nuevo concepto de traje de flamenca, menos ajustado, pero vaporoso y sensual. Del S. XXI poco podemos decir que no hayamos visto ya, pues los vestidos de flamenca se han visto muy influenciados por las tendencias actuales.
Por lo tanto, sólo nos queda concluir con que el vestido tradicional de flamenca ha llegado a convertirse en toda una pieza de adoración.
El Tejido: Clave para un Traje de Gitana Perfecto
La elección del tejido es clave para que el traje de gitana luzca como debe: con caída, movimiento y comodidad. Cada tejido tiene su personalidad, y la elección depende del estilo que se quiera lograr: desde el clásico y estructurado hasta el más moderno y etéreo.
SIMOF: Un Impulso para la Moda Flamenca
El paso más importante para la moda flamenca ha sido la creación de SIMOF. «A partir de ahí se ha podido catalogar como moda porque antes apenas había desfiles ni se creaban colecciones», explicó la diseñadora Pilar Vera.
La inclusión en la moda flamenca de los jóvenes diseñadores que salían de las escuelas fue el punto de inflexión para el futuro del sector, aseguró Raquel Revuelta. SIMOF de hecho nació como un certamen de noveles al que se invitaba a desfilar a algunas de las firmas de moda flamenca consagradas como Lina o Pilar Vera en sus primeras ediciones.
«Pero lo cierto es que los profesionales también fueron aprendiendo a la vez que nosotros en esos primeros años de SIMOF», añadió Raquel.
La Influencia de Diana de Gales
El estilo de Diana conserva toda su relevancia hoy en día. El diseñador vanguardista de origen estadounidense Virgil Abloh, creó una colección entera inspirada en sus outfits de los años 80 y 90 para su marca, Off-White. También las gorras de béisbol preppy, las sudaderas universitarias y los mom jeans son prendas que han sido retomadas por modelos como Hailey Bieber y Gigi Hadid.
La cantante Rihanna rindió un muy personal homenaje al vestir una camiseta con el rostro de Diana, adquirida en una tienda de recuerdos, que combinó con unas botas hasta el muslo de Manolo Blahnik: “Cada look que llevaba era genial.
En la elección de su imagen también trataba de ser atenta con su público. Se ponía vestidos de colores alegres para ver a los niños enfermos o terciopelo suave al tacto para saludar a los ciegos. Aprendió a modificar ligeramente sus trajes para poder siempre ofrecer algo nuevo a sus ‘fans’.
En sus viajes al extranjero, tomaba referencias del país anfitrión para elegir su estilo, desde trajes tipo sari para visitar Pakistán hasta un vestido decorado con halcones dorados, emblema de Arabia Saudí. Le encantaban los tocados vistosos, pero aprendió a no llevar aquellos que ocultaran su rostro.