Uso de Liposomas de PVP-Yodo para el Tratamiento del Acné

El acné es una enfermedad de la piel con diferentes formas y causas. La formación de pústulas, abscesos y cicatrices debido a la obstrucción de folículos pilosos (comedones) puede ser alguna de las características del acné.

La presente invención se refiere al uso de liposomas de PVP-yodo para el tratamiento del acné. La presente invención también se refiere a métodos para producir una preparación farmacéutica para el tratamiento del acné, en la que la preparación comprende al menos un compuesto antiséptico en una cantidad farmacéuticamente eficaz, combinado con un vehículo farmacéuticamente aceptable concreto.

Independientemente de la forma concreta del acné, para las personas afectadas estas enfermedades cutáneas resultan extremadamente desagradables y alarmantes. En particular, los adolescentes sufren una pérdida grave de autoestima y de la percepción que tienen los demás de ellos, debido a las inflamaciones cutáneas en la cara.

Principalmente debido a este sufrimiento intenso de los adolescentes y también de los pacientes que están afectados por otras formas de acné diferentes al acne vulgaris pubertal, son muy necesarias preparaciones farmacéuticas que permitan un tratamiento eficaz de las formas suaves y graves del acne vulgaris, así como de otras formas de acné. Estas preparaciones deben conseguir, en concreto, la curación sin cicatrices de los comedones, las pústulas, los abscesos y los granos llenos de pus.

En la técnica anterior se conoce una multitud de preparaciones farmacéuticas para el tratamiento de las diferentes formas de acné. En estas, se emplean principalmente compuestos queratolíticos, antimicrobianos y antiseborreicos para el tratamiento terapéutico.

Los antibióticos se emplean principalmente como compuestos antimicrobianos, puesto que deberían evitar la colonización bacteriana de los comedones que habitualmente se desarrolla tras una seborrea que, a menudo, ya existía. La destrucción de las bacterias es particularmente importante, puesto que generalmente inician las inflamaciones cutáneas debido a su producción de ácidos grasos libres y enzimas que dañan los tejidos.

Un inconveniente general del uso de antibióticos es que las bacterias infecciosas pueden mostrar resistencias primarias frente a estos compuestos, o pueden desarrollar resistencias secundarias tras el contacto. Además, los antibióticos a menudo conducen a una sensibilización del paciente.

Por tanto, se han aplicado antibióticos y compuestos, tales como eritromicina, clindamicina y ácido azelaico, principalmente por vía tópica durante el tratamiento del acné. La aplicación tópica de preparaciones que comprenden antibióticos para el tratamiento del acné puede inducir una reducción en las infecciones de la superficie de la piel por Staphylococcus; sin embargo, no permite la eliminación eficaz de bacterias, tales como Corynebacterium acnes o Pityrosporon, que ocupan la parte anaerobia de los folículos.

Las preparaciones farmacéuticas de la técnica anterior para el tratamiento del acné que comprenden antibióticos como compuestos fundamentales y que se aplican por vía tópica tienen el inconveniente de que las formas graves del acné no pueden curarse, de modo más probable porque los compuestos no penetran lo suficiente hacia el interior de los folículos pilosos.

La aplicación sistémica de antibióticos para el tratamiento del acné debe evitarse per se, debido al peligro mencionado anteriormente de desarrollar resistencias. Además, debido a la aparición local del acné y del estrés fisiológico relacionado normalmente con la ingesta de antibióticos, la aplicación sistémica en general no parece apropiada. Por tanto, la aplicación sistémica de antibióticos, tales como tetraciclina, para el tratamiento del acné está indicada sólo en casos graves.

Puesto que las infecciones bacterianas de los folículos pilosos son sólo una de las causas inductoras de la inflamación del acné, además de la hiperqueratosis, las preparaciones farmacéuticas de la técnica anterior que comprenden antibióticos para el tratamiento tópico del acné a menudo se han combinado con otros compuestos queratolíticos, tales como peróxido de benzoílo o isotretinoína.

Al igual que con los antibióticos de aplicación tópica, estos compuestos queratolíticos tienen el inconveniente general de que, debido a su poca penetración en el folículo piloso, sólo pueden utilizarse para el tratamiento de las formas suaves del acne vulgaris, tales como acne comedonica, pero no para el tratamiento de formas graves, tales como acne papulopustulosa o acne conglobata.

Otros compuestos que son conocidos en la técnica y que pueden utilizarse para el tratamiento de las formas suaves del acné son el ácido azelaico o hexaclorofeno. Estos compuestos muestran una fuerte eficacia antimicrobiana; sin embargo, provocan graves efectos secundarios, tales como irritaciones en la piel. Por tanto, el hexaclorofeno ya no se utiliza para el tratamiento del acné.

Para el tratamiento de otras causas del acné, concretamente la hiperseborrea, se administran compuestos antiseborreicos, tales como antiandrógenos (por ejemplo, acetato de ciproterona) o estrógenos (por ejemplo, mestranol). Es obvio que la aplicación sistémica de estos compuestos para el tratamiento del acné viene acompañada de graves efectos secundarios para el paciente, debido a su influencia sobre el metabolismo de las hormonas. En consecuencia, el uso de estos compuestos sólo está indicado para el tratamiento de formas muy graves de acné.

Otro compuesto que se utilizado para el tratamiento del acné en el pasado es el PVP-yodo. El uso de antisépticos y, en particular, de antisépticos que liberan halógenos, tales como povidona-yodo, también conocida como polividonayodo o PVP-yodo, por ejemplo, complejo de poli(1-vinilpirrolidin-2-ona)-yodo, tiene la ventaja general de que se evita el desarrollo de resistencias mientras que, al mismo tiempo, se mantiene una alta eficacia antimicrobiana. Además, estos compuestos antisépticos raramente despliegan propiedades alergénicas comparados con los antibióticos.

En la técnica anterior, el PVP-yodo se ha utilizado para el tratamiento del acné siempre en forma de una disolución jabonosa, que está disponible en el mercado con la denominación Betadine (en EEUU) o Betaisadona (en Europa). Los estudios sobre la eficacia de esta disolución jabonosa que contiene complejos de PVP-yodo han demostrado, de manera coherente, que el PVP-yodo en forma de una disolución jabonosa pueden utilizarse para el tratamiento tópico de las formas suaves del acne vulgaris.

A partir de estos estudios se pone de manifiesto, sin ambigüedad, que las disoluciones jabonosas de PVP-yodo utilizadas no proporcionan una alta eficacia para el tratamiento del acné, puesto que en casi todos los casos, los pacientes también fueron tratados con antibióticos. Incluso en estos casos, hasta 15% de los pacientes no mostraron mejoría tras la aplicación tópica simultánea de disoluciones jabonosas de PVP-yodo y antibióticos.

Esto demuestra que una porción significativa de pacientes no se benefician de la aplicación de disoluciones jabonosas de PVP-yodo, incluso si se están tratando formas suaves del acné y si el tratamiento se ve apoyado por una terapia con antibióticos y hormonas. En los casos en los que los pacientes no reciben un tratamiento de apoyo sistémico o tópico con antibióticos, sulfonamidas o compuestos queratolíticos, tales como peróxido de benzoílo, la proporción de pacientes en los que la aplicación tópica de la disolución jabonosa de PVP-yodo no permite un tratamiento eficaz de las formas suaves de acne vulgaris aumenta incluso hasta 33%.

En el caso de pacientes con formas más graves de acné que se trataron con la disolución jabonosa de PVP-yodo y una terapia de apoyo sistémica con tetraciclinas, resulta evidente que a pesar de la aplicación sistémica de tetraciclinas y la aplicación tópica simultánea de la disolución jabonosa de PVP-yodo, no se produce una mejoría en el acné.

Las disoluciones jabonosas mencionadas anteriormente, que normalmente tienen un color marrón, tienen el inconveniente adicional de que la piel tratada puede mostrar parches coloreados. Aunque el color puede eliminarse tras un lavado a fondo, esto no resulta aceptable cuando se van a tratar áreas de la piel sensibles y ya dañadas.

Esto demuestra que los compuestos mencionados anteriormente permiten una ligera mejoría en las formas suaves de acne vulgaris tras su aplicación tópica, en el mejor de los casos. Incluso en estos casos, el uso de compuestos queratolíticos, tales como peróxido de benzoílo, tretinoína o ácido salicílico, puede conducir a los típicos efectos secundarios irritantes, en particular tras el tratamiento de una piel sensible y la administración frecuente.

Si se van a tratar formas más graves de acné, los compuestos mencionados anteriormente deben aplicarse de modo sistémico (con la excepción de PVP-yodo). Incluso en este caso, no se garantiza una mejoría de las formas graves de acné (véase, por ejemplo, para la aplicación sistémica de tetraciclina), y los efectos secundarios (por ejemplo, debido al tratamiento con hormonas) son significativos en los pacientes, de modo que la aplicación sistémica de los compuestos mencionados anteriormente en general no parece apropiada.

El hecho de que con la aplicación tópica de las preparaciones farmacéuticas mencionadas anteriormente sólo pueden tratarse las formas suaves de acné, y de que incluso entonces sólo de manera insuficiente, ha conducido a la suposición de que los respectivos compuestos no penetran lo suficiente hacia el interior de los folículos pilosos.

Por consiguiente, se han sugerido cambios en la formulación de las preparaciones farmacéuticas para tratar el acné que puedan permitir una penetración profunda de los compuestos hacia el interior del tejido cutáneo y del folículo piloso.

El uso de liposomas para producir preparaciones farmacéuticas que permitan el tratamiento del acné es conocido en la técnica. Se han sugerido compuestos, como el ácido láctico, peróxido de benzoílo, ácido azelaico y retinoides, tales como tretinoína, isotretinoína, adapaleno y tazaroteno, que pueden asociarse con liposomas.

Un inconveniente de estas preparaciones liposómicas es que, debido a la mejor penetración de la preparación hacia el interior de la piel, se produce una mayor absorción de los compuestos que conduce a reacciones adversas en los pacientes. Además, estas preparaciones liposómicas sólo son adecuadas para el tratamiento de formas suaves de acne vulgaris pero no para el tratamiento de las formas más graves, que se caracterizan por una significativa formación de cicatrices en el tejido.

En ninguno de los documentos de la técnica anterior mencionados anteriormente se encuentran insinuaciones hacia la producción de liposomas que contengan PVP-yodo para el tratamiento del acné.

El uso de antisépticos y/o agentes que estimulan la curación de heridas para la aplicación externa a seres humanos y animales se describe en el documento EP 0 639 373. De modo específico, se demuestra que las preparaciones de liposomas de PVP-yodo que aparecen en este documento pueden aplicarse por vía tópica a las partes externas del ojo principalmente con el objetivo de una desinfección completa. Estas preparaciones en general toman la forma de una crema, un ungüento, una loción, un gel o una formulación en gotas.

Los liposomas son vehículos de fármacos o de compuestos muy conocidos y, en consecuencia, la aplicación de medicamentos en forma liposómica ha sido sujeto de investigación durante algún tiempo.

Tintura de Yodo Orravan

La Tintura de Yodo Orravan es un antiséptico de la piel de uso general en heridas pequeñas o superficiales, la desinfección de la piel antes de una punción venosa (extracción de sangre de una vena) o antes de una intervención quirúrgica.

El yodo, principio activo de la tintura de yodo, presenta una acción antiséptica que destruye una gran variedad de gérmenes, incluidos hongos, tras su aplicación.

¿Para quién está indicado este tratamiento?

Tintura de Yodo Orravan está indicado en adultos y niños a partir de los 3 años de edad. Si estás embarazada o en periodo de lactancia, crees que podrías estar embarazada o tienes intención de quedarte embarazada, consulta a tu médico antes de tomar este medicamento.

Las mujeres embarazadas deben evitar el uso de este medicamento en exceso o en áreas extensas de piel, ya que puede llegar a producir hipotiroidismo transitorio en el feto (disminución de la actividad de la glándula tiroides). Las mujeres en periodo de lactancia deben evitar el uso de este medicamento en exceso o en áreas extensas de piel, ya que el yodo absorbido puede pasar a la leche materna, pudiendo producir exposición en el lactante y posible disfunción de la glándula tiroides o bocio.

Modo de empleo

Adultos y niños mayores de 3 años: aplicar 2 o 3 veces al día si es necesario.

¿Cómo se usa la solución cutánea?

  1. Lava y seca la zona afectada.
  2. Aplica una pequeña cantidad de la solución directamente sobre la herida.
  3. Para evitar irritaciones, no cubras la zona de aplicación.

Duración del tratamiento

Si los síntomas empeoran o persisten después de 5 días de tratamiento, consulta a tu médico.

Composición

  • Principio activo: Cada ml de solución contiene 20 mg de yodo (2%).
  • Excipientes: Yoduro potásico y etanol 50º.

El precio máximo de venta al público marcado bajo control de las autoridades sanitarias españolas para este medicamento antiséptico y desinfectante es: 6,14€.

Betadine

Categoría Farmacéutica: Antisépticos y desinfectantes.

Principios Activos: 100 ml contienen 10 g de povidona yodada (10% de yodo).

Excipientes:

  • Solución cutánea: glicerol, macrogol lauril éter, fosfato de sodio dibásico dihidrato, ácido cítrico monohidrato, hidróxido de sodio, agua purificada.
  • Solución para pulverización cutánea: glicerina, nonoxinol 9, fosfato de sodio dibásico dihidrato, ácido cítrico anhidro, agua purificada, propulsor: nitrógeno.

Indicaciones: Desinfección y limpieza de la piel dañada (heridas, llagas, etc.).

Contraindicaciones/Efectos Secundarios: Hipersensibilidad hacia los componentes. Usar con precaución en sujetos con enfermedad de la tiroides. No utilizar en niños menores de 6 meses.

Dosis:

  • Solución cutánea: aplicar 2 veces al día directamente sobre pequeñas heridas e infecciones de la piel. Una cantidad de 5 ml de solución (que contiene 50 mg de yodo) es suficiente para tratar una superficie de aproximadamente 15 cm de lado. Para antisepsia cutánea: aplicar una capa protectora de la solución marrón hasta obtener un color de intensidad media: se forma una película superficial que no mancha.
  • Solución pulverizadora para la piel: sostener el vaporizador a 10 cm de la piel y ejercer presión sobre la válvula con el frasco en posición vertical, pulverizando una capa protectora marrón de intensidad media dos veces al día y dejar secar: se forma una película protectora de adaptabilidad antimicrobiana prolongada. Después del tratamiento, se puede utilizar un vendaje. Una cantidad de 5 ml de solución (que contiene 50 mg de yodo) es suficiente para tratar una superficie de aproximadamente 15 cm de cada lado. Atención, no pulverizar con el frasco inclinado, evitar inhalar o respirar el líquido vaporizado.

Almacenamiento:

  • Solución en aerosol para la piel: conservar lejos del calor, bien cerrada
  • Solución para la piel: conservar a temperaturas no superiores a 30 grados centígrados.

Advertencias: No utilizar para tratamientos prolongados. Tras un breve periodo de tratamiento sin resultados apreciables es aconsejable consultar a su médico. Sólo para uso externo. El uso, especialmente si es prolongado, puede provocar fenómenos de sensibilización. En este caso suspender el tratamiento y adoptar medidas terapéuticas adecuadas. Suspender el tratamiento al menos 10 días antes de realizar una exploración con yodo marcado, evitar su uso en mucosas. En caso de uso prolongado en grandes superficies corporales o bajo apósitos oclusivos, particularmente en niños y pacientes con trastornos tiroideos, realizar pruebas de función tiroidea. En edad pediátrica utilizar sólo en caso de necesidad real y bajo supervisión médica. La ingestión o inhalación accidental de algunos desinfectantes puede tener consecuencias graves y, a veces, mortales. Evitar contacto visual.

Interacciones: Evite el uso simultáneo de otros antisépticos y detergentes. No utilice productos que contengan sales de mercurio o compuestos de benjuí en el área tratada al mismo tiempo.

Efectos Secundarios: En algunos casos ardor o irritación; en este caso suspender el tratamiento. La reacción del yodo con los tejidos lesionados puede retrasar la curación. Puede interferir con las pruebas de función tiroidea.

Siempre toma tus vitaminas, ¿verdad? Eso nos han dicho desde pequeños. Pero si tienes tendencia al acné, lamentablemente, tomar los suplementos inadecuados puede empeorarlo.

¿Alguna vez has experimentado brotes o inflamación al tomar ciertas vitaminas, como suplementos de vitamina C, vitamina D o vitamina E? Quizás tus glándulas sebáceas están sobreestimuladas, lo que provoca una producción excesiva de sebo y empeora el acné hormonal. El tratamiento del acné no debe contrarrestarse con productos inadecuados.

Sin embargo, si se reanudan los suplementos, los brotes de acné tienden a reaparecer. Estos son algunos de los principales culpables que pueden provocar brotes... Si está usando alguno de estos suplementos y experimenta brotes o empeoramiento del acné, se recomienda suspenderlos y observar si los brotes disminuyen.

Existen innumerables alternativas a ciertos suplementos que no perjudican la salud de tu piel. Opta por un suplemento más suave o un tratamiento tópico para el acné y busca sustitutos que no promuevan la producción excesiva de grasa.

Suplementos a evitar si tienes acné:

  • Vitamina C
  • Vitamina D
  • Vitamina E

TINTURA DE YODO para qué sirve, cuándo y cómo usar tintura de yodo

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