La rubéola es una enfermedad viral de contagio rápido que afecta principalmente a niños, pero puede presentarse en cualquier etapa de la vida.
Erupción cutánea causada por la rubéola
¿Qué es la Rubéola?
La rubéola es una infección vírica, anteriormente conocida como "sarampión alemán" o "sarampión de tres días", que es benigna, contagiosa, y deja una protección permanente (inmunidad), gracias a la cual no puede repetirse una segunda vez.
Es una enfermedad infecciosa vírica que afecta fundamentalmente a la piel en forma de erupción cutánea. Es conocida clásicamente como “tercera enfermedad exantemática” o “sarampión alemán”. Afecta preferentemente a niños y adultos jóvenes no vacunados.
Causas de la Rubéola
La rubéola está causada por un virus, en concreto un togavirus, del género rubivirus. El virus se transmite por vía aérea a través de las secreciones respiratorias de la persona enferma a través de la nariz y la boca, al respirar, hablar, toser o estornudar, aunque también puede transmitirse de forma indirecta a través de objetos y personas infectadas asintomáticas.
Síntomas de la Rubéola
Los síntomas de la rubéola suelen ser leves e incluso pueden pasar desapercibidos en el 25-50 % de los casos, siendo diferentes en niños y adultos.
Síntomas Comunes
- Fiebre leve, menor de 38 ºC.
- Erupción cutánea. Normalmente comienza en la cara y se extiende al resto del cuerpo en las primeras 24 horas. En general desaparece en unos 3-5 días aunque puede llegar a durar hasta 8 días.
- Dolor en las articulaciones que suele afectar a rodillas, muñecas y dedos. Este dolor es más frecuente en adolescentes y en mujeres jóvenes que en varones adultos.
Erupción Cutánea
A medida que la enfermedad progresa, suelen aparecer manchas rosadas en la piel, empezando en la cara y extendiéndose al resto del cuerpo.
Tras un período de incubación variable, de entre 12 y 23 días, se inicia esta erupción cutánea o exantema característico de la rubeola que tiene diferentes fases:
- En su inicio, el exantema se caracteriza por lesiones redondeadas de color rojo en la cara (mejillas y área peribucal).
- Posteriormente, la erupción se generaliza hacia el tronco y las extremidades con un color rosado.
- Finalmente, la erupción desaparece sin descamación en el mismo orden de su aparición, tras dos o tres días.
Rubéola y Embarazo
En las mujeres embarazadas, la rubéola puede ser especialmente peligrosa. Los síntomas suelen ser similares a los de los niños, pero la infección durante el embarazo puede provocar complicaciones graves para el feto. Esto incluye defectos congénitos, como ceguera, sordera, problemas cardíacos y retraso mental.
Rubéola Congénita
La rubéola congénita es una complicación grave que puede ocurrir cuando una mujer embarazada se infecta con el virus de la rubéola. Durante el embarazo, el virus puede transmitirse al feto a través de la placenta, lo que puede resultar en malformaciones congénitas, como defectos cardíacos, pérdida de la audición, ceguera, retraso en el desarrollo y discapacidades intelectuales.
En líneas generales, las alteraciones del feto más habituales si se contrae rubeola durante el embarazo son:
- Problemas oculares y de audición.
- Problemas cardiacos.
- Microcefalia (cabeza con un tamaño por debajo de lo normal).
El mayor riesgo de que el feto se vea afectado es al inicio del embarazo. Así, cuando la infección materna por el virus de la rubeola se produce en las diez primeras semanas ocasiona cardiopatía congénita y sordera en el 100% de los casos.
Síndrome de rubéola congénita
Diagnóstico de la Rubéola
El diagnóstico de rubéola por la clínica es difícil porque se puede confundir fácilmente con otras infecciones que cursen con sarpullidos. Además, el sarpullido suele ser poco intenso y de escasa duración.
El diagnóstico de la rubeola suele ser clínico, centrado en observar las características del exantema que presente el niño y de la presencia de adenopatías en cuello, nuca y detrás de las orejas. No obstante, existen muchas enfermedades infantiles que cursan también con este tipo o similar afectación en la piel, por lo que, en determinadas ocasiones, el diagnóstico puede no resultar sencillo. En estos casos, se realizará una analítica sanguínea para confirmarlo y, a veces, también se puede aislar el virus procedente de una muestra de la faringe o la orina.
Las pruebas de medición de los anticuerpos son los métodos más comunes para confirmar el diagnóstico de rubéola.
Análisis de Anticuerpos
El análisis de los anticuerpos contra el virus de la rubéola se utiliza para:
- Confirmar la existencia de una protección adecuada frente al virus (inmunidad).
- Detectar una infección reciente o antigua.
- Identificar aquellas personas que nunca han estado expuestas al virus y aquellas que no han sido vacunadas.
- Verificar si todas las mujeres embarazadas o que planifiquen un embarazo tienen una cantidad suficiente (título) de anticuerpos frente al virus de la rubéola, que las proteja de una infección.
Se debe realizar el análisis de los anticuerpos, tanto IgM como IgG, en cualquier persona, embarazada o no, con síntomas sospechosos de una infección por rubéola. También debe realizarse en un recién nacido si se sospecha que ha adquirido la infección durante el embarazo o si al nacimiento presenta defectos congénitos que hagan pensar que pueden ser debidos a una infección por rubéola.
Existen dos tipos de anticuerpos frente a la rubéola, IgM e IgG:
- El primero que aparece en la sangre después de la exposición al virus es el anticuerpo frente a la rubéola de tipo IgM.
- Los anticuerpos de tipo IgG frente a la rubéola tardan un poco más en aparecer que los de tipo IgM pero, cuando lo hacen, permanecen en la sangre durante toda la vida, proporcionando protección frente a las reinfecciones.
Interpretación de Resultados
La siguiente tabla es un resumen de los resultados que se pueden encontrar en los análisis de anticuerpos:
| Resultado | Interpretación |
|---|---|
| Ausencia de IgG | La persona probablemente no ha estado expuesta al virus de la rubéola ni ha sido vacunada, y por lo tanto no está protegida frente a él. |
| Presencia de IgG, sin IgM | Indica una historia de exposición anterior al virus o vacunación, y significa que la persona examinada debería presentar inmunidad frente al virus de la rubéola. |
| Presencia de IgM, con o sin IgG | Indica una infección reciente por el virus de la rubéola. |
En un recién nacido, la presencia de anticuerpos IgG, sin anticuerpos IgM, significa que los anticuerpos IgG de la madre han pasado al feto durante el embarazo. La presencia de anticuerpos IgM en un recién nacido indica que contrajo la infección durante el embarazo.
Tratamiento de la Rubéola
Como hemos visto, la rubéola es una enfermedad vírica, de manera que no existe tratamiento específico. Si acaso los síntomas propios de la enfermedad causan algún tipo de malestar al niño, como fiebre, dolor de cabeza o de garganta, se le puede administrar paracetamol o ibuprofeno, siempre bajo prescripción del pediatra. En ningún caso, habría que recurrir a la aspirina infantil.
Como en la mayoría de las enfermedades víricas, el tratamiento de la rubeola es sintomático; es decir, va dirigido a calmar o aliviar los síntomas que produce.
Prevención de la Rubéola
La mejor forma de evitar la aparición de esta enfermedad es la prevención. La rubeola se previene con la vacunación. Actualmente, en nuestro país, se incluye dentro de la vacuna conocida como triple vírica (que cubre sarampión, rubeola y parotiditis) y consta de dos dosis, administradas a los 12 meses y a los 3-4 años.
La vacuna contra la rubéola es una medida efectiva para prevenir esta enfermedad altamente contagiosa. La vacuna contra la rubéola forma parte de la vacuna triple vírica, que también protege contra el sarampión y las paperas.
El objetivo de la vacunación es prevenir la rubéola congénita.
Todos los niños deben recibir la primera dosis entre los 12 y los 15 meses de edad y la segunda entre los 3 y los 4 años. Los adultos no vacunados contra la rubéola deberían recibir una dosis por lo menos. Esto resulta especialmente importante en mujeres que planeen quedarse embarazadas.
La vacuna disminuye el riesgo de que una mujer embarazada contraiga la rubéola. Cuando la mujer que planee quedar embarazada no está segura de si fue vacunada o no, debe hacerse un análisis de sangre para saberlo con seguridad.
Tras la vacunación se debe esperar durante 4 semanas para intentar el embarazo. No se debe poner la vacuna durante el embarazo.
Los programas de vacunación después del parto han disminuido de forma significativa la rubéola en mujeres no vacunadas anteriormente.
Calendario de vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR)
Recomendaciones para la Vacunación
La vacuna contra la rubéola es una vacuna combinada llamada triple vírica (TV), que significa sarampión, rubéola y parotiditis. Como las tres son enfermedades víricas frecuentes, están incluidas en una vacuna. Todos los niños deben recibir dos dosis de TV, la primera dosis a los 12 meses de edad y la segunda dosis a los 3-4 años de edad.
La vacuna de la rubéola no debe ser administrada a una mujer embarazada. Además, debe evitarse el embarazo al menos durante el primer mes tras la vacunación.
La vacuna contiene virus vivos que han sido alterados de manera que provocan una respuesta del sistema inmunitario con producción de anticuerpos pero sin causar una infección por rubéola.
Algunas personas pueden presentar una erupción cutánea durante las 2-3 semanas posteriores a la vacunación y, también, dolor en las articulaciones, especialmente en las manos y muñecas. Pocas veces se han observado efectos secundarios en los niños que han recibido la vacuna.
Los pacientes con un sistema inmunitario deprimido, como aquellos infectados por el VIH o con SIDA, o pacientes con cáncer sometidos a quimioterapia, deben consultar a su médico antes de recibir la vacuna de la rubéola.