Tratamiento del Bruxismo con Bótox: Efectos y Consideraciones

El bruxismo (BRX) se define como rechinar y/o apretar los dientes, involuntaria e intensamente, debido a hipertrofia y/o contracción reiterada de los músculos masticatorios, especialmente los maseteros. Puede ocurrir indistintamente durante el sueño o la vigilia. De hecho, el BRX se considera el factor de riesgo más importante en la inestabilidad de la ATM. A su vez, las alteraciones en cualquier parte del sistema suponen la afectación en uno o más músculos de los que intervienen en la masticación.

Los factores psicológicos, como el estrés y las características de la personalidad, también se han relacionado con el BRX. Algunas investigaciones muestran que la forma más peligrosa de esta patología es el BRX nocturno, normalmente asociado con problemas de oclusión y trastorno psicoemocional. El estrés, la depresión y la ansiedad son problemas importantes en una sociedad altamente desarrollada.

Muchos son los tratamientos propuestos para el BRX, desde la oclusión irreversible, el empleo de férulas de descarga, las terapias farmacológicas o los enfoques cognitivo-conductuales. El propósito de todos ellos es limitar los efectos destructivos de este trastorno sobre las estructuras biológicas involucradas.

En los últimos tiempos, también son muchos los que recurren a las inyecciones de toxina botulínica. La toxina botulínica es una proteína que proviene de la bacteria Clostridium Botulinum. Tiene un efecto neuromodulador y se utiliza en dosis controladas para fines terapéuticos y estéticos.

La toxina botulínica es una neurotoxina que bloquea la sinapsis nerviosa, es decir, que al interrumpir la transmisión nerviosa impide al músculo contraerse en aquellos puntos en los que se inyecta. Además, esta parálisis muscular que genera se mantiene durante un tiempo prolongado, por lo que su uso se ha extendido como tratamiento facial antiedad por el efecto de "alisamiento" de las arrugas y marcas de expresión.

La TB-A induce la relajación muscular en aquellos músculos en los que se aplica; en el caso de los músculos maseteros disminuye la contracción muscular excesiva, tanto en reposo como durante los movimientos de masticación. El efecto clínico de la TB-A sobre el BRX puede observarse de 2 a 4 días después de la inyección inicial.

Existen 7 serotipos diferentes de toxina botulínica, estructuralmente similares pero inmunológicamente distintos, indicados con las letras A, B, C, D, E, F y G, de los cuales el más utilizado y estudiado es el serotipo A. Cada toxina está compuesta de una cadena pesada (H de 150 kDa) y una ligera (L de 50 kDa) unidas con un enlace disulfuro e interacciones no covalentes. El terminal de carbono de la cadena pesada interviene en la unión de la TB-A a la membrana presináptica.

¿Cómo saber si sufres de bruxismo?

Si alguna vez te has despertado con molestias en la mandíbula o sientes que tus dientes están más desgastados de lo normal, es probable que estés lidiando con el bruxismo. El bruxismo es un trastorno bastante común en el que la persona aprieta o rechina los dientes de forma involuntaria. Este hábito puede ser causado por estrés, ansiedad o problemas de alineación dental.

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¿Cómo funciona el Bótox para el Bruxismo?

El bótox detiene temporalmente la transmisión de las señales nerviosas que hacen que los músculos se contraigan. Al aplicarlo en el músculo masetero, el que usas para masticar, se reduce su actividad. Además de aliviar el bruxismo, el bótox puede tener un efecto secundario positivo: mejorar el contorno mandibular. Al relajar el masetero, este músculo puede disminuir un poco de tamaño, suavizando el contorno de tu rostro.

Ventajas del uso de Bótox para el Bruxismo

El uso de bótox para el bruxismo ofrece varias ventajas que lo han hecho bastante popular:

  • Alivio del dolor facial y de cabeza: Al relajar los músculos de la mandíbula, el Botox reduce el dolor facial y las cefaleas asociadas con el bruxismo.
  • Reducción del desgaste dental: El bruxismo puede causar un desgaste excesivo de los dientes debido al constante rechinamiento.
  • Mejora de la calidad del sueño: El bruxismo puede interrumpir el sueño y afectar negativamente la calidad del descanso. Al disminuir los síntomas del bruxismo, como el rechinamiento nocturno, el Botox puede mejorar la calidad del sueño y ayudar a combatir los trastornos del sueño asociados.
  • Alivio de los síntomas del trastorno de la ATM: Muchos pacientes con bruxismo también sufren trastornos de la articulación temporomandibular (ATM). Estos trastornos pueden causar dolor en la mandíbula, dificultad para abrir o cerrar la boca, y otros síntomas incómodos.
  • Mejora estética: El bótox puede proporcionarle a tu mandíbula un aspecto más estilizado.

El Proceso del Tratamiento con Bótox

Seguramente te gustaría entender cómo es el proceso si estás evaluando el bótox. Normalmente, el efecto del bótox dura entre seis meses y un año, por lo que necesitarás aplicaciones periódicas. El cirujano maxilofacial es quien decidirá la dosis precisa, que generalmente oscila entre 20 y 50 unidades de bótox por lado, según la gravedad del bruxismo.

Estudio clínico sobre el tratamiento del bruxismo con toxina botulínica

En un estudio prospectivo, controlado y longitudinal, se inscribieron 25 pacientes mujeres, de 24 a 67 años (media 37.2 +/- 10.7). Todas presentaban diversas molestias como dolor y/o tensión, especialmente al levantarse de la cama; algunas también se quejaron de dolor leve ocasional durante la masticación. Se inyectó la TB-A (Azzalure®, Galderma SA, Madrid, España) en cada masetero de forma bilateral, previa aspiración a fin de evitar la inyección intravascular. El frasco de Azzalure® (125 US) se reconstituyó con 1 ml de solución salina fisiológica para lograr una difusión más homogénea en los músculos inyectados. En general, variaron de 7.5 a 10 Unidades Speywood (US) por punto de inyección. Las dosis totales fueron de 30 a 95 US por paciente (media 57 +/- 18).

Los resultados del estudio mostraron lo siguiente:

  • Las ecografías mostraron que existe una diferencia significativa entre las mediciones de los maseteros en relajación (1.21 mm +/- 0.23) y en contracción (1.53 mm +/- 0.24) obtenidas antes del tratamiento y las encontradas 2 semanas después (relajación: 1.06 mm +/- 0.24; contracción: 1.25 mm +/- 0.28). Sin embargo, no hubo diferencia significativa (p > 0.05) entre las medidas de control de 2 semanas y las de 4 meses después (reposo: 1.08 mm +/- 0.19; contracción: 1.29 mm +/- 0.20).
  • De la misma manera se procedió con la variable diámetro bigonial: la diferencia fue significativa (p < 0.05) entre los valores de antes del tratamiento (122.8 mm +/- 5.6)y los de 2 semanas después (119.1 mm +/- 5.6), pero no la hubo entre los resultados de 2 semanas y los de 4 meses después del tratamiento (119.4 mm +/- 6.0).
  • Es de destacar que 6 pacientes (24%) quedaron libres de bruxismo; el resto (76%) experimentó una mejoría significativa.
  • Respecto a la pregunta sobre si recomendarían el tratamiento: 24 pacientes (96%) dijeron que lo recomendarían a pesar de haber tenido algún efecto adverso.

Posibles efectos secundarios

Aunque el bótox es un tratamiento seguro, al igual que cualquier otro procedimiento médico conlleva ciertos riesgos. Los efectos secundarios más habituales son moretones o pequeños hematomas en los lugares donde se han aplicado las inyecciones. Tuvimos en cuenta los posibles efectos secundarios, locales y sistémicos, tras el tratamiento con TB-A que en general fueron leves y transitorios.

En el estudio mencionado, se cuantificaron los efectos adversos en 5 niveles, de 0: sin efectos adversos, hasta 4: muy severos. Ninguna de las pacientes informó haber tenido dolor severo o muy severo al inyectar. Solo 5 pacientes (20%) informaron de dolor moderado que duró hasta 2 días, mientras que las restantes 20 pacientes (80%) no tuvieron dolor o fue leve y de duración inferior a 1 día. Una paciente (4%) tuvo equimosis severa que persistió durante 10 días. Dos pacientes (8%) tuvieron equimosis moderada y leve que duraron 7 y 5 días respectivamente. Las equimosis solo sucedieron en 1 de los 6 puntos de inyección empleados (fueron 3 por cada masetero). Solo 2 pacientes (8%) informaron haber tenido edema leve que duró 2 días.

Expertos alertan de que usar la toxina para tratar este problema puede tener efectos secundarios graves y es cuando se usa para tratar el bruxismo. En este sentido, la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y Cabeza y Cuello (SECOMCYC) señala cada vez son más los problemas derivados del mal uso de la toxina botulínica por parte de profesionales ajenos a la especialidad para tratar este tipo de dolores miofasciales.

"Estamos viendo publicaciones científicas que apuntan a efectos secundarios graves por el uso reiterado de la toxina botulínica en los músculos masticadores, como atrofias de partes blandas, dificultad masticatoria permanente por la inactividad que produce la toxina sobre los músculos, e incluso reabsorciones del hueso mandibular donde se insertan los músculos maseteros", explica el especialista en Cirugía Oral y Maxilofacial, José Ignacio Salmerón.

Contraindicaciones

No es recomendable aplicarse bótox si estás embarazada, lactando o si tienes alguna condición neuromuscular. Evita el bótox si eres alérgico a la toxina botulínica, si estás embarazada o si padeces enfermedades neuromusculares.

Es fundamental que un profesional experimentado lleve a cabo el tratamiento para reducir los riesgos y asegurar que la toxina botulínica se aplique correctamente.

Alternativas al Bótox para el Bruxismo

El bótox no es la única solución para el bruxismo. Las férulas de descarga son placas que protegen tus dientes por la noche. Son efectivas para evitar el desgaste, pero no siempre alivian el dolor muscular o las migrañas. Las técnicas de relajación, como la fisioterapia mandibular, el yoga o la meditación, pueden ayudarte a aliviar el estrés que provoca el bruxismo.

Bótox vs. Férulas de Descarga

Los especialistas consideran que el tratamiento más adecuado para el bruxismo es el uso de férulas de descarga o miorrelajantes por la noche, que es el periodo de tiempo en el que la mayoría de los que lo sufren aprietan o rechinan. "Al interponer estas férulas de resina entre los dientes superiores y los inferiores, se evita el apretamiento y/o la sobrecarga de la articulación, y también de los músculos", explica Salmerón.

En muchas ocasiones, mezclar el bótox con férulas o tratamientos adicionales ofrece los mejores resultados.

Conclusión

El bótox para el bruxismo es una opción eficaz para reducir el dolor, cuidar tus dientes y hasta mejorar la forma de tu mandíbula. Si piensas que puedes ser candidato, este tratamiento podría hacer una gran diferencia en tu calidad de vida.

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