El estado de la piel y del cabello depende de la alimentación, del estilo de vida e incluso del estado de ánimo, factores que, en mayor o menor medida, está en nuestra mano controlarlos. Sin embargo, hay otros elementos que provocan efectos negativos en la dermis y en el pelo y que son ajenos a nosotras, como es el caso de las hormonas, sobre todo en períodos como la perimenopausia y la menopausia.
Sequedad cutánea, acné, pérdida de colágeno, caída del cabello, flacidez… son algunos de los síntomas propios de esta etapa de la vida que no afecta a todas las mujeres por igual. Son muchas las dudas -y los tabúes- que siguen existiendo en torno a este período, por lo que las opiniones de expertos son clave para poder paliar y tratar esos síntomas desagradables en la medida de lo posible.
De la mano de ASISA, charlamos con el Dr. Víctor Joaquín Ammar Vicente, dermatólogo del Hospital de Molina, quien nos ofrece su perspectiva sobre este tema crucial.
¿Cuáles son los síntomas más habituales durante la perimenopausia y la menopausia?
La menopausia suele experimentarse, en promedio, entre los 45 y los 55 años, y con mayor frecuencia en torno a los 50 años. Es un fenómeno natural que sucede cuando los ovarios dejan de producir hormonas sexuales (estrógenos y progesterona). Esta disfunción, por tanto, repercute de diferentes formas de una mujer a otra.
Algunos síntomas más habituales suelen ser sofocos, trastornos del humor y del sueño, fatiga, sudores nocturnos, problemas urinarios -ganas frecuentes de orinar, infecciones, pérdidas…-, debilitamiento de huesos y articulaciones, caída del cabello o, por el contrario, crecimiento, dolor articular… La piel tampoco se salva.
¿Cómo afecta al cabello?
Puede ocurrir que se pierda el cabello de modo similar a los hombres, ya que suele haber una menor densidad de pelo en la zona central del cuero cabelludo, además de cambios en la textura del cabello, que puede estar más seco, áspero y sin brillo. Incluso puede aparecer la temida alopecia fibrosante, en la cual retrocede progresivamente el pelo dejando una alopecia en forma de diadema. En todo caso la experiencia es individual, hay personas que notan el cabello más graso o bien más seco, todo ello depende de cómo responda nuestro organismo a los cambios en el equilibrio hormonal.
¿Y a la piel?
En cuanto a la piel, la formación de nuevas células cutáneas se ralentiza, por lo que las células más viejas se depositan en la superficie de la piel y se retrasa su eliminación. Esto puede hacer que la tez pierda su luminosidad natural y luzca apagada. Dado que la capa epidérmica se vuelve más delgada en general y la densidad de la piel disminuye constantemente, aparecen cada vez más vasos visibles a través de la superficie.
Además, debido a la disminución del colágeno, elastina y ácido hialurónico, se vuelve más fina y, por lo tanto, incluso los impactos menores se absorben con menor eficacia y se produce un aumento de los moratones. Además, disminuye su funcionalidad, produciendo menos grasa, menos sudor, reduciendo parcialmente su temperatura y aumentando la permeabilidad y reactividad vascular.
¿Qué papel juegan los estrógenos en este proceso?
El estrógeno participa significativamente en la estructura de la piel y es importante para la formación de fibras de colágeno y elastina. Aporta a la piel su tono y elasticidad. Los bajos niveles de estrógeno durante la menopausia aseguran que se produzca menos colágeno y elastina. Por otro lado, el contenido del propio ácido hialurónico del cuerpo, que retiene la humedad y da volumen, también está disminuyendo constantemente.
En última instancia, esto reduce el volumen y la firmeza de la piel, haciendo que los contornos parezcan más flácidos. Además de la pérdida de colágeno durante, también disminuye su capacidad para neutralizar los radicales libres. Esto juega un papel importante en el envejecimiento.
¿Se pueden prevenir estos efectos secundarios sobre la piel y el cabello?
Sí, existen medidas preventivas que pueden ayudar a mitigar estos efectos. Aquí hay algunas recomendaciones clave:
- Protección solar: Se deben usar filtros de la radiación ultravioleta A y B para evitar un envejecimiento añadido por acción de la luz solar, uno de los principales productores de radicales libres, causantes de los fenómenos de fotoenvejecimiento.
- Hidratación: Hidratar la piel a diario, especialmente en tronco y extremidades, varias veces al día.
- Hábitos saludables: Dejar de fumar, limitar la exposición al sol, reducir la ingesta de café y alcohol, sustituir las bebidas azucaradas por agua y llevar una dieta equilibrada.
- Consumo de agua: El agua ayuda a eliminar toxinas a través de la orina e hidrata la piel (pero no sustituye a las cremas hidratantes).
SÚPER AYUDA #204 3 Básicos Para Una Menopausia Sin Problemas
¿Qué productos y principios activos debe incluir una buena rutina de piel en esta etapa? ¿Y una buena rutina para el cabello?
En general, la recomendación es usar productos hidratantes e insisto, varias veces al día. Cada ducha o baño, nos reseca la piel. Solemos ducharnos más que hidratarnos. El exceso de higiene para la piel suele ser contraproducente. En este sentido, usar humectantes con glicerina o urea, entre otros.
Los pliegues debajo de los pechos, axilas, ingles o glúteos suelen enrojecerse, en estas zonas aplicar pastas al agua por la noche y mantener esas zonas lo más secas posibles. En la mayoría de los casos podremos permitirnos reducir la frecuencia de lavado del pelo.
El Dr. Víctor Ammar Vicente en la Semana del Hospital de Molina
En el marco de la Semana del Hospital de Molina, el Dr. Víctor Ammar Vicente ofreció una charla sobre "Cuidados de la piel en adolescentes". Este tipo de iniciativas demuestran el compromiso del hospital con la salud y el bienestar de la comunidad.
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