Acné en Niñas de 12 Años: Causas y Tratamiento

El acné es una enfermedad cutánea crónica de la unidad pilosebácea, de origen multifactorial, caracterizada por su polimorfismo clínico. Es una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes, estimándose que alrededor de un 85% de la población lo presentará a lo largo de su vida.

La prevalencia del acné entre la población española de 12 a 18 años es del 74%, sin diferencias significativas en cuanto al sexo y con un máximo entre los 14 y 16 años; por ello, supone el 25% de las consultas dermatológicas. La máxima prevalencia e intensidad se produce alrededor de los 14-15 años en la mujer y algo más tarde (16-18 años) en el varón.

El acné juvenil es la forma de acné más común. También se conoce como acné del adolescente, ya que el acné juvenil afecta a los adolescentes y preadolescentes, generalmente entre los 12 y los 20 años. Algunas personas desarrollan acné muy temprano y otras más tarde, dependiendo del comienzo de la pubertad.

A menudo se tiende a minimizar el problema del acné, pensando que desaparecerá por sí solo. Sin embargo, el tratamiento del acné preadolescente es similar al tratamiento del acné adolescente, con algunos ajustes.

Como madre o padre, desempeñas un papel vital para ayudarle a tu adolescente durante estos años de profunda transformación, que a veces pueden estar asociados con el acné. No hay que subestimar las posibles repercusiones del acné en la autoestima: el simple hecho de hablar de ello con un médico puede ser un primer paso tranquilizador.

El acné juvenil suele calificarse como polimorfo o mixto porque en él coexisten distintos tipos de granos: puntos negros, puntos blancos y barrillos rojos. La piel suele ser grasa y los poros están dilatados.

Causas del Acné en Niñas de 12 Años

El acné es una enfermedad del folículo pilosebáceo, inducida por los andrógenos de origen suprarrenal y gonadal: su inicio se correlaciona con el aumento de la producción sebácea que este estímulo hormonal induce.

El inicio y mantenimiento de la actividad de las glándulas sebáceas se debe fundamentalmente a la acción de los andrógenos. Tras su actividad en el periodo postnatal, por la influencia hormonal materna, las glándulas sebáceas se minimizan hasta la pubertad, cuando aumenta el tamaño y número de lóbulos por glándula, gracias al estímulo androgénico (adrenarquia). La presencia de esta actividad glandular es un requisito necesario para el desarrollo de acné.

Respecto a los efectos de los andrógenos en la piel, estos se comunican directamente con las glándulas sebáceas, para indicarles que produzcan grandes cantidades de grasa. Como resultado, durante la pubertad, los poros de la piel del rostro, y a menudo de la espalda, se obstruyen con una mezcla de sebo y células muertas.

Se produce una mayor secreción sebácea y, además, una alteración cualitativa. Estos hechos se han relacionado con el desarrollo de la hipercornificación del conducto sebáceo y cambios en los microorganismos de superficie.

La consecuencia de la hipercornificación del conducto sebáceo es el microcomedón: los queratinocitos se agrupan en grumos densos con monofilamentos y gotas lipídicas, reteniendo el sebo secretado que distiende el canal y la glándula.

El acné no es un proceso infeccioso, pero existen microorganismos que colonizan y se multiplican en el conducto folicular, y que pueden jugar un papel en la patogenia. El Cutibacterium acnes (C. acnes), que predomina en áreas ricas en glándulas sebáceas, puede actuar como un patógeno oportunista en el acné.

El C. acnes está presente en cantidad escasa en la superficie cutánea, mientras es el residente dominante en la unidad pilosebácea; y el desarrollo del acné se relacionaría, no con la proliferación del mismo, sino con la selección de determinados tipos, especialmente el filotipo IA1, en un medio con aumento de secreción sebácea sumado a la alteración del equilibrio del microbioma cutáneo. Además, la formación de biofilm, conglomerado organizado de bacterias que aumenta su supervivencia, podría aumentar su patogenicidad y la resistencia a antibióticos.

La inflamación no sería causada por la presencia de bacterias en dermis, sino por la acción de mediadores biológicamente activos producidos por el C. acnes, que difunden desde el canal folicular y, con posterioridad, por una reacción inflamatoria a cuerpo extraño desencadenada por la rotura de la pared ductal.

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Factores que Exacerban el Acné

Existen múltiples factores relacionados con los episodios de exacerbación del acné.

  • Dieta: Alimentos con alto contenido en azúcar y otros hidratos de carbono, productos lácteos o proteínas, afectarían a la insulina sérica y a los factores de crecimiento similares a la insulina (IGF-1), que inducirían un aumento de la producción de andrógenos disponibles y el desarrollo del acné.
  • Estrés: Es conocida la exacerbación de las lesiones en situaciones de estrés, en relación a la regulación neuroendocrina de los sebocitos, el aumento de la secreción suprarrenal y la manipulación de las lesiones.
  • Ciclo Menstrual: Alrededor del 70% de las pacientes refieren exacerbación premenstrual del acné.
  • Exposición Solar: Un 70% de pacientes presentan una mejoría del acné con la exposición solar durante los meses estivales. Esta mejoría se ha intentado explicar por el efecto “camuflaje” que el bronceado determinaría y una acción antiinflamatoria de la supresión inmunológica inducida por la luz ultravioleta.
  • Humedad y Oclusión: Las actividades en lugares húmedos y la oclusión determinan empeoramiento del acné hasta en un 15% de los pacientes. Podría deberse a un mecanismo de hidratación ductal que favorecería la obstrucción.
  • Fármacos: Diversos fármacos como los esteroides anabolizantes o anticonceptivos con progestágenos con acción androgénica, pueden exacerbar el acné.

El término exposoma define la suma de factores ambientales que influyen en el desarrollo y gravedad de una enfermedad, en este caso el acné.

Tipos de Lesiones y Acné

Respecto a la distribución de las lesiones, casi todos los pacientes (99%) presentan localización facial, acompañada en más de la mitad de los casos, de afectación de la espalda (60%) y, en menor medida, la zona pectoral (15%).

La mayoría de los pacientes referirán el inicio de las lesiones, de forma gradual, en torno a la pubertad, por lo que en los casos en los que se describa un inicio brusco de estas, se debe descartar una causa subyacente.

Los comedones cerrados son pequeñas pápulas firmes con una superficie blanquecina en la que, en ocasiones, se objetiva la apertura folicular. Por su parte, los comedones abiertos presentan un tapón central negruzco, debido al depósito de melanina y oxidación del sebo.

  • Lesiones superficiales: pápulas y pústulas.
  • Lesiones profundas: pústulas profundas y nódulos, cuando la inflamación afecta a la totalidad del folículo. Los nódulos son lesiones firmes, dolorosas que pueden ser mayores de 1 cm. Constituyen la lesión fundamental del conocido como acné conglobata.

Las lesiones residuales se observan hasta en el 90% de los pacientes, si bien, solo en el 22% de los casos son significativas.

Atendiendo a la presentación clínica y al predominio de alguna de estas lesiones, se distinguen tipos clínicos clásicos de acné: comedoniano, pápulo-pustuloso y nodular.

El acné conglobata es una forma grave y resistente al tratamiento, más frecuente en varones y de localización más intensa en tronco. Se caracteriza por pápulas profundas y nódulos dolorosos, que pueden confluir y formar trayectos sinusoidales, y que evolucionan formando cicatrices deprimidas y queloideas.

El acné fulminans o acné maligno, descrito inicialmente como una forma de acné conglobata (“acné conglobata agudo febril ulcerativo”), es una variante infrecuente en la que se produce una reacción inmunológica sistémica frente al C. acnes. Se observa especialmente en varones jóvenes que, de forma brusca, desarrollan lesiones inflamatorias de predominio en tronco, con manifestaciones sistémicas (fiebre, anorexia, poliartropatía, esplenomegalia, osteólisis aséptica), junto con leucocitosis marcada. Los hemocultivos son estériles.

En ocasiones, puede ser inducida por fármacos (isotretinoína o andrógenos) e infecciones intercurrentes (virus de Epstein-Barr).

El acné infantil aparece más allá de las 6 semanas, generalmente a los 3-4 meses de vida. En acné infantil leve o moderado pueden emplearse tratamientos tópicos, como peróxido de benzoilo (2,5%), clindamicina o eritromicina tópicas, o bien retinoides tópicos, empezando por una aplicación a días alternos.

La aparición de un acné infantil entre el año y los 6 años de vida es poco frecuente, por lo que en estos casos habría que descartar una causa secundaria, como hiperandrogenemia secundaria a hiperplasia suprarrenal congénita, tumor gonadal o adrenal o pubertad precoz.

Aunque es más frecuente en mujeres jóvenes, puede diagnosticarse en la adolescencia en pacientes que manipulan las lesiones, originando erosiones o ulceraciones con riesgo de sobreinfección y cicatriz.

Hace referencia a la aparición de lesiones de acné en zonas sometidas a fricción prolongada. La irritación continua de la zona superficial del conducto pilosebáceo y la hidratación excesiva de la zona por la oclusión, serían los factores implicados en su aparición. La distribución de las lesiones y el antecedente mecánico permite el diagnóstico.

El diagnóstico del acné es clínico, basado en la presencia de comedones y/o lesiones inflamatorias. La exploración con luz de Wood permite observar la presencia de C. acnes en los comedones, ya que emite una fluorescencia rojo-anaranjada por producción de porfirinas.

Tratamiento del Acné en Niñas de 12 Años

El tratamiento del acné debe comenzar por conocer los antecedentes clínicos y respuesta a otros fármacos que se hayan administrado al paciente, con el fin de diseñar un plan individualizado para obtener la máxima eficacia.

La mejora del cumplimiento aumenta al utilizar productos tópicos con combinaciones fijas, en lugar de varios productos por separado. Los productos combinados presentan dos ventajas: por una parte, actúan frente a varios factores patogénicos del acné de forma simultánea y, por otra, simplifican el régimen terapéutico.

Con el fin de reducir al mínimo la irritación de los tratamientos tópicos, se debe indicar que la aplicación inicial puede ser gradual para mejorar la tolerancia durante las primeras semanas. Debemos instruir al paciente en el uso de cremas hidratantes no comedogénicas, junto con la evitación de productos que contribuyan al desarrollo del acné.

En las revisiones, se debe reforzar el plan terapéutico e indagar en la aparición de posibles desencadenantes o agravantes. En caso de pacientes refractarios al tratamiento, se debería excluir foliculitis por organismos gramnegativos, sobre todo, en pacientes en tratamiento con antibióticos de manera continuada.

El tratamiento del acné tiene como objetivo principal evitar la aparición de cicatrices, por lo que el tratamiento debe ser lo más precoz posible, con un tratamiento adecuado a la gravedad y extensión.

El tratamiento tópico será pautado en todos los pacientes con acné, en monoterapia en el acné leve y, combinado con tratamiento sistémico, en los casos de acné moderado o grave. Además, tras el tratamiento sistémico, se aplicarán retinoides tópicos de mantenimiento.

Opciones de Tratamiento

Existen varias opciones de tratamiento para el acné en adolescentes. Los tratamientos aplicados en la piel para los casos de acné leve pueden dirigirse a las manchas de forma localizada. Los antibióticos orales pueden utilizarse cuando el acné es más extendido e inflamatorio. Por último, la prescripción de isotretinoína suele ser eficaz para el acné más grave. El uso de la isotretinoína está muy regulado en las niñas debido al riesgo de malformaciones fetales en caso de embarazo. Pide siempre consejo a tu dermatóloga o dermatólogo.

La primera opción puede ser la aplicación de medicamentos tópicos basados, por ejemplo, en la tretinoína o el peróxido de benzoilo. El tratamiento farmacológico puede ir acompañado de un tratamiento dermocosmético.

El acné adolescente tiene un tratamiento que consiste en efectuar una rutina de cuidados faciales diarios para mantener el rostro lo más limpio posible. La limpieza facial es muy importante en adolescentes con acné para evitar que los poros se obstruyan debido a la acumulación de sebo y células muertas.

En cuanto te levantes y antes de ir a dormir, lava tu cara con mucha delicadeza y a la hora de secarla, posa la toalla sobre la piel reiteradas veces, sin rozar.

Si estás pensando qué es bueno para el acné adolescente, debes potenciar la hidratación. Eso sí, tienes que escoger un producto que esté elaborado específicamente para tu tipo de piel. En el caso de las pieles grasas con tendencia acneica y sensibles, conviene elegir una de las mejores cremas para el acné adolescente: Effaclar DUO+M de La Roche-Posay. Esta crema está basada en la ciencia del microbioma para reducir el biofilm (gérmenes imperceptibles), el exceso de sebo, la inflamación y la hiperqueratinización. Además, es hipoalergénica, no comedogénica y cuenta con una hidratación de 24 horas para mantener la epidermis nutrida en todo momento.

Para combatir el acné es importante lavarse la cara una o dos veces al día y con productos adecuados al tipo de piel y a la edad de las personas; es importante hacerlo con gel o jabón suave específico y aclarar con abundante agua tibia. Para las personas que se maquillan, es importantísimo utilizar un buen desmaquillante por la noche, pues el maquillaje obstruye los poros.

También es aconsejable utilizar productos no comedogénicos, es decir, que no obstruyan los poros. Es importante hidratar la piel y utilizar cremas para el acné en adolescentes. Estas son específicas e incluyen entre sus componentes ácido salicílico o peróxido de benzoilo. Ambos previenen y son un buen tratamiento. Y por supuesto, también es importante exfoliar la piel del rostro de forma periódica.

Tratamientos Tópicos

Los retinoides tópicos previenen la formación de comedones y lesiones inflamatorias, normalizan la descamación de los queratinocitos y tienen efecto antiinflamatorio. Incluyen: ácido retinoico, isotretinoína, adapaleno, tazaroteno y, recientemente, trifaroteno.

Los retinoides tópicos, además, potencian la penetración de antimicrobianos tópicos asociados, con lo que aumenta la eficacia de estos. Se utilizan en monoterapia para el acné comedoniano y como parte de una terapia combinada para el acné leve-moderado pápulo-pustuloso. También se recomiendan como tratamiento de mantenimiento para prevenir recurrencias.

El ácido azelaico es un ácido dicarboxilico que presenta actividad antimicrobiana y anticomedogénica. Se utiliza para acné comedoniano e inflamatorio. Está disponible al 20% en crema y 15% en gel, y su principal efecto secundario es una leve irritación.

El ácido salicílico se utiliza como comedolítico y antibacteriano. Se utiliza en diversas presentaciones galénicas al 0,5-2%, en formas no inflamatorias, siendo menos efectivo que los retinoides tópicos.

Presentan acción antibacteriana inhibiendo el crecimiento y la actividad de C. acnes y efecto anti-inflamatorio directo e indirecto. Los más frecuentemente utilizados son la clindamicina y la eritromicina, a concentraciones del 1-4%. No se recomienda el uso en monoterapia, debido a la posible resistencia a antibióticos y su inicio de acción más lento. Los efectos secundarios son menos frecuentes en comparación con los antibióticos orales y, en general, leves y locales (prurito, xerosis).

Tratamientos Sistémicos

En los casos de acné moderado-grave o acné moderado que no respondan al tratamiento tópico junto a antibiótico oral está indicada la derivación al dermatólogo para valorar el tratamiento con isotretinoína oral. Si hay afectación de la espalda, dada la dificultad para aplicar la cantidad suficiente de medicación, el umbral para el empleo de tratamiento oral es más bajo.

Los tratamientos orales se reservan para acné inflamatorio moderado o grave o que no responde a la terapia tópica y comprenden los antibióticos orales (fundamentalmente doxiciclina y minociclina) y la isotretinoína oral.

La isotretinoína oral es un metabolito natural de la vitamina A que inhibe la producción de la grasa y normaliza la descamación folicular. Es muy teratógena (riesgo de malformaciones mayores del 40% en exposición en el primer trimestre del embarazo). Además, sus efectos secundarios incluyen: sequedad de piel y mucosas, elevación leve a moderada de transaminasas y lípidos, sobre todo triglicéridos, y más raramente hipertensión intracraneal benigna. No indicado en menores de 12 años.

En caso de indicarse isotretinoína oral se recomienda evaluar la función hepática y lípidos al inicio del tratamiento, 4 y 8 semanas después, y en el caso de mujeres, prueba de embarazo previa al tratamiento y cada mes durante el mismo, debiendo acompañarse de doble método anticonceptivo, uno de ellos altamente eficaz, en mujeres sexualmente activas.

En la siguiente tabla, se resumen las dianas en el tratamiento del acné y la efectividad de los diferentes tratamientos:

Dianas en el tratamiento del acné Producción sebácea Queratinización Efecto bactericida Inflamación
Peróxido de benzoilo - (+) +++ (+)
Retinoides - ++ (+) +
Clindamicina - (+) ++ -
Antiandrógenos ++ + - -
Ácido azelaico - ++ ++ +
Tetraciclinas - - ++ +
Eritromicina - - ++ -
Isotretinoina +++ ++ ++ ++

+++ efecto muy intenso; ++ efecto intenso; + efecto moderado; (+) efecto indirecto o leve; - sin efecto

Higiene Diaria

Es esencial limpiar la piel una o dos veces al día. Para ello, se recomienda elegir geles o lociones dermatológicas que no sean grasos ni comedogénicos. Hacer espuma con las manos y, después de aclarar la piel con agua tibia, secarla con una toalla suave. También se puede optar por un agua limpiadora micelar matificante.

Para las personas que se maquillan, es importantísimo utilizar un buen desmaquillante por la noche, pues el maquillaje obstruye los poros.

Recuerda que sea cual sea el nivel de gravedad de tu acné, existen tratamientos y productos eficaces para combatirlo. La clave es pedir consejo a un profesional y seguir al pie de la letra el tratamiento que te recete.

El acné puede ocasionar comezón e irritación en la zona. ¡Evita tocar la cara para no agravarlo!

Las recaídas son frecuentes, por lo que la terapia de mantenimiento es un componente esencial en el tratamiento del acné.

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