Botox y sus Efectos en la Expresión Facial: Más Allá de la Estética

El tratamiento con la toxina botulínica, conocida popularmente como “Botox” por la primera marca que la comercializó, se ha disparado en los últimos años. No obstante, es un proceso que genera muchas dudas ante su aplicación. El bótox no solo tiene aplicaciones estéticas, también juega un papel clave en el tratamiento de diversas condiciones terapéuticas.

¿Qué es el Botox y cómo funciona?

El bótox, conocido científicamente como toxina botulínica, es una sustancia derivada de la bacteria Clostridium botulinum. Su principal función es bloquear la transmisión de señales nerviosas a los músculos, lo que provoca una relajación temporal de estos. El mecanismo de acción de la toxina botulínica se basa en su capacidad para bloquear la liberación de acetilcolina, un neurotransmisor esencial para la contracción muscular.

La toxina botulínica, es un neuromodulador, es decir, produce relajación en los músculos, lo que sirve para suavizar arrugas de expresión. Es el tratamiento ideal cuando se quiere prevenir o mejorar las arrugas formadas por la contracción muscular del tercio superior facial. Este tratamiento es para toda persona que quiera prevenir o tratar las arrugas de expresión. Normalmente suele ser a partir de los 30 años.

Mediante una aguja muy fina se infiltran pequeñas cantidades de la toxina en los músculos de la cara, relajando así el movimiento de estos para borrar signos de expresión o arrugas. Es un tratamiento prácticamente indoloro. El tratamiento es atemporal, por lo que no hay época del año más propicia para este tratamiento. Sus efectos son prácticamente inmediatos y duran entre 4 y 6 meses.

Aplicaciones del Botox: Más Allá de la Estética

A pesar de que su uso está asociado a retoques estéticos, el bótox también se emplea para combatir diversos trastornos, incluyendo espasmos musculares, migrañas crónicas, incontinencia urinaria y sudoración excesiva, entre otros muchos.

La musculatura facial es responsable de la expresión de nuestro rostro. Con el tiempo los movimientos repetidos producen una serie de líneas permanentes que la toxina botulínica puede suavizar, produciendo una parálisis temporal del músculo estriado. Aunque su efecto es transitorio, su aplicación es poco traumática, lo que permite prolongar sus efectos indefinidamente a través de inyecciones seriadas.

Aunque su indicación inicial es el tratamiento de las arrugas de expresión de la glabela o entrecejo, y por extensión de la mitad superior del rostro, cada vez adquiere un mayor interés su empleo para “suavizar” las expresiones inestéticas, y por tanto las arrugas relacionadas con envejecimiento, mal humor, estrés y tristeza, y “potenciar” las expresiones estéticas.

Recientemente ha adquirido un gran interés su aplicación para conseguir el denominado “efecto lifting” mediante la debilitación de toda la musculatura depresora facial, con la consiguiente potenciación de la musculatura elevadora.

El Botox y su Impacto en las Emociones

Diversos estudios han comenzado a analizar la relación entre el bótox y la mejora en el estado de ánimo de las personas. La teoría principal sugiere que al reducir las expresiones faciales asociadas a emociones negativas, como fruncir el ceño, también se reduce la retroalimentación que esas expresiones envían al cerebro. Un estudio publicado en la revista Journal of Psychiatric Research demostró que pacientes con depresión resistente al tratamiento experimentaron una mejora significativa tras recibir inyecciones de bótox en el entrecejo.

Cuando una persona está constantemente frunciendo el ceño o mostrando expresiones faciales que reflejan angustia, tristeza o preocupación, estas señales pueden reforzar los estados emocionales negativos.Desde los trabajos de Charles Darwin hasta las investigaciones contemporáneas sobre la «retroalimentación facial», sabemos que el rostro no solo refleja nuestras emociones, sino que también puede influir en ellas.

En una investigación publicada en The Journal of Psychiatric Research (2014), se observó que los pacientes tratados con bótox para reducir las arrugas en el área del entrecejo experimentaron una disminución significativa en los síntomas depresivos. Otros estudios confirman que la parálisis temporal de los músculos faciales a través del bótox puede ser positiva en la activación de ciertas áreas del cerebro relacionadas con las emociones.

Este modelo sostiene que nuestras expresiones faciales no solo son reflejo de nuestras emociones, sino que también influyen en la forma en que las sentimos. Los estudios han mostrado que las personas que se someten a tratamientos con bótox para la mejora de arrugas también experimentan una mejora en su bienestar psicológico.

Por ejemplo, en un estudio realizado en 2014 por la Universidad de Semmelweis en Hungría, pacientes con depresión leve a moderada que recibieron inyecciones de bótox en la zona del entrecejo reportaron una reducción significativa de los síntomas depresivos en las semanas posteriores al tratamiento. Este fenómeno puede deberse al proceso de reducción de la retroalimentación facial negativa, como se mencionó previamente, lo que ayuda a suavizar las emociones negativas.

La mejora en la apariencia, especialmente en áreas tan visibles como la cara, puede tener un impacto significativo en la autoestima. De acuerdo con un estudio realizado por la American Society of Plastic Surgeons en 2019, más del 60% de los pacientes que se sometieron a procedimientos estéticos reportaron mejoras en su autoestima y bienestar general, incluyendo una mayor satisfacción con sus relaciones interpersonales.

Es importante aclarar que el uso de bótox para tratar la depresión no debe confundirse con un tratamiento estético convencional. Si bien ambos tienen un impacto positivo en la apariencia del paciente, el tratamiento para la depresión tiene un enfoque más terapéutico y debe ser considerado dentro de un plan de tratamiento integral que involucre a profesionales de la salud mental.

El tratamiento con bótox para la depresión suele ser más específico y se realiza en zonas que afectan directamente a la expresión emocional, como el entrecejo y la frente. A pesar de los beneficios potenciales, el bótox no está exento de riesgos. Algunos efectos secundarios comunes son dolor de inyección, dolor de cabeza o enrojecimiento.

En raras ocasiones, los pacientes pueden experimentar efectos adversos más graves, como debilidad muscular o caídas en los párpados. Es fundamental que los pacientes que estén considerando el uso de bótox para la depresión lo hagan bajo la supervisión de un profesional médico capacitado. Además, el tratamiento con bótox nunca debe considerarse un sustituto de la terapia psicológica o el uso de medicamentos antidepresivos, sino más bien un complemento dentro de un enfoque holístico de la salud mental.

El bótox puede ser un tratamiento prometedor para la depresión en algunos pacientes, pero no debe considerarse una solución única ni definitiva. Es importante que el tratamiento con neuromoduladores se complemente con otros enfoques terapéuticos, como la psicoterapia, el ejercicio regular y la medicación adecuada, según lo indique un profesional de salud mental. Además, cada paciente es único, y lo que funciona para una persona puede no ser efectivo para otra.

El tratamiento de la depresión debe ser integral y multidisciplinario, abarcando aspectos psicológicos, emocionales y físicos. Conforme se siguen investigando en salud mental y estética, es probable que el uso de neuromoduladores como el bótox se expanda aún más. El vínculo entre cuerpo y mente es complejo y profundo.

La integración de tratamientos como el bótox dentro de un enfoque multidisciplinario para la salud mental es un avance positivo que puede ayudar a muchas personas a encontrar el equilibrio que necesitan.

Consideraciones Específicas en el Tratamiento con Botox

Lo más importante del tratamiento de la frente son las cejas. La forma de las cejas en reposo y mucho más con los gestos, ya sean leves o marcados, se debe a la contracción del músculo frontal. El profesional debe ser muy cauto, manejar pequeñas dosis de forma simétrica. Darle una forma arqueada a las cejas femeninas y recta a las masculinas, y finalmente si detectamos una cierta lasitud en la piel de la frente, presente en casi todas las personas a partir de cierta edad, evitar tratarla. Es mejor una mirada despejada y una frente con arrugas que una mirada triste y una frente lisa.

Es la indicación princeps de la toxina. Además es conveniente tratar siempre esta zona cuando tratemos la frente para conseguir el efecto de “mirada despejada”. Las líneas que aparecen al sonreír en la zona lateral de los ojos transmiten alegría, su anulación produce un efecto “artificial” por lo que es más interesante sólo suavizarlas con la finalidad de mejorar las líneas de expresión del contorno de los ojos (patas de gallo), pero sin perder la expresividad de los mismos.

Es importante explicar este aspecto a los pacientes antes del tratamiento y también tener en cuenta que en caso de duda es mejor “quedarnos cortos”, y sobre todo en la zona más inferior, para evitar bolsas o líneas horizontales de aspecto artificial debajo de los párpados inferiores. Es algo que debemos buscar en casi todas las mujeres y no tanto en los hombres.

Consiste en debilitar el orbicular que tira hacia abajo de la cola de la ceja y dejar libre en su acción al músculo frontalis que es el único elevador de la ceja. Olvidada hasta hace poco, cobra actualidad recientemente por el tratamiento de su fruncido con el gesto o la sonrisa. Delicado, pero muy eficaz, es el tratamiento de esta zona. Algunas personas modifican la forma de gesticular con el labio superior tras el tratamiento, por lo que es aconsejable reducir las dosis.

La finalidad es alejar el mentón de la punta de la nariz. El ángulo que forman mentón y zona inferior de la punta nasal se hace más cerrado con la edad y si lo volvemos más abierto elevando la punta nasal y descendiendo el mentón le damos un aspecto más joven al paciente. El platisma es el único músculo que desciende las facciones de la zona inferior de la cara (aparte del depresor de la comisura bucal).

Músculos muy fuertes que intervienen en la masticación. Su tratamiento mejora los rostros cuadrados y también el bruxismo pero necesita dosis altas y repetidas.

Seguridad y Posibles Efectos No Deseados

El botox es uno de los fármacos más seguros y a día de hoy su técnica está muy perfeccionada. No obstante, existe la posibilidad de que los resultados no sean siempre los deseados. Es importante que la técnica se realice por profesionales que cuenten con un buen conocimiento de la musculatura facial y sus funciones, pero también con una especial habilidad para realizar infiltraciones en los puntos anatómicos adecuados.

Algunas posibles alteraciones incluyen:

  1. Es una de las alteraciones más comunes. El Botox se difunde desde la zona tratada hasta los músculos elevadores del párpado, lo que provoca una caída de los mismos. Esta alteración suele darse con más frecuencia en pacientes mayores de 50 años y puede durar varias semanas.
  2. Algunas mujeres poseen unas cejas muy elevadas en su parte central (cejas en pico). El especialista debe abstenerse de infiltrar botox en la parte central de la frente para evitar una elevación generalizada de la ceja.
  3. El error está en inyectar una cantidad excesiva de toxina botulínica o realizar infiltraciones a nivel muy profundo. Otras, al inyectar mucha cantidad de toxina en las patas de gallo quedan afectados los músculos que hay bajo el pómulo, ocasionando una pérdida de volumen en la mejilla y una sonrisa poco natural.
  4. Los pacientes que toman anticoagulantes, aspirina o preparados de herbolario pueden presentar pequeños hematomas en las zonas tratadas. Surgen por la rotura de pequeños vasos sanguíneos y desaparecen espontáneamente en cuatro o cinco días.

Botox es el nombre comercial de la toxina botulínica. Es cierto que en España la toxina botulínica está aprobada para su uso en el entrecejo. Otro ejemplo similar sería la aspirina. Su uso está aprobado como analgésico, pero muchos médicos la utilizan también para prevenir coágulos en la sangre, aunque no esté autorizada para ello. La toxina botulínica que usamos en nuestras consultas es una proteína que ha sido refinada y purificada, y se usa en mínima dosis y solo en el músculo que queremos relajar.

Estas cantidades son tan mínimas que no existe ningún riesgo de posibles efectos adversos. Se dice que se podría multiplicar la dosis que usamos en estética por más de 60 sin que exista el mínimo efecto secundario. Esto sería impensable con fármacos con la aspirina o los antibióticos, por lo que la toxina botulínica es uno de los fármacos más seguros que existen.

Marcas y Variaciones de la Toxina Botulínica

En la actualidad, se encuentran comercializados en nuestro país varios preparados diferentes de toxina botulínica, y de ellos sólo dos con indicación estética: Vistabel® y Azzalure®. Las dos preparaciones con indicación estética aprobada de momento en nuestro país no deben considerarse equivalentes, sino más bien fármacos diferentes, tanto por su proceso de fabricación como por sus características.

Existen diferencias en el perfil terapéutico en cuanto a dosis, duración, seguridad, propiedades químicas, actividad biológica, peso, antigenicidad y dosis-eficacia. La actividad de las distintas preparaciones de toxina botulínica se mide en “unidades ratón”, no comparables entre los distintos productos.

Azzalure es el nombre comercial de la nueva toxina botulínica que comercializará Galderma en los próximos meses en España. Antes se llamaba Dysport. Parece que los efectos que produce en el músculo son similares a los del Botox/Vistabel, aunque se sospecha que su rapidez de acción es algo mayor.

El Botox en el Tratamiento de Secuelas de Parálisis Facial Periférica (PFP)

Las infiltraciones de TXB-A incrementan la funcionalidad facial, mejoran la calidad de vida y reducen las sincinesias en pacientes con secuelas de PFP. Las secuelas secundarias a una parálisis facial periférica (PFP) ocurren cuando la lesión provocada en el nervio facial no se resuelve de manera completa. Estas secuelas pueden provocar serios trastornos tanto físicos como psicológicos, que incidirán negativamente en la calidad de vida de los afectados.

Las secuelas físicas principales son la paresia muscular, la hipertonía, la contracción muscular mantenida (CMM), el espasmo hemifacial y las sincinesias, que consisten en la contracción involuntaria de un músculo que acompaña a la contracción voluntaria de otro. Las sincinesias más comunes son el cierre del ojo al bostezar, reír o masticar, la elevación de la comisura de la boca al levantar la frente, la aparición de los cordones del platisma al arrugar los labios y la elevación de la comisura de la boca al cerrar el ojo.

Estos movimientos anormales dificultan la movilidad de los músculos paréticos, de manera que, además de la sensación de rigidez, tensión o dolor, se añade la distorsión en la simetría facial, tanto en reposo como en movimiento. De esta manera, la afectación del rostro por una PFP puede provocar un trastorno psicológico que repercuta negativamente en la autoestima y en la socialización.

La toxina botulínica tipo A (TXB-A) produce una parálisis muscular reversible por la inhibición de la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular, sin provocar lesión a largo plazo en el músculo o el nervio. Desde hace varias décadas se ha ido aplicando a una gran variedad de patologías, como el estrabismo, el blefarospasmo, la disfonía espasmódica, la cefalea, la acalasia, la hiperhidrosis o algunos trastornos esfinterianos.

Las infiltraciones de TXB-A han demostrado ampliamente su eficacia para disminuir los movimientos faciales anormales: espasmos, hipertonía, CMM o sincinesias. Pero también mejoran la simetría facial en reposo y en movimiento, así como la expresividad facial, siendo una opción de tratamiento de mínima invasión y sin efectos adversos relevantes.

Está ampliamente demostrado que las infiltraciones de TXB-A son una herramienta eficaz, mínimamente invasiva y sin efectos adversos relevantes para combatir las secuelas de la PFP, tanto para los movimientos faciales anormales como para mejorar la simetría facial en reposo y en movimiento. El efecto comienza a notarse al cabo de 3-7 días desde la infiltración, y la duración del beneficio dura alrededor de los 4 meses. Debilitar la musculatura del lado no paralizado no solamente consigue una mayor simetría, sino que también permite que el lado afectado se fortalezca e incremente su funcionalidad.

También la reducción de las sincinesias, de la CMM y de la hipertonía puede aumentar la movilidad facial del lado afectado, ya que los músculos paréticos no se verán interferidos por estos movimientos anormales, aunque también es posible que la movilidad disminuya por el mismo efecto de la TXB-A.

Tabla 1: Resultados de la aplicación de toxina botulínica tipo A (TXB-A)

Escala Antes de TXB-A (Media) Después de TXB-A (Media) p-valor
Sunnybrook Facial Grading System (SFGS) 64.8 69.7 0.004
Facial Clinimetric Evaluation (FaCE) Total 52.42 64.5 <0.001
FaCE Subescala Social 61.15 78.44 <0.001
Synkinesis Assessment Questionnaire (SAQ) 46.22 37.55 0.001

Como efectos secundarios se observó en tres de los pacientes un aumento leve de la debilidad del músculo orbicularis oculi, así como un ligero aumento de la debilidad del músculo levator labii superioris con caída del labio superior en otros dos casos.

Consideraciones Finales

España se sitúa entre los diez países del mundo donde el uso de la toxina botulínica cuenta con una mayor aceptación.

  • El bótox actúa sobre determinados músculos de la cara, relajándolos. Al reducirse la capacidad de contracción de dichos músculos también lo hacen las líneas de expresión.
  • Su uso está indicado para el tratamiento de arrugas de expresión localizadas en la frente y zona periorbital (patas de gallo).
  • El bótox proporciona un aspecto relajado y saludable sin perder la expresividad natural de la cara. Las asimetrías, la elevación excesiva de la cola de la ceja o la limitación en la apertura del párpado (ptosis palpebral) son efectos no deseados ocasionados con frecuencia por una sobredosificación o técnica inadecuada.
  • Los efectos son visibles a los 4 ó 5 días y llegan a su máximo a los 12-15 días después del tratamiento (por lo que no se aprecia un cambio brusco).
  • El efecto del bótox dura de 4 a 6 meses, que es el tiempo que tarda el organismo en reabsorber el producto.
  • Aunque existen variaciones individuales, al repetir su aplicación la duración del efecto se prolonga.
  • Su efectividad para reducir las arrugas de expresión en la frente ha permitido disminuir la indicación de cirugías como el lifting frontal o coronal que tienen como finalidad tratar este tipo de arrugas.
  • En España actualmente hay 3 Laboratorios que lo comercializan para uso estético con nombres diferentes: Vistabel, Bocouture y Azzalure. Pueden existir variaciones en cuanto su curva de acción o intensidad del efecto, pero todas ellas contienen el mismo principio activo.
  • La acción del bótox se basa en la capacidad del producto para relajar determinados músculos de expresión, sin rellenar las arrugas.

¿Cómo influye tu cuerpo en tus emociones? Nazareth Castellanos, neurocientífica

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