Diferencias entre Botox y Xeomin: Efectos Secundarios y Aplicaciones

La toxina botulínica tipo A (TXB-A) es utilizada en una variedad de patologías, desde el estrabismo hasta la hiperhidrosis. Las infiltraciones de TXB-A han demostrado ampliamente su eficacia para disminuir los movimientos faciales anormales: espasmos, hipertonía, contracción muscular mantenida (CMM) o sincinesias.

Tipos de toxina botulínica disponibles en el mercado.

Este artículo explora en detalle las diferencias entre Botox® y Xeomin®, dos de las marcas más conocidas de TXB-A, así como sus efectos secundarios y aplicaciones tanto estéticas como médicas.

¿Qué es la Toxina Botulínica Tipo A?

La toxina botulínica tipo A (TXB-A) produce una parálisis muscular reversible por la inhibición de la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular, sin provocar lesión a largo plazo en el músculo o el nervio. Desde hace varias décadas se ha ido aplicando a una gran variedad de patologías, como el estrabismo, el blefarospasmo, la disfonía espasmódica, la cefalea, la acalasia, la hiperhidrosis o algunos trastornos esfinterianos.

Origen e Historia de la Toxina Botulínica

El origen de la toxina botulínica es sorprendente, remontándose a principios del siglo XIX con estudios sobre intoxicaciones alimentarias. Justinus Kerner describió el botulismo en 1817, y en 1895, Emile Van Ermengem aisló la bacteria Clostridium botulinum. Inicialmente estudiada en laboratorios militares, el oftalmólogo Alan Scott investigó su uso para tratar el estrabismo, obteniendo la aprobación de la FDA en 1989 para blefaroespasmo y estrabismo bajo el nombre de Botox®.

Aplicación de toxina botulínica.

La oftalmóloga canadiense Jean Carruthers notó mejoras en la expresión facial de los pacientes, lo que llevó al dermatólogo Alastair Carruthers a publicar un estudio en 1992 sobre el uso estético de la toxina botulínica para reducir las arrugas del entrecejo.

Aplicaciones Médicas y Estéticas de la Toxina Botulínica

A lo largo de las décadas siguientes, el uso de la toxina botulínica ha evolucionado enormemente. Actualmente, la FDA ha autorizado más de 10 indicaciones distintas, tanto estéticas como terapéuticas:

  • Arrugas de expresión facial (glabela, patas de gallo, frente).
  • Hiperhidrosis axilar severa.
  • Bruxismo y dolor mandibular.
  • Cefalea crónica migrañosa.
  • Distonías cervicales y espasticidad muscular.
  • Sialorrea crónica.
  • Disfunciones vesicales.

¿Cómo Funciona la Toxina Botulínica?

La toxina botulínica actúa sobre la unión neuromuscular, bloqueando la liberación de acetilcolina, neurotransmisor responsable de la contracción muscular. El resultado clínico es una relajación muscular localizada, reversible y predecible, que se instaura a los pocos días y cuya duración oscila entre 3 y 6 meses, dependiendo de la formulación y la zona tratada.

Mecanismo de acción de la toxina botulínica.

Botox® vs. Xeomin®: ¿Cuáles son las Diferencias?

En el mercado español, existen varios tipos de toxina botulínica comercializadas, incluyendo Botox® (Allergan), Dysport® (Ipsen), Xeomin® (Merz), Letybo (Hugel), Nuceiva (Evolus) y RelfyDESS (Galderma).

Aunque todos estos productos contienen Toxina Botulínica Tipo A, pueden tener ligeras diferencias en la formulación y dosificación. La diferencia entre todas ellas es la concentración de la toxina en el envase.

Xeomin® se distingue por ser una toxina botulínica "pura", es decir, que contiene únicamente la molécula activa sin proteínas accesorias. Esta característica podría reducir el riesgo de desarrollar resistencia al tratamiento con el tiempo.

Efectos Secundarios y Riesgos

Como todo tratamiento médico, el bótox tiene efectos secundarios posibles, aunque infrecuentes: asimetrías temporales, hematomas, leve cefalea o, en algunos casos, caída de una ceja o de un párpado. Todas estas complicaciones son reversibles espontáneamente. La realidad es que se tratar uno de los procedimientos más seguros de la medicina estética moderna.

Aunque las inyecciones son efectivas cuando se aplican correctamente, pueden existir ciertos riesgos si no se administran adecuadamente. A continuación, enumeramos algunos posibles efectos secundarios:

  • Dolor o hinchazón en la zona tratada: Es común experimentar un leve malestar o hinchazón temporal en el área de la inyección.
  • Moretones: La aguja puede causar pequeños hematomas en la piel.
  • Dolor de cabeza o síntomas gripales: Algunos pacientes pueden sentir ligeros síntomas de gripe tras el tratamiento.
  • Sensación de rigidez: En ciertos casos, los músculos tratados pueden sentirse tensos o rígidos.
  • Infección en el sitio de la inyección: Aunque es inusual, puede ocurrir si no se siguen las medidas de higiene adecuadas.
  • Problemas para hablar o tragar: La diseminación puede debilitar los músculos involucrados en estas funciones.
  • Problemas respiratorios: Si afecta los músculos respiratorios, puede dificultar la respiración.
  • Reacción alérgica: Aunque rara, una reacción alérgica grave puede manifestarse.
  • Pérdida del control de la vejiga: En algunos casos, puede afectar el control urinario.

Mitos Comunes sobre el Bótox

Existen muchos mitos sobre el bótox, algunos de los cuales son:

  • "El bótox es un veneno peligroso".
  • "Te deja la cara paralizada o sin expresión".
  • "Una vez empiezas, ya no puedes parar".
  • "Si dejas de ponértelo, vas a envejecer peor".
  • "El bótox y los rellenos son lo mismo".
  • "Todas las toxinas son iguales".

Es fundamental informarse adecuadamente y consultar a un profesional cualificado para aclarar cualquier duda y evitar malentendidos.

BOTOX vs. DYSPORT // Comparación de Botox, Dysport, Jeuveau y Xeomin

Estudio Clínico: Toxina Botulínica y Parálisis Facial Periférica

Un estudio prospectivo con 20 pacientes con secuelas de parálisis facial periférica (PFP) evaluó el efecto del tratamiento con infiltraciones de TXB-A (Botox® o Xeomin®). Todos los pacientes realizaron previamente un tratamiento personalizado basado en la reeducación neuromuscular.

Metodología

Se realizó una evaluación clínica antes y después de 4 semanas de las infiltraciones. Se utilizaron las siguientes escalas y cuestionarios:

  • Sunnybrook Facial Grading System (SFGS): Mide el grado de deficiencia en la PFP.
  • Facial Clinimetric Evaluation (FaCE): Valora la calidad de vida de los pacientes.
  • Synkinesis Assessment Questionnaire (SAQ): Evalúa las sincinesias.

Resultados

Los valores del SFGS se incrementaron tras el tratamiento con TXB-A, de 64,8 a 69,9 (p=0,004). También se incrementó la media de los valores del FaCE Total, de 52,42 a 64,5 (p<0,001), y la media de la subescala Social del FaCE, de 61,15 a 78,44 (p<0,001). La media de los valores del SAQ disminuyó con las infiltraciones de TXB-A, de 46,22 a 37,55 (p=0,001).

Escala/Cuestionario Valor Pre-Infiltración (Media) Valor Post-Infiltración (Media) Valor p
SFGS 64,8 69,9 0,004
FaCE Total 52,42 64,5 <0,001
FaCE Social 61,15 78,44 <0,001
SAQ 46,22 37,55 0,001
Resultados del estudio sobre la efectividad de la toxina botulínica en pacientes con parálisis facial periférica.

Conclusión

Las infiltraciones de TXB-A incrementan la funcionalidad facial, mejoran la calidad de vida y reducen las sincinesias en pacientes con secuelas de PFP.

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